2. La generación de 1948
2.3. Expansión de la generación de 1948: el dominio de otras plataformas
Los objetivos que perseguía la generación de 1948 solo se alcanzarían si se dotaba a este proyecto político-cultural de unos adecuados cauces de expresión. Cabe tener en cuenta que Arbor era, como se ha dicho, una revista de ciencia y cultura que no llegaba a todo el público al que pretendía influir la generación de 1948, por lo que el grupo se vio en la necesidad de utilizar otras plataformas culturales como fueron el Ateneo de Madrid y su revista de igual nombre, la Universidad Internacional de verano Menéndez y Pelayo, la Escuela de Estudios Hispanoamericanos de La Rábida, los departamentos de Culturas Modernas y de Filosofía de la Cultura del CSIC y las colecciones O crece o muere y Biblioteca de Pensamiento Actual de la editorial Rialp."
A través del dominio de estas instituciones, departamentos, editoriales y revistas se dotó a este proyecto político-cultural de tribunas públicas privilegiadas para la difusión de su ideario, que se convirtieron en los años cuarenta y primera mitad de los cincuenta en puntos cardinales de la cultura española. Algunos de estos órganos de expresión existían antes del desembarco de la generación de 1948 en los mismos y otros fueron creados ex profeso para la difusión de su ideario. En la correspondencia que mantuvieron los miembros de este grupo político-cultural se
99 GONZÁLEZ CUEVAS, Pedro Carlos: Historia de las derechas españolas. D e la Ilustración a
aprecia la coordinación de las distintas plataformas culturales, de forma que siguiesen una misma pauta.100
Cuando la generación de 1948 ya era un grupo con una identidad clara y conocida en el panorama cultural español, se dio el momento propicio para reconsiderar los avances llevados a cabo por esta empresa y planear proyectos para el futuro. Con tal finalidad, en julio de 1949 el líder del grupo elaboró un Informe sobre
el desarrollo posible de una Acción Cultural como documento de trabajo,
seguramente destinado a Albareda con la finalidad de conseguir fondos, en que reflexionaba sobre la coordinación de las distintas plataformas político-culturales. Hacía especial hincapié en la necesidad de potenciar las relaciones personales para mantener viva la línea ideológica abierta.101 En opinión de Alvaro Ferrary esta había de ser la principal función de la revista Arbor entre 1948 y 1953, es decir, había de servir de articulador del proyecto político-cultural y de lugar de encuentro de diferentes firmas afines.102
Lo cierto es que Calvo Serer reivindicaba la necesidad de coordinar la acción intelectual con la política, de forma que los intelectuales católicos cobrasen protagonismo en la gestión del Estado. Con tal finalidad proponía que se dotase de medios a su proyecto para que pudiese “inspirar al Estado.” Al mismo tiempo, identificaba a los grupos de Falange y de Acción Católica como diferentes al suyo y centrados en la acción política:
“( ...) Las acciones iniciadas hasta ahora en España con alcance parcial, o con planteamientos insuficientes han conducido siempre al fracaso (casos Vegas, Tovar, Laín,
100 Esto es observable en la carta que Calvo Serer escribió a Pérez Embid el 26.3.1947 en que le indicaba que: “(...) Conviene escribir a todos los señores a quienes Ruiz Jiménez [j/c] invita por mediación mía una carta en la lengua correspondiente y firmada por mí pidiéndoles colaboración para
Arbor. Por eso conviene que veas lo que mando a Federico [Suárez Verdeguer, secretario de
intercambio de la UIMP]. (...) Los que no vayan a ir a Santander pero van a ser invitados por el Consejo o por la Junta [de Relaciones Culturales] hay que aprovechar la ocasión para pedirles colaboración (...). Cada día veo más claro el papel que va a desempeñar A rbor hasta ser la Revista, indiscutible Internacional de Cultura Cristiana. En cuanto vaya mejorando será más fácil ir sacando los medios. El éxito de Arbor va a asegurar el éxito de la colección [de la BPA\. ( ...) La falta de dinero se resolverá en cuanto se vaya conociendo la Revista, de acuerdo con Balbín, de Publicaciones, ya que va a ser la mejor propaganda del Consejo. ( ...) Afortunadamente Relaciones Culturales está difundiéndola por todas partes.” AGUN, RCS: 1/29/63.
101 Informe sobre el desarrollo posible de una Acción Cultural, 15.7.1949, AGUN, RCS: 1/61/4. 102 FERRARY, Á.: op. cit., p. 255 y ss.
etc., entre los recientes) Hoy no hay en España ni esto siquiera, salvo las actividades de Ruiz-Jiménez [s/c] y Sánchez Bella, que tienen alcance más en el terreno puramente político que en los demás. ( ...) Es urgente poner los medios para que la minoría que representa un orden verdadero en lo religioso, robustezca y extienda su acción intelectual, tenga verdadera fuerza e inspire al Estado.”103
Calvo Serer planteaba cuál era la situación del trabajo intelectual en España, caracterizada por la desorientación en las ciencias del espíritu y por la lentitud e ineficacia administrativa. Todo ello tenía como resultado “que los enemigos de la Iglesia ( ...) crean una nueva oportunidad y se disponen a intentar aprovecharla.”104 Diseñaba las líneas generales del plan que podía seguirse, partiendo de las siguientes premisas: “la acción intelectual pura está condicionada de antemano al fracaso, ( ...) el momento actual es el indicado ( ...) y la acción que se estima necesaria es una política cultural,” subrayando que:
“seguir luchando exclusivamente en el terreno intelectual parece totalmente inadecuado a la situación real del momento presente ya que hoy es preciso, por la situación a que se ha llegado, recurrir a una acción decidida en todos los campos.”
Establecía unas condiciones previas necesarias para llevar a cabo su plan, los medios prácticos de que disponía para ejecutarlo y qué se había hecho hasta el momento. También señalaba cuáles habían sido sus fallos, como no haber interesado suficientemente a las autoridades en estos proyectos y no haber cultivado suficientemente las relaciones sociales para obtener los medios económicos necesarios:
“Han quedado sin iniciar siquiera las relaciones con Oriol en Bilbao, Botín en Santander, Bravo en Asturias, Gamica y Femando Pereda en Santander, Pemartín en San Sebastián y Areilza (...). Ha quedado cortada también la gestión con López Ibor y March, y las que podrían hacerse en Valencia con Alcalde, Casanova y Villalonga.”105
De igual modo, abogaba por el uso de la técnica moderna “hasta ahora no empleada en España más que por los enemigos de la Iglesia” y por “unir al servicio de una idea cristiana la solidez intelectual y la eficacia política: a la unión de ambas
103 Informe sobre el desarrollo..., doc. cit. p. 5. 104 Id., p. 4.
se la puede llamar política cultural.”106 Para llevar a cabo sus objetivos proponía usar su cátedra, la revista cultural, un centro intelectual de relación como era la
107
Residencia de Investigadores del CSIC y la Biblioteca de Pensamiento Actual. Como posible acción inmediata proponía, entre otras cuestiones:
“( ...) La aproximación cordial, incipiente en lo que respecta a la frecuencia de trato, con las personas que conducen lo fundamental de la vida española; y al mismo tiempo mantener las relaciones con quienes únicamente pueden encamar la seguridad de que las direcciones espiritualmente acertadas que ahora rigen a España podrán continuar en el futuro. Esto lleva implícito la educación del Príncipe, que es pieza fundamental de ese futuro, y que solo podrá considerarse asegurada cuando sea su preceptor Eugenio Vegas.”108
Esta conveniencia de relacionarse con los cuadros políticos del régimen, con quienes reconocía comenzar a tener una “incipiente frecuencia de trato,” estuvo siempre presente en Calvo Serer quien, desde finales de los años cuarenta, estableció contactos para promocionar a los integrantes de su equipo a distintos cargos públicos. Una de las mejores bazas de que disponía era la relación mantenida con Carrero Blanco, que le había considerado un posible mediador entre Franco y Don Juan desde principios de los años cuarenta.
Cuando Carrero Blanco llegó al cargo de ministro-subsecretario de la Presidencia en 1951, sus relaciones con la generación del 48 se hicieron más frecuentes, como evidencia la correspondencia mantenida, e incluso prometió colaborar en A rb o r}09 El almirante consideraba necesaria la reforma de la administración del Estado con vistas a racionalizar su organización, para lo cual
106 Informe sobre el desarrollo..., doc. cií., p. 5.
107 Algunos de los miembros de la generación de 1948 vivían en la residencia del CSIC de la calle Pinar, 21, antigua Residencia de Estudiantes. Año tras año Pérez Embid y Calvo Serer pedían a Ibáñez Martín, presidente del CSIC, y a Albareda plazas en la misma para los miembros del grupo, sobre todo cuando las solicitudes presentadas mediante los cauces habituales se habían rechazado. Un ejemplo de ello es la carta del 27.8.1951 en que Pérez Embid pide alojamiento para Siguán, Millán y Desantes “porque son de los que trabajan con nosotros y necesitamos que ayuden a crear ese ambiente en la residencia. ( ...) ”AGUN, FPE: 3/3/525.
108 Informe sobre el desarrollo..., doc. cií., p. 10.
109 Esto lo atestigua la carta que le escribió Rafael Balbín el 24.1.1951: “Con objeto de concretar la amable promesa de colaboración que nos hizo Vs. ayer, tengo verdadera satisfacción en solicitarle un original, que bien podría hacer relación al tema que acaba de proponerle a Vd. el propio Franco, y que publicaríamos inmediatamente en la Revista. ( ...) La Revista tiene interés especial en que las firmas de categoría den realce a esta sección [Notas], de mayor interés actual, que debe ser la que dé la tónica de la Revista.” AGUN, FPE: 3/1/444.
necesitaba cooptar a los hombres más válidos del país que compartiesen su misma visión del mundo católica y reaccionaria. A muchos de ellos los encontró en el CSIC, donde una hornada de jóvenes intelectuales católicos que habían comenzado su vida académica después de la Guerra Civil llevaba a cabo sus investigaciones.
A pesar de que en el Consejo había firmas no adscritas al Opus Dei, la mayoría de los universitarios vinculados a la Obra a principios de los años cincuenta encontraron cabida de una manera u otra en el CSIC, como colaboradores o como asesores de actividades en el Consejo de Dirección. Si bien es cierto que el Opus Dei como tal jamás controló tal institución, su enorme presupuesto, ni las posibilidades de influencia que brindaba, la presencia de Albareda, miembro destacado de la Obra y amigo íntimo de Escrivá, que permaneció en la Secretaría General hasta 1966, fue de gran ayuda para desarrollar una eficaz red de contactos entre la comunidad de investigadores.
Entre los miembros del Opus Dei no solamente había una minoría selecta dispuesta a conquistar las cátedras y altos puestos burocráticos del Estado, sino que además había grupos con fuertes vínculos corporativos y jerárquicos que albergaban el propósito de “ocupar posiciones de poder en el aparato del Estado para desarrollar una política cultural en el marco de una dictadura.”110 Uno de estos grupos era el encabezado por Calvo Serer, que había dejado constancia en su artículo “Una nueva generación española” de la aparición de un colectivo cuya misión era “rehacer la unidad cultural española, fundamentada en la cultura católica,” considerada como la “única base posible de convivencia nacional.”111 Y este ámbito en el que ejercer su influencia en la cultura y en la política del país, lo encontraron algunos jóvenes opusdeístas en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Lo cierto es que los componentes de la generación de 1948 se beneficiaron de las becas, posibilidades de publicación y premios que ofrecía el CSIC, que repercutían en la condición económica del galardonado y en su situación profesional. Ganaron el Premio “Marcelino Menéndez Pelayo” de estudios históricos Raimundo
1.0 JULIA, S.lo p .c it., p. 367.
Paniker en 1946, Ismael Sánchez Bella y José María Jover en 1947, el primero por su obra Organismos administrativos de la Real Hacienda Indiana (Contribución al
estudio indiano) y el segundo por su obra 1635. Historia de una polémica y semblanza de una generación), publicada en Rialp en 1949, Miguel Gual
119
Camarena en 1948 y Esteban Pujáis en 1949 por Espronceda y Lord Byron, publicada en Madrid el 1951}13
Otros ganaron el Premio Nacional de Literatura “Francisco Franco” como Rodríguez Casado en 1943 por Primeros años de la dominación española en
Luisiana}u Calvo Serer en 1949 con España, sin problem a,115 Jorge Vigón en 1950
con El espíritu militar español. Réplica a Alfredo de Vigny,116 Ángel López-Amo en 1952 con El poder político y la libertad,117 Alvaro d’Ors en 1954 con De la guerra y
la p a z y, bastante más tarde, en 1964 lo hizo Vicente Palacio Atard con Los españoles de la Ilustración.
En efecto, la principal plataforma de acción de la generación de 1948 fue hasta 1953 el CSIC, desde donde sus integrantes se organizaron en el Departamento Internacional de Culturas Modernas y en la Sección de Filosofía de la Historia, después convertida en Departamento de Filosofía de la Cultura. El primero se inauguró en enero de 1949 y, entre otras cuestiones, se ocupaba de invitar a intelectuales extranjeros para que vinieran a dar conferencias a España, o bien a la
112 Calvo Serer había hecho referencia en más de una ocasión a la deuda contraída con Gual Camarena por parte del grupo de Arbor, como se observa, entre otras cartas, en la siguiente enviada a Federico Suárez Verdeguer el 16.4.1947: “( ...) Se me olvidaba hablarle a Ángel del asunto de Gual. Hay que conseguir que se nombre a Gual Secretario de la Sección de Valencia. Quizá convenga le escribas a Dualde y entre todos convenzáis a Don Alfonso [García-Gallo]. Sería la compensación merecida por Gual por lo bien que se ha portado con todos nosotros. ( .. .) ”AGUN, RCS: 1/29/79.
113 Como apunta Miquel Marín en su tesis doctoral, este premio era de gran importancia económica al equivaler al sueldo de un Adjunto de Universidad por oposición, véase MARÍN GELABERT, M. A.:
La historiografía..., op. cií., pp. 546-547.
114 Esta obra era fruto de su tesis doctoral, dirigida por Antonio Ballesteros y defendida en 1940. 115 En la correspondencia de Calvo Serer aparecen diversas misivas en que pide a algunos miembros del jurado que le apoyen para ganar el premio. Dicho jurado estuvo compuesto por Rafael de Balbín Lucas, Luis Ortiz, Pedro Rocamora, José Ma Pemán, García Gómez, Mourlane de Michelena, Fernández Almagro, el Cardenal Iracheta, Adriano del Valle y Rus Lucenilla. Como ejemplo, interesa la carta de Calvo Serer a Balbín del 26.11.1949, AGUN, RCS: 1/32/ 416.
116 Jorge Vigón había ganado el año anterior el Premio Nacional de Periodismo.
117 Este premio fue concedido por un jurado presidido por Florentino Pérez Embid y cuyos vocales fueron Rafael Sánchez Mazas, Leopoldo Eulogio Palacios, Gonzalo Fernández de la Mora, Jorge Jordana Fuentes, José García Nieto y que tenía como secretario a Guillermo Alonso del Real. Véase
Universidad Internacional Menéndez Pelayo o a los institutos del CSIC. Asimismo, se encargaban de intercambiar publicaciones del Consejo y de otras editoriales españolas por obras europeas.
Gracias al Departamento se pudo mantener una intensa relación con la cultura europea del momento, lo que posibilitó la investigación sobre la idea de Europa, ia unidad europea en la Historia, las relaciones del continente con el cristianismo, los planes de unificación y las reacciones europeas al Plan Marshall.118 Un ejemplo acerca de cómo iban las gestiones para conseguir colaboraciones en el mundo anglosajón lo ofrece la carta de Esteban Pujáis, jefe de estudios del Instituto de España en Londres hasta 1949, en que informaba al director del Departamento sobre las gestiones realizadas para la colaboración de personalidades de la talla de Dawson y Toynbee:
“( ...) Verdaderamente tenías razón: Dawson es cosa muy seria. A su lado B. Rusell parece un aprendiz (...). Hay que ir a lo gordo y atacar de fondo: el Equipo de Rugby que tú dices (...). Dawson todavía no me ha contestado respecto lo de su artículo para Arbor. Tampoco Toynbee me ha contestado todavía para que vaya a verle (...). Has de pensar que tenemos que hacemos un crédito y ganamos una conñanza. Hasta ahora no somos más que gente que se mueve mucho y habla mucho pero poca cosa más. La realidad de Arbor y su calidad y continuidad dirá lo que seamos. Y el mundo anglosajón no se gana en dos días; pero una vez ganado es una gran base; es la patente de capacidad. Y esta gente no se despampana con discursos ni promesas, sino con hechos. Tú tienes razón: hay que catalanizar a España si queremos ser en el mundo moderno algo más que unos tíos simpáticos y pintorescos.
¡Arbor, Arbor, A rborl”"9
En el Departamento Internacional de Culturas Modernas, junto al director que era Calvo Serer, trabajaron desde 1951 el subdirector Gonzalo Fernández de la Mora,120 el secretario José Luis Pinillos, el vicesecretario Francisco López Delgado y
118 Nota de Hans Juretschke para Calvo Serer, del 29.3.1949, AGUN, RCS: 1/31/290. 1,9 Carta de Pujáis desde Londres a Calvo Serer del 20.3.1949, AGUN, RCS: 1/31/ 259.
120 Gonzalo Fernández de la Mora acababa de unirse al equipo de la generación de 1948, después de aceptar la petición de Calvo Serer en una explícita carta del 19 de agosto de 1951 que a continuación se transcribe por su interés: “Estamos preparando los planes para este curso y me parece que ha llegado el momento en que aparezcas tú en escena. Ya tenemos todos los elementos para desarrollar una acción cultural sin la que será imposible llegar a los objetivos que es necesario alcanzar en la vida española, y que además pueden dar un verdadero juego internacional. (...) Para que vayas haciendo tus planes ten en cuenta que puedo ofrecerte bases sólidas de trabajo en Madrid en los organismos que
el secretario técnico Pablo Berkes, que se encargó de la reorganización del De partamento y de su relación con el Departamento de Filosofía de la Cultura.121 Como se verá a continuación, en el Departamento se situó un importante número de colaboradores, a quienes se aseguró la subsistencia económica.122
Se organizaba en diversas secciones: la Germánica estaba dirigida por Hans Juretschke con tres colaboradores, José Miguel de Azaola, Francisco de Asís Caballero y Francisco Soler, contando además con una becaria, Ma Teresa Albert. En la Sección Francesa Jean Roger gozaba de la colaboración de José Vila Selma y los becarios Alvaro Elgorrieta, Alvaro Galmés y Salvador Pons, a quien dirigía la tesis. En la Sección Eslava el croata Pablo Tiján dirigía a un grupo de colaboradores integrado por Antón Würster, Alfonso de Arzúa y José Luis Villar Palasí, al menos hasta que en 1951 fue nombrado secretario técnico del director general del Ministerio
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de Información y Turismo, y los becarios Antonio Antelo y Ma Francisca de
dirijo en el Consejo: Arbor, Departamento Internacional de Culturas Modernas y Departamento de Filosofía de la Cultura. Estos tres organismos tienen un aspecto de su trabajo que tiene que coordinarse con la Dirección General de Propaganda, a lo que está dispuesto el nuevo director que a su vez es el nuevo presidente del Ateneo. (...) Es el momento de incorporar un diplomático que sea a la vez culturalista, y este diplomático debes ser tú. (...) Creo que estamos logrando el sistema de ideas que pedía Roberto Saumells hace unos meses en Arbor. Ahora hace falta el sistema de hombres con ideas que él pedía también. Pues bien, ahora hace falta que ocupes tú tu puesto aquí.” AGUN, RCS: 1/38/346.
121 Véase DÍAZ HERNÁNDEZ, O.: Rafael Calvo Serer..., op. cií., p. 293.
122 Como ejemplo es interesante la carta escrita por Calvo Serer a Olivar Bertrand del 9.9.1952, en que le ofrece ir a Madrid como redactor de la sección extranjera de Arbor. Si aceptaba el cargo habría de