En los países europeos, por ejemplo, Reino Unido, Alemania, Australia, Suecia, España, Italia, Estonia y Bélgica, la investigación se enfoca en la construcción de los mensajes de alerta durante las emergencias y el estudio de la percepción social del riesgo. Similar es el caso de América del Norte, aunque se centra el análisis en el contenido y acceso a las redes sociales (Twitter y Facebook) como herramientas de conexión con las instituciones públicas a cargo de la Gestión del Riesgo de Desastres. En Malasia, Japón, Tailandia e Indonesia, la tendencia es hacia la percepción del riesgo y resiliencia para la construcción de estrategias mediante el enfoque ilustrativo mediante las imágenes interactivas con la creación de softwares para simular las inundaciones en las localidades clasificadas en riesgo, por lo que el acceso es público en Asia; en la India, si bien se investiga sobre las aplicaciones móviles idóneas para el manejo del riesgo, el componente adicional de las estrategias comunicativas es la reducción del impacto sobre la seguridad alimentaria y la vulnerabilidad.
En línea general, el interés de investigación en Asia, Estados Unidos y Europa se dirige hacia los canales de comunicación y formas de comunicación en el futuro en correlación al uso de redes sociales, además de la importancia de los mensajes y la participación de la comunidad. Estas investigaciones se encaminan a innovaciones tecnológicas de softwares en el que se integra tanto a las aplicaciones móviles como sistemas de alerta temprana y su conexión con el uso masivo de redes sociales El Facebook se encuentra en auge en la gestión de emergencias, así que las redes sociales y la tecnología en general tienen un gran desafío en construir relaciones con la comunidad y no solo cuando haya un desastre.
Atkinson (2014) estudió la comunicación de crisis durante la inundación del río en Minot, Dakota del Norte, en el 2011 en el descubrió que la ciudad tenía una página de Facebook, pero no había relativamente interacción entre las publicaciones y los ciudadanos en los días previos a la inundación. La falta de un especialista de información pública para el gobierno local impidió el rápido intercambio de información oficial y la interacción con los ciudadanos. Esto representó una oportunidad perdida para una comunicación clara y oficial, y fue un problema grave en ese caso desde el principio, porque el controlar los rumores se convirtió en una preocupación real. La metodología empleada fue el análisis de datos cualitativos de las entrevistas primarias, dos por teléfono a principios de 2012 y ocho en persona en julio de 2012, dada la necesidad de entender el contexto del evento, la cultura de la comunidad y sus impactos en la respuesta y la recuperación. El estudio fue exploratorio y buscó entender lo que sucedió en Minot desde la perspectiva de los funcionarios. Las preguntas se orientaron hacia el papel del gobierno en responder a la inundación, efectividad de la respuesta y la caracterización de la comunidad.
En tanto, Mullins y Soetanto (2013) investigaron acerca de estrategias de comunicación de riesgo para mejorar la resiliencia de la comunidad a las inundaciones en Reino Unido de acuerdo con las diferencias étnicas. Se halló que hay la necesidad de una estrategia dirigida y personalizada para la difusión de información para llegar a los grupos étnicos minoritarios y los miembros vulnerables de la comunidad. En Reino Unido, sociedad multiétnica y multicultural, la información que se transmita no debería ser solo medidas de riesgo y resiliencia que las personas pueden tomar, sino destacar la importancia de las participaciones individuales y cómo se valoran sus participaciones en la comunidad. Además, concluyeron la percepción social debe ser investigadas en diferentes países ya que existen distintos peligros ambientales, los cuales son importantes comprender de una forma más completa para construir una estrategia adecuada. Los datos de este
estudio se obtuvieron a través de un cuestionario a tres comunidades en Birmingham y una comunidad en el sureste de Londres, Reino Unido. Un total de 481 respuestas fueron recibidas y utilizadas en el análisis estadístico. La interpretación de los hallazgos fue asistida por el mapeo cognitivo para sintetizar las transcripciones de datos de 174 respuestas a las preguntas abiertas. Se hicieron comparaciones entre comunidades y experiencias de inundaciones mediante correlaciones.
En Europa, Meltzer et al. (2018) analizó el uso de Facebook en situaciones de emergencia para la comunicación de riesgo de desastres por parte del Condado de Rumania. Los investigadores determinaron que el Facebook tiene un gran potencial para que las agencias de gestión de emergencias establezcan y fortalezcan la conexión con sus grupos de interés, junto con los canales de comunicación tradicionales. En ese sentido, la comunicación del riesgo de desastres es una parte central de estos esfuerzos, por lo que no aprovechar plenamente las oportunidades de interacción que ofrece Facebook y centrarse solo en llevar la información a los interesados puede considerarse una oportunidad perdida. También se debe evaluar a los actores sociales para comprender su percepción del riesgo, las necesidades de comunicación y expectativas, para así diseñar mensajes que resuenen con las partes interesadas y alentarlos a tomar medidas. La metodología usada se compone de 7810 mensajes publicados entre el 1 de enero y el 25 de octubre de 2017 por 32 inspecciones del condado para situaciones de emergencia. Primero, se empleó técnicas de análisis de contenido, los temas de las publicaciones se resumieron para ilustrar cómo estas agencias usan Facebook. En segundo lugar, se investigó el compromiso de las partes interesadas utilizando técnicas de marketing en redes sociales. En tercer lugar, los mensajes relacionados con los peligros naturales se analizaron con mayor profundidad para revelar los patrones de comunicación del riesgo de desastres.
Stewart y Rashid (2011) investigaron sobre las estrategias de la comunidad para mejorar la comunicación del riesgo de inundaciones en la cuenca del río Rojo, Manitoba, Canadá. Los autores concluyeron que la existencia de vulnerabilidad social en el entorno rural de las llanuras de inundación se debe a la mala comunicación de riesgos y el intercambio de información. Además, la falta general de información local, la mala comunicación de los riesgos municipales rurales, la limitada participación ciudadana y la conciencia de los esfuerzos municipales rurales para reducir los riesgos son factores claves que han influido en las condiciones inseguras a nivel de los hogares, por lo que establecieron que se debe considerar los factores sociales y políticos de la vulnerabilidad como una amenaza para la resiliencia. En este caso, se utilizaron métodos mixtos, incluidas entrevistas, una encuesta a nivel de inundaciones y un taller de gestión de riesgos para responsables de las decisiones.
Scott y Errett (2017) estudiaron el contenido, accesibilidad y difusión de información de las inundaciones en Lousiana a través de los medios de comunicación social durante el 2016. Si bien destacaron que las agencias gubernamentales hayan utilizado las redes sociales para mejorar el riesgo y otras comunicaciones antes, durante y después de los desastres, hallaron una serie de limitaciones como no tener un gran número de seguidores en las páginas de redes sociales antes del desastre, lo que limitó el potencial de sus páginas de redes sociales para comunicar de manera efectiva información relacionada con riesgos o desastres al público objetivo durante y después de una crisis, por lo que estas organizaciones gubernamentales deberían aumentar su visibilidad y seguimiento durante los tiempos de preparación. Para obtener tales resultados, se realizó un análisis transversal de publicaciones de medios sociales realizadas por el gobierno federal, estatal y local, agencias de salud pública y gestión de emergencias antes, durante y después de las inundaciones, a través de publicaciones en Facebook y Twitter realizadas por agencias públicas
involucradas en la respuesta a los eventos de inundación publicadas entre el 4 de agosto y el 16 de septiembre de 2016, disponibles públicamente en línea entre el 21 de febrero y el mes de marzo 31, 2017. Se evaluó el texto para determinar si contenía información sobre la provisión de conocimiento de la situación; abordar malentendidos, peticiones procesables; apoyo mental, conductual y emocional; y recuperación de recursos. También se calculó un nivel de grado Flesh- Kincaid de cada publicación, y se registró información sobre el idioma de la publicación, originalidad, hipervínculos, imágenes, videos o etiquetas hash, así como se calculó el número promedio de reacciones y comentarios por publicación.
Shepherd y Vuuren (2014) investigaron a los líderes comunitarios cultural y lingüísticamente diversos (CALD) que actuaron como "guardianes" en la comunicación de las respuestas de emergencia ante el desastre a sus comunidades durante la inundación de Brisbane, en Australia, en 2011. Se halló que algunas de estas personas tuvieron problemas para acceder a información de riesgo de emergencia que coincidía con la necesidad de una fuente central de información a la que se pudieran acceder inmediatamente para asegurar que la información de emergencia pudiera comunicarse de manera más efectiva a las comunidades; por lo tanto, concluyeron que deben evaluarse también las perspectivas de organizaciones gubernamentales y comunitarias, trabajadores multiculturales, oficiales de manejo de emergencias y otras personas que potencialmente proporcionan información a los guardianes durante una emergencia. La metodología utilizada fue la entrevista semiestructurada y se aplicó a ocho guardianes, quienes presentaron diversas características personales y demográficas, así como las percepciones sobre sus roles como líderes comunitarios también difirieron.
Liu et al. (2017) tras el estudio de las inundaciones catastróficas en Carolina del Sur, en Estados Unidos, en el 2015 recomendaron que las bibliotecas pueden utilizar los medios de
comunicación para servir mejor a los usuarios y comunidades en tiempos de crisis, por ejemplo, actualizar información sobre las condiciones del desastre, proporcionar información de voluntariado manteniendo las cuentas de Facebook y Twitter de forma regular con el fin de que la comunicación sea efectiva e interactiva durante los desastres. En esta investigación se empleó una encuesta online para examinar diversos aspectos de las aplicaciones de medios sociales por los usuarios de la biblioteca. Los temas específicos fueron tipo de medios de comunicación social utilizado en escenarios de inundación, frecuencia de uso y razones por las cuales se utiliza.
Nakanishi y Black (2018) investigaron sobre el conocimiento implícito y explícito relacionado a las evacuaciones por inundaciones. La zona de estudio fue la ciudad de Takamatsu, en la prefectura de Kagawa, ubicada en la parte noreste de la isla Shikoku, frente al mar interior de Seto, en Japón. La metodología se basó en una revisión de la literatura y el análisis descriptivo de la gestión del conocimiento, comunidades de práctica, información explícita e implícita y el comportamiento de evacuación. A las conclusiones que se llegaron fueron que el conocimiento implícito de la historia de los tifones y las inundaciones costeras, que a menudo se transmite de generación a generación, es la información que los residentes confían y se puedan mejorar en futuras actividades de preparación. Por su parte, el conocimiento explícito es útil solamente cuando los residentes ya tienen un cierto nivel de preparación.
A Yamada et al. (2010) les interesó investigar sobre la implementación de la comunicación de riesgos en Japón debido a las lluvias e inundaciones en la comunidad Kosen en la ciudad de Kumamoto durante 2006-2007. Los autores propusieron enfoques participativos en diferentes talleres continuos y simulacros de evacuación de inundaciones basados en el ciclo del PDCA (Plan, Hacer, Verificar y Acción); además hallaron que, para entender las percepciones de los residentes y el capital social, hace falta más investigación orientada a la comunidad, como un proceso
continuo de comunicación de riesgos de inundaciones y el desarrollo de una gestión sostenible del riesgo de inundaciones. Estos resultados se obtuvieron tras realizar talleres, los cuales produjeron mapa de rutas de evacuación y peligro de inundación basado en la comunidad y mediante simulacros de evacuación de escritorio virtuales. Los datos fundamentales de evacuación de la inundación de los residentes se consiguieron a través de los simulacros de evacuación y se analizaron con respecto a la sincronización del anuncio de la información de evacuación, la velocidad de la marcha durante la evacuación y la ubicación de los centros de evacuación
Chacowry (2016) exploró las percepciones del público sobre el riesgo de inundación mediante el análisis de contenido de entrevistas a víctimas publicadas en un periódico local durante el período 2003 a 2011 de la República de Mauricio. Se utilizaron metodologías cualitativas y cuantitativas para el análisis de contenido y se identificaron tres indicadores para agrupar las cuestiones relacionadas con las percepciones del público sobre el riesgo de inundación: problemas socioeconómicos (37,5 %), seguidos por problemas de infraestructura/ medioambientales (33,6 %) y problemas institucionales (28,9 %). El estudio determinó que las perspectivas públicas y el conocimiento local deben integrarse con el conocimiento experto en la gestión de la reducción del riesgo de desastres por inundación.
Salman y Li (2018) estudiaron sobre los enfoques actuales para modelar el impacto potencial del cambio climático, el crecimiento demográfico, la creciente urbanización, y la decadencia de infraestructura en riesgo de inundación con el fin de identificar las necesidades de investigación futuras, así como el enfoque actual de la comunicación del riesgo de inundación y la percepción pública del riesgo. Se llegó a la conclusión que hay una necesidad de mirar cómo el riesgo de inundación es comunicado por la comunidad científica para los responsables políticos y el público en su conjunto con el fin de examinar los cambios necesarios que se requieren para
reducir efectivamente las inundaciones. Otro desafío es aumentar la participación pública incorporando la gestión del riesgo de inundación en la planificación comunitaria integral.
Arlikatti et al. (2018) investigaron acerca de la inundación y deslizamientos de tierra que se registraron del 16 al 17 de junio en el estado de Uttarakhand, en el norte de la India, a través del uso de un cuestionario semiestructurado a 316 residentes de 17 aldeas para medir características demográficas, percepción de riesgo, experiencia previa de riesgo de inundación repentina, experiencia de evacuación, daños en el hogar, y estructuras estructurales (reubicación / recuperación de viviendas mejoradas) y no estructurales (invertir tiempo y esfuerzo en la planificación de emergencias o aumentar la autoconciencia y el conocimiento de amenazas) conocimiento) medidas de mitigación. Los hallazgos arrojaron que la mayoría de los encuestados son conscientes de su entorno frágil y quieren estar mejor preparados para el futuro. Se recomienda que el gobierno y los medios de comunicación deben ser conscientes de las redes sociales informales y usarlas para mejorar las advertencias de desastres y la comunicación de riesgos. La información difundida debe estar en el idioma local y en los principales dialectos de la región sin la jerga técnica y ser fácil de usar.
En Reino Unido se investiga sobre la simulación de las inundaciones y en Estados Unidos se proponen formas de mejorar los Sistemas de Alertas Tempranas, en ambos casos se prioriza a los canales de comunicación. Por ejemplo, las tormentas del año 2012 que desencadenaron en dos eventos de inundación en Newcastle Upon Tyne, en Inglaterra, motivaron a Smith et al. (2015) hacer un estudio de comparación entre la Unidad de Procesamiento Gráfico que se utiliza para simular inundaciones, con las inundaciones identificadas en los mensajes de Twitter durante esos dos eventos. Concluyeron, de manera general, que la actividad inicial en las redes sociales tiende
a enfocarse en la intensidad del clima, mientras que la actividad útil que detalla las áreas explícitamente afectadas a veces puede venir mucho más tarde.
Con respecto a Estados Unidos, país que ha sufrido entre 1995 y 2015, el 90% de las grandes catástrofes causadas por el clima, Johnson et al. (2018) proponen el prototipo “FloodHippo”, que integra las salidas operativas, modelo del Sistema de Información Geográfica basado en la nube, y canales de comunicación ampliadas para proporcionar alertas de desastres personales e interactivas para las inundaciones. Finalmente, los investigadores consideraron que las alertas tempranas deben ser capaces de integrarse con las redes sociales y la web, lo que permitiría a los usuarios recibir, investigar y compartir información rápidamente en una gama de dispositivos de comunicación.
Kuser Olsen et al. (2016) hizo en estudio sobre un nuevo enfoque para mejorar la comunicación del riesgo de inundación. Se trató del proceso de visualización interactiva realista. Un total de 98 participantes se agruparon dentro de diez comunidades y recibieron las reuniones de gestión del riesgo de inundación. Para detectar el efecto de cada método de DSS en el aprendizaje al comienzo y al final de cada reunión, a cada participante se le dio una encuesta con preguntas idénticas acerca de los riesgos de inundación y las opciones de reducción de riesgos. De tres a seis de los participantes en cada reunión fueron seleccionados al azar para recibir entrevistas durante la semana siguiente a la reunión. Las entrevistas midieron después de la participación del conocimiento del riesgo de inundación retenido por los participantes y evaluaron la intención de tomar medidas después de que los participantes tuvieron un tiempo para reflexionar acerca de lo que pensaban hacer. Esta investigación puede abrir a las comunidades vulnerables en todo el mundo el campo de la comunicación efectiva del riesgo de inundación y las opciones de reducción del riesgo de inundación, y así estimular el inicio de acciones para reducir el riesgo.
En los países latinos se analiza en gran medida el papel de la prensa en el marco de la prevención de desastres, tal como figuran las investigaciones de Obregón et al. (2010), Ibarra (2011), Hermelín (2007), Bravi (2016). Se construyen las estrategias a partir del papel de los medios de comunicación y el discurso periodístico sin que se ahonde en innovaciones tecnológicas más allá de las que existen (Gumucio, 2011), (Ibarra, 2011), (Bravi, 2016), (Obregón et al., 2010), (Trelles y Donoso, 2018) aunque hay investigaciones que se orientan a tocar temas como la vulnerabilidad, resiliencia y percepciones sociales como factores a estudiar para la formulación de estrategias comunicativas. En ese aspecto, la Organización de las Naciones Unidas a través de distintos programas destaca los tres componentes citados en la gestión de riesgo de desastres.
En Colombia, por ejemplo, tras investigar la comunicación de riesgo en desastres de origen natural, Erazo y Arroyave (2014) no hallaron experiencias en materia de comunicación de riesgo; en consecuencia, determinaron que la comunicación solo se utiliza reactivamente durante la emergencia, y en escasas ocasiones, en la mitigación.
Diferentes son las investigaciones en Asia, Estados Unidos y Europa, las cuales se dirigen hacia los canales de comunicación y formas de comunicación en el futuro en correlación al uso de redes sociales, además de la importancia de los mensajes y la participación de la comunidad. En ese orden de ideas, estas investigaciones se encaminan a innovaciones tecnológicas de softwares en el que se integra tanto a las aplicaciones móviles como sistemas de alerta temprana y su conexión con el uso masivo de redes sociales El Facebook se encuentra en auge en la gestión de emergencias, así que las redes sociales y la tecnología en general tienen un gran desafío en construir relaciones con la comunidad y no solo cuando haya un desastre.