1. Planteamiento del Problema
4.1 Experiencias, encuentros con las adversidades
Experiencias, encuentros con las adversidades, es el primer capítulo del análisis de la información, da respuesta al primer objetivo específico: Identificar las condiciones sociales, económicas, culturales y políticas que deben enfrentar algunos maestros de la IER El Filo de Damaquiel para ejercer su labor de ser maestros en contextos de ruralidad. El capítulo inicia con una narración introductoria, titulada: Un pedacito de la vida de Sara, una representación de una realidad en plural, conocida y narrada por el investigador, a manera de contextualizar las
diferentes condiciones adversas que enfrentan el ser maestro en este tipo de ruralidad y que en la historia de Sara se da como una pequeña representación de ello.
Luego prosigue el apartado: Desde la Historia y las primeras adversidades, en el cual se muestra la llegada a la institución de cada uno de los 4 sujetos de investigación con las
condiciones que enfrentaron; mientras tanto se nutre la narración con datos históricos de la vereda y de la institución. Toda esta información es analizada a la luz de otros investigadores que han aportado sobre el tema. No se mira la triangulación o el análisis desde una voz en particular sino a través del conjunto de voces de los sujetos de la investigación. Las adversidades centrales de este apartado están relacionadas con temas económicos, difícil acceso por condiciones geográficas y de abandono de vías, lucha por mejorar la infraestructura, por la cobertura escolar y el nombramiento de maestros.
En el segundo subcapítulo denominado: Cómo se vive la experiencia de ser maestros en un contexto dominado por grupos armados ilegales, está precedido por una narración del
investigador: Llegada a un contexto dominado por grupos al margen de la ley, en el que narra su llegada al territorio y es también una forma de contextualizar y de introducir al tema de ser maestros bajo este tipo de condiciones complejas de orden público.
El tercer subcapítulo se titula: Adversidades ante relaciones sexuales y embarazos a temprana edad y por último el cuarto subcapítulo titulado: de cómo se vive en la actualidad la
38 experiencia de ser maestro sin la infraestructura y el personal necesario para el bienestar de la comunidad, antecedido y contextualizado por la narración: Andrea y Yerlis, trastornos
emocionales sin respuestas efectivas. De esta manera se muestra la estructura en que el capítulo se organiza, con sus respectivos subcapítulos, los cuales al inicio se contextualizan con una narración introductoria y al final del subcapítulo se sintetizan con una conclusión.
Muchos maestros rurales han enfrentado y aún enfrentan la difícil labor de educar en contextos de ruralidad, permeados por todo tipo de situaciones adversas, propias de este
contexto. Este es el caso de Lucho Noble, Luzfe Escalante, Zinedine Corredor y María Danzante, maestros que luchan por unas mejores condiciones de vida y hacen resistencias desde muchos flancos a diferentes problemáticas. Es importante conocer cómo cada uno de ellos fue llegando y viviendo su experiencia de ser maestro en una ruralidad con condiciones adversas. Complace escuchar y trascribir las diferentes narraciones de los maestros rurales, en las cuales se instalan ideologías y modos particulares de asumir la educación rural, que muchas veces se subestima o no se tiene la sensibilidad social para identificarlas y comprenderlas. De igual forma lo plantea Runge y Murillo (2018), en su artículo Profesión Maestro y Cultura Escolar: Relatos de
Experiencia 1,
Pero “los gajes del oficio” no se restringen a saberes indeterminados, particulares, precarios, o a meras anécdotas, sino que poseen la capacidad de convertir dichas
situaciones ordinarias en algo extraordinario, siendo un pivote para hacer de la experiencia una fuerza en movimiento que impulse el cambio y sirva de base del pensamiento reflexivo e investigativo. (p.407).
Es por ello que además de reconstruir la historia de la institución desde las experiencias de los maestros e identificar algunas de las problemáticas sociales que enfrentan en su labor, es importante articular su razón de ser desde las políticas económicas y educativas que marcaron la ruralidad colombiana desde los años de 1960.
39 4.1.2 Un pedacito de la vida de Sara, una representación de una realidad en plural.
La pobreza y la inequidad muchas veces van más allá de las mediciones de algunos índices de condiciones de vida, y ser maestro en este tipo de contextos es una experiencia que marca. Una marca es una huella, algo que empiezas a llevar contigo; se vive tanto, que cambia tu manera de pensar, de actuar y se reproduce en tus conversaciones, lo llevas a casa y termina siendo parte del insomnio y a veces hasta el insomnio mismo. Así se ha vuelto la historia de Sara, una de mis alumnas de grado noveno.
De Sara, a pesar de que soy su director de grupo este año, casi no sabía nada de ella; Alguna vez su madre me llamó diciendo que no iba a mandar a sus tres hijos al colegio ese día, que los excusara porque no tenía nada que darles para comer. Ante tal respuesta le dije que los mandara, que yo les compraba algo de desayuno en la tienda. De los tres hermanos ese día solo fue uno y a él le compré algo de comer, pues en el restaurante escolar la poca ración que les dan es después de las 10.30 am. Del otro hermano supe que se retiró y Sara insultó a su progenitora por exponer las necesidades de la casa.
Hace poco en la entrega de tercer período, me puso en alerta que Sara haya tenido
desempeño bajo en más de 5 asignaturas. Cité a su acudiente, una señora de aproximadamente 40 años, estatura baja y con marcados rasgos indígenas al igual que su hija. Sara estaba presente en esa reunión en la cual entregué los planes de nivelación. Le pregunté a la señora si tenía un carnero para vender, pues debía ofrecer en el festival gastronómico del colegio carnero en zumo de coco. Me respondió que tenía dos carneros, un pequeñito y uno grande, pero que no podía vender el grande porque era la mascota de su hijo de 7 años, quien tiene una rara enfermedad. Me contó que al niño desde sus primeros meses de vida lo han tenido que llevar al médico, siempre le han dicho que tiene un quiste en la cabeza y actualmente le han identificado varios en la espalda que van en aumento, que lo más probable es que el niño vaya perdiendo la visión y otros sentidos, que ya muy poco se puede hacer por él. Mientras la madre contaba con
pesadumbre, a Sara se le fueron saliendo las lágrimas lentamente. No había duda de que Sara estaba afectada por lo del hermanito y por la situación de su casa. Me agregó la madre, que el
40 padre de Sara había salido, ese día muy temprano, de finca en finca con su guadañadora en busca de sustento para ellos, pues no tenían.
Cuando quedé a solas con Sara y que la situación me había dado un poco más de
confianza, le hice varias preguntas y ella tímidamente les dio respuesta. Me dijo que ella quería perder el año, pues anhelaba trabajar para ayudar a su familia. Me dijo que hombres le han propuesto que se case con ellos como solución a sus problemas, pero que ella no ha aceptado, también le han ofrecido dinero a cambio de placer sexual y no ha accedido. Entendí que la situación de su casa cada día la hace más vulnerable en un contexto donde narcotraficantes ven en jovencitas como Sara una presa fácil para sus intereses, entendí porque se aísla de sus
compañeros y se siente desganada para hacer educación física, entendí que perder el año escolar, para ella, era triunfo.
Hace poco su madre me llamó que sí iba a vender el carnero. Además, me dijo que una profesora le había recomendado a un sacerdote que, por la fecha de nacimiento del niño, le dijo que no eran quistes lo que tenía sino bolsas de agua que podían reventarse y que el infante sí se podía curar. Sentí en sus palabras la resurrección de una esperanza. Sé que Sara vive muy lejos, casi a dos horas de camino. Un día fui a un cumpleaños de una de mis alumnas, el camino era tan lejos y sinuoso, que trate de no volver a ir más por allá; bueno desde esa casa lejana me
señalaron mis alumnos una montañita más retirada aún y me dijeron mientras señalaban con sus deditos: “Por allá arribita, vive Sara”
De allá arribita, como dijeron mis alumnos, trajo el carnero la madre de Sara. El carnero venía amarrado con un cáñamo viejo y el cáñamo era sujetado por el jovencito de séptimo grado que hace poco se había retirado. Él agachaba la cabeza con vergüenza, al parecer, ante un reclamo del porqué no volvió más al colegio. La señora me dijo que había quedado llorando el niño enfermito porque le vendieron a Juli, su mascota. Cada cosa que pasaba en esta historia me llevaba aún más a las páginas de Juan Rulfo, en sus narraciones crueles, en el que la pobreza y la desesperanza eran temas centrales de su libro de cuentos El llano en llamas.
41 Este pedacito de la historia de Sara y su familia, que no es la primera y
desafortunadamente, por ahora, no va a ser la última, sintetizan en gran parte las condiciones que los maestros de la I.E.R El Filo de Damaquiel deben enfrentar al ejercer su labor en estos contextos rurales del Urabá Antioqueño, historias que se entrecruzan con las experiencias del maestro y que van marcadas por problemáticas sociales como la deserción escolar, presencia de grupos armados ilegales, zonas de difícil acceso, bajo nivel de escolaridad y poca movilidad educativa; embarazos a temprana edad, poco acceso a la información y a medios tecnológicos; la falta de agua potable, de un servicio de salud cercano y la falta de una infraestructura adecuada en la institución para un digno bienestar de la comunidad educativa.