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AMBIENTE INTERNO

6. MARCO TEÓRICO REFERENCIAL

6.1. Estado del arte

6.1.1. Experiencias en México

Se puede empezar éste recorrido inicialmente en Yucatán, donde existe un

modelo para la educación de jóvenes y adultos en lugares equipados con aulas y

acceso a Internet denominados Plazas Comunitarias, todo en cabeza del Instituto

denominado Modelo de Educación para la Vida y el Trabajo (MEVyT), comprende

niveles básico (leer y escribir), intermedio (educación primaria) y avanzado (educación

secundaria), con contenidos organizados por ejes que corresponden a las diversas

áreas del saber. Cada una de las distintas asignaturas maneja un material denominado

módulos, que son cartillas impresas organizadas a su vez en niveles básico (lo mínimo

para obtener una certificación) y diversificado (con contenidos diversos de interés para

los adultos). Todo esto se complementa con ayudas audiovisuales plasmadas en CD, y

en línea (Romero; Domínguez & Guillermo, 2012).

En cuanto a los resultados de ésta experiencia, estos mismos autores han

encontrado que, en los niveles básicos de enseñanza pareciera más conveniente

emplear ayudas educativas como módulos y CD, en tanto que en los niveles superiores

es mejor el uso de herramientas en línea. Igualmente, se estableció cómo la educación

para jóvenes y adultos debe propender también por la adquisición de competencias

digitales que les permitan insertarse en la sociedad del conocimiento y aprender de

manera más didáctica, mientras que es aconsejable para las instituciones que orienten

programas de educación en tecnología, diseñar el currículo de tal manera que se

cuente con un componente básico y otro voluntario, generando así una flexibilización en

la formación, para que los estudiantes accedan hasta los niveles que ellos deseen.

Una experiencia relacionada con la anterior, es la referenciada por Amescua;

Alva; Hernández; Pérez & Rodríguez (2006), quienes analizaron el trabajo realizado en

las comunidades rurales de Álamos (Sonora), Cócorit (Sonora), Yecapixtla (Morelos) y

Jóvenes y Adultos (TEJA), que está basado en el Constructivismo y busca que el

aprendizaje sea significativo partiendo de las características, intereses y experiencias

de vida de cada adulto. La estrategia metodológica empleada fue diseñar 3 caminos o

rutas, para que el educando escoja aquella que más se adapte a sus características y

ritmos de aprendizaje: la primera fue la modalidad de Autoaprendizaje, diseñada para

los que no pueden estudiar en grupo; la segunda es la modalidad de Grupo de

Aprendizaje, destinada para los que pueden encontrarse en un mismo sitio y hora; y la

tercera, es la modalidad de Aprendizaje de Grupo Natural, orientada hacia individuos

que tienen los mismos intereses y actividades compartidas.

Como resultados del trabajo con el modelo descrito anteriormente, se pudo

observar que éste tipo de iniciativa tuvo buena aceptación en las comunidades, que

logró motivar a la gente y hacerle perder el miedo a la tecnología. Así mismo, se pudo

establecer que se pueden desarrollar programas sobre TIC sin exigir requisitos previos

sobre manejo de computadoras, pero es necesario tener experticia para el manejo de

comunidades y educación de adultos.

Pasando ahora a la capital del país azteca, es preciso mencionar el estudio

realizado con 16 personas mayores de 48 años, a los que se les indagó sobre el uso

que le daban a Internet y a la telefonía celular. En ellas se encontró, que aunque en

ocasiones el contacto con éstos recursos se produjo por obligación laboral, poco a poco

los participantes fueron desarrollando destrezas en el manejo de la tecnología, y de esa

manera ellos mismos hallaron nuevas aplicaciones y beneficios, sintiendo que mejoraba

distancia con familiares, vender artículos o buscar de fuentes de empleo fácilmente

(Rueda, 2009).

En esa misma línea de trabajo, se encuentra otro estudio realizado en esa misma

ciudad capital, cuyo objetivo principal fue analizar el impacto sobre la salud, derivado

del uso de la computadora por parte de los adultos. En ese orden de ideas, se

entrevistaron 33 personas de 60 a 79 años, entre hombres y mujeres, en los cuales se

encontraron altos niveles de escolaridad, una alta familiaridad con los ordenadores, y

un empleo de los mismos para tareas de oficina, comunicación, búsqueda de

información, realización de trámites y adquisición de conocimientos. Lo más relevante

de éste estudio, es el énfasis que hizo en el aspecto de salud relacionado con el uso del

pc, encontrando testimonios de personas que revelaron sentir menos depresión

después de usar un ordenador, ya que éste les permitió encontrar nuevos amigos y

ocupar su tiempo libre. Así mismo, a pesar que algunos de ellos presentaban

enfermedades, éstas no era impedimento para usar sus equipos y acceder a Internet,

precisamente con el fin de indagar tratamientos para sus dolencias (Ortiz, 2007).

Completando este panorama de estudios en el Distrito Federal, es importante

mencionar los resultados obtenidos en una investigación realizada a un grupo de

egresados de escuelas públicas mayores de 60 años, con una predominancia hacia el

género masculino, dado que anteriormente la enseñanza tenía una preferencia hacia

éste. En el colectivo investigado, se encontraron datos interesantes, como el hecho de

que la mayoría de ellos tenía computador con conexión a Internet, el mayor uso local

Web eran los buscadores y el correo electrónico, y los motivos para acceder a la red

eran prioritariamente profesionales. Además se pudo concluir, que las personas

adultas mayores sí están en disposición y capacidad de emplear los recursos

tecnológicos derivados de Internet y los computadores, de manera que existe un amplio

quehacer educativo en ese sentido. De forma complementaria, se observó cómo éstas

personas mejoraban su condición mental manteniéndose intelectualmente activas, y

todo gracias a la Internet (Licea de Arenas, 2009).

Basándose en lo anterior, se puede apreciar cómo las experiencias mexicanas

enseñan que en éste tipo de proyectos es conveniente ser flexible, permitiendo que las

personas cursen o avancen hasta aquellos niveles que estén en conformidad con sus

intereses. Además, es relevante el hecho que las ayudas didácticas impresas o físicas

en general, son más acogidas en los comienzos de los procesos de formación, mientras

que los recursos en línea son más atractivos en los niveles más avanzados de un ciclo

educativo.