N o te orines en las fuentes; guárdate bien de ello Nunca pases a pie el agua de bella corriente de los
62 La explicación dada por los escoliastas es que el acto con yugal m ancha de im pureza al hom bre y, por tanto, no debe
acercarse al hogar que «es tam bién altar de los dioses y lugar de diarios sacrificios y libaciones». Por la m ism a razón reco gieron los cristianos la prohibición a través de Roma: «El hom b re que se acuesta con su esposa, no debe en tra r en la iglesia a no ser que se haya lavado con agua; pero ni aun lavado debe entrar» ( S . G r e g o r i o M a g n o , Ep. X. Citado por S i n c l a i r ) .
y transparente agua. El que pasa un río sin purificar sus faltas ni lavar sus manos, a éste le aborrecen los dioses y luego le envían sufrimientos.
No cortes en el banquete festivo de los dioses lo seco de lo verde de tus cinco ramas63, con el brillante hierro.
Nunca pongas la jarra del vino encima de la crátera mientras se bebe; pues trae mala suerte64.
No dejes con salientes la casa al construirla, no sea que allí posada grazne la chillona corneja65.
“ Las «cinco ramas» son los dedos y lo «seco» las uñas. Cortarse las uñas en los banquetes de los dioses —dicen los escoliastas— es una falta de respeto hacia ellos, ya que pone mos en su presencia las partes m uertas (por consiguiente im puras) de nuestro cuerpo. N i l s s o n (Historia..., pág. 233) señala igual prohibición en domingo p ara la época de publicación de su libro (1925). En Irlanda esto se refiere al sábado (para no violar el «Sabbath» según S i n c l a i r ) y en la Antigüedad la prohi bición se encuentra en los pitagóricos ( Y á m b l i c o , Protr. 364K, y O v i d i o , Fasti VI 299-30).
** Según el escolio de Plutarco porque lo p articular no debe estar po r encima de lo general. También se explica la supers tición por la creencia de que cruzando dos objetos se impide el libre curso de las cosas ( B u r n , The World..., pág. 4 8 ). Así
P l i n i o (Nat. Hist. 28,59) cuenta que los rom anos no podían cruzar las piernas en asam bleas públicas y fiestas (entre los atenienses era falta de educación) y en O v i d i o (M etamorf. IX 285) la diosa del p arto retrasa el nacim iento de H ércules cru zando sus piernas y brazos. Sem ejante idea se tiene entre el vulgo de nuestros pueblos: que cruzando los dedos se dificultan las necesidades fisiológicas de los perros.
s! Los escoliastas proponen dos explicaciones: Que el poeta aconseja term inar la casa antes del invierno (cuyo comienzo está representado p or la corneja) o que cuando se haga una casa hay que term inarla po r com pleto p ara evitar que nuestra negli gencia sea objeto de las críticas de nuestros vecinos. Según otra lectura del adjetivo anepíxeston (= «con salientes») pro puesta por Proclo (anepírrekton = «sin sacrificios»), la interpre tación del texto sería la siguiente: al hacer una casa no deben om itirse los sacrificios po r su fundación; pues así se evitará la mala suerte que representa la corneja ( S i n c l a i r ) .
7 4 0
745
No comas ni te laves sacando de las tinajas cuyas primicias no se hayan ofrecido; pues también sobre esto hay un castigo.
750 No sientes en lugares sagrados, pues no hacerlo es mejor, al niño de doce días — esto vuelve afeminado al varón— ni al de doce meses; también se obtiene igual resultado
Que no lave su cuerpo en el baño de las mujeres el v aró n 67; pues a su tiempo también sobre esto hay un lamentable castigo.
755 No te burles de los misterios cuando asistas a hiim pant.es sacrificios; sin duda también un dios se venga de esto.
Nunca te orines en la desembocadura de los ríos que afluyen al mar ni en las fuentes; guárdate bien de ello. Y no te ensucies68; pues no hacerlo es ciertamente mejor.
“ El doce es núm ero de gran im portancia entre los griegos. En la llíada son doce los días que discuten los dioses sobre el cuerpo de H éctor (X IV 31) y de doce días es la tregua con certada por Aquiles y Príamo. D oce son también los trabajos de Hércules y en Teócrito, II 4, Simeta se dispone a utilizar sus encantamientos al duodécim o día de la falta de su amante. Respecto a la identificación de esos «lugares sagrados», la ma
yoría de los críticos se inclina por «lápidas de las tumbas», interpretación que se apoya en Proclo. Pero, de acuerdo con A. Colonna (E s i o d o nota), es difícil imaginar que los padres
dejaran p or descuido sus niños pequeños encima de las tum bas; más lógica es su identificación con el altar dom éstico.
47 ’ La prohibición parte de la creencia en que el hom bre se vuelve afem inado p or contacto con ciertas emanaciones que sa len del cuerpo de la m ujer (Sinclair cita com o ejem plos Odi
sea X 301 y 336, donde Ulises teme que Circe debilite su viri
lidad). TT T
“ Así es glosado el verbo enapopsykhein p or Hesiquio. La traducción de Mazon, «bañarse», nos parece incorrecta (cf. Wi- LAMOWiTZ, H esiodos..., y Verdenius, «Aufbau...», pág. 153, nota 2).
Obra de este modo y evita la terrible 76 0 reputación de los mortales; pues la
Conclusión mala reputación es ligera y muy fácil de levantar, pero dura de soportar, y es casi imposible quitársela de encima. Ninguna reputación desaparece totalmente si mucha gente la corre de boca en boca. Sin duda que también ella es un dios.
Ten buena cuenta como es debido de 765 los días procedentes de Zeus y advierte
Los días a los criados que el trein ta69 del mes es el m ejor para supervisar los traba jos y repartir las raciones cuando las gentes alcanzan a distinguir su realidad.
Estos son los días que vienen del providente Zeus: En primer lugar, el uno, el cu atro70 y el séptim o, día 770 19 A la situación del treinta al principio de la enumeración se han dado estas explicaciones:
Su objetivo es fijar un punto de partida antes de iniciar la enumeración; es uno de los m étodos normales de com posición en Hesíodo (P. Mazon, H ésiod e..., pág. 75).
El nom bre popular de este día era el de enê kai néa; al apli car ese nom bre (en la expresión abreviada énë) al día primero, Hesíodo se ve obligado a poner junto a él el nom bre oficial
(triëkds) para el 30, a fin de evitar confusiones ( Sinclair,
Hesiod..., nota a 768).
Hay que añadir además el carácter especial de este día que sólo se encuentra en los meses «llenos». Efectivamente, el mes lunar comienza con el prim er creciente y termina con la luna nueva com pletando un ciclo de veintinueve o treinta días (m e ses «vacíos» y «llenos» respectivamente); de aquí la im portan cia del 30 que existe sólo excepcionalmente. Los escoliastas p o nen en relación su carácter sagrado con la conjunción entre el sol y la luna.
70 El n o m b re énë ha s id o ex p lica d o con gran detalle p o r T. A. Sinclair c o m o exp resión a b revia da para el énë kai néa, que a partir del v u a. C. design a ría en el ca len d a rio p o p u la r al día 30 de los m eses «llen os». Solmsen (« T h e Days o f the W orks and Days», Transactions and Proceedings o f the American Phi-
sagrado; pues en él parió Leto a Apolo de espada de o r o 71.
El o cta vo y el n o v e n o del comienzo del m es
72
son dos días excelentes para dedicarse a las ocupaciones humanas.775 E l u n d é c im o y el d u o d é c im o son ambos buenos para esquilar las ovejas o segar el reconfortante fruto. El
d u o d é c im o es mucho mejor que el u n d é c im o , pues en él hila su tela la araña suspendida en el aire, después de mediodía, y es cuando la prudente
73
recoge sus gra-lo lo g ica l A sso cia tio n (1963), nota 26) se inclina por la teoría que asocia este nom bre al num eral «uno». El cu a tro según los escolios recibe su carácter sagrado del nacim iento en él de Hermes (H im n o H e rm e s 19) y de Heracles ( P l a t ó n e l C o m e d i ó g r a f o , I 628 K o c k , cuyo texto reproduce S i n c l a i r , n. a 770). Proclo sitúa en este día tam bién el nacim iento de Afrodita.
71 De aquí que las fiestas de Apolo en Atenas, Delfos y Ci- rene se celebren el día siete.
72 Los esquem as que se aplican en los D ía s para el cómputo del mes son fundam entalm ente tres:
Sucesión de núm eros ordinales que iría del u n o al tretnta. División del mes en dos mitades.
División en tres décadas de las que tenemos ejemplos para la prim era (prôtê) y segunda (m éssë).
Además hay que añadir los nom bres én e y trisein á s para el u n o y v ein tin u ev e, respectivam ente, y el de (tetras) m e t' eikáda p ara el v ein ticu a tro , que no se ajustan a ninguno de estos sis temas.
E sta variedad ha sido uno de los argum entos en que más se h an apoyado los partidarios de la tesis que ve en los D ías la m ano de diferentes poetas. Por nuestra parte, como expusimos brevem ente en una com unicación al V C o n g reso N a cio n a l de E s tu d io s C lá sico s («Unidad form al y sentido de los D ía s de He síodo») creemos que se tra ta de un procedim iento estilístico cuyo objetivo es lograr la conexión entre días diferentes al ser vicio de la asociación de ideas entre ellos (esta tesis es des arrollada con más detalle en un artículo entregado p ara su p u blicación en E m erita : «Los D ías de Hesíodo: E stru ctu ra formal y análisis de contenido»).
nos. En él, que la mujer prepare el huso y comience su tarea.
En el
trece
del comienzo de mes guárdate de iniciar780
la siembra; en cambio es el m ejor para p la n tar74.El
sexto de enrríediols
es muy nefasto para las plan tas y bueno para el nacimiento de un varón; no es propicio para la joven ni para nacer en primer lugar, ni tampoco para casarse.Tampoco el
p rim e r sexto
es favorable para el naci-785
miento de una joven, pero para castrar los cabrones y los rebaños de cam eros y cercar un establo para el ganado es día propicio; también es bueno para el naci miento de un varón: a éste le gustará decir bromas, embustes, frases lisonjeras y furtivos requiebros.En el
o c ta v o 76
del mes castra el cerdo y el buey de790
potente mugido, y en eld uodécim o
los asnos sufridos para el trabajo.En el gran
veinte,
día lleno de sentido, que nazca el juez; pues resultará de mente muy equilibrada.74 La explicación de los escoliastas hace referencia a la hum e dad cálida de la luna que es favorable p ara las plantas, pero no para las semillas que requieren hum edad y frío. El 13 es día de máximo plenilunio.
75 El d ieciséis. Es curiosa la explicación del escolio: «Es ad verso a los m atrim onios po r estar la lima com pletam ente se parada del sol. Por ello tam bién los atenienses escogían para casarse los días próximos a la conjunción y celebraban las Teogam ias entonces, ya que al principio se creía que la conjun ción de la luna con el sol era un m atrimonio» (E sco l. 782-4,
P e r t u s i , págs. 243-4).
76 Atendiendo a las propiedades del o c h o dice P l u t a r c o
(T eseo XXXVI) que este día se dedicaba a Posidón po r tener como cualidades la perm anencia e inmovilidad de aquel dios llamado «El Asegurador» y «El que domina la tierra». Partiendo de aquí, dice su escolio, se considera bueno este día para castrar esos animales porque en él su furia sem ejante al terrem oto se calmará al sufrir el corte.
Bueno para el nacimiento de un varón es el d é cim o 795 y para una niña el c u a rto d e e n m e d ioπ ; en él calma las ovejas, los bueyes de marcha basculante y cuernos retorcidos, el perro de afilados dientes y los asnos su fridos para el trabajo, pasándoles la mano por encima. E vita en tu corazón [. · ■
] 78
que los sufrimientos te co rroan el alma; es un día especialmente sagrado, eoo En el c u a r to del mes, llévate a casa una esposa después de consultar las aves que sean más propicias para este asunto.
Guárdate de los cincos, pues son duros y terribles. E n un q u in to dicen que las Erinias atendieron al Jura mento en su nacimiento, al que parió Eris como azote para los perju ro s79,
eos En el s é p tim o d e e n m e d io echa el sagrado grano de Deméter en la era redonda con el ojo muy bien abierto y que un leñador te corte troncos para el tálamo y abundantes maderos de barcos, que sean apropiados para las naves ®°. En el c u a rto empieza a construir las naves ligeras.
77 El ca torce. E stá com probada la influencia que la luna llena (el ca to rce es el día jun to con el trece de máximo plenilunio) ejerce en el estado psíquico de personas y animales.
71 Evitar el cu a tro del final y del comienzo.
79 En V i r g i l i o (G eórg ica s I 277) también se asocia este día al «Juramento» y entre los pitagóricos era símbolo de la Ju sti cia (en tal sentido cf. P l u t a r c o , M oralia 429D-430 y 388-392).
" El d ie c is ie te (luna menguante). Es bueno para sacar el trigo porque según los escoliastas en esa fase se producen corrientes de aire que lim pian el grano de impurezas; en cuanto a la ope ración de co rta r m adera, todavía existe entre los campesinos de nuestros pueblos la idea de que la luna llena p o r su hum edad m ayor pudre la m adera que se tala en esos días y se aconseja hacerlo al e n tra r el menguante. También P l u t a r c o habla de que los carpinteros tiran la m adera cortada en plenilunio por la m ism a razón (M oralia 658E).
[ E l n u e v e d e e n m e d i o81 e s u n d ía m e j o r p o r l a t a r d e 8io V el p r i m e r n u e v e c o m p le t a m e n te in o c u o p a r a lo s m o r ta le s ; p u e s e s b u e n o p a r a p l a n t a r y p a r a q u e n a z c a u n v a r ó n o u n a m u j e r , y n u n c a e s u n d ía t o t a l m e n t e m a lo . P o c o s s a b e n e n c a m b io q u e e l t e r c e r n u e v e82 d e l m e s es el m e j o r p a r a [ e m p e z a r u n a j a r r a , p o n e r e l y u g o e n s i s el p e s c u e z o a lo s b u e y e s , m u lo s y c a b a llo s d e r a u d a n e z u ñ a ] y s a c a r a l v in o s o p o n to la r á p i d a n a v e d e m u c h a s f ila s d e r e m o s ; p o c o s le d a n s u n o m b r e c o r r e c to . E n e l c u a t r o a b r e u n a j a r r a ; e l d e e n m e d i o e s d ía s a g ra d o p o r e n c im a d e to d o s ; e n c a m b io p o c o s s a b e n 820 q u e e l d e d e s p u é s d e l v e i n t e83 e s e l m e j o r d e l m e s a l d e s p u n t a r e l a lb a ; p e r o p o r l a t a r d e e s p e o r .] E s to s d ía s s o n d e g r a n u t i l i d a d p a r a lo s q u e h a b i t a n s o b r e la t i e r r a ; lo s d e m á s q u e d a n e n m e d io , i n d if e r e n te s, s in a p o r t a r n a d a . C a d a u n o a c o n s e ja u n o d if e r e n t e y p o c o s c o n o c e n s u v e r d a d e r o s e n tid o . U n a s v e c e s u n 825 d ía se c o m p o r t a c o m o m a d r a s t r a y o t r a s c o m o m a d r e . F e liz y d ic h o s o e l q u e c o n o c ie n d o to d a s e s t a s p r o p ie d a d e s d e lo s d ía s t r a b a j a s in o f e n d e r a lo s I n m o r t a l e s , c o n s u lta n d o la s a v e s y e v i ta n d o tr a n s g r e s io n e s . 11 El d iecin u ev e. .
« Proclo apunta dos posibles traducciones para el térm ino triseinás, «veintisiete» y «veintinueve» ( = tres veces nueve o tercer nueve). Es curiosa la explicación que da el escolio Plutarco a favor del veintinueve: «pues dice que cuando la luna empieza a dejar de estar oculta los animales m ás furiosos cal man su fogosidad y no se oponen del mismo modo a sus amos por estar m ás débiles. Y en cuanto a a b n r la ja rra , da una explicación física; pues dice que en los P ^ m ’um ° ' Se más la calidad del vino debido a la hum edad caliente de la
lu n a » . (E sc o l. 814a, P e r t u s i , p á g . 254). “ El v e in ticu a tro .
A
Abante, rey de Argos: hijo de Linceo e H iperm estra y pa dre de Preto y Acrisio, Fr. 129, 3; 135, 2.
Abantes, pueblo de Eubea, Fr. 204, 53; 244, 7.
Abántida, nom bre antiguo d e
Eubea, Fr. 296, 1 y 2.
Acasta, hija d e Océano y d e
Tetis, Teog. 356.
Acasto, h i j o d e P e l i a s y r e y d e Y o lc o s , Fr. 208.
Ac m ó n, hijo de Gea y padre de Urano, Fr. 389.
Ac r i s i o, h i j o de Abante y rey de A rg o s , Fr. 129, 8 y 10; 135 2.
Actea, hija de Nereo, Teog. 249.
Acteón, hijo de Aristeo, Fr. 346.
Ac t o r, h i j o de M irmidón y de Pisidice, Fr. 16, 11; 17 a 12
y 25; 17 b.
Actórida, hijo de Actor, Fr. 199, 6.
Ad m ete, h ija de Océano, Teog. 349.
Ad m e t o, padre de Perimele, Fr. 54 b y c; 58, 2; 256.
Ad o n is, hijo de Fénix y de Al-
fesibea, Fr. 139.
Ad rasto, rey de Argos y padre de Argea, Fr. 192.
Ae l o, una de las H arpías, Teog. 267.
Aé r o p e, véase Ee r o p e a. Ae t l io, hijo de Zeus y de Cá
lice; padre de Endimión, Fr. 245.
á fe ta s, puerto de Tesalia, Fr. 263.
Afida nte, rey de Arcadia y pa dre de Estenebea, Fr. 129, 22; 131. Afr o d it a, Teog. 16, 195, 822, 962, 980, 989, 1005, 1014; Trab. 65, 521; Esc. 8, 47; Fr. 23 a 35; 26, 13; 30, 25; 76, 6 y 10; 172, 4; 176, 1; 185, 17; 196, 5; 221, 3; 253, 3.
Agamenón, hijo de Pllstenes y nieto de Atreo, Fr. 23 a 13 y
28; 136, 9 y 13; 176, 5; 194; 195, 6; 197, 4.
Agave, hija de Nereo, Teóg. 247.
Agave, h ija de Cadmo y m adre de Penteo, Teog. 976.
Ageno R, padre de Fénix, Fr. 138; 139.
Ag e n o r, p a d r e d e D e m ó d ic e ,
Fr. 22, 4.
Ag e n o r, no identificado, Fr. 244, 6.
Aglaya, una de las Gracias, es posa de Hefesto, Teog. 909 y 945.
Aglaya, m adre de P reto y de Acrisio, Fr. 129.
Ag r io, hijo de Odiseo y de Circe, Teog. 1013; Fr. 5.
Ah u m a d o r, dios enemigo de los alfareros, Fr. 302, 9.
Aid o n e o, otro nom bre de H a des, Teog. 913.
Aid o s, d i v i n i d a d c o m p a ñ e r a d e N é m e s is , Trab. 200.
Al í c i g o, hijo de H alirrocio y herm ano de Semo, Fr. 49.
Al a s t o r, hijo de Neleo y her m ano de Néstor, Fr. 33 a 9.
AlcAt o o, hijo de P artaón y de É urita, Fr. 11, 4; 259 b 4.
Al c e o, hijo de Perseo y de An dróm eda; padre de Anfitrión, Esc. 26, Fr. 135, 7; 190, 7.
Al c e s t is, h ija de Pelias, Fr. 37, 20
.
Alcida, hijo de Alceo, Esc. 112.
AlcIn o o, herm ano de Arete, Fr. 222.
Alcíone, hija de Éolo y espo sa de Ceix, Fr. 16, 6.
AlcIo n e, hijo d e A t l a n t e , Fr. 169, 2.
Alcm aón, héroe tebano, Fr. 193, 1.
Alc m ena, hija de Electrión y m adre de Heracles, Teog. 526, 943, 950; Esc. 3, 467; Fr. 193,
19; 248; 249; 253.
Al o, ciudad de Etolia, Fr. 19.
Al f e o, río del Peloponeso, hijo de Océano, Teog. 338; Fr. 193, 9.
Alfesibea, esposa de Fénix y m adre de Adonis, Fr. 139.
Al o e o, esposo de Ifim edea y fundador de Alo, Fr. 19.
Altea, hija de Testio y herm a na de Leda e H iperm estra; casada con Eneo alum bró, en tre otros hijos, a Meleagro, Agelao y Deyanira, Fr. 23 a 5; 25, 14.
Am a r in c id a, hijo de Amarinceo, Fr. 12, 1.
Ambigüedades, hijas de Eris, Teog. 229.
Am ic la s, padre de Jacinto y de Cinortas, Fr. 171, 1.
á m i r o, río de Tesalia, Fr. 59, 3.
Am ita ó n id a s, hijos de Amitaón, Fr. 203, 2.
Am pIcida, patroním ico de Mop so, Esc. 181.
An a x ib ia, esposa de N éstor, Fr. 35, 14.
An a x ib ia, esposa de Pelias, Fr. 37, 19.
Anaxibia, herm ana de Agame nón y de Menelao, Fr. 194.
An a u r o, r í o de Tesalia, Esc. 477.
Andreida, patroním ico de Eteo- clo, Fr. 70, 34.
An d r e m ó n, padre de Toante y descendiente de Ares, Fr. 198, 9.
Andrógeo, hijo de Minos, Fr. 145, 9; 146.
Andrómeda, hija de Cefeo es posa de Perseo y m adre de Electrión, Fr. 135, 6. An f ia r a o, hijo de Oicleo y de H iperm estra, Fr. 25, 34; 197, 6
.
An fid a m a n te, r e y d e C a lc is e n E u b e a , Trab. 654; Cert. 63.An fid a m a n te, padre de Estene- bea, Fr. 131.
An fid a m a n te, padre de Antibia, Fr. 191. An fíd o c o, h i j o d e O r c ó m e n o , Fr. 77. An f íl o c o, fundador de la c i u dad de Malo, Fr. 279. An f ím a c o, hijo de Electrión y
herm ano de Alcmena, Fr. 193, 14.
An f ím a c o, tal vez hijo de Ctéa- to, Fr. 26, 2.
An f ió n, hijo de Yaso y padre de Cloris, Fr. 33 a 6.
An f ió n, esposo de Níobe y her m ano de Ceto, Fr. 182; 183.
An f i r o, h i j a d e O c é a n o y d e T e t is , Teog. 360.
An f it r ió n, esposo de Alcmena y padre de Ificles, Esc. 2, 37, 44, 54, 80; Fr. 135, 11.
An f it r io n ía d a, patroním ico de Heracles, Teog. 317; Esc. 165, 416, 433, 459; Fr. 25, 23; 26, 33; 33 a 32.
An f ít r it e, Nereida que se unió a Posidón, Teog. 243, 254, 930.
An q u ise s, padre de Eneas, Teog. 1009.
Antágores, hijo de Euripilo, Fr. 43 a 60.
An te o Antea, ciudad de Tesa lia, Esc. 381, 474.
An te m u sa, isla de las Sirenas, Fr. 27.
Antífa tes, hijo de Melampo, Fr. 136, 4.
An t i f o, hijo de Mirmidón y herm ano de Actor, Fr. 16, 11.
An t íl o c o, hijo de N éstor, Fr. 35, 10.
An tIm e n e s, hijo de Neleo y her mano de Néstor, Fr. 33 a 9.
An t ío p a, h ija de Nicteo nacida en Hyria, Fr. 181.
Apesa n te, m onte de Argos, Teog. 331. Ap o l o, Teog. 14, 94, 347, 918; Trab. 771; Esc. 58, 68, 70, 100, 478; Fr. 21, 12; 26, 22; 23 a 29; 50; 52; 54 a 11; 54 b; 54 c; 64, 17; 185, 1 y 9; 216; 235, 1 y 5; 252, 5; 256; 261; 279; 307, 1; 352; 357, 3.
Aq u e l o o, río de Etolia, Teog. 340.
Aq u e o s, Trab. 651; Fr. 23 a 17; 165, 14; 198, 6; 204, 47.
Aq u il e s, hijo de Tetis y d e
Peleo, Teog. 1007; Fr. 204, 92; 214; 300.
Ar a bo, hijo de H erm aón y de Tronia, Fr. 137, 1.
Arcade, hijo de Zeus y de Ca- listo, Fr. 163; 354.
Arcadia, Fr. 23 a 32; 160; 162; 163.
Arcásida, hijo o descendiente de Arcade, Fr. 129, 17 y 22; 165, 8 y 21.
Ar c t o, centauro, Esc. 186.
Ar d esc o, río de Tracia hijo de Océano, Teog. 345. Ar e s, Teog. 922, 933, 936; Trab. 145; Esc. 59, 98, 109, 181, 191, 192, 333, 346, 357, 425, 434, 441, 444, 446, 450, 457; Fr. 1, 18; 12, 1; 25, 4 y 16; 26, 30; 175, 2; 193, 6. Ar e s t o r, e s p o s o d e M ic e n e , Fr. 246. Ar e t e, h e r m a n a d e A lc ín o o , Fr. 222.
Aretíada, hijo o descendiente de Ares, Esc. 57; Fr. 198, 10.
Ar e tIada, descendiente de Are to, Fr. 150, 32.
A r e t o , h i j o d e N é s t o r , Fr. 35, 11; 36, 2.
Ar e t o, antepasado de Niso, Fr. 150, 32.
Argea, h ija de Adrasto, Fr. 192.
Ar c e s, Cíclope h ijo de Gea, Teog. 140.
Ar g est eo, epíteto del Céfiro, Teog. 379, 870.
Ar g if o n t e, epíteto de Hermes, m atador de Argo, Trab. 68, 77, 84; Fr. 64, 18; 66, 4.
Ar g in o, hijo de Pisidice y her mano de Hipoclo, Fr. 70, 33.
Arg iva, epíteto de Hera, Teog. 12; epíteto de Helena, Fr. 200, 2; 204, 43, 55, 62; otro nom bre de Helena, Fr. 23 a 20; 136, 10; 217, 6. Ar g iv o s, Fr. 141, 31; 165, 21. Ar g o, guardián de lo, Fr. 126; 294, 1. Ar g o, hijo d e Frixo, Fr. 255; 256.
Ar g o, hijo de Zeus y padre de Epidauro, Fr. 247.
Ar g o, l a n a v e de lo s A r g o n a u t a s , Fr. 63; 241, 263.
Ar g o s, ciudad del Peloponeso, Fr. 25, 36; 37, 10; 127; 128;
129, 10; 195, 6; 197, 7; 257, 3.
Ariadna, hija de Minos esposa de Dioniso y am ante de Te- seo, Teog. 947; Fr. 298. á r i m o s, habitantes en tre los
que vivió Equidna, Teog. 304.
Ar iü n, caballo de Yolao, Esc. 120.
Ar isb a n t e, p a d r e d e Moluro, Fr. 257, 1.
Ar is t e c m e, h ija de Hilo y her m ana de Evecme, Fr. 251 a 1 y 4.
Ar is t e o, hijo de Apolo y de Cirene, Teog. 977; Fr. 216; 217, 1.
Ar n e, ciudad de Tesalia, Esc. 381, 475.
Ar n e, ciudad de Beocia, Fr. 218.
Ar s ín o e, hija de Leucipo y m a dre de Asclepio, Fr. 50.
Ar t e m is, hija de Leto y her m ana de Apolo, Teog. 14, 918; Fr. 23 a 18 y 26; 23 b; 148 a; 163.
Ar t u r o, estrella de la conste lación del Boyero, Trab. 556, 610.
As b o l o, Centauro, Esc. 185.
As c l e p io, hijo de Arsínoe y p a d re de Macaón, Fr. 50; 53; 58, 5.
Ascra, aldea de Beocia, Trab. 640.
As ia, h ija de Océano y de Te-