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EXPLORAR ALTERNATIVAS REGIONALES DE USO Y MANEJO DEL ECOSISTEMA DE MANGLAR.

6.2 Explorar alternativas regionales de uso y manejo del ecosistema de manglar

La zona norte del pacífico chocoano está conformado por tres Municipios Nuquí, Bahía Solano y Juradó, los cuales están conformados por diferentes corregimientos que comparten características ambientales, socioeconómicas, políticas, culturales y tradicionales, convirtiéndose de esta forma en la región del pacifico norte de Colombia. Para Fals Borda (1996) la primeria línea teórica es el concepto de región, la cual es determinada por ciertas características comunes o circunstancias especiales, formando diferentes formas sociales, que determinan una producción asignada a todas las otras y su correspondiente rango e influencia¨ y llega finalmente a la región (Marx 1857). Por tanto no se puede entender una formación social sin expresiones geográficas, políticas y temporales concretas: que se mueve cada vez en un tiempo, en un espacio y en una estructura social determinada (Marx 1859).

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Es así que nuestra región del Pacífico norte está conformada por tres formaciones sociales, Nuquí, Bahía Solano y Jurado, municipios compuestos por comunidades que reproducen una ideológica, una cultural, una ideográfica y una fuerza de trabajo (Gal listón, 1973).

Aunque estos tres municipios comparten un espacio similar, en un tiempo determinado y en una estructura social semejante, cada una de estas formaciones sociales está determinada por tres características esenciales, las cuales son dinamicidad y la historicidad (Lenin 1897). Estos dos criterios van cogidos de la mano con el estudio de formaciones, para que tenga sentido debe expresarse en lo concreto, esto es, una totalidad social delimitada por la naturaleza específica de sus articulaciones propias, las cuales permiten la evolución de las instituciones políticas y sociales locales con sus secuencias de continuidad y discontinuidad histórica (Lenin 1897).

Todo lo anterior nos conlleva a pensar que las formaciones sociales de nuestra región del norte del pacífico chocoano pueden tener comportamientos que han sido determinados por la dinámica y la historia vivida.

Para iniciar vamos hacer un breve recuento de las áreas seleccionadas como formaciones sociales con sus características básicas. Vale la pena aclarar que los poblados seleccionados presentan las mayores áreas de manglar, por lo que se considera que hay una estrecha relación de apropiación y uso del territorio y de los recursos naturales.

Corregimiento de Tribugá: se localiza en el centro del municipio de Nuquí y está situado al norte de la cabecera municipal, tiene un área de 6.177 hectáreas (Asociación de Consejos Comunitarios General Los Riscales de Nuquí, 2009). Tiene una población de 180 habitantes (Alcaldía Municipal de Nuquí, 2013) distribuidos en 38 viviendas (Fundación Mar viva, 2013). Ostenta la mayor extensión de ecosistemas de manglar en todo el municipio, con 1.626 hectáreas.

Corregimiento de Cupica: El Corregimiento de Cupica hace parte del Municipio de Bahía Solano y cuenta con un área total de 13.129 ha, a diferencia de otros pueblos del pacifico

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litoral, este corregimiento no está ubicado a lo largo de la playa sino detrás de los manglares y los esteros, está organizado en 125 viviendas y 1050 habitantes (EOT, 2005). Cuenta con el área más grande de manglares del Municipio de Bahía, 587ha.

La Juradó la Cabecera: hace parte del municipio de Juradó y cuenta con 57781 ha, está organizado en 389 viviendas y 3881 habitantes (DANE 2005). Cuenta con el área más grande del Municipio 3300ha.

Como se puede observar, estos tres sitios que hacen parte de la misma región tienen características diferentes a nivel de tamaño y población, siendo Juradó el más extenso, seguido de Cupica y por ultimo Tribugá. Son comunidades negras de cultura anfibia y con influencia ambiental de los ecosistemas de manglar, un complejo de conductas, creencias y prácticas relacionadas con el manejo del ambiente natural, contiene elementos ideológicos y articula expresiones psicosociales, actitudes, prejuicios, supersticiones y leyendas que tienen que ver con los ríos, ciénagas, estuarios, playones, el monte y la selva tropical. Adicionalmente incluyen instituciones afectadas por la estructura ecológica y la base económica del trópico, como el poblamiento lineal por las corrientes de agua, las formas y medios de exploración de recursos naturales, y algunas pautas especiales de tenencia de tierras. Tiene también su propia dinámica que a su turno, acciona sobre la infraestructura de la región, esto también está influenciado por el lado ideológico y lo económico, aunque las transformaciones de este componente cambien con el tiempo y la incidencia de fuerzas sociales externas (Marx 1853).

En el capítulo 4se presentó la descripción específica del uso del manglar de Cupica, la cual es muy similar a la del corregimiento de Tribugá a nivel de actividades de uso, técnicas, especies aprovechadas y comercio. La diferencia es que en esta comunidad se estima que el 72,2% de los hogares cocina con leña de mangle, mientras que en Cupica solo el 1.7% de la población es usuaria del manglar. Cupica es demográficamente más poblada y el uso del mangle es menor comparado con Tribugá. Las especies empleadas con mayor frecuencia para tal propósito es el mangle blanco (Rhizophora harrisonni) y el mangle rojo (Rhizophora mangle), en ambos poblados. Un porcentaje significativo de hogares se

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encargan de proveer su propia leña y la actividad es desarrollada por el padre en mayor medida, al igual que en Cupica. Por otra parte la comercialización de astillas en Tribugá es un negocio comercial que puede dejar una ganancia al mes entre $164.083 a $328.167 pesos, en función de la frecuencia de extracción, regular o intensiva, mientras que en Cupica es casi nulo el comercio. En Tribugá la cobertura del bosque les permite la corta de árboles con DAP promedio entre 18 a 33 cm. En cuanto a la extracción de fauna asociada Cupica es más Cangrejero y Tribugá es mas pianguero, adicionalmente, para este corregimiento la comercialización de piangua, es un nicho de mercado que genera movimientos económicos en el pueblo (La información de Tribugá fue basada en Mar viva 2013).

Ahora bien, Juradó es de las tres áreas la que mayor número de hectáreas de manglar presenta, se debería pensar que su consumo es altísimo teniendo en cuenta que la población demográfica también es la más alta. Pues bien, en Juradó solo se encontró que ocho miembros de la comunidad son usuarios del manglar, asegurando que el consumo de leña es mínimo, no obstante se evidenció, tanto en el bosque como en el movimiento de leña y los fogones que se evidenciaron, que sigue siendo una práctica generalizada. Lo que sí se logró comprobar es que prácticamente no hay uso de madera de mangle para estructura de las viviendas ni para techos ni encierro de patios.

Casi toda la población utiliza “pipas de gas” traídas de panamá por un valor de $60.000. Con relación a la extracción de fauna asociada, no se registraron eventos (basadas en encuestas y registros realizados en Jurado).

La pregunta es ¿por qué los pobladores del área que mayor hectáreas de manglar tiene no vive ni subsiste de él? Restrepo (1996), afirma que los niveles de uso y formas de utilización de la madera de mangle y del ecosistema por parte de los pobladores de un corregimiento, dependen de los aspectos demográficos, socioeconómicos y culturales. En consecuencia, la demanda de la población por el recurso puede ser reflejada por la dinámica e historia de los pueblos y Galliston (1973) nos define una formación como secuencias históricas situadas espacialmente, de allí se puede entender que una formación social puede

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estudiarse como una interacción de regiones vinculadas históricamente y políticamente.

Es así que Juradó tiene una fuerte influencia de Panamá por sus cercanías y una historia embarrada por el narcotráfico. En años recientes, Juradó se ha convertido en un escenario vinculado a actividades relacionadas con el tráfico de narcóticos ilegales. Si bien no se registra la presencia de áreas de cultivo de plantas alucinógenas, ni de lugares de acopio de narcóticos, ni de sitios de embarque y partida de embarcaciones dedicadas al tráfico transfronterizo de estupefacientes, la dificultad de acceso, escasa densidad poblacional, las condiciones económicas de la población, su cercanía a la frontera con la República de Panamá y el sistema de corrientes marinas, han hecho que indefectiblemente se vea involucrada directamente en el sistema del narcotráfico y esté influenciada por sus efectos colaterales.

Es conocido que la costa chocoana al sur de Cabo Corrientes, principalmente del municipio de Bajo Baudó, es un área en la que se han asentado grupos de narcotraficantes y centros de acopio de estupefacientes, desde donde son embarcados y transportados en lanchas rápidas u otros vehículos acuáticos diseñados ad hoc hacia Centro y Norteamérica. Ocasionalmente, las embarcaciones del narcotráfico sufren accidentes o son interceptadas por las autoridades de vigilancia y control, ante lo cual sus tripulantes arrojan los alijos de estupefacientes al mar, los que han sido previamente embalados de forma impermeable y con dispositivos de flotación.

El sistema de circulación de las aguas marinas en la región conduce, por lo general, los alijos a la deriva en dirección al norte. Varias embarcaciones de pobladores que se dedican aparentemente de forma casi exclusiva a la búsqueda y recuperación de alijos de estupefacientes a la deriva, cuando reciben noticia por parte de informantes de las estructuras organizadas del narcotráfico acerca de algún incidente que haya provocado que un cargamento haya caído accidentalmente o haya sido arrojado al mar. Los narcotraficantes ofrecen aparentemente jugosas recompensas a quienes han recuperado los alijos y existe una amplia red organizada de informantes en torno al negocio, acompañado a veces de acciones paramilitares.

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Algunos corregimientos, principalmente del municipio de Juradó, han visto en años recientes aumentar la proporción de sus habitantes dedicados en parte o totalmente a la recuperación de alijos a la deriva, generalmente acompañado de mejoramientos en sus viviendas y otra infraestructura y la proliferación de electrodomésticos y de embarcaciones rápidas. Aunque no existen datos sobre la participación del dinero proveniente de las actividades ilícitas en la economía regional y local, su influencia empieza a reflejarse ya en un incremento de las desigualdades sociales y económicas de la población y en cambios culturales en la cotidianeidad de algunos corregimientos.

El ejemplo de Juradó muestra claramente como las dinámicas y la historia hacen que la formación social se comporte de cierta forma en el marco de una región que comparte características y similitudes ambientales, socioeconómicas, culturales y tradicionales.

Ahora bien, los manglares son bienes de uso público enfocados a ser ecosistemas estratégicos y frágiles y que según Ostrom (1990) los define recursos administrados y poseídos colectivamente están por definición condenados a la sobre explotación y al deterioro, por la definida Tragedia de los Comunes que ha llegado a simbolizar la degradación del ambiente, que puede esperarse siempre que muchos individuos utilizan al tiempo un recurso escaso (Hardín 1968). Si esto es así ¿por qué el manejo participativo de esta región es un éxito y enmarca excelentes y fuertes procesos de conservación?

Será que el éxito de la formación social de Tribugá tiene que ver con lo que afirma Olso (1965) ¨A menos que el número de individuos sea muy pequeño, o a menos que exista coerción o algún otro dispositivo especial para hacer que los individuos actúen a favor de su interés común, individuos racionales con interés propio no actuarán para lograr sus intereses comunes o de grupo¨?

O, será que Galliston (1973) explica que una formación social puede estudiarse como una interacción de regiones vinculadas históricamente y políticamente, que dejan verse como entes solamente naturales o geográficos para recomponerse como entidades sociales y

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económicas dinámicas que tienen una base espacial común. Será el tema político, la gobernanza y la autoridad llevados a través de la historia?

Tribugá es un ejemplo excelente del manejo de los manglares, frente a una comunidad en donde el 72% subsiste del ecosistema.

El 6 de octubre del año 2001 en el Municipio de Bahía Solano, las nueve comunidades negras del municipio de Nuquí: Jurubidá, Nuquí rural, Tribugá, Panguí, Coquí, Joví, Termales, Partadó y Arusí, deciden de forma amistosa y de común acuerdo con la Junta Directiva de los Delfines, retirarse para agruparse en el Consejo Comunitario General del Municipio de Nuquí “Los Riscales”. De esta forma busca tomar en sus propias manos la construcción de futuro y gestión del territorio que ancestralmente han ocupado, y se le solicitó al entonces INCORA, de forma independiente, la titulación colectiva del mismo.

El Consejo Comunitario General es un paraguas que actúa como órgano o instancia zonal, que articula y agrupa la participación de los nueve Consejos Comunitarios Locales. Bajo su coordinación, dirección y administración están las 31.000 hectáreas de territorio colectivo tituladas bajo la denominación “Tierras de Comunidades Negras” en el golfo de Tribugá, y vela y garantiza que las funciones que le atribuye la ley 70 de 1993, sus decretos reglamentarios y las demás que le asigne el sistema de derecho propio, sean cumplidas en común acuerdo y responsabilidad con los nueve Consejos Comunitarios Locales. Es importante resaltar que la Junta Directiva General y las Juntas Administradoras Locales actúan en cordialidad y armonía a la hora de hacer uso, distribución y apropiación del territorio colectivo y sus recursos naturales. Al interior del Consejo Comunitario General, existe una Junta Directiva conformada por los nueve representantes legales de los Consejos Comunitarios Locales por un período de tres años, realiza Asambleas Generales y Zonales para informar a sus asociados de los avances del proceso, distribuir y elegir los cargos en la Junta directiva, aprobar los planes, programas y proyectos de la organización, discutir y aprobar el presupuesto y conformar las Comisiones de Trabajo entre otros. Tiene como objetivo principal: Impulsar, gestionar e implementar el fortalecimiento étnico, organizacional, administrativo, territorial, económico y formativo de los Consejos

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Comunitarios Locales, con el propósito de lograr una organización zonal fuerte y autónoma, capaz de incidir políticamente en las decisiones de la vida local, departamental y nacional.

Este equipo de trabajo tiene un liderazgo, autonomía, gobernabilidad y confianza que le ha permitido construir redes y alianzas operativas y viables de control y manejo, donde todos los actores reconocen sus respectivas funciones y competencias, logrando alcanzar las metas de manejo ambiental esperadas por el colectivo, existen ejemplos de alianzas que van encaminadas a lograr procesos concertados y colectivos de ordenamiento, conservación, desarrollo y control de las actividades extractivas en ecosistemas de manglar. La suma de las potencialidades o de las falencias de cada actor, permite una optimización en el manejo y uso de los recursos humanos, logísticos, y si los hay, financieros.

Plantear un valor para el nivel de relacionamiento entre actores del orden local, tiene mucho sentido, pues el proceso de concientización sobre la necesidad de esta forma de trabajo concertado y complementario, está en construcción desde hace varios años.

Halonado por algunas ONG´s y entidades del Estado, se empieza a evidenciar el reconocimiento de herramientas como los acuerdos y convenios de cooperación, como mecanismos de apoyo y de trabajo más eficientes, eficaces y transparentes.

Finalmente, la generación de confianza y de reconocimiento mutuo es el factor motivador más importante y en el que trabajan estos actores locales, pues sin esto, no hay posibilidades de “Gobernar” y de lograr consensos que lleven al mejoramiento de las condiciones ambientales. Puede ser que poseer un grupo pequeño como dice Gallinston (1973) logre un manejo adecuado del bien común, pero tal vez la participación, la gobernabilidad, el auto reconocimiento y la generación de buenos líderes permitan atender propuesta bajo intereses comunes dejando a un lado los individuales.

143 7. CONCLUSIONES

1. La comunidad de Cupica identificó una total de 18 actividades, entre las cuales se incluyó la extracción de fauna asociada (piangua, cangrejo, tasquero, Caracol, Jaiba, Camarón), el aprovechamiento de leña y madera, la pesca de línea, cacería de Iguana y Perico, ecoturismo, investigación, vías de transporte, botadero de basuras, depósitos de vertimientos y cambios del suelo por siembra de arroz y coco. Los usos y aprovechamientos que más se desarrollan en el manglar de Cupica están relacionados con la extracción de leña y fauna asociada como es el cangrejo azul, el mangote y la jaiba.

2. En cada núcleo familiar del corregimiento de Cupica existe un responsable encargado de realizar las actividades dentro del manglar, generalmente son Agricultores y Amas de Casa. La edad de los usuarios esta entre los 30 y 60 años. La actividad de extraer leña de mangle para provisionar el fogón, es realizada por los hombres por la fuerza y energía que se requiere. .Mientras que la extracción de fauna asociada como el cangrejo, piangua y jaiba son función y actividad adicional de las mujeres del pueblo. De 1050 habitantes, se identificaron 18 usuarios del manglar que corresponden al 1.7% de la población, de los cuales el 54% son hombres y el 46% mujeres.

3. Los pobladores identificaron los esteros del Chaco, Cangrejo, Chimbalaquera y Rogelio como las áreas de mayor extracción, zonas que coincidieron en gran medida con los registros reportados por los habitantes durante los tres meses de muestreo, en donde los Esteros Chimbalaquera y Rogelio fueron los que presentaron alto número de registros de aprovechamiento. Se realizaron 53 registros en donde cortaron 241 palos en servicio durante el mes de marzo y junio (julio no registro extracciones), la mayoría extraído del Estero del Puente. Con relación a la captura de cangrejo, la zona seleccionada para la extracción de cangrejo es el área de Cupica Vieja. Aproximadamente capturan de 50 a 60 cangrejos de tallas de 9 a 10 cm. Se registraron durante el periodo de marzo a junio 68 eventos de extracción de

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fauna asociada con un total de 186 individuos de cangrejo azul, jaiba y cangrejo mongote, de los cuales 102 fueron cangrejo azul.

4. El análisis identificó que actividades como cultivos, extracción de cangrejo, de leña, de piangua, cacería de iguana, vertimientos e infraestructura presentan un nivel alto de fragilidad y se identificaron cinco zonas en conflicto ambiental que involucra actividades como cultivos, extracción de piangua y leña y cacería de iguana. Las zonas presentan un área de 17.7 ha que corresponde a 3% del total de las áreas de manglar, aunque comparado con el área total es una franja pequeña.

5. La valoración de los criterios determinó que la extracción de cangrejo, iguana, pesca e infraestructura presentan niveles medios de intensidad, mientras que el área de cultivos presenta un nivel alto de intensidad y las actividades definidas como incompatibles se relaciona las basuras y los vertimientos.

6. Se definió como actividad de uso crítico los cultivos, especialmente el de coco, cultivo que generalmente es desarrollado en las zonas de natales (Mora megistosperma) especies que se encuentra en peligro. Está actividad está generando cambios en el uso del suelo, erosión por escorrentía y socavación de orillas y las actividades relacionadas con extracción de leña, piangua e iguana, requieren es un manejo especial y un orden en el aprovechamiento. Estas actividades afectan el ecosistema pero no cambian las condiciones.

7. Los problemas sociales en Cupica se derivan del sentido de posesión y la definición de límites en las áreas. No es claro para los habitantes ¨el manglar como bien de uso público¨ y su relación con el título colectivo.

8. El análisis regional de las tres áreas seleccionadas comparten un espacio similar, un tiempo determinado y en una estructura social semejante, cada una de estas formaciones sociales está determinada por las dinámicas sociales, culturales y políticas y los antecedentes históricos.

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1. Se requiere actualizar el censo poblacional.

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