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Durante la actividad que ha mantenido el Popocatépetl a partir de 1993 y hasta el 2008, han ocurrido diversos sismos de explosión, cuyas características más importantes son: primeros arribos impulsivos, alta frecuencia, corta duración y magnitudes coda que van desde menores a 1 hasta cerca de 4.

Figura 30. Tipos de señales sísmicas tanto naturales como inducidas, donde destacan las de origen volcánico

Puede ejemplificarse éste tipo de eventos con los ocurridos el 21 de diciembre de 1994 (figura 31), o con otros posteriores como aquellos del 30 de abril de 1996 (figura 32) y del 22 de enero del 2001 (figura 33).

Generalmente, estos eventos han ocurrido a profundidades someras.

Adicionalmente, han ocurrido diversos sismos de explosión a lo largo de 1996, 1997 y 1998 principalmente.

Figura 31. Sismos de explosión ocurridos el 21 de diciembre de 1994 en el volcán Popocatépetl

Es importante señalar que al ocurrir la explosión y liberar una cantidad considerable de energía en el momento de emitir hacia la atmósfera los volátiles provenientes de la cámara magmática del volcán, puede generarse una onda de choque atmosférica, la cual viaja a altas velocidades en el aire y que puede ocasionar algunos daños tanto a la infraestructura localizada en la periferia del volcán, como a seres humanos y animales en caso de encontrarse a distancias cercanas del punto de generación de ésta onda. Es común que las explosiones lancen fragmentos de materiales juveniles (bombas) y de materiales estructurales (líticos) que representan un riesgo serio de impacto en el entorno inmediato del centro eruptivo. Como ejemplo de esto, se mencionan los cinco decesos ocurridos a alpinistas que se encontraban en la parte superior noreste del cono volcánico el 30 de abril de 1996.

Figura 33. Sismograma donde se aprecian dos eventos de explosión, previos a la erupción ocurrida el 22 de enero del 2001 en el Popocatépetl y donde la columna convectiva se elevó 8 km por encima del nivel del cráter

CAPÍTULO 8. PLANES DE CONTINGENCIA Y RELACIÓN CIENCIA-

PROTECCIÓN CIVIL

Como complemento de la investigación que se efectúa en la UNAM, el CENAPRED y otras instituciones, las autoridades de Protección Civil han trabajado paralelamente en la implementación de un Plan Operativo para el volcán Popocatépetl, el cual fue puesto en operación por primera vez y en condiciones de crisis sin precedente durante la contingencia del 21 de diciembre de 1994, al evacuar alrededor de 20,000 personas de las zonas de mayor riesgo en las partes NE, E y SE en el Estado de Puebla. Más recientemente se aplicó nuevamente durante la erupción y contingencia del 18-19 de diciembre del 2000, en que también fueron evacuadas alrededor de 34,000 personas en el sector del Estado de Puebla; 8,592 personas en el lado del Estado de México y unas 2,000 personas en la parte correspondiente al Estado de Morelos.

Adicionalmente, se ha elaborado un Mapa de Planeación de Emergencias (figura 34) basado en el Mapa de Peligros, donde se define una serie de sectores, cuyo primer dígito se refiere a alguna de las regiones del Mapa de Riesgos y el segundo a la posición acimutal del sector respecto al volcán.

Así por ejemplo, el sector 21 se refiere al primer sector (NE) localizado sobre la zona 2 del Mapa de Peligros (Macías et. al., 1995a).

Como ejemplo del Plan de Contingencias del Popocatépetl, se señalan las acciones emprendidas del 15 al 27 de diciembre del 2000 por las autoridades de Protección Civil del Gobierno del Estado de México, donde se activó el denominado “Plan Operativo Volcán Popocatépetl” como sigue:

“Con motivo del incremento en la actividad del volcán Popocatépetl, el 15 de diciembre del año 2000, el Gobernador del Estado de México, ordenó mediante la Dirección General de Protección Civil del Estado, la movilización coordinada con los Presidentes Municipales de Amecameca, Atlautla, Ecatzingo, Ozumba y Tepetlixpa y con los participantes en el Plan Operativo Volcán Popocatépetl; de los vecinos de las poblaciones de San Pedro Nexapa, San Juan Tehuixtitlán, San Juan Grande, Colonias Industrial y Alzate, San Vicente Chimalhuacán, Santa Rosa, San Miguel Nepantla, San Marcos Tecomaxusco, Ecatzingo y San Juan Tlacotompa”.

Para lo anterior, se procedió a alertar a las instancias que participan en el Plan mencionado, solicitándoles ejercer los procedimientos de actuación correspondientes, en base a los reportes que emitió el Centro Nacional de Prevención de Desastres sobre la actividad del volcán. Uno de ellos fue el de las 01:30 h (tiempo local) del 16 de diciembre del 2000: ”Después de las frecuentes exhalaciones y las emisiones continuas de ceniza observadas en días pasados, ayer por la mañana la actividad del volcán mostró una tendencia a disminuir en el número e intensidad de las exhalaciones”.

”A partir de las 10:50 h se registró un incremento en la actividad sísmica reflejado en un tremor armónico de gran amplitud. A las 14:04 horas estas señales fueron aumentando paulatinamente en tamaño y duración hasta mantenerse en forma continua por 10 horas. La vibración producida por estas señales fueron percibidas por pobladores de comunidades cercanas al volcán”.

”Los altos niveles de las señales sísmicas y otros parámetros monitoreados, motivaron a las autoridades de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, previa consulta del Comité Científico Asesor, pasar el Semáforo de Alerta Volcánica de Amarillo Fase 2 a Fase 3 y realizar una evacuación selectiva de las poblaciones más cercanas al volcán y que por tanto se encontraban en mayor riesgo”.

Dichas instancias fueron el Gobernador Constitucional del Estado de México, la Coordinación General de Comunicación Social, las Secretarías General de Gobierno; de Educación, Cultura y Bienestar Social; la del Trabajo y de la Previsión Social; de Comunicaciones y Transportes; de Desarrollo Económico; de Salud; de Desarrollo Urbano y Obras Públicas; de Desarrollo Agropecuario; Procuraduría General de Justicia del Estado de México, Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México (DIFEM) y el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM).

Figura 34. Mapa de Planeación de Emergencias para el volcán Popocatépetl (Elaborado para la SEGOB por Esteban Ramos J. y Servando De la Cruz-Reyna), basado en el Mapa de Peligros (Macías et. al., 1995a)

Así mismo, también participaron diversas instancias federales, los Ayuntamientos de los municipios en riesgo, así como diversos sectores sociales y privados.

De ésta manera, en una acción coordinada con las autoridades de la Dirección General de Protección Civil de la SEGOB, se instruyó a la Dirección General de Protección Civil del Gobierno del Estado de México, a fin de que se instalara el Centro de Operaciones en la Escuela de Artes y Oficios de Chalco, Méx., a efecto de desarrollar las acciones que le correspondía a cada dependencia.

Con lo anterior se logró poner en operación los albergues y vehículos para transportar a las personas desde sus poblaciones, apoyados con la logística necesaria, antes de la ocurrencia del evento eruptivo del 18-19 de diciembre del 2000, en que mantenía el Semáforo de Alerta Volcánica en Amarillo Fase III.

Del censo real de las once poblaciones de mayor riesgo (27,047 personas), se logró movilizar a 15,687 personas, llegando a los 18 albergues temporales habilitados un total de 8,592 personas entre el 18 y 19 de diciembre y el resto se alojó en casas de amigos y parientes.

Por tanto, un total del 58% de la población salió de sus hogares hacia albergues o casa de amigos y familiares y un 42% no fue evacuada. Los refugios temporales permanecieron funcionando 13 días hasta que las personas retornaron a sus hogares sin que se registrara ninguna denuncia por ilícito, ya que fueron vigiladas las comunidades por personal de la 37 Zona Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional, de la Dirección General de Seguridad Pública y Tránsito del Estado de México, de la Policía Federal Preventiva y de los Cuerpos de Seguridad Pública Municipales.

Lo anterior, puso de manifiesto la importancia de tener elaborado un Plan Operativo para enfrentar contingencias cuando un volcán activo entra en fase de crisis, pero que además está adecuadamente vigilado y evaluado por un cuerpo de especialistas multidisciplinario, que es capaz de analizar, interpretar y recomendar acciones a las autoridades gubernamentales y de Protección Civil, quienes finalmente son las que actúan coordinadamente a fin de salvaguardar la vida y propiedades de los moradores en la zona de riesgo y peligro de un volcán activo.