CAPÍTULO IV. Análisis
Gráfica 3. Exportación (bienes) de Brasil según destino* (1990-2007)
1990 2007
*Asia, no incluye China ni Japón.
Fuente: CEPAL, Estudio económico de América Latina y el Caribe 2008-2009
A pesar del éxito relativo a nivel macroeconómico, Brasil tiene en la pobreza y los altos niveles de desigualdad sus principales retos a vencer pues son vistos como una limitación para establecerse como una potencia a nivel mundial, ya que revelan un
―perfil nada ejemplar‖ (Cavagnari, 1987). El combate a la pobreza y la desigualdad no
sólo constituye una responsabilidad ética de los gobernantes, también representa un importante elemento que, de no atenderse, puede poner en riesgo la cohesión social y el propio proyecto del Estado. El sentido de pertenencia y de identificación con el
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―nosotros‖ que representa la nación puede verse socavado si la población de los grupos
más afectados no perciben una movilidad o mejoran las esperanzas de cambio y provocan así sentimientos de injusticia, frustración e inseguridad (CEPAL, 2007: 149). Para Milton Santos (2002), importante geógrafo brasileño que contribuyó al debate de la construcción de una identidad colectiva del país, la idea de un proyecto de nación está indisolublemente ligada con aquella de una democracia sustantiva: mientras no exista una reducción en las brechas de desigualdad para que se dé una verdadera conciencia cívica que exprese los reclamos del pueblo, no se podría hablar de un ciudadano que sea plenamente reconocido, ni de una nación activa46. Esto cobra sentido dado que la identidad o el sentido de pertenencia pueden estar altamente fragmentadas en sociedades multiétnicas o debido a las brechas socioeconómicas que provocan la exclusión y discriminación a los que son objeto tanto pobres (obreros, campesinos, etc.) como grupos indígenas, afrodescendientes y mujeres, principalmente, situación a la que Brasil no es ajeno. Las élites gobernantes tienen el reto de construir un discurso cohesionador que dé sentido y legitimidad al proyecto nacional; particularmente, en los países de la periferia y semi-periferia, éste no puede estar apartado del mejoramiento de los niveles de bienestar, combate a la pobreza y reducción de las brechas de desigualdad. Como lo señala la CEPAL, el desafío esta en llegar a consensos y reunir energías sociales dentro
de un ―imaginario de desarrollo que incorpore las diferencias que existen en su seno
como parte de un proceso abierto, en el cual las identidades particulares se vinculen con
los procesos de modernización y de transformación productiva‖ (CEPAL, 2007: 149). Para los políticos brasileños esto fue evidente, en el entendido de aceptar que el desarrollo social es una condición del desarrollo económico. La consolidación de la ciudadanía ha sido uno de los principales objetivos de las políticas nacionales, pues constituye uno de los pilares de la soberanía y fuente de legitimidad y poder del Estado,
46 Según establece la CEPAL, el sentido de pertenencia conlleva dos aspectos: acceso y compromiso. Se
hablaría de un ciudadano pasivo cuando se le permite el acceso a derechos que mínimamente le son concedidos en la Constitución; mientras que un ciudadano activo se encuentra en una disposición de actuar en asuntos que son de interés público y aporta a la cohesión social de la sociedad al reforzar las relaciones de solidaridad y responsabilidad social (CEPAL, 2007: 24).
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de ahí también que en el discurso diplomático del país se haya introducido el concepto de ciudadano (Lampreia, 1997: 42).
Los avances que se han obtenido en la reducción de la pobreza, se deben en gran parte a los programas de transferencias de ingreso como el del llamado Bolsa Familiar. Lo anterior, junto con la universalización de los servicios públicos básicos como el de la salud, hacen que éste sea el segundo país de América Latina en registrar una mayor proporción de gasto social con respecto al PIB (mayor al 20%). Según datos de la CEPAL (2009), Brasil forma parte de un grupo de cinco países (junto con Chile, Ecuador, México y Panamá) de 16 países de América Latina en los que se ha logrado una importante reducción de la pobreza desde los años noventa con una variación porcentual superior al -1.5% anual, cumpliendo así con el primero de los Objetivos de las Metas del Milenio. Así, mientras que en 1990 la pobreza se ubicaba en 47.4%, para 2005, la cifra era ya de 36.2%. Si bien se puede concluir que en el combate a la pobreza Brasil ha tenido un buen desempeño, no se puede decir lo mismo en el ámbito de la concentración de la renta, ya que la distribución geográfica de ésta es altamente heterogénea, siendo la región del sudeste la más favorecida, mientras que los países del norte y nordeste reflejan indicadores más desiguales. A pesar del leve mejoramiento en el índice Gini desde la década de los noventa, Brasil sigue siendo uno de los países más desiguales de Latinoamérica.
3.1.2.1 Integración nacional como base del proyecto de nación
Según Pinheiro, la principal característica de Brasil no es la pobreza, sino las grandes disparidades de todo tipo, entre regiones, centros urbanos y periferias, sociales y del ingreso (2010). Una de las premisas del gobierno brasileño es la de considerar la dimensión territorial como base para el diseño de políticas públicas eficientes. Dos desafíos que se han señalado para la acción pública son la fragmentación y el aislamiento territorial debido a las grandes dimensiones del Estado. Para ello, se cuenta con un programa de planeación territorial que tiene entre sus principales objetivos para
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la inserción internacional de Brasil, ―aumentar el grado de cohesión de desarrollo entre
las regiones, para potenciar la diversidad de las fuerzas productivas, incorporando nuevos agentes económicos con la formación de un mercado de masas dinamizador del
mercado interno‖ (Ministerio do Planejamento: 2008, 11). En este sentido, la integración nacional y el ordenamiento territorial son concebidas como las bases para la cohesión social y un proyecto de nación:
…(R)epensar el desarrollo regional brasileño implica trazar un proyecto de mediano y largo plazo que tenga como meta la cohesión social, mediante la reducción de las desigualdades regionales y sociales, el mejor ordenamiento del territorio y la visión de estrategia geopolítica que incluya nuestra articulación con los países vecinos. (2008, 43)
Para lograr tal integración nacional se establecieron 4 dimensiones complementarias y articuladas entre sí:
1. Integración física-territorial: a partir de la construcción de infraestructura física en el campo de transportes, energía y telecomunicaciones.
2. Integración económica: se busca la complementariedad intersectorial e interregional mediante de la creación de cadenas productivas, reforzando la especialización y aprovechando las ventajas comparativas de las regiones.
3. Integración social: mejoramiento del acceso a los servicios públicos de la población de menores recursos.
4. Integración política: se busca una mayor descentralización política y financiera del gobierno. El objetivo es una mayor participación de los distintos niveles de gobierno y de la sociedad civil.
El ideal del sistema de planeación territorial brasileña está guiado por la creación de un país policéntrico, esto es, por la dispersión de macropolos como centros de organización económica y social de sus espacios de influencia. Actualmente la distribución de los 11 macropolos consolidados tienen una orientación hacia el litoral brasileño, concentrándose en la región centro y sur de Brasil (Brasilia, Goiana, Belo Horizonte, Río de Janeiro, São Paulo, Curitiba y Portoalegre) mientras que las regiones interiores y del norte sólo existen cuatro (Salvador, Recife, Fortaleza y Manaus en la Amazonia) (ver
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mapa 2). Se prevé la consolidación de 7 nuevos macropolos47 estratégicos, 5 de ellos en
las regiones interiores y dos más en la zona litoral del norte.