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Exposición a las radiaciones naturales

Los niveles de radiactividad ambiental resultarán, según lo explicado con anterioridad, ser motivo de estudio de los correspondientes niveles en suelo, aire y aguas, a lo que habría que añadir los debidos a la actuación del hombre: materiales de construcción, industria, etc. En diferentes países se han llevado y se llevan a cabo determinaciones tendentes a conocer los

valores de concentraciones de los isótopos radiactivos presentes en el medio ambiente. También la exposición dentro de los edificios, depende básicamente del tipo de material de construcción que se utilice y de su procedencia. Los materiales de construcción actúan como fuentes radiactivas, al tiempo que atenúan la radiación procedente del exterior. En las casas de ladrillo, hormigón o piedra, la tasa de dosis absorbida en su interior depende en mayor medida de las concentraciones de actividad de los radionúclidos presentes en los materiales de construcción, los cuales, si son de procedencia local, tendrán concentraciones de radionúclidos iguales a las que se dan en el suelo o en el pavimento que rodean al edificio. A este respecto, hay que señalar, como se ha indicado anteriormente, la gran importancia que tiene la presencia de radón responsable de la mayor parte de la dosis recibida por la población por causas naturales; por ello, se suele separar el impacto radiológico debido al radón del resto de las fuentes de radiactividad ambiental. En

condiciones normales, el 222Rn constituye la mayor fuente de exposición natural a las personas

(50% del total de radiación natural) (Quindós, 1995).

En lo que se refiere a las aguas, como se ha comentado, éstas pueden llevar en disolución o suspensión radionúclidos en concentraciones variables y deben ser analizadas y tratadas para el consumo humano. En España, el Real Decreto 140/2003 (del Estado, 2003) sobre la calidad de las aguas destinadas al consumo humano incorpora la directiva 98/83/CE del Consejo de la Unión Europea, de 3 de noviembre (Europea, 1998), en la que se establece para la radiactividad en aguas potables unos valores de 100 Bq/l para el tritio y 0,10 mSv/año para la “Dosis indicativa total” (DIT). El Real decreto español mantiene como parámetros a controlar, la actividad α total, con un valor de 0,1 Bq/l, y la actividad β total, con un valor de 1Bq/l, manteniendo lo que ya recogía la reglamentación española anterior. En relación con la exposición de los individuos a los radionúclidos que se encuentran en las aguas, habría que considerar el consumo de pescados y otros animales acuáticos, así como la ingestión de vegetales cultivados en régimen de regadío.

La mayor parte de los radionúclidos naturales que se encuentran en la atmósfera son isótopos del radón y sus descendientes. El radón es emitido desde los suelos, las rocas, las aguas y los materiales de construcción, variando sus concentraciones considerablemente con el lugar y el momento de la medida, al igual que con el régimen de lluvias y vientos. Otra fuente de contaminación atmosférica puede provenir de los radionúclidos artificiales procedentes de la actividad humana (pruebas nucleares, accidentes, etc…) que son suspendidos y transportados por las corrientes de aire. La ruta seguida por los radionúclidos atmosféricos puede provocar una incorporación de radiactividad por las personas a través de los pulmones, el tracto gastrointestinal o la piel. Tanto la absorción como la subsiguiente distribución en el cuerpo humano dependerán del tamaño de la partícula y de las características físicas y químicas del radionúclido. Por otra parte, como ya se ha comentado, la interacción entre los rayos cósmicos procedentes del espacio exterior con la atmósfera terrestre produce neutrones, protones e iones, así como una gran

En 1988 el Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas en su informe periódico a la Asamblea, “Sources, effects and risks of ionizing radiation" (UNSCEAR, 1988) presentó datos de 23 países, resultando que la tasa de dosis en aire debida a radiación gamma de origen natural medida a 1 metro por encima de la superficie del suelo, se encuentra en el rango de 24 a 85 nGy/h. Este informe periódico ha sido revisado en 1993, 1994, 1996 y el más reciente es del año 2000. En este último, (UNSCEAR, 2000) el comité indica en su párrafo 193 que “dado que las exposiciones a fuentes naturales de radiación son

mucho más significativas que las debidas a fuentes artificiales, el conocimiento del fondo natural garantiza una evaluación detallada (de la exposición). Por esto, se deberían continuar los esfuerzos para ampliar las bases de datos utilizadas para determinar tanto los valores normales como los extremos de exposición y mejorar los procedimientos dosimétricos”. Añadiendo en el

párrafo 194: “debido a las grandes variaciones de las radiación natural de fondo incluso en

regiones relativamente pequeñas, se requiere más esfuerzos para determinar la distribución detallada de la población en intervalos de dosis para los distintos componentes de la exposición”.

En este mismo informe, en el párrafo 197 se indica que la dosis efectiva media para la población mundial debida a fuentes naturales de radiación es de 2,4 mSv/año. Se desprende de aquí, la importancia de los estudios de radiactividad natural.

Según datos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la dosis que una persona recibe como promedio en España proveniente de fuentes naturales es de 2,41 mSv/año (similar a la dosis media mundial indicada por UNSCEAR), cantidad que en condiciones normales y como promedio se estima que se distribuye de la siguiente forma:

• Un 50% de la dosis procedente del radón.

• Un 20% de la dosis procedente de la radiación terrestre (materiales). • Un 15% de la dosis procedente de la radiación cósmica.

• Un 15% de la dosis procedente del propio organismo.

Los datos recopilados en el informe final del proyecto MARNA del CSN, muestran que en promedio mundial y en zonas de fondo medio, la radiación cósmica contribuye a la dosis con un total de 0,355 mSv/año, mientras que la proveniente de la radiación terrestre es de un 2,045 mSv/año así, la radiación terrestre representa un 85% de la dosis. Esto se debe a que la radiación cósmica actúa básicamente como fuente externa, mientras que los radionúclidos naturales actúan tanto como fuentes externas de radiación como interna, ya que algunos de ellos pueden incorporarse al organismo por inhalación o a través de los alimentos, como ocurre con el radón o

el 14C. Así se estima que un tercio de la dosis total recibida por el ser humano (aprox. 0,8

mSv/año) procede de fuentes externas mientras que dos tercios se deben a las fuentes internas (1,61 mSv/año).

Figura 1.6 Izquierda: Contribución de la radiación terrestre y radiación cósmica a la dosis

equivalente efectiva anual. Derecha: Contribución de la radiación terrestre y

radiación cósmica a la dosis equivalente efectiva anual. Adaptado de: (Suárez

Mahou et al., 2000)

Respecto a la radiación externa, de los 0,8 mSv/año recibidos en zonas consideradas normales, 0.3 mSv/año corresponden a la componente ionizante de la radiación cósmica, 0.055

mSv/año a la componente neutrónica, 0,15 mSv/año al 40K, 0,1 mSv/año a la serie del uranio y

0.16 mSv/año a la serie del torio. Estos datos se resumen en la figura 1.7.

Figura 1.7 Contribución de las distintas fuentes a la dosis equivalente por irradiación externa

efectiva anual (0,8 mSv/año). . Adaptado de: (Suárez Mahou et al., 2000)

En la figura 1.8 se muestra la contribución de las fuentes naturales internas a la dosis efectiva anual recibida por esta vía. De los 1,61 mSv/año recibidos en zonas de fondo normal,

0.015 mSv/año corresponden a radionúclidos cosmogénicos, 0,186 mSv/año al 40K y 87Rb, 1,24

Figura 1.8 Contribución de las distintas fuentes de radiación interna a la dosis equivalente

efectiva anual. Adaptado de: (Suárez Mahou et al., 2000)

Finalmente, en las figuras 1.9 y 1.10 se desglosan las contribuciones de las diferentes subseries de las familias de uranio y del torio a la dosis interna anual. Como se puede comprobar

la mayor contribución a la dosis procede, como se ha dicho del 222Rn y sus descendientes.

Figura 1.9 Radiación interna. Contribución de la serie del uranio 238 a la dosis equivalente

efectiva anual.Adaptado de: (Suárez Mahou et al., 2000)

Figura 1.10 Contribución de la serie del torio 232 como fuente de radiación interna a la dosis

1.2. Descripción geológica del área de estudio. Las Islas Canarias