• No se han encontrado resultados

1.7 EXPOSICIONES OCUPACIONALES

In document UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA (página 38-42)

DOSIS COLECTIVA EFECTIVA POR UNIDAD DE ENERGÍA

I. 1.7 EXPOSICIONES OCUPACIONALES

Existen ciertos tipos de trabajos que llevan consigo un riesgo de exposición a la radiación, ya sea porque directamente se trabaja con sustancias radiactivas o porque durante la actividad laboral el trabajador se ve sometido a la acción de fuentes de radiación naturales o artificiales. La primera persona expuesta durante su trabajo, Marie Curie, murió de una enfermedad de la sangre que probablemente fue causada por sobreexposición a la radiación, estimándose que al menos 336 de los primeros trabajadores en este campo murieron debido a las dosis recibidas[10].

En la actualidad, la mayor parte de los trabajadores expuestos a radiaciones disponen de sistemas de monitorización ambiental o individual que posibilitan el conocimiento de las exposiciones ocupacionales recibidas y el control necesario para conocer si su trabajo se desarrolla dentro de los límites de dosis permitidos por las legislaciones nacionales y recomendados por los organismos internacionales.

Esta monitorización se lleva a cabo, en una inmensa mayoría de las veces, atendiendo únicamente a exposiciones externas, ya que éstas son las más importantes fuentes de irradiación durante el desarrollo de la mayoría de las actividades laborales. Las internas son poco significativas, si no tenemos en cuenta aquellas debidas al radón que naturalmente está presente en cualquier lugar de trabajo.

No es posible conocer de forma directa la dosis efectiva para los trabajadores profesionalmente expuestos. En la mayor parte de las medidas de exposiciones externas, las dosis efectivas se estiman a partir de los datos obtenidos en pequeños dispositivos personales de monitorización: "dosímetros". Las posibles dosis desde fuentes internas de radiación, se evalúan a partir de un cierto número de medidas, como pueden ser la cantidad de material radiactivo excretado o retenido en el cuerpo o la concentración de sustancias radiactivas presentes en el aire de los lugares de trabajo.

Existen grandes variaciones entre las dosis anuales registradas para distintas ocupaciones e incluso entre los datos procedentes de distintos países referidos a unos mismos tipos de trabajo.

Se ha podido establecer, de forma global y con datos promediados para todo el mundo, las dosis efectivas para ciertos trabajadores monitorizados individualmente, así como las dosis efectivas colectivas para los distintos tipos de ocupaciones con riesgo de exposición a las radiaciones. Los datos correspondientes al quinquenio 1.985-1.989 se resumen en el Informe UNSCEAR-93[3] y se presentan aquí a continuación en la Tabla

Tabla 1.12.- Exposición ocupacional mundial anual media para trabajadores monitorizados: 1.985-1.989. CATEGORÍA OCUPACIONAL DOSIS EFECTIVA COLECTIVA ANUAL (Sv-persona) DOSIS EFECTIVA MEDIA ANUAL POR TRABAJADOR (mSv) Ciclo del combustible nuclear

Extracción del mineral 1.200 4,4

Molienda del mineral 120 6,3

Enriquecimiento 0,4 0,08

Fabricación del combustible 22 0,8

Operaciones en el reactor 1.100 2,5 Reprocesado 36 3,0 Investigación 100 0,8 TOTAL (redondeado) 2.500 2,9 Otras ocupaciones Aplicaciones industriales 510 0,9 Actividades en defensa 250 0,7 Aplicaciones médicas 1.000 0,5 TOTAL (redondeado) 1.800 0,6

Todas las ocupaciones

TOTAL GLOBAL (redondeado) 4.300 1,1

En las dosis efectivas colectivas anuales indicadas en la Tabla 1.12 anterior, no se incluyen las correspondientes a fuentes naturales de radiación, dado que los trabajadores sometidos a ese tipo de exposiciones normalmente no están monitorizados (por ejemplo, minería distinta de la de extracción del uranio o tripulaciones aéreas de

La dosis efectiva anual típica para las tripulaciones aéreas alcanza los 2 ó 3 mSv, con valores mucho más altos en vuelos supersónicos.

En las industrias extractivas de minerales, las dosis efectivas anuales están en el rango de 1 a 2 mSv en minas de carbón y de 1 a 10 mSv en otras minas. Naturalmente, las explotaciones subterráneas someten a las personas que trabajan en ellas a dosis superiores a las recibidas por quienes realizan los mismos trabajos en minas a cielo abierto.

Con todo, la dosis anual colectiva a los trabajadores procedente de fuentes naturales se estima en alrededor de 8.600 Sv-persona, con un contribuyente importante procedente del subsuelo que no tiene su origen en la minería del uranio sino en la del carbón (alrededor de la mitad del total con esa procedencia). Este valor hay que considerarlo, sin embargo, con bastantes reservas dado que los datos sobre trabajadores monitorizados en estos tipos de actividades son muy escasos.

Las dosis ocupacionales estimadas últimamente y que corresponden a la reciente publicación UNSCEAR-93[3], de la que se ha extraído la Tabla 1.12, son algo diferentes de las anteriormente referidas. Esto se debe principalmente a las más amplias y mejoradas bases de datos disponibles y a las más detalladas y precisas medidas realizadas.

El cambio más sustancial se refiere a las dosis estimadas para el personal profesionalmente expuesto en aplicaciones médicas con radiaciones ionizantes. Esto es debido a que se estaban produciendo sobreestimaciones de las dosis efectivas obtenidas a partir de los datos procedentes de los dosímetros personales que se colocan en la superficie del cuerpo, debido a efectos de apantallamiento, sobre todo cuando se prenden en los delantales plomados de protección. Las evaluaciones actuales de las dosis colectivas debidas al uso médico de las radiaciones son más bajas en un factor de 5 que las primitivas, estimándose que aún podrían reducirse a la mitad sin riesgo de cometer un excesivo error.

En la industria nuclear no ha variado sustancialmente los valores medios considerados de dosis colectiva anual a lo largo de los últimos 15 años, a pesar de haberse incrementado la energía eléctrica generada durante este período tres veces y haberse duplicado el número de trabajadores en esta rama de la industria. Se debe a que la dosis efectiva colectiva por unidad de energía eléctrica producida ha disminuido en un 50 % y la dosis media individual en un 30 %.

Aunque las dosis individuales medias para los trabajadores de la minería en operaciones de extracción y molienda del mineral, han aumentado de forma apreciable, se han reducido los valores correspondientes a los operarios de los reactores nucleares, como consecuencia de la mejora de las prácticas de operación y de la modificación de las plantas a partir de los años 80.

Las diversas ocupaciones dentro de la explotación de los reactores nucleares suministran a los trabajadores dosis diferentes. Las tareas de mantenimiento, tanto en las revisiones preventivas y rutinarias como en las reparaciones imprevistas u operaciones especiales, origina la mayor parte de la dosis colectiva. Se dispone de datos en este sentido que estiman que aproximadamente el 70% de las dosis recibidas por todos los trabajadores profesionalmente expuestos en los reactores de Estados Unidos corresponden a los operarios que realizan tales tareas[10].

En general y de forma globalmente considerada, los trabajadores de todo tipo de industrias reciben en la actualidad dosis inferiores a hace unos años, pudiendo llegar a valores próximos a la mitad de los estimados con anterioridad.

En la industria de defensa, también se ha mejorado en la protección a las personas expuestas, habiendo disminuido las dosis efectivas, tanto individuales como colectivas, fundamentalmente debido a la mejora en las operaciones y el mantenimiento de los buques de propulsión nuclear.

El número de accidentes importantes por sobreexposición a las radiaciones, en el que se hayan visto afectados trabajadores de las propias instalaciones es, comparativamente, muy pequeño.

El más grave de ellos fue, con diferencia, el de la central nuclear de Chernobyl que produjo la muerte a 31 personas y dosis suficientemente elevadas a otros 200 trabajadores como para que fueran la causa clínica de efectos determinísticos graves.

La contribución a la dosis colectiva a los trabajadores de instalaciones radiactivas debida a los pequeños accidentes producidos durante el desarrollo de sus actividades es insignificante en el total de la dosis colectiva ocupacional.

Hay que hacer mención especial a la dosis colectiva correspondiente a los tareas llevadas a cabo para la realización del contenedor del reactor nuclear dañado en la central de Chernobyl, actividad en la que se vieron involucrados 247.000 trabajadores y que produjo dosis individuales por exposición externa de unos 0,12 Sv de media, unos 10 mSv por exposición interna y una dosis efectiva colectiva de 30.000 Sv-persona[3]. El efecto de esta operación especial no se ha incluido en las dosis colectivas ocupacionales debidas a accidentes, a pesar de ser consecuencia directa de uno de ellos.

I.1.8.- RESUMEN: FUENTES NATURALES Y ARTIFICIALES DE

In document UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA (página 38-42)