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EXT PARQUE DÍA

In document Umbrales Yeison Navarro Gómez (página 47-49)

Helena está sentada en el parque fumando un cigarrillo, con el torso casi sobre las rodillas. Piensa en las caras de su familia. La cara inexpresiva de Daniel, la cara de su madre enferma, la cara de tristeza de Juan, la cara de rabia de Mariana. Escucha

palomas y niños corriendo y cada vez siente que suenan más fuerte y más insoportables. Se asoma una lágrima en su ojo y con la misma mano que tiene el cigarrillo se limpia la lágrima sin dejarla siguiera salir. Luego inhala con el cigarrillo profundamente, piensa unos segundos antes de que solo se escuche el sonido que emite el exhalar del humo. 84. EXT. ESTACIÓN TRANSMILENIO - CENTRO. DÍA

Daniel sale de la estación con su guitarra en los hombros. Revisa el lugar. Luego está acomodado en una esquina. Pone el estuche en el suelo. Empieza a tocar tímidamente, la gente pasa pero no se detiene. Luego toma aire y empieza a cantar una canción conocida. Su cara muestra las emociones de la canción, cierra los ojos y se mueve con la guitarra. Su voz es dulce, la gente se detiene y le empieza a dejar dinero.

85. INT. BUS TRANSMILENIO. DÍA

Helena va sentada, el bus está un poco vacío. Helena no mira hacia ningún lado. 86. EXT. ESTACIÓN TRANSMILENIO - BARRIO DE DANIEL. DÍA

Daniel camina con su maleta y su guitarra en los hombros. De repente ve a Helena que está esperando recostada contra una baranda. Daniel le pregunta que qué está haciendo ahí. Helena se ve alterada y le pregunta que qué pasa, que ella sabe que él necesita ayuda, le pregunta que qué tipo de ayuda, que si está enfermo. Él de forma calmada le dice que no necesita nada y que ella no tiene por qué preocuparse. Ella insiste y él dice que solo necesita dinero, que no es nada del otro mundo. Ella le pregunta por sus ahorros y lo que hace Valentina, que si eso no es suficiente. Él no responde nada. En cambio, pregunta por Mariana, que si sigue desobedeciendo o si se la pasa todavía todo el tiempo con su amiga y si sigue maquillándose. Ella le vuelve a preguntar que qué tiene, le pregunta que si tuvo alguna crisis de salud. Él no responde nada. Le pregunta si se piensa ir en bus, ella dice que sí, y mientras ella habla, él camina y la mueve. La lleva a la parada del bus, la abraza y le dice que todo está bien, que no se preocupe. Helena le pregunta por qué es tan difícil que confíen en ella si es su mamá. Él la sigue abrazando de medio lado mientras caminan. Helena se ve un poco más calmada pero de algún modo bloqueada también al no haber obtenido ningún tipo de respuesta. El bus llega y se despiden.

Juan está sentado concentrado en su celular cuando Helena llega. Helena luce algo alterada y con los ojos rojos, saluda y dice que por fin alguien accede a hablar con ella. Él le pregunta qué va a tomar, ella dice que café y él dice que eso no es recomendable para el estado en el que está. Ella le dice que entonces él lo pida, si sabe lo que ella tiene que hacer. Él le dice que se calme y pregunta qué pasó. Ella le cuenta que revisó el celular de Mariana y vio que Daniel estaba desesperado por algo pero que ella no le quiso contar. El mesero toma la orden. Juan pide dos tés chai. Juan le dice que le parece el colmo que viole la privacidad de alguien, que eso no estaba bien y que está

preocupado por dónde podían terminar ese tipo de comportamientos. Helena, alterada, le dice que se deje de bobadas y le cuenta si él sabe qué es lo que pasa con él o si peleó con Valentina, porque Daniel ni siquiera quiso invitarla a la casa y que tampoco le contó qué pasaba. Juan le dice que Daniel estaba intentando ganar dinero cantando en la calle y los buses porque su novia se había quedado sin trabajo. Ella le pregunta cómo supo. Juan dice que Mariana le contó y que le sugirió ofrecerle ayuda a Daniel, pero que él no sabía cómo acercarse y decirle que Mariana le había contado y que además Daniel no era muy amable con él, y que precisamente sus peleas con él siempre fueron porque nunca hizo nada y nunca se volvió un hombre independiente y que era bueno que él resolviera sus propios asuntos. Juan dice que igualmente ella debe encontrar qué hacer con su tiempo pero enfocándose en su propia vida, no en la de sus hijos. Helena no dice nada por un momento y luego dice que cree que Daniel está enfermo, o que tuvo una crisis. Juan le dice que por qué ahora sí se preocupaba con lo que pasaba con él. Helena levanta un poco la voz y le dice que si está diciendo que ella nunca se preocupó por ellos. Juan baja la voz pero se altera y le dice que deje de fingir y hacerse la víctima, que ella bien sabe que él tuvo que aprender a vivir con quien es él, y que ella lo mejor que hizo fue mirar para otro lado. Que ahora que él era grande y tenía a alguien seguramente iba a estar bien. Helena se queda callada. Juan, todavía alterado, le dice que ese es el problema con ella, que quiere tomar y tomar y exigir de ellos pero ella nunca dice cómo está ni por qué hace o por qué no hace. Y que siempre lo ha hecho y parece que no va a cambiar, y que lo peor, que demanda respuestas sin preocuparse en realidad cómo están ellos. Él le pregunta si acaso se le ha pasado por la mente preguntarle cómo se siente de todas las veces que se han visto últimamente, o cuando claramente ve que no está bien, que de hecho se siente muy mal y parece que eso no cambia. Juan agrega que con todo a ella le gusta hacerse la que no es con ella. Juan le dice que hace ya un tiempo terminó su relación con Mauricio y que todo ha sido peor de lo que se imaginaba que iba a ser. Helena no dice nada. Juan le dice que nunca han hablado de eso pero que deje de actuar como si ella no supiera todo lo que pasa, que eso es lo que siempre ha hecho. Ella se sorprende, pero como si no quisiera saber más. Le dice que no haga cara de sorprendida o asustada, que ella siempre ha sabido de sus gustos y que dejara de estar en negación. Ella dice que ella creía que él era muy ensimismado para estar con alguien y que seguramente él había descartado mujeres porque sí. Juan se ríe con incredulidad. Juan le dice que si de verdad ella cree que él era igual a ella. Le dice que en parte por ella él está tan afectado por eso que está viviendo: porque no lo vivió a la edad que debió. Le dice que no puede creer el miedo que siempre tuvo o que le importara tan poco saber qué pasaba en la vida de su hijo cuando era un adolescente, le dice que

obviamente ella no iba a lidiar porque nunca puede afrontar nada y que siempre le gusta estar detrás de causas perdidas, como su relación con su papá, que siempre fue horrible y disfuncional, mientras que sus hijos estaban solos haciéndose cualquier idea del mundo. Ella dice que él no entiende lo que significa estar enamorado y cometer errores por eso y agrega que por qué él nunca quiso contarle o confiarle sus cosas, que eso era algo muy importante. Él se exalta y dice subiendo el tono de voz que tal vez ese era su trabajo porque él era el niño, él era el perdido y ella era la adulta y la madre y la

responsable y que siempre estuvo cuidando al niño equivocado. Juan dice que ese miedo le robó muchos años de amor, y que por eso ahora, a esa edad, él todavía era un ser poco funcional, tal vez menos funcional que ella o su hermano. Juan dice que lo mismo pasó con Daniel y que lo mismo puede pasar con Mariana. Helena solo lo observa, él tiene la cara roja y los ojos a punto de llorar. Los ojos de ella apenas brillan un poco pero está lejos de llorar y está más seria que nunca. Al no obtener respuesta alguna pero ver su cara pasmada, Juan se siente mal, deja un billete en la mesa y dice que después hablan. Se para, le da un beso en la cabeza y se va. Helena se queda un momento en la misma posición.

In document Umbrales Yeison Navarro Gómez (página 47-49)

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