2.2. FÁRMACOS PARA EL CONTROL DEL DOLOR
2.2.1. Fármacos no opioides a Antiinflamatorios no
esteroideos
Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) funcionan como analgésicos, antiinflamatorios y antipiréticos. Aunque químicamente son compuestos relacionados, sus estructuras varían ampliamente y su clasificación basada en la estructura química genera controversia. Bioquímicamente se pueden unificar a
los AINEs como fármacos inhibidores de la enzima ciclooxigenasa (COX).
Son fármacos muy empleados en medicina humana. Su uso en medicina veterinaria ha incrementado notable- mente durante la última década debido, principalmente, a dos razones; el aumento en la demanda de un mejor cuidado del dolor crónico y agudo, y segundo porque ha mejorado la eficacia y seguridad de los AINEs.
Los AINEs se caracterizan por poseer distintas propiedades farmacológicas:
Efecto antipirético. El mecanismo antipirético de los AINES está relacionado a la inhibición en la producción de prostaglandinas en el hipotálamo (Rang et al., 1999).
Efecto analgésico. Los AINEs son efectivos contra el dolor asociado a procesos inflamatorios o lesión tisular, al disminuir la producción de prostaglandinas (Rang et al., 1999).
Efecto antiinflamatorio. El efecto antiinflamatorio de los AINEs es debido a su acción inhibitoria sobre la COX-2 (Ricketts et al., 1998).
Los principales efectos adversos de los AINEs recaen sobre el sistema gastrointestinal, al disminuir la citoprotección de la mucosa gástrica por inhibición de la síntesis de prostaglandinas (PG); hepático (idiosincrásico); renal, sobretodo en casos de hipovolemia o hipotensión la inhibición de las PG producirá un descenso en la perfusión renal; y en la
hemostasia primaria por reducción de la agregación plaquetar.
Debido a estos efectos adversos, los AINEs deben usarse en pacientes bien hidratados, normotensos y normo- volémicos. En perros y gatos suelen utilizarse cuando la función renal es normal, no tienen problemas de hemostasia, ni alteraciones gastro- intestinales. No es recomendable
administrar conjuntamente corticosteriorides.
Teniendo en cuenta las características farmacológicas de los AINEs, estos pueden emplearse para:
1. Tratamiento del dolor post- operatorio de tejidos blandos y de traumatología.
2. Combinarlos con opioides y conseguir una analgesia balanceada.
3. Tratamiento del dolor crónico.
Los AINEs más utilizados en medicina veterinaria son el ácido tolfenámico, el carprofeno, el ketoprofeno y el meloxicam. Las dosis recomendadas pueden consultarse en la tabla 3.
b. Anestésicos locales
Los anestésicos locales o regionales ejercen su acción en la recepción de un estímulo doloroso o en la transmisión nerviosa de este, impidiendo que llegue al Sistema Nervioso Central (SNC). Como resultado del bloqueo del sistema nervioso autónomo (SNA) se produce analgesia y parálisis muscular.
Los anestésicos locales inhiben la formación y propagación del impulso nervioso, al bloquear los canales de sodio de la membrana del nervio. Se unen a estos induciéndoles cambios en su conformación e impidiendo su apertura. Todo ello provoca una
Tabla 3. AINEs más utilizados en diferentes especies animales. Las dosis expuestas son en mg/kg. * Dosis de carga inicial de 0.2 mg/kg, dosis posteriores de 0.1 mg/kg. IM= Intramuscular; SC=Subcutáneo; IV= Intravenoso; VO= Oral; ND= No determinado.
disminución en la despolarización de la membrana, evitando la formación del potencial de acción
Los factores más influyentes en la actividad de las anestésicos locales pueden clasificarse en dos grandes grupos, en el primero están las propiedades fisicoquímicas y estructurales de los anestésicos, y en el segundo los factores del paciente y de otros fármacos utilizados conjuntamente con los anestésicos locales.
Las ventajas de los anestésicos locales son las siguientes:
1. Junto a la anestesia general permiten disminuir la dosis de anestésicos generales.
2. Permiten realizar pequeñas intervenciones únicamente con sedación en animales tranquilos. 3. Durante el postoperatorio permiten
una analgesia importante y segura. 4. Son baratos y se necesita poco
material (agujas y jeringas).
5. Las técnicas son generalmente fáciles de realizar.
6. Pueden emplearse en casi todo tipo de pacientes.
La única precaución a tener en cuenta es la de adecuar las dosis al peso del paciente para evitar los principales signos de toxicidad sobre el SNC, cardiovasculares y alérgicas. Los anestésicos locales más utilizados en veterinaria son la lidocaína, bupivacaína y mepivacaína.
c. α-2 Agonistas
Los α-2 agonistas son una familia de fármacos cuyo mecanismo de acción no se conocía bien hasta hace pocos años. Actualmente se sabe que actúan estimulando de forma muy específica los receptores α-2 adrenérgicos centrales y periféricos. Los receptores α-2 pueden clasificarse en tres tipos, α- 2A, α-2B y α-2C. Funcionalmente, la activación de los receptores α-2A produce analgesia y sedación-hipnosis. Los receptores α-2B están relacionados con la regulación de la resistencia vascular y los α-2C en los efectos hipotérmicos presentes en esta familia de fármacos (Lamont y Tranquilli, 2002).
En el SNC los α-2 receptores están localizados tanto en las neuronas noradrenérgicas como en las no- noradrenérgicas, produciendo analgesia tanto a nivel pre como post-sináptico (Lamont y Tranquilli, 2002).
Los α-2 agonistas no son anestésicos generales ni analgésicos de primera elección y deberían ser clasificados como adyuvantes para la anestesia como para la analgesia. Son fármacos muy efectivos cuando se administran junto a otros agentes como los opioides, pudiendo utilizarse en la analgesia balanceada, pues la combinación de estas dos familias de fármacos induce un efecto de sinergismo. Los α-2 agonistas contribuyen a producir analgesia principalmente en el dolor musculoesquelético, visceral y de origen neuropático. Sin embargo, comparada con la sedación, el efecto
analgésico de los α-2 agonistas tiene una menor duración.
Los α-2 agonistas son utilizados para conseguir una analgesia y sedación en procedimientos no invasivos y de corta duración; en protocolos preanestésicos, al producir una analgesia, sedación y relajación muscular suficiente para reducir las dosis de los anestésicos; y también puede administrarse como analgésico a nivel epidural o intratecal, e intraarticular (Lamont y Tranquilli, 2002).
A pesar de estas características, los α- 2 agonistas deben ser administrados con precaución y debe realizarse una correcta evaluación y selección del paciente, ya que sus efectos secundarios pueden producir importantes alteraciones, como bradicardias, hipotensión y bloqueos atrio- ventriculares. También pueden provocar depresión respiratoria con aparición de una moderada acidosis respiratoria, y vómitos e hiper-glicemia por una inhibición en la secreción de insulina.
d. Otros fármacos
En esta sección se encuentran una serie de analgésicos de humana con una aplicación en medicina veterinaria en aumento.
Ketamina
La ketamina es un agente disociativo en la que se ha caracterizado reciente- mente una acción antagonista en los
receptores NMDA. La estimulación de los receptores NMDA produce una sensibilización del SNC, así fármacos bloqueantes de estos receptores tendrán la capacidad de producir analgesia, potencialmente con dosis menores a las utilizadas habitualmente. Dosis de 10 μg/kg/min. durante el periodo quirúrgico y de 2 μg/kg/min. durante el postoperatorio han sido utilizadas en protocolos analgésicos sin aparecer efectos secundarios importantes (Gaynor, 2002). Sin embargo la ketamina, a microdosis, por si sola tiene muy poco efecto analgésico y debe ser utilizada junto a opioides para poder ser efectiva.
Tramadol
Analgésico sintético inhibidor de la reentrada de serotonina y norepinefrina en las terminaciones nerviosas, y con una unión débil a los receptores mu. Sin embargo, su principal metabolito tiene 200 veces más afinidad por los receptores mu (Gaynor, 2002). Puede utilizarse para el tratamiento de dolor moderado a severo con escasos efectos cardiovasculares y respiratorios. No obstante, puede potenciar la depresión respiratoria si se combina con otros anestésicos. En medicina humana es utilizado para el tratamiento del dolor asociado a neuropatías, dolores articulares y dolor crónico. La administración de tramadol a dosis de 2 mg/kg tras ovariohisterectomías en perras ha proporcionado analgesia similar a la administración de 0.2 mg/kg de morfina (Mastrocinque y Fantoni, 2003).