1.3.1 EFECTOS SOBRE LOS DIENTES
En función del hecho de que algunos clareadores presentan ácido fosfórico y ácido cítrico en cantidades trazo, presentan PH ácido abajo del PH crítico y ser usados por tiempo prolongado sobre la estructura dental, se torna fundamental el conocimiento de sus efectos sobre ella. Tanto el profesional como el paciente, muchas veces, se quedan con la duda sobre lo que podrá ocurrir con el uso prolongado de esos clareadores. El efecto colateral más frecuentemente encontrado es una sensibilidad leve de los dientes a los cambios de temperatura. Esta sensibilidad térmica ocurre, con más frecuencia, en la primera hora posterior a la remoción del protector nocturno, o así que es iniciado el tratamiento. Esta sensibilidad generalmente, es pasajera y parece estar relacionada con la dosis del clareador. Otras veces especialmente cuando el paciente presenta regresión gingival, ella podrá ser persistente.
Ella es atribuida al hecho de que esos clareadores presentan bajo peso molecular y, con esto, "transitan" con facilidad a través del esmalte y de la dentina, pudiendo atingir a la pulpa. Ella no está relacionada con el PH de la solución.
Los efectos de estos clareadores sobre la pulpa aún no fueron relatados, Mientras tanto, aunque estos efectos sean desconocidos, más de 75 años de uso convencional de peróxido de hidrógeno concentrado (35%) Y el calor para clarear dientes no resultó en necrosis pulpar. De esto puede deducirse que el uso controlado de peróxido de carbamida o peróxido de, hidrógeno en baja concentración ofrece seguridad para la pulpa.
Otra preocupación es al respecto de la posibilidad de que estos productos, por presentar en cantidades tras ácido fosfórico y ácido cítrico, ser capaces de condicionar el esmalte y, en consecuencia, desgastarlo, A pesar de este fenómeno no haber sido observado clínicamente, todavía existen dudas sobre esta posibilidad, En este sentido, Haywood y Hunsaker, en estudios laboratoriales, no observaron alteraciones en la superficie de esmalte expuesta por un largo período a estos agentes clareadores. Por otro lado, Bitter y Sanders observaron alteración significativa en la textura de la superficie del esmalte.
En función de esta posibilidad, aunque sea remota, creemos fundamental que el profesional debe supervisar el uso de estos productos y que, frente a cualquier indicio de desgate, sugiera la suspensión del tratamiento. Aún en función de esta posibilidad encontramos poco recomendable que el paciente adquiera estos productos en farmacias y/o supermercados (OTC Kit clareador) y los utilíze sin la supervisión de un profesional.
Un estudio en el laboratorio desarrollado por Murphy el allí demostró que el uso prolongado de un clareador casero a base de peróxido de carbamida al 10% no causó daños a las superficies radiculares, Es oportuno destacar que observaciones clínicas al largo de 75 años sobre clareamiento de dientes con peróxido de hidrogeno al 35% jamás revelaron cualquier efecto perjudicial sobre la textura de la superficie del esmalte.
Conforme ya destacamos, otra preocupación con estos clareadores está relacionada con el hecho de que ellos, presentan, inicialmente, un PH abajo del PH crítico. Así, también en función de esto, ellos podrán implicar en desmineralización de la estructura dental. El proceso de desmineralización del esmalte se inicia cuando el PH cae abajo del PH “crítico” de 5.2 a 5.8.Para que ocurra desmineralización de la superficie radicular es necesario un PH de 6.0 a 6.8. Aunque pese la posibilidad de tal acontecimiento, hasta hoy no existen relatos clínicos que lo comprueben. De acuerdo con Haywood y Heyman, una explicación para esto puede estar en los productos de descomposición de la urea, a partir del peróxido de carbamida.
La amonia y el dióxido de carbono liberados en la degradación de la urea parecen tener la propiedad de elevar el PH. La urea tiene la capacidad de relevar el PH de la placa hasta 9.0, aún en la presencia de carbohidratos. La urea inhibe la fermentación de carbohidratos y la formación de ácido láctico en la placa.
La inmediata degradación de las soluciones de peróxido, cuando son expuestas a los fluidos bucales, con una concomitante elevación del PH a 'partir de la degradación de la urea en amonía y en dióxido de carbono, parece tornar el PH real de 'la solución naciente clínicamente inconsecuente.
De acuerdo con Haywood y Heyman, la ausencia de daño perceptible en el esmalte parece estar relacionado con el hecho de: el PH de la solución clareadora se eleva la concentración de fluoretos en el diente.
Otra preocupación relativa a los efectos de estos clareadores sobre el esmalte es al respecto de la fuerza de unión de las resinas compuestas subsecuentemente unidas al esmalte. ¿Qué podrá ocurrir? ¿Cuál es el momento ideal para la realización de estas restauraciones? Estas son preguntas que dejan a los profesionales preocupados. Con relación a esto existen datos, conflíctantes en la literatura. Titley et al relatar una disminución en las fuerzas de unión de resinas compuestas unidas al esmalte de dientes clareados con peróxido de hidrógeno al 35%. Haywood y Heyrnan relataron un estudio que indica una disminución inicial en la fuerza de unión de las resinas compuestas al esmalte condicionado, inmediatamente después del clareamiento casero, A pesar de esto las fuerzas se aproximan a lo normal después de siete días, Esta reducción inicial es atribuida al oxígeno residual que se queda en la superficie del diente clareado, el cual podrá interferir en la polimerización de la resina compuesta.
Un estudio de Machida y otros revela que el clareamiento casero con peróxido de carbamida es capaz de reducir significativamente la fuerza de unión de las resinas compuestas con el esmalte condicionado, En función de lo expuesto, es nuestra opinión que, caso alguna restauración adhesiva venga a ser necesaria después de un clareamiento casero, deberá ser realizada solamente después de 7 a 14 días de terminar o interrumpir el tratamiento clareador.