III RESULTADOS
CAPITULO 5: PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA, LÍNEAS DE ACCIÓN ESTRATÉGICAS A NIVEL REGIONAL CONTRA EL TRÁFICO ILÍCITO EN
5.4. Factores claves de soporte a las líneas de acción
Los siguientes factores claves de éxito contra el tráfico ilícito en artefactos sumergibles y semisumergibles, deberán aplicarse con la gradualidad y en los momentos adecuados según las circunstancias lo exijan y son fundamentales para que las líneas de acción sean efectivas:
Uso de la influencia que para nuestro estudio se ejerce a través de la diplomacia pública, el proceso inter-agencial, la inteligencia y la ayuda exterior.
Uso del poder que se materializan por intermedio del concertar el compromiso regional, la defensa y seguridad de los Estados y las bases económicas.
Cumplimiento de acuerdos representado en la agenda de los países y el respeto a los convenios internacionales suscritos por Colombia.
Fines que abarcan los intereses nacionales, las amenazas y las oportunidades.
5.4.1. Uso de la influencia
Con relación al uso de la influencia principalmente a través de la diplomacia pública, cuyo propósito central es difundir el buen nombre de un Estado y en este sentido, Matallana (2013) enfatiza que es una expresión que se refiere en general a aquellas actividades gubernamentales destinadas a informar e influenciar a públicos extranjeros. Si la diplomacia tradicional es entre Estados, la diplomacia pública es entre un Estado y los pueblos de otros países. Aunque no se trata de un concepto
71 nuevo, ahora ha tomado importancia como resultado de la explosión mundial de las comunicaciones.
Se hace necesario impactar de manera contundente las naciones vecinas para que adopten las líneas estratégicas aquí propuestas, apoyándose en el proceso interagencial, la línea de acción de inteligencia y la ayuda exterior puesta de manifiesto en operaciones combinadas en altamar que busquen neutralizar el tráfico ilícito en artefactos sumergibles y semisumergibles, sin perder de vista que en general, la eficacia de la diplomacia pública es difícil de determinar. Incluso en los casos donde uno desearía poder hacerlo (cambiar favorablemente la opinión pública, por ejemplo), es casi imposible asignar un efecto causal específico a los esfuerzos de la diplomacia pública, en comparación con los efectos generales que logran los medios de comunicación o la influencia que logran ejercer algunas personas o acontecimientos específicos.
El éxito contra esta clase de artefactos, exigirá hábitos de cooperación regional fundamentados en la diplomacia pública, propendiendo para que nuestros dirigentes empleen un instrumento de política que sea al mismo tiempo diplomático y militar. Necesitamos entender la índole de este instrumento conjunto y lo que exige de los Estados interesados encargados de aplicar la estrategia propuesta.
Para que nuestros líderes puedan integrar fuerza y diplomacia como una especie de nuevo instrumento de política contra este flagelo, los Estados de la región tendrán que derribar las viejas barreras culturales e institucionales como no lo
72 habían hecho hasta ahora y hallar nuevos y creativos medios de planear y actuar juntos.
Esencialmente, esto significa la planificación conjunta de la estrategia que involucre técnicas, tácticas y procedimientos, descritos en este trabajo y la cooperación en la ejecución. Será preciso que exista una interacción seria entre los Estado en la formulación de objetivos de política exterior. También debería entrañar la interacción en la formulación de metas y objetivos en política de defensa.
Uno de los obstáculos para influir mediante la diplomacia pública en los Estados vecinos contra este flagelo, es el concepto de “securitización” que Arlene Tickner, expresa en su artículo titulado : La securitización de la crisis colombiana: bases conceptuales y tendencias generales; “una práctica política que permite a las elites, que actúan en nombre del estado, reclamar derechos especiales de defensa al señalar algo como una amenaza” (Tickner, 2004, p. 12); por lo tanto cada uno de los países vecinos podrían securitizar la amenaza del narco-terrorismo a través de artefactos sumergibles y semisumergibles a favor o en contra de la estrategia aquí propuesta, en la medida que favorezcan o no sus intereses nacionales.
Además que las decisiones que adopten los gobiernos desde el punto de vista del artículo antes mencionados, deben ser adoptadas posterior a un proceso político público al interior de cada Estado interesado; en mi consideración lo anterior blindaría de legitimidad la Estrategia aquí planteada, puesto que los ciudadanos por intermedio del proceso adoptado por cada Estado participarían de la medidas a adoptar. Pero por otro lado se convierte en una restricción en caso de no ser apoyada; razón por la cual considero que lo dable es incorporar la Estrategia en
73 general dentro de las políticas de Estado y las líneas de acción estarían en el escalón siguiente para ser planeadas y ejecutadas, como producto de la Estrategia difundida.
Con relación a la ayuda exterior, ésta se fundamenta principalmente en la ejecución de operaciones combinadas, en las cuales se estandaricen procedimientos de interdicción marítima contra este tipo de artefactos, que en la fase de detección y seguimiento son similares a las ya aplicadas para los eventos Go- fast, más no así en la fase de interdicción de sumergibles y semisumergibles, ya presentado en el capítulo 2 del presente trabajo.
Además, tenemos que buscar oportunidades de capacitación conjunta, de las cuales la Armada República de Colombia ya viene ejecutando solo de manera binacional, con países como Honduras, República Dominicana, Costa Rica, Panamá, Estados Unidos, Holanda y Gran Bretaña; el paso a seguir es ejecutarlo de forma multiregional.