Capítulo 2. FUNDAMENTOS CONCEPTUALES
2.4. Concepto de subcontratación
2.4.2. Factores que tienen impacto en la decisión de subcontratar
Los factores que influyen en la decisión de subcontratar se pueden clasificar en cuatro categorías: los factores relacionados con la estrategia, los relacionados con el coste, con las características funcionales y con el entorno.
- Entre la primera categoría de factores, los estratégicos, está el centrar la inversión y las competencias de la empresa en las actividades core o clave para le empresa. En general, una función que sea clave para la organización es menos probable que sea subcontratada (Antonucci et al. 1998; Quinn y Hilmer, 1995).
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Otro factor estratégico es el conocimiento crítico. Existen funciones en la empresa que pueden en sí mismas no ser “claves” pero que los datos o tecnologías que generan y que alimentan a otros procesos son críticos. En general, una función que provea conocimiento crítico a la organización es menos probable que sea subcontratada.
La falta de recursos humanos internos es otro de los factores identificados en la categoría estratégica. En general, una función es más probable que sea contratada si hay una carencia de recursos humanos internos para llevarla a cabo (Green, 2000).
El impacto en la calidad es otro factor estratégico a considerar. Si la empresa es normalmente reconocida en la industria por su alto nivel de calidad, es posible que la subcontratación preocupe a los clientes y productores por el posible daño que esta cause a la calidad de la función subcontratada. En caso contrario, en cambio la subcontratación puede verse como una forma de mejora potencial (Anderson, 1997).
El último factor identificado en esta categoría es la flexibilidad. Como la calidad, la flexibilidad puede impactar positiva o negativamente por la subcontratación. Los
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contratos de subcontratación a largo plazo en un mercado limitado a veces han tenido como resultado una pérdida de flexibilidad (Antonucci et al. 1998; Beaumont y Sohal, 2004; Bryce y Useem, 1998). Sin embargo, las organizaciones grandes y burocráticas pueden mejorar su flexibilidad a través de la subcontratación (Antonucci et al. 1998; Kakabadse y Kakabadse, 2000; Quinn y
Hilmer, 1995; Razzaque y Chen, 1998).
- La segunda categoría de factores es la de los relacionados con la variable coste. La mayoría de la literatura identifica el deseo de ahorrar costes como uno de los desencadenantes de la subcontratación. En teoría, la subcontratación por motivos de coste, se produce cuando los costes de los proveedores son lo suficientemente bajos para que aún añadiendo los costes de transacción, los gastos generales y el margen, aún así, el proveedor pueda ofrecer el servicio a un precio menor. Esto puede conseguirse debido al elevado nivel de eficiencia que consigue el proveedor a través de la especialización y la consecución de economías de escala (Kakabadse y Kakabadse, 2000; Quinn, 1990).
El deseo de ahorrar en costes indirectos puede conducir también a la subcontratación. Si se tienen menos empleados se requiere menor infraestructura y sistemas de soporte, lo que da como resultado una organización más eficiente y ágil. Algunas organizaciones subcontratan para conseguir un mayor control sobre los costes mientras que otras lo hacen para convertir costes fijos en variables (Kakabadse y Kakabadse, 2000; Razzaque y Chen, 1998).
Aunque las empresas subcontraten por razones relacionadas con el coste, no existen garantías de que los ahorros de coste esperados se produzcan realmente. Existe una evidencia empírica creciente de que el ahorro de costes en la subcontratación ha sido sobreestimado y que los costes a veces incluso son mayores después de la subcontratación (Bryce y Useem, 1998; Vining y Globerman, 1999; Welch y Nayak, 1992). Existe una tendencia de desestimar los recursos de gestión y el tiempo que se debe invertir en la subcontratación, aspectos
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particularmente importantes en el caso de las actividades de negocio críticas. Además, en algunas ocasiones, las empresas tienden a subcontratar algunas partes del negocio que les han estado causando problemas asumiendo, de forma errónea, que una vez la actividad sea externalizada el problema desaparecerá.
- La tercera categoría de factores son los relacionados con las propias características de las funciones: complejidad, grado de integración, estructura, etc. (Prencipe, 1997). La complejidad se refiere a la dificultad de reorganizar o de entender las variables y las interacciones que rodean una función. En general, cuanto más compleja sea una función menos se subcontratará.
La integración se refiere al grado en que una función está relacionada con otras funciones y sistemas dentro de la empresa. Cuanto más integrada está una función más interacciones y canales de comunicación hay que mantener y supervisar. Por lo que una función que está altamente integrada es más difícil de subcontratar.
Otra característica funcional es, la especificidad de los activos. Un activo se considera específico cuando no puede ser reasignado a un uso alternativo sin reducción significativa de su valor. Según esto, la subcontratación tendrá lugar cuando el nivel de especificidad de los activos sea bajo (Williamson, 1985)19.
La estructura de una función se refiere al grado en que una función sigue un patrón predecible. Cuanto más estructurada está una función más fácil es para una persona con poca experiencia realizarla siguiendo las instrucciones, por lo que esta
19 Bajo las predicciones del desarrollo de Williamson la mayor especificidad de los activos implica una
mayor complejidad en las transacciones del mercado puesto que la posibilidad de un comportamiento oportunista por una de las partes es mayor y mayores son las necesidades de contratos complejos de salvaguardia de intereses. Así cabe esperar que una mayor especificidad de los activos conlleve una elección de producción interna ante mercado o lo que es lo mismo, un impacto negativo sobre la subcontratación.
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función será mejor candidata que la que no esté estructurada, para la subcontratación.
- Finalmente, la última categoría de factores son los que hacen referencia al entorno interno y externo de la organización. Por ejemplo, una función que requiere habilidades difíciles de encontrar en el exterior, es menos probable que se externalice (Antonucci et al. 1998). La percepción de los empleados y de los sindicatos, e incluso las preferencias de los directivos, también influyen en la decisión de subcontratar. La actuación de los competidores, el conflicto de intereses o el grado de incertidumbre también son factores relacionados con el entorno que hay que considerar. Por último, las presiones políticas tienen mucha influencia en las organizaciones del sector público. Este tipo de organizaciones no necesariamente toma las decisiones en base a los criterios de coste y beneficio, las agendas electorales, la opinión pública y las tendencias nacionales e internacionales son lo que más puede influir en las organizaciones públicas.
Tabla 2. 3. Factores que influyen en la decisión de subcontratar
Estratégicos - Centrarse en la actividades clave o core - Conocimiento crítico
- Falta de recursos humanos internos - Calidad
- Flexibilidad
Relacionados con la variable coste
- Aprovechar la especialización y las economías de escala del proveedor - Convertir costes fijos en variables
Funcionales - Complejidad
- Grado de integración - Especificidad de los activos - Estructura de una función
Entorno - Habilidades críticas
- Percepción de los empleados y sindicatos - Actitud de los directivos
- Actuación de los competidores - Grado de incertidumbre - Presiones políticas Fuente: Elaboración propia
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