2.2 Bases teóricas
2.2.2 Lectura 1 Concepto
2.2.2.3 Factores de la madurez para el aprendizaje de la lectura
Tanto investigadores como teóricos han tratado de determinar las relaciones entre un gran número de variables y la madurez para el aprendizaje escolar. Es difícil medir así como ponderar la importancia de cada factor en particular, debido a que ninguno en forma aislada y porque otras variables que afectan la madurez no están bien identificadas. Se presenta algunos factores como aspectos controvertidos que han efectuado investigadores: a) Factor edad, la edad en que los niños están maduros para iniciar el aprendizaje escolar es un factor de mucha controversia, ya que la mayoría de los sistemas educativos ponen la edad cronológica como requisito de ingreso y otros adoptan el criterio de edad mental. Aparentemente, la edad cronológica constituirá uno de los aspectos menos
significativos en la madurez escolar y la mayor parte de los investigadores parecerían estar de acuerdo con que la edad mental está más relacionada al éxito en las tareas de
aprendizaje que la edad cronológica. Sin embargo, hay escasos estudios experimentales sobre el tema, que comprueban esas presunciones. A lo mencionado podría agregarse lo siguiente, con el fin de establecer un criterio aproximado:
Si bien es cierto que la edad cronológica aparece como uno de los aspectos menos significativos de la madurez escolar, no debe descontarse como un factor de importancia. De acuerdo con Jonson y Myklebust (1968), hay ciertos tipos de habilidades y
rendimientos que varían sobre la base de la edad cronológica y del grado escolar. Según el autor, el aprestamiento para el uso del lenguaje escrito y la aritmética depende no sólo de la capacidad mental, sino también de la maduración física y del aprendizaje escolar previo.
Aunque existe consenso de la relación entre la edad mental y madurez, ésta
mental constituye el punto de partida para iniciar determinado aprendizaje puede conducir a subestimar la importancia de algunos factores tan esenciales como los programas de aprestamiento; el ambiente sociocultural de donde proviene el niño, el sistema educativo; y la motivación que tienen para el pronóstico del rendimiento en el aprendizaje. La misma posición puede tener el riesgo que el profesor considere que todo niño con una edad mental determinada está maduro para el aprendizaje, por lo que no trata de evaluar sus funciones básicas, su afectividad y su adaptación social.
Dado que existe consenso en la edad cronológica y madurez, hay que evitar el riesgo de asumir una actitud pasiva frente a la madurez por la connotación del término, que lleva a los padres y a los educadores a pensar que la madurez llegaría con la sola
introducción del variable tiempo. Ésta actitud bastante difundida, incluso en los medios especializados, frena el progreso del niño. El tiempo debe ser considerado como el lapso en que se suceden acontecimientos; los cuales modificarán o mantendrán las conductas del niño, sean éstas cognitivas o afectivas.
El concepto de edad mental, es preciso aclararlo, constituye un concepto teórico que designa que un niño tiene los comportamientos o conductas psicológicas correlativas a una determinada edad de desarrollo. Sin embargo, dos niños con una misma edad mental pueden presentar niveles diferentes de comportamiento.
b) Factor intelectual, el coeficiente intelectual, considerado como un ritmo de desarrollo, constituye un factor relacionado con la madurez para el aprendizaje escolar. Hubo una época en que la gente lo consideraba como “piedra de toque”, como una medida tan ponderable como la talla y el peso; constituía un criterio adecuado para determinar si un niño estaba listo para iniciar el aprendizaje sistemático: un elevado puntaje en una determinada prueba de inteligencia suponía una razón suficiente para ingresarlo al colegio, aunque tuviera poca edad cronológica.
Frente a la posición referencial del concepto de C.I. (coeficiente intelectual), ha surgido la posición contraria acusándola de poco exacto, inadecuado e inconsistente. La oposición se ha intensificado con ataques contra el mal uso del resultado del coeficiente intelectual por parte del profesorado, como resultado del informe del Rosenthal y Jacobson (1968) , quienes afirman que el nivel de expectativas del profesor frente a su alumno, basado en el C.I., se transforma aparentemente en un factor determinante de la conducta del niño en clase.
2.3 Definiciones de términos básicos
Adiciones silábicas. Capacidad para unir sílabas en el orden indicado y formar palabras. Aislar fonemas. Reconocer el dibujo cuyo nombre presenta el fonema señalado, ya sea en parte inicial, final o intermedia de la palabra, según se indique.
Aprendizaje. Cambio de la conducta, relativamente permanente, que se presenta como consecuencia de una experiencia. Proceso de adquirir conocimientos, habilidades, actitudes o valores a través del estudio, la experiencia o la enseñanza. Las experiencias, modifican a las personas los intercambios con el medio modifican las conductas. Conciencia fonológica. Habilidad metalingüística que supone la toma de conciencia de que en el lenguaje oral existen una serie de secuencias fonológicas que pueden ser descompuestas en secuencias más simples, así como la capacidad para manipular estas secuencias.
Contar fonemas. Expresar el número de fonemas que contienen las palabras escuchadas. Detección de rimas. Capacidad para reconocer y aparear dibujos, cuyos nombres
empiezan o terminan con los mismos fonemas.
Enseñanza. Acción y efecto de enseñar. Acción o suceso que sirve de experiencia, enseñando o advirtiendo cómo se debe obrar en casos análogos.
Fonema. Cada una de las unidades fonéticas mínimas que en el sistema de la lengua pueden oponerse a otras en contraste significativo: el fonema /s/ se opone al fonema /m/ y nos permite distinguir “casa” de “cama”. Cada uno de los sonidos simples del lenguaje hablado.
Grafema. Unidad mínima e invisible de un sistema de representación gráfica de la lengua: la “ch” tiene dos grafemas para un solo sonido.
Habilidad metalingüística. Conjunto de habilidades para reflexionar sobre el lenguaje, manipulando los aspectos estructurales del mismo al separar forma de significado. Lectura. Acción de leer, dedica mucho tiempo a la lectura, interpretación y comprensión de cualquier tipo de símbolos o signos, impresos.
Nivel de lectura. Puntaje en la Prueba de Lectura de María Victoria de la Cruz, primer nivel, categorizándolo en muy alto, alto y bajo.
Segmentación silábica. Capacidad para separar verbalmente las palabras.
Metaconocimiento. Capacidad de saberes que poseen las personas acerca de distintos conocimientos actitudinales y procedimentales ante el aprendizaje.