Estos factores reconocen la importancia de los factores arriba mencionados, pero no le otorga el carácter de determinantes ya que la vocación es un proceso que acompaña al desarrollo personal en la que caven distintas etapas, desde la indiferencia hasta la cristalización- especificación vocacional, podemos señalar los siguientes factores: a) la conducta vocacional se dirige a la autorrealización, la cultura occidental plantea como deseables una serie de
riesgos y responsabilidades frente a planteamientos de recompensa inmediata y menor esfuerzo. La conducta vocacional se trata de un modelo anticipatorio, energético y direccional que aspira a conjugar el principio de placer y realidad a través de actividades aceptadas o valiosa para el individuo. El ser humano se mueve principalmente por metas lejanas, capaz de anticipar consecuencias futuras y en cuya consecución mantiene largo tiempo actividades (no siempre placenteras) con la confianza de alcanzar metas, a las que el individuo le da valor de recompensa. Esta conducta motivada es función de la fuerza del impulso, de las expectativas de logro y del valor personal del incentivo. La tendencia al logro a la realización máxima de las potencialidades personales son vectores impulsores de la conducta de carácter no diferenciado. Tienen múltiples facetas y una de ellas es precisamente la actividad vocacional. El modelo de motivaciones propuesto no es lineal sino circular: la meta final y el impulso inicial tienden a cerrarse y activarse mutuamente (Vicuña, 2003).
b) La conducta vocacional es un proceso gradual y acumulativo que se basa en la organización de información y experiencias significativas para el sujeto, este proceso se inicia desde la temprana infancia, mediante la imitación directa y luego indirecta que se expresa mediante el juego de los roles y funciones laborales que han impactado positiva o negativamente al niño, de esta manera va recogiendo las impresiones y organizando información, el problema surge en la escuela, pues no ha encontrado aún la forma de encauzar este proceso, en consecuencia el estudiante no ha podido organizar adecuadamente tanto la información recibida como las experiencias vividas y cuando debe tomar decisiones esta se torna en fuente de temores y ansiedad y definitivamente suelen optar por una elección fortuita que se le ocurre a última hora o la que se le ocurre a los demás que tienen influencia sobre él. Por otro lado es conveniente tener en cuenta que la simple información acumulada no es suficiente, sino se tiene en cuenta que toda decisión siempre genera cierto grado de ambigüedad acompañada de ansiedad, que el sujeto debe aprender a controlar y no apelar a distorsiones para aplacarlas. Conexo a o mencionado debemos tener en cuenta que al aumentar la información también aumenta el nivel de incertidumbre, aquí el sujeto deberá controlar la ansiedad bajo la convicción que la mayor información le dará mayor claridad para decidir. En este punto podemos hablar de madurez vocacional cuando se ha logrado organizar adecuadamente la información, se hacen evaluaciones realistas sobre sí mismo y sobre las posibilidades de logro y se reduce el azar y el fortuísimo en las decisiones (Vicuña, 2003).
c) El desarrollo vocacional lleva a la autonomía y al compromiso personal: Las investigaciones al respecto señalan que existen etapas vocacionales que van desde la heteronomía y dependencia de factores externos hasta la autonomía funcional y asunción de responsabilidades. Comúnmente se inicia en la adolescencia mediante el tanteo vocacional con la aparición de intereses más o menos estables y con cierta direccionalidad que tomará el carácter de compromiso personal al iniciar los estudios universitarios o al incorporarse a un puesto en el mundo laboral. Estos hallazgos encontrados en las investigaciones, no lleva a enfatizar en la necesidad de implementar el servicio de asesoría vocacional tanto en la escuela secundaria como en la universidad (Vicuña, 2003).
d) Multipotencialidad vocacional, se ha podido notar que el individuo no solo tiene una opción vocacional que le convenga inexorablemente, de modo que si yerra o no descubre una determinada, se frene irreversiblemente su proyecto de vida. En el caso de haber elegido una vocación que no le parece, deberá evaluar si tiene más componentes positivos que negativos, y si no encontró una determinada es porque tiene más de una opción en tal caso elaborando un plan de vida adecuado se podrá alcanzar primero uno y luego la otra profesión y el sujeto encontrará complementariedad. Esto puede ocurrir incluso en sujetos que se encuentran satisfechos con la vocación elegida peros desean complementarla con otra (Vicuña, 2003).
ADOLESCENCIA
A. DESARROLLO COGNITIVO
El desarrollo cognitivo es discontinuo y heterogéneo a la par que la adolescencia es un período impreciso temporalmente y claramente no generalizable a intervalos fijos de edad. Pero psicológicamente, los estudiantes que están cursando los últimos cursos de educación secundaria, de formación profesional y/o superior, pueden responder a las pautas que se conocen como pensamiento formal y, al final de esos estudios, postformal (Rivas, 2003).
El pensamiento del adolescente alcanza el último período del desarrollo cognitivo en uno de los estadios del pensamiento formal y postformal, según edad y maduración (Perry 1986, Case 1985, citado por Rivas, 2003). Entre las cualidades específicas de esta nueva cognición, se señala el pensamiento hipotético, el razonamiento deductivo, la construcción de teorías y el egocentrismo. El pensamiento postformal se identifica con la adultez lo que no significa que
rige en el período anterior, se torna aquí en cognición epistémica: "El proceso en el que una persona incurre para controlar la naturaleza epistémica del problema y los valores de verdad de las soluciones alternativas. Este nivel incluiría la conciencia que la persona tiene acerca de los límites de su conocimiento, la certeza del conocimiento y los criterios necesarios para conocer" (Kitchner 1983, citado por Rivas, 2003).
De las nuevas capacidades intelectuales, sin embargo, la única característica distintiva del pensamiento adolescente es, la capacidad para pensar en términos de la posibilidad en lugar de pensar sólo en términos de la realidad, los "juegos de ideas" de Flavell. Esta capacidad para pensar en términos de lo posible, permite a los adolescentes hacer fantasías, especular, emitir hipótesis con facilidad y a una escala mayor que en etapas anteriores, así como, proyectarse en el tiempo, su futuro (Rivas, 2003). Este pensamiento hipotético recién hallado, puede llevar a una persona a percibir de una forma simultánea que todas las ideas referentes a cualquier tema son consideraciones posibles: puede verse a sí mismo de múltiples maneras, puede ser muchas cosas...todas y, a la vez y, cambiantes. El razonamiento deductivo aquí, adquiere la máxima potencia, es una lógica férrea y fría. Se puede partir de una premisa general y descender en inferencias lógicas, susceptibles de ser comprobadas una y otra vez. Al analizar sus opciones vocacionales ¿Con cuál se queda? (Rivas, 2003).