Durante el proceso de percepción visual, se destacan importantes factores, los cuales se describen detalladamente a continuación.
Acomodación:
Es la capacidad que tiene el ojo humano para acomodarse de manera automática a las diversas distancias en la que se encuentran los objetos. De este modo, la imagen que recibe la retina siempre estará bien enfocada, debido a la actuación de los nervios ciliares sobre el cristalino, forzándolo a hacerse más o menos convexo según sea la distancia a la que se encuentra el objeto enfocado.
Adaptación:
Es la capacidad del ojo humano para ajustarse automáticamente a los distintos niveles de iluminación. Dicho de otra manera, el ojo regula la intensidad de las sensaciones luminosas sobre la retina permitiendo que la imagen formada siempre tenga nitidez.
De esta manera, se explica que cuando el ojo se encuentra sometido a una luz intensa la pupila se contrae, reduciendo el paso de los rayos al interior del ojo. Contrariamente cuando la intensidad luminosa es débil la pupila se dilata tratando de captar la mayor cantidad de luz.
Las propiedades de acomodación y de adaptación se realizan simultáneamente permitiendo una visión clara de lo objetos que nos rodean.
Tiempo de adaptación:
La completa adaptación del ojo del paso de la visión fotópica a la escotópica es lenta, aproximadamente de 30 minutos, mientras que la adaptación en sentido contrario es mucho más rápida. Debe tenerse en cuenta que el ojo puede ver pequeños detalles, con bajos niveles de iluminación si se le da tiempo suficiente.
Es la porción del espacio que el ojo es capaz de ver. El examen del campo visual permite determinar sus límites para cada ojo, acusando como niveles normales, un ángulo de 180° en el plano horizontal y 130° en el plano vertical, 60° por encima de la vertical y 70° por debajo. Sin embargo, debido a diferentes enfermedades oftalmológicas o cerebrales pueden ocasionar disminución en su amplitud.
Agudeza visual:
Es la capacidad que tiene el ojo para distinguir detalles minuciosos de los objetos. Lejos de definir técnicamente la agudeza visual, nos limitaremos a decir que el nivel normal del mismo es la unidad. Si bien es cierto que en algunas personas jóvenes la agudeza visual es superior a la unidad, pero es inevitable su disminución, a niveles inferiores a 1, a medida que aumenta la edad.
Esta disminución de la agudeza visual se debe a que el cristalino pierde su elasticidad y cada vez le resulta más difícil enfocar la imagen bien definida sobre la retina, sobre todo a cortas distancias.
Existen otros factores que afectan de manera directa a la agudeza visual. A continuación se listan algunos de ellos:
- La presencia o ausencia de factores perturbadores tales como el deslumbramiento o fuertes contrastes de color en el fondo.
- El contraste entre el objeto percibido y el fondo. Un objeto se reconoce más fácilmente cuando más intenso es el contraste con el fondo.
- Las condiciones de luminancia en el campo visual. Cuanto mayor sea la luminancia a la cual está adaptado el ojo, mayor será la agudeza visual.
Percepción de la profundidad:
El ojo, percibe la profundidad por medio de 10 señales visuales. Cuatro de las señales están dentro del campo fisiológico y seis en el psicológico.
Señales fisiológicas:
- Acomodación: Es el ajuste de la longitud focal de la lente.
- Convergencia: Es el ángulo formado por los dos ejes visuales.
- Disparidad binocular: Es la disparidad generada entre las imágenes del mismo objeto
proyectado sobre las retinas. De la percepción de profundidad, ésta señal es la más importante a distancias medias de visión.
- Paralaje del movimiento: Es el resultado del cambio de la posición de un objeto en el
espacio, debido tanto al movimiento del objeto, como al movimiento del punto de vista del observador. Es por ello que los objetos distantes parecerán lentos en comparación con los cercanos, incluso cuando los dos se estén moviendo a la misma velocidad.
Estas señales son aprendidas y adquiridas mediante la experiencia cotidiana. Cuando actúan de manera conjunta, éstas realizan grandemente la percepción de profundidad.
- Tamaño retiniano de la imagen: Es más grande la imagen del objeto más cercano.
- Perspectiva linear: Es la reducción gradual del tamaño de la imagen a medida que la
distancia al objeto aumenta.
- Perspectiva aérea: Es la nubosidad de los objetos distantes.
- Traslape: Es el efecto, donde los contornos continuos aparecen más cercanos al
observador.
- Sombreado: Es la percepción de convexidad o concavidad, generada por la ubicación de
una fuente de iluminación por encima del objeto.
- Gradiente de textura: Es una clase de perspectiva linear, que describe niveles de
rugosidad de un material uniforme como si se alejara con el aumento de la distancia.
Sensibilidad diferencial o contraste:
El ojo humano a pesar de su perfección en su funcionamiento es incapaz de poder apreciar el valor de la iluminación de dos fuentes luminosas distintas. Por el contrario, percibe con bastante exactitud si dos superficies contiguas están o no igualmente iluminadas, es decir que el ojo puede distinguir la diferencia de iluminación solamente por contraste.
Brillo:
Se denomina brillo, al efecto de la iluminación sobre el ojo. Puesto que el ojo humano sólo percibe las diferencias de iluminación entre los objetos circundantes, se puede afirmar que la percepción de la luz es en realidad la percepción de las diferencias de luminancias.
Existen dos tipos de brillos:
Brillo directo o el provocado por una fuente luminosa.
Brillo reflejado o el percibido al incidir el flujo luminoso sobre una superficie brillante. El brillo es directamente proporcional a la intensidad luminosa de una fuente e inversamente proporcional a la superficie de la misma, esto es así para cualquiera de los dos
tipos de brillos. Es por esta razón que una fuente luminosa de intensidad luminosa débil pero de poca superficie emisora puede resultar más brillante que una de gran intensidad luminosa pero de gran superficie emisora. Por ejemplo, una lámpara incandescente de 100W es mucho más
brillante si es de vidrio transparente, que si la misma está provista de vidrio mateado. Esto es debido a que en el primer caso la superficie emisora es el filamento de la lámpara y en el segundo caso lo es toda la superficie vidriada.
Deslumbramiento:
El deslumbramiento o resplandor está íntimamente ligado con el brillo, pero no depende intrínsecamente de él, sino más bien de la gran diferencia de brillos de los objetos iluminados
presentes en el campo de visión. Así por ejemplo, si en una habitación completamente oscura, la luz directa de una lámpara incandescente de 40W produce deslumbramiento, mientras que la misma lámpara en una habitación ahora iluminada no produce este efecto.
Percepción de formas plásticas:
Se llama así a la percepción de los objetos en tercera dimensión. Para ello, es necesario la presencia de sombras o zona de menor iluminación, por lo que estos contrastes de brillos
existentes entre las zonas de sombra y luz refleja crean variaciones en las formas en los objetos se hacen visibles.
Percepción del color:
Este tema se desarrolla detalladamente en la sección Carteles y Colores.