• No se han encontrado resultados

FANTASMAS Y VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE

In document Emdr y Duelo j Spiers (1) (página 48-52)

Si te asustan los fantasmas o no estás preparado para ir al cielo con tus clientes, no hagas EMDR con personas en duelo.

Un ejemplo es el caso de un hombre indonesio de 50 años que había perdido a tres de sus mejores amigos en el plazo de un año, el último de ellos por suicidio.

Una semana después del funeral está agotado y muy ansioso: no puede dormir a causa de una presencia en su dormitorio que le aterroriza. Después de cierta vacilación, me cuenta que es una mujer fantasma, que amenaza con

matarlo si se duerme. Además, hay alguien más en la casa. Él cree firmemente en el “poder silencioso”, la magia de los indonesios, y el amigo que murió había estado experimentando con magia negra. La magia blanca está relacionada con amor y protección contra el mal; la magia negra está relacionada con la adquisición de poder y hacer que las cosas ocurran. Con la magia negra siempre hay un precio a pagar. Probablemente, el cliente estuvo haciendo magia negra con su amigo, aunque no aclara esto.

Hacemos EMDR con la diana del funeral, y la ansiedad empieza aquí. Entonces, durante algunos sets ve tres fantasmas que han salido de sus tumbas y se van con él porque era el único amigo que quedaba vivo. Después de algunos sets en los que habló con estos fantasmas para convencerles de sus buenas intenciones, termina negociando un ritual de limpieza y de ayuno y pidiéndoles que le dejen en paz. En ese momento el SUD baja a cero. La semana siguiente realizó los rituales y empieza a dormir mejor. Esos fantasmas podrían ser Culpa, Ira y Su Propia Mortalidad, pero no hay necesidad de interpretación.

Otra mujer que perdió cuatro miembros de su familia en un año y que entró en una fuerte depresión, durante EMDR vio a sus parientes fallecidos rodeados de luz dorada, volviéndose ellos mismos luz. Para ella, ésta fue una imagen reconfortante y la depresión desapareció en una semana.

El siguiente caso es un ejemplo de duelo prolongado, con aspectos de dependencia y culpa. La cliente es una mujer joven de unos treinta años, cuya madre falleció dos años atrás en un accidente de coche cuando iba a visitarla. El conductor era el cuñado, que la llevaba a menudo cuando

iba a casa de su hija y fue el responsable del accidente, ya que no dejó paso a un camión que venía de la derecha. El accidente ocurrió muy cerca de la casa de mi cliente y ver este lugar le resultaba aún muy difícil. Se sentía muy culpable y estaba casi obsesionada con el pensamiento de que si no hubiera pedido a su madre que viniese ese día, el accidente no habría ocurrido. Está deprimida, echa mucho de menos a su madre y llora frecuentemente; se niega a aceptar la muerte de la madre y se rebela. El contacto entre madre e hija había sido muy estrecho, se veían casi todos los días y la cliente le pedía consejos acerca de la crianza de sus hijos.

Ella se niega a “ACEPTAR LA MUERTE DE SU MADRE”, lo que todos le piden que haga. Pero “SUAVIZAR EL DOLOR” es un objetivo de tratamiento que puede aceptar. ESTE ES UN TEMA MUY IMPORTANTE PARA ELLA.

Hacemos una sesión de EMDR con la imagen del lugar del accidente, la creencia negativa “soy culpable”, una (no demasiado) creencia positiva “No es mi culpa”, VOC=3, y SUD 8/9.

Afloran muchos temas:

Primero se desensibiliza el aspecto traumático

Entonces, ella se da cuenta de que había sido buena madre sin la ayuda diaria de su madre durante los últimos dos años.

Entonces, se da cuenta de que el cuñado llevó a la madre a casa de su hija cientos de veces.

“No hice nada malo; sólo ocurrió”, concluyó. El SUD bajó a 1.

Como ejemplo del protocolo para duelo excesivo, puedo contarte una sesión de EMDR que tuve hace dos años con una mujer de 49 años cuyo hijo de dos años se había ahogado hacía 17 años. Ella tenía la misma pesadilla todas las noches durante más de cinco años: cada noche se encontraba a su niño flotando en el agua detrás de su casa, exactamente como ocurrió. Tenía muy pocas oportunidades para hablar acerca de sus sentimientos, ya que su marido se enorgullecía de ser del tipo práctico y no quejica. Ella describe su duelo así: mi vida es como una casa y después de todos estos años mi casa está limpia y ordenada… excepto por un armario donde guardo mi duelo. Y ahora este armario está vibrando y tengo miedo de que explote si no lo abro.

Trabajamos con la imagen del niño flotando en el agua con su cuerpo frío y su cara pálida. La creencia negativa fue “he fallado, soy culpable”. La creencia positiva que desarrolló fue “está bien como soy” con un VOC 1. La emoción fue angustia y la sentía por todo su cuerpo. El SUD era para ella 11.

En la sesión EMDR revive toda la secuencia de cómo ocurrió; pudo oler el agua, sintió su cuerpo flojear, intentó el boca a boca, estuvo otra vez en el hospital decidiendo otra vez finalizar el coma y revivió la incineración. Y entonces me dijo “¡Él está aquí!”. Se sentó con su niño en brazos durante un rato largo mientras continuaron los sonidos bilaterales. Entonces, vino una imagen de su abuela, a quien quería mucho, con el niño en sus brazos; los dos la miran y le dicen que todo está bien. Después de esto, informa de recuerdos muy queridos, imágenes y sensaciones muy claras.

En la sesión de cierre encuentra muy difícil definir el SUD, ya que el sentimiento ha cambiado mucho. Decide un 7 u 8 y se siente agradecida por la experiencia.

In document Emdr y Duelo j Spiers (1) (página 48-52)

Documento similar