3.4. METODOLOGÍA EMPLEADA EN LA ELABORACIÓN DE LOS MAPAS DE ESTADOS EROSIVOS (MEE S )
3.4.3. Fase de cuantificación
La base de partida de esta fase consiste en la revisión y toma de datos por inspección directa sobre el terreno de las parcelas establecidas y seleccionadas en la fase anterior. En la práctica han existido unas pocas que no han podido ser visitadas, normalmente por problemas de inaccesibilidad, lo cual ya justifica su poca importancia
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relativa. El número total de parcelas realmente visitadas e inspeccionadas han sido de 246.
Mediciones efectuadas en cada parcela:
Para facilitar y dar la debida uniformidad al trabajo de campo se utilizaron unas -fichas de datos de campo- cuyo modelo se recoge como Tabla IV (ANEXO -III), y que permite una gran amplitud en los datos a tomar y una gran facilidad en las anotaciones. Como puede observarse, al final de la misma se incluyen los datos precisos para establecer los tipos de erosiones lineales y en masa.
Como datos generales figuran la identificación numérica de la parcela, situación geográfica y fecha de la visita. Para las comprobaciones figuran el código asignado y las clases de vegetación, litofacies y pendiente que le corresponden. Cuando algunos de dichos datos no se corresponde con los teóricos se anotan los datos reales y se procede a la asignación de nuevo código de conformidad con la situación real.
Para la cuantificación propiamente dicha se han considerado: Para el factor K, la toma de una muestra de suelo correspondiente a los 20 cm superficiales y los datos de estructura, permeabilidad, pedregosidad, rocosidad y pendiente, correspondientes al punto de toma de muestra. Para el factor C, según se tratase de zonas forestales o agrícolas, se tomaron datos sobre especies, densidad, altura, cubierta en contacto con el suelo, etc., o tipo de cultivo, alternativa y características vegetativas, así como las de cobertura en las arbustivas y arbóreas.
Análisis de parámetros:
El análisis de los diferentes parámetros que intervienen en la Ecuación Universal de pérdidas de Suelo, con vistas a su cuantificación, se realizó en la forma que se señala a continuación:
Factor R:
El valor del factor R en unidades métricas, para cada parcela considerada, se determinó por interpolación lineal sobre el plano de isolíneas de dicho factor a escala 1/1.000.000, ya que su variación en el espacio de sus valores no exige en general mayor precisión, y en cuanto a las posibles situaciones singulares, se carece, como ya se ha dicho, de datos que permitan la precisión suficiente para tenerlos en cuenta.
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69 Factor K:
Para el análisis de las correspondientes muestras de suelo obtenidas en cada una de las parcelas de campo, se establecieron las siguientes determinaciones:
- Materia orgánica.
- Granulometría (curva granulométrica). - Inestabilidad estructural con CIK al agua. - Carbonatos.
Partiendo por una parte de las fracciones limo más arena fina, diferencia a cien de la arcilla, y de la materia orgánica, así como de las características tomadas en el campo relativas a estructura y pedregosidad y, por otra, de la <<Clase de permeabilidad>> deducida por la aplicación del triángulo de permeabilidad, se utiliza la fórmula de Wischmeier establecida en la metodología de la USLE para el cálculo de este factor.
Factor LS:
Este factor fue calculado a través de mediciones realizadas por fotointerpretación, tal como se detalló anteriormente, por lo cual en esta fase solamente se realizaron comprobaciones del mismo.
En las comprobaciones sobre la parcela, pudo observarse en bastantes casos la extrema variabilidad del factor incluso dentro de la misma parcela, llegándose a definir partes de ésta correspondientes a otros estratos, dando lugar a los correspondientes cambios de código, o a tomar a efectos de cálculos sólo aquellos puntos correspondientes a la parte claramente incluida en el código propio de la parcela cuando su número sobrepasaba a los que presentaban anomalías en tal sentido.
Este tipo de comprobaciones se realizaron no sólo en esta fase, sino incluso más adelante, al calcular la erosión correspondiente a la parcela y observar valores anormales en algunos puntos, pudiéndose resolver de esta forma tales anomalías.
A pesar de estas correcciones no se presentó ningún caso en que la clase teóricamente prevista no estuviera representada, aunque lo fuera de forma insuficiente de acuerdo con el tamaño de muestra previsto. Este hecho puede considerarse como una comprobación de la bondad de los datos básicos utilizados.
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70 Factor C:
La determinación del factor C se ha basado, por una parte, en los datos recogidos a tal efecto en las parcelas visitadas y, por otra, en datos obtenidos por zonas y que afectan principalmente al caso de terrenos de uso agrícola.
La obtención de los datos agrícolas ha sido un punto de partida muy importante, pues de su fidelidad, apreciación y enfoque global se obtiene un valor del factor C más exacto. Normalmente las fuentes, que han proporcionado los datos presentan variaciones obvias, por eso se han contrastado una vez obtenidos, para así sacar conclusiones prácticas a efectos de erosión.
La relación de las personas, entidades y documentos consultados es la siguiente: a) Directamente con los agricultores, capataces, gerentes y propietarios de las
fincas agrícolas donde se ubica <<la parcela>>. b) Centros Oficiales y no Oficiales.
Las Oficinas de Extensión Agraria, provincial y comarcales, dependientes de la Consejería de Agricultura de la Comunidad Autónoma, así como la Delegación Provincial del Ministerio de Agricultura, son centros que han proporcionado los datos de interés. Aunque no de carácter oficial otros centros con conocimientos sobre el tema son las Asociaciones de Agricultores y Ganaderos, Comunidades de regantes, Asociaciones Agrarias, etc.
c) Publicaciones.
Son destacables las Hojas de Cultivos y Aprovechamientos que están editadas para toda España (escala 1/50.000).
En los terrenos forestales, los datos recogidos permiten, a través de las tablas propias para ellos que figuran en la metodología de la USLE, calcular directamente el valor del factor C.
En los terrenos cultivados se ha hecho preciso un análisis de las alternativas más frecuentes, precisar las fechas de las labores y conocer e1 tipo de manejo, especialmente en lo que al barbecho se refiere. Este estudio se ha realizado sobre comarcas amplias en las que tales datos resultaban de aceptable homogeneidad.
Al no disponerse de tablas propias de los cultivos habituales en nuestro país, se han tenido que utilizar las tablas que figuran en la metodología USLE, que se refieren a los cultivos habituales en los EE.UU., y establecer las similitudes necesarias. A partir de
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ellas se ha seguido normalmente la metodología ponderando tales valores por los porcentajes del factor R propios del período a que corresponden.
Los valores así calculados se han asignado a las parcelas o grupos de parcelas cuyas alternativas de cultivo eran las utilizadas para el cálculo y, por tanto, las caracterizaban al estrato correspondiente. En varias ocasiones, al presentarse más de una alternativa en forma significativa dentro del estrato, se ponderaban los valores de C de las distintas alternativas, tomándose como peso de las mismas su importancia superficial dentro del estrato.
Resumen de datos del muestreo.
Aplicando a los parámetros calculados en la forma anteriormente descrita, el algoritmo propio de la USLE, que consiste en la multiplicación de los mismos, se obtiene el valor de la pérdida de suelo en toneladas por hectárea y año correspondientes a la parcela.
Para un primer análisis estadístico se consideró el producto de los factores sin incluir el R, es decir, la erosión potencial o por unidad de R, con vistas a establecer si las posibles anomalías se debían o no al clima.
Para ambos grupos de datos se calcularon para cada estrato los valores de la media y la desviación típica, representándose en pantalla de ordenador los histogramas correspondientes. Del análisis de estos datos y de su comparación con los límites teóricos se dedujo la bondad de la muestra o las anomalías que ésta presentaba
La única anomalía observada consistía en la presencia de valores anormales por exceso o por defecto con respecto al conjunto. Ello dio lugar al examen de los correspondientes valores de LS y a su rectificación, o bien al paso de la muestra a otro estrato, tal como se indicó anteriormente.
Asimismo, al analizar los distintos estratos, se comprobó que los pares de códigos iniciales F-G y P-Q tenían análogas características, por lo cual se refundieron en uno solo. Por el contrario, el histograma representativo del código A ofrecía un doble máximo que indicaba la necesidad de subdividir el estrato. Separando por tipos de pendiente se consiguió la normalización de los datos, con lo cual se obtuvo la distribución definitiva adoptada y la correspondencia con las parcelas incluidas en cada caso.
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