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FASE DOS: REVISIÓN, RENUNCIA, Y MUCHO SENTIMIENTO.

In document Como Superar Una Ruptura (página 38-48)

Si la ruptura te cogió por sorpresa, el shock probablemente durará un tiempo. Te sientes como si te hubiesen apuñalado en el pecho o que el mundo se desploma a tus pies. Puede que sientas un enorme vacío que te hacer sentir sola y pérdida incapaz de hacerle frente. Quieres correr y esconderte, el shock se ha ido y te deja con marea de emociones y dolor.

Devastación: Volviendo al escenario de la ruptura. La persona de la que estas enamorada, y que tu pensabas estaba

enamorada de ti dice que se ha acabado. Incluso si ya te lo esperabas, incluso si no se estaban llevando bien, incluso si sabias que había la posibilidad que las cosas no funcionaran, te sientes devastada. Si no lo viste venir te sentirás incluso peor. Si las cosas se terminaron por que tu pareja te engañó o abusó te ti de alguna manera es incluso más devastador. Si ninguna de estas traumáticas situaciones te ocurrió a ti estarás

igualmente devastada por un gran sentimiento de pérdida. Si te has separado de alguien que fue parte de tu vida, la

ausencia de esa persona te causara dolor emocional. Incluso si entiendes lo ocurrido, puede que no estés preparada para experimentar el dolor que estas padeciendo. Este dolor puede confundirte haciéndote más difícil de entender de dónde viene todo este dolor, puede que te sientas peor de lo que nunca pudiste imaginar.

El dolor de un corazón roto es normalmente impredecible, se presenta en episodios de intenso dolor que vienen y van. Dichos episodios son llamados como dolor “espasmos” que sientes abrumada por la tristeza. Puede que incluso te sientas herida físicamente y sientas como si tuvieses una gripe.

Consumida por tu propio dolor y la situación, te sientes desconectada de todo el mundo y la vida se vuelve sub-real. Pasas los días como puedes, te sientes agobiada con la mayoría de las actividades cotidianas, lo único en lo que puedes pensar es en lo mucho que te duele.

La intensidad de tus sentimientos puede que te asusten, pero es normal. No estás perdiendo el control, no estás loca, sólo estas sufriendo.

Habrá periodos muy difíciles, pero el dolor no duele para siempre. Por ahora cógelo cada hora, cada minuto, cada

segundo dure lo que dure el momento más intenso. Sólo tienes que saber que no dura y que no te sentirás así para siempre. Sigue los consejos para cuidar de ti misma y se cuidadosa contigo misma en este momento tan difícil. Convéncete a ti misma de que puedes y de que vas a superarlo.

Rumiar sin fin sobre tu ex y tu relación. Pensar en tu relación en detalle es una parte importante del proceso del sufrimiento, pero también puede volverte loca. Para dejar ir la relación necesitas verlo desde el punto de vista de lo que es. Tu cabeza se satura de tanto procesar la relación. No puedes parar de pensar en la relación y en tu ex. Haces el recuento del

momento de la ruptura una y otra vez o si no revives los momentos felices de la relación. Puede que rebotes de una situación a otra entre buenos tiempos y momento de la ruptura. Tu cabeza piensa en la persona en la que estabas enamorada y luego cambia en la persona que te hizo daño. Estas escenas y cambios pasan por tu mente al azar, con las emociones consecuentes del juego. La única cosa que quieres es pararlo, pero no puedes.

Este rumiar constante puede parecer enloquecedor, pero

sorprendentemente es psicológicamente necesario para que de ésta manera puedas trabajar a través de ello y superarlo. No dolerá para siempre y no significa que no lo vayas a superar, significa que estas en el proceso de superación. Mientras a ti te puede parecer una locura se trata de todo lo contrario,

reflexionar es necesario para dejar cosas atrás y no aferrarte a ellas.

Durante este tiempo es tentador dejar tus pensamientos aparte y mantenerte ocupada con algo diferente. Pero la imagen en tu cabeza será la de conducirte contra una pared, estas

construyendo un muro a tus pensamientos. Escribir en un diario te ayudará, escribe sobre ello, habla sobre ello, lávate las manos y conduce el proceso, pero deja que se produzca.

Cuando comiences el inventario de la relación, trabajar en ello te aliviará y te dará el control de la situación. Seguirás

teniendo pensamientos y sentimientos desorganizados pero terminarán disminuyéndose. Haciendo el inventario de la relación aprovechas la revisión y te permites coger el mando de la situación.

Desorganización y confusión. Después de una ruptura, puede que te sientas física y psicológicamente incapacitada de alguna manera. Tienes problemas para dormir, o quizás

duermas demasiado. Te vuelves propensa a tener accidentes. Tienes dificultades para poner frases juntas. Te sientes

asustada y saturada por los sentimientos. Puede que tengas dudas de tu propio funcionamiento y de tu salud mental. Las emociones parecen ser demasiado grandes e incontrolables tanto, que puede que sientas miedo de expresar lo que sientes y de perder por completo tus funciones. Esto es normal. El sufrimiento causa confusión y desorganización, lo mismo que disturba el apetito y el patrón de sueño. Puede que disturbe también incluso las cosas más básicas de la vida cotidiana. El sufrimiento requiere de mucha atención y normalmente estas “disfunciones” que presentamos son debido a que carecemos de la atención necesaria para desempeñar otras funciones. Es también resultado de que tu mente está intentando

reorganizar el mundo, ya que el mundo tal y como lo conocías a desaparecido.

La confusión y la desorganización se sienten especialmente de manera extrema en aquellas personas que lo sienten por

primera vez. Es difícil, pero permítete a ti mismo derrumbarte, permítete la desorganización y la confusión. Reconoce que eres vulnerable a tener accidentes y protégete, especialmente

cuando conduces. De la misma manera que la gente no debe conducir si ha bebido, no deberías conducir si estas en un momento intenso de sufrimiento. Trata de reconocer cuando

no eres capaz de conducir y actúa con responsabilidad por ti y por aquellos que están en la carretera.

Escribir en tu diario te ayudará a organizar tus pensamientos, pero es esencial crear el hábito de hacer listas y anotar cosas en el calendario. Si nunca has sido organizada el desorden cada vez irá a peor, así que ahora es el momento de anotar las cosas y entiende que tu memoria no está funcionando

adecuadamente.

Puede que tengas una excelente memoria y que nunca se te pase nada, pero esta habilidad se verá severamente afectada por la situación que estás padeciendo. Si tienes memoria de elefante puede que te sorprenda el hecho de que

momentáneamente no es así. Ahora es tiempo de protegerte y evitar desastres. Usa todas las alarmas y recordatorios

necesarios para ayudarte. Esfuérzate por anotarlo todo y no te sientas mal por pedirle a otros que te ayuden a recordar.

Tu memoria volverá, pero mientras tanto haz todo lo posible para mantenerlo todo bajo control, porque si empiezas

cometer fallos de este tipo solo añadirás más ansiedad que ahora misma no necesitas. Mantente organizada como puedas, pero si olvidas cosas tampoco pasa nada sé amable contigo misma. Ya pasará.

Ira o Enfádo. Después de una ruptura la ira es una reacción normal. Cuando nos quitan algo las personas normalmente nos enfadamos. Tener ira está bien, el problema viene cuando actuamos con ira. Tú debes y puedes reconocer tu ira, escribe sobre ella y habla sobre ella. Eventualmente desaparecerá. Lo que no debes hacer es expresar tu ira con acciones violentas, eso no está bien.

Si tratas de reprimir tu ira por qué crees que es inaceptable, o malo o no está bien, se manifestará igualmente de otras

maneras. Algunas personas se niegan a reconocer su ira, y de ésta forma se pasan la vida poniéndola en otras personas, siendo irritables todo el tiempo, propensas a malas

muchas variaciones de ira contenida. Si vives continuamente de mal humor, puede que tengas problemas con la ira.

Puede que cuando te enfrentes a la ira por primera vez te parezca que en vez de ira sientes más bien rabia. Está bien ser consciente de ello y sacarlo hacia afuera, pero no en contra de nadie. Se consiente de tu ira cuando estés conduciendo o

interactuando con otras personas, de esta forma no tomarás tu ira contra las personas inapropiadas.

Tu ira te pertenece.

Tú eres la dueña de tu ira. Trata con ella.

Aquí te doy algunos consejos para ayudarte a manejar tu ira: Escríbele a las personas que te causan ira en este momento, incluidos tus padres, amores del pasado, solamente asegúrate de que no envías las cartas.

Habla con amigos. Habla con tu terapeuta. Date un paseo largo. Golpea un saco pesado. Tira y rompe platos viejos. Haz ejercicio.

Grita en el coche.

Golpea algunas almohadas con un palo.

Desgarra papel. (Cartas viejas y tarjetas de tu ex sería lo mejor) Coge un camino diferente e intenta calmarte. Meditación, relajación, respiración, contar hasta diez.

Si estás realmente enfadada y fuera de control, consulta con un terapeuta o con tu médico, puedes ir a clases para controlar tu ira.

Tristeza e ira son dos caras de la misma moneda. Algunos dicen que las depresiones son ira reprimida. O al revés ira es tristeza que se transforma y se exterioriza. Si has tenido

problemas para conectar con tu tristeza en el proceso de dolor, probablemente encontrarás expresiones de ira como

exteriorización de la tristeza. Trabajar la ira es agotador, pero expresar la ira de una manera saludable, siendo consientes de ello y liberándola será un gran alivio.

Culpa. Sentirse culpable es normal, es parte del proceso de pérdida. No importa lo bien que te hayas comportado en la relación, eres humana y siempre va ha haber cosas de las que te sientas culpable de haber hecho o no, o de lo que hayas dicho o no dicho. Va a haber siempre cosas que te gustaría cambiar, pero sentirte culpable es una emoción no productiva y contraproducente. La culpa puede hacer que pienses que eres la causa de la ruptura y que si te disculpas o haces las cosas diferentes todo va a estar bien. Quedarte atascada con la

culpabilidad puede ser uno de los obstáculos más grandes que te encuentres para avanzar en el proceso, no avanzarás si sigues pensado que todavía lo puedes arreglar o si te

obsesionas en lo que hiciste o dejaste de hacer. La culpabilidad se deriva de la incapacidad de aceptar lo ocurrido y de

mantener el pensamiento de que aún tienes el poder de arreglarlo.

Pero no puedes. Y todo lo que pudiste hacer no va a cambiar el resultado. Lo que pasó en el pasado está. Volver atrás no va a solucionar nada. Si necesitas escribir una carta para

disculparte hazlo pero nunca la envíes. Reconoce que si cometiste errores que causaron la ruptura, tienes que aceptarlo, aprender de ello y seguir adelante.

Todo el mundo se equivoca. Incluso si cometes un error muy grande, trabajar en esto, sanarte a ti misma, y tomar

responsabilidades de tus actos son los cambios más

importantes que debes hacer. Tal vez tú fuiste “la buena niña” pero aún así te sientes culpable de las deficiencias detectadas. Si es así coge tu diario y escribe todas aquellas cosas que

hiciste mal y que te hacen sentir culpable. Guarda la lista para hacer el inventario de la relación y de tu vida y pon tus

sentimientos de culpabilidad a un lado por ahora.

Ansiedad. Cuanto se experimenta sentimientos de pérdida mucha gente espera tener reacciones de tristeza, enfado ira e incluso puede que confusión. Lo que normalmente la gente no espera es sentir ansiedad. A veces la primera ola de ansiedad se siente como una especie de inquietud, cierta necesidad de hacer algo. Puede que esto se convierta en algo mucho peor y con ciertas repercusiones físicas: Te sentirás agitada, y

extremadamente sensible a ruidos o movimientos. Puede que sientas que tu corazón se sale del pecho o que tus manos no paran de temblar. La ansiedad puede interferir en el sueño y el apetito. La ansiedad asociada con el sufrimiento puede

debilitarte y puede volverse crónica. Si estas experimentando graves síntomas fisiológicos de ansiedad como estos, pide consejo médico, puede que te de medicación de corto tiempo para aliviar los síntomas.

Si la ansiedad no es tan grave trata de aliviarla con técnicas de relajación. Prepara una atmósfera relajante en tu habitación favorita. Pon algunas velas, música suave y trata de relajarte. Acuéstate y cierra los ojos, trata de visualizarte a ti misma en un lugar en calma como la playa o una pequeña cascada. Si tienes problemas para hacerlo por ti misma puedes ayudarte con cursos audibles de relajación o meditación o auto hipnosis. Puede que necesites un masaje o algún otro tipo de

tratamiento en un spa. Escribir y hablar con amigos también puede ayudar.

A veces la gente que se atasca con la ansiedad también está teniendo problemas con pensamientos obsesivos, cosa que discutiremos más adelante. Si esto es un problema para ti, puede que trabajos manuales o colorear te alivie. Escucha música suave y relajante y pon algunas velas en lo que te dedicas a mantener tus manos ocupadas. Prueba diferentes formas de calmarte y entiende que la ansiedad es una de las fases que pasará rápidamente.

Ambivalencia. Es inherente a todas la pérdidas, incluida la muerte de un ser querido. Normalmente las personas esperan sentir amor y tristeza u odio e ira, pero sorprendentemente a veces se sienten todas estas cosas juntas y hay momento en que puede que no sepas exactamente como te sientes. El proceso de pérdida puede ser muy confuso, especialmente cuando tienes sentimientos que parecen no estar relacionados y te superan. A veces parece que tus sentimientos se han vuelto locos y no puedes controlarlos. Y otras no estás segura de lo que sientes o no eres capaz de sentir nada en absoluto. En algunos momentos sientes un amor intenso y después momentos después un odio intenso, puede que sientas una tristeza muy profunda seguida de mucha ira. A veces las emociones vienen y van sin ningún aviso. Tu cabeza trata de lidiar con ello pero no puede tomar control de tus sentimientos de un minuto a otro. Debes saber que es normal, y que no pasa nada si no sabes exactamente como te sientes.

No trates de forzar sentimientos, si no sientes nada o te sientes sospechosamente desinteresada. Siéntete agradecida por éste alivio. No te sientas mal por no sentirte de la manera que supuestamente debes sentirte o otras personas piensan que debes sentir. Acepta la ambivalencia y se consiente de que probablemente más adelante se abrirá paso a otros

sentimientos y será entonces cuando podrás procesarlos. Los sentimientos no son buenos o malos, simplemente son.

Permítete sentirlos.

Búsqueda. Después de cualquier pérdida, la mente trata de poner el mundo en el sitio en el que estaba. Si alguien o algo se ha ido, hay un impulso interno que trata de encontrar aquella persona o cosa pérdidas. Es la forma en que la mente trata de reordenar el mundo de la manera que “debería” ser. Esto te produce la nostalgia por lo perdido y la urgencia de buscarlo. La nostalgia y la búsqueda se producen normalmente cuando las emociones de dolor están en su máximo exponente y puede resultar bastante angustioso. El apego que sentimos hacia aquello que nos es familiar nos hace sentir seguros y a salvo en

el mundo incluso si el apego es insano o destructivo. Cuando alguien o algo desaparece de nuestra vida nuestro primer instinto es buscarlo y traerlo de vuelta. Lo queremos de vuelta sobre todo en aquellos momentos en los que nos sentimos frágiles.

A menudo la gente que ha experimentado la muerte de un ser querido ha sentido la urgencia de buscarlo. Buscaran a la persona en la calle o puede que incluso hasta marquen su

número de teléfono como acto reflejo. Esto es normal y natural parte del proceso, la mente trata de ignorar la realidad y

restaurar las cosas tal y como fueron en el pasado. En una ruptura, cuando la urgencia de búsqueda aparece, es el momento en el que a menudo la gente intenta iniciar la

comunicación con su ex. Pero ahora, cuando sientes nostalgia y ganas de buscar, estas en un momento muy vulnerable así que ten cuidado y evita decir cosas de las que te puedas arrepentir más adelante. Y recuerda; esto es un estado temporal de tu mente.

Ésta fase es extremadamente difícil de pasar. Es una fase intensamente emocional. Obviamente cuando la persona está viva cómo en una ruptura eres capaz de tener contacto pero no debes porque no hay nada bueno que puedas sacar de ahí. Ésta fase es un punto bajo del proceso de dolor y no quieres que tu ex sea testigo de tu estado más vulnerable. Puede haber peligro también de que la búsqueda se convierta en acecho. Esto no está bien y tampoco es legal. No lo hagas. La urgencia de búsqueda es normal, pero el acto en sí de buscar no lo es y no debe ocurrir. Entiende que el sentimiento de búsqueda es un componente frustrante e incómodo de una pérdida que

disminuye con el tiempo.

En cuanto menos le prestas atención más fácil se hará. No pierdas el camino, mantente fuerte y sé consiente de donde estás en el proceso. Tolera los sentimientos de búsqueda sin buscar a esa persona.

Para pasar esta etapa de búsqueda, usa las mismas técnicas de la no comunicación. Si te sientes agitada por qué no puedes encontrarlo, trata de usar las técnicas que he sugerido para la ansiedad, ya que te aliviará de la misma forma. Escribe en tu diario. Escribe cartas a tu ex y no se las envíes. Llama a un amigo y habla de ello. Vete a ver una película. Medita. Relájate. Encuentra trabajos manuales. La urgencia de búsqueda

pasará.

Depresión y la necesidad de una intervención clínica. Las rupturas son muy dolorosas. Tu sufrimiento no es

necesariamente una manera de medir el amor que sentías por esa persona, es más bien una medida de tu humanidad. Somos humanos. Amamos y nos apegamos; cuando perdemos un amor y tenemos que deprendernos de él duele. Si tenemos heridas en el pasado que nunca llegamos a cicatrizar puede que caigamos en una depresión.

El dolor después de una ruptura es normal y natural. También son normales los efectos de una pérdida, no siendo capaz de dormir, ataques de ansiedad, dificultad en la concentración y en general sentimientos de malestar. Incluso cuando te sientes severamente débil por uno o dos días éstas reacciones son normales y naturales.

Pensamientos de suicidio o una depresión profunda no lo es. Si tienes una de estas reacciones, consulta a un profesional antes de hacer nada. Incluso si no tienes pensamientos de suicidio, si te sientes intensamente apática y sin ninguna esperanza en absoluto, se trata de síntomas de una depresión clínica. No puedes hacer éste trabajo si no puedes funcionar. El Dolor puede influir en tus actividades de la vida diaria y va a hacerte

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