Taller VIII. ¿Cómo soy y qué debo cambiar para influir positivamente en los trabajadores?
2.4.5. Fase V: Evaluación.
Durante toda la intervención se fue realizando una evaluación del proceso llevado a cabo a través de la evaluación diagnóstica y formativa, a partir del mismo diagnóstico realizado y durante diferentes momentos del mismo, lo que permitió la retroalimentación constante y en consonancia la toma de decisiones que permitieron ir haciendo readecuaciones para alcanzar los objetivos propuestos. Como resultado de la evaluación formativa a través de la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación, se fue dando seguimiento al desarrollo de los directivos de forma sistemática, parcial y final con la participación de cada directivo, del formador y del grupo en su totalidad.
La evaluación final quedó conformada como cierre del proceso evaluativo llevado a cabo en el que se había ido siguiendo los resultados obtenidos en el sistema de influencias educativas de forma sistemática y parcial a partir de la evaluación diagnóstica. Se realizó en la última forma de superación utilizada: el
encuentro de experiencias, que permitió la reflexión sobre el proceso realizado siguiendo la escala valorativa elaborada y de esta forma considerar los progresos o no en el proceso formativo.
El anexo 30 muestra los resultados de la escala ordinal aplicada a los directivos al inicio y al finalizar la intervención .Como puede apreciarse encontramos un movimiento que demuestra avances progresivos en el nivel de preparación de los directivos. Dos directivos pasaron del nivel medio al alto; mientras que 10 directivos llegaron al nivel medio de preparación y solamente tres quedaron evaluados en un nivel bajo de preparación.
Se observaron avances significativos durante el tránsito por las diferentes formas de superación en lo referente a los conocimientos y prácticas sobre diferentes dimensiones de la superación en educación en valores morales. En menor grado llegaron a diseñar estrategias, vías o métodos para atenderlos; de ahí que solamente dos directivos finalizaran con un nivel alto de preparación.
Cuatro directivos no transitaron al nivel inmediato superior (uno al nivel alto y dos al nivel medio) debido a que, aunque se observaron cambios, no llegaron a los requerimientos que exigía la escala valorativa para esos niveles. Una de las causas que incidió en este resultado fue la inestabilidad en la participación del directivo en las acciones de superación y la baja formación anterior de dos de ellos. A estos directivos se les dio seguimiento individualizado de su auto superación y de atención directa por parte del formador. En cuanto a los resultados por cada dimensión (Ver anexo 30) encontramos que en todas hubo movimientos progresivos en los que los directivos se encuentran mayoritariamente en los niveles medio y alto respectivamente.
La preparación para atender al desarrollo de una moral autónoma era la más resentida en el diagnóstico inicial, seguida de la referida a la socialización en la empresa. Puede observarse grandes avances en ambas dimensiones (Ver anexo 30) pues de doce y once directivos respectivamente con nivel bajo de preparación en ambos casos, solo cuatro no transitaron hacia el valor medio.
En el nivel de preparación para atender a la socialización en la empresa, se observaron avances en cuanto a la identidad individual y grupal por encima de la identidad organizacional. Los sujetos lograron obtener una visión general de la organización como sistema social y cultural, son capaces de identificar problemas de la práctica empresarial; no obstante, se encuentran dificultades para llevarlas a vías de hecho en la práctica y para establecer vías y métodos para atenderla.
La preparación para atender el desarrollo de una moral autónoma fue la única dirección que en uno de sus indicadores ( líneas estratégicas a seguir para una adecuada educación en valores ) no hubo cambios hacia el valor alto y donde más directivos se mantuvieron en el nivel bajo (seis directivos ) .Con estos
directivos se trabajó muy de cerca ; pues aunque se produjeron cambios sobre todo desde el punto de vista teórico , presentaron dificultades para identificar y resolver problemas relacionados con los conflictos de valores y sobre la utilización de métodos y vías para potenciar valores .
La preparación para atender las dimensiones diversidad y autodiagnóstico del directivo y diagnóstico de la organización alcanzaron niveles similares .En el anexo 30 se puede apreciar que la mayoría de los directivos (13 en total) lograron alcanzar los niveles medio y alto.
Los contenidos de estas dos dimensiones resultaron de más fácil comprensión para los directivos, según refirieron eran más concretos y cercanos a sus marcos de referencia por lo que los incorporaron con mayor facilidad. Sin embargo, el diagnóstico de la organización resultó ser el indicador más bajo (cinco directivos) debido a que ellos realizaban diagnósticos de su organización de manera empírica y aunque pudieron incorporar un instrumental teórico y práctico para realizarlo, todavía se encuentran insuficiencias para su integración como sistema y en el análisis de sus resultados en función del diseño de acciones a emprender.
Se corrobora estadísticamente mediante el test de rangos de Wilcoxon que se producen cambios muy significativos después de realizado el proceso de intervención (0.001 < 0.01). De los 16 directivos que conforman la muestra, 12 cambian favorablemente su nivel de preparación teórico metodológica, solo cuatro no la modifican y por tanto ninguno la empeora.
El anexo 30 muestra los resultados generales finales y como puede apreciarse dos directivos pasan al nivel alto mientras que uno de los categorizados como nivel medio no logró pasar a este estadio superior debido, fundamentalmente, a irregularidades en su participación en las actividades de superación. Muy favorable fue el paso mayoritario (11 directivos) del nivel bajo al medio, lo que demuestra la validez del proceso realizado; sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, tres directivos no lograron transitar del nivel bajo al medio por dificultades en las direcciones, sobre todo en lo referido a la transferencia de lo conocido a las situaciones prácticas y para concebir vías y métodos para atender las direcciones de la educación en valores.
2.5. Regularidades determinadas a partir de la evaluación del proceso de intervención.