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Felipe Cossío del Pomar (Piura 31/5/1988 Lima 25/6/1981) Tratar de resumir una trayectoria vital tan extensa e intensa resulta difícil, y

más aún si lo que se pretende es distinguir el propósito que justificó a cada una de las etapas por las que pasó. Sin duda lo que destaca de la de Cossío es que ésta se constituyó en una auténtica aventura, una odisea que lo mantuvo alejado del Perú y que acabó por definir su actitud ante la vida y ante su obra.

El hecho de nacer en una familia distinguida y cultivada le llevó a tener inquietudes, tanto culturales como políticas y sociales. Las raíces que lo ligan al Perú

164 Revista española de arte, de periodicidad bimestral en aquellos años, dependiente de la Fundación Lázaro Galdiano.

165 Cossío del Pomar (12/12/1979).

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serán el estímulo que llevará a definir el tema de su pintura, y a la vez a sentir la necesidad de regresar166 –a pesar de la persecución política a la que estuvo sometido– a la tierra madre cada cierto tiempo.

Esas inquietudes, el querer saber más, le llevaron a conocer mundo, a descubrir Europa y Estados Unidos, y –a través de las experiencias que iba teniendo– a descubrirse a sí mismo. Estar enterado de los avances que se estaban dando en los campos de las artes y el pensamiento, tratando y admirando a los pioneros de esos revolucionarios cambios, será su ambición y un fuerte acicate para viajar. Nueva York, Florencia, Bruselas, pero sobre todas París. La capital francesa fue el centro de su quehacer artístico e intelectual durante más de dos décadas, aunque su estadía se repartiera en dos periodos: el primero de 1908 a 1914; y el segundo de 1925 a 1930 aproximadamente. Por esos años vivió, pensó, sintió y pintó en francés.

Pero no dejó nunca de tener una conciencia clara de su americanidad. El trato estrecho que mantuvo en su etapa parisina con artistas y escritores latinoamericanos acabó por perfilar su futuro. Tras salir de Europa dirigió sus pasos a inicios de la década de los treinta hacia los países rioplatenses y en la segunda mitad hacia México. La empresa de realizar una Escuela Universitaria de Bellas Artes en la villa guanajuatense de San Miguel de Allende le demandó todos sus esfuerzos por transmutar en suelo americano una Bauhaus vernácula. Algo más de quince años, con algún que otro paréntesis, se le fueron en ese intento, y que le sirvió de ocasión para tratar diligentemente con lo mejor de la intelectualidad latinoamericana. Con una parada de un lustro en Cuba concluiría esta etapa en la que redescubrió América con horizontes amplios y una voluntad de unidad continental.

La búsqueda de un retiro apacible ya en sus años de vejez fue el anhelo en sus últimos veinte años. Esa arcadia la acabó encontrando en España. Después de pasar diez años en Madrid, será a orillas del Mediterráneo, en el pueblo valenciano de Gandía, dónde encontrarán destino gran parte de las cartas que le remite su amigo Ricardo. Esa breve etapa dorada tuvo su final cuando empezó a presentir la cercanía

166 Como el mismo confiesa, hasta en cinco ocasiones volvió a su patria: "Salí del Perú en 1908 por razones de estudio y regresé en 1921. Las demás salidas han sido como desterrado político. Regresé en 1927, en 1931, en 1945 y he vuelto a regresar en 1980." [Vilela Ramírez (27/07/1980, p. 8)].

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de la muerte. El presentimiento de su proximidad le trajo de vuelta a la tierra que lo vio nacer, en la que finalmente no llegó a cumplir su deseo de vivir, pintar y morir pero en la que descansan sus restos.

Se pasará ahora a describir cada una de dichas etapas. Las raíces

Juan Mariano Cossío del Pomar nació167 en Piura el 31 de mayo de 1888168. Fue el segundo de un total de siete hijos169 que tuvieron Don Juan Mariano Cossío170 y Doña Rosa del Pomar, ambos de familias acomodadas y de estirpe aristocrática171. Al ser el primogénito varón mantuvo el nombre tanto del padre como del abuelo paterno. Sin embargo posteriormente se le añadirá el de Felipe172 –segundo nombre

de su abuelo materno– que finalmente asumirá como propio.

Como el mismo afirma173, pasó sus dos primeros años de vida en Morropón174,

provincia del departamento de Piura en la que se ubica el distrito de Buenos Aires al que pertenecía la hacienda paterna. A esa temprana edad sus padres deciden regresar

167 En una entrevista al diario El Tiempo de Piura dice: "Yo nací en la calle San Francisco de Piura, cerca del templo del mismo nombre. Hoy esa calle se llama Lima. Me bautizaron en la Iglesia Matriz de esa ciudad, habiendo sido mis padrinos don Eduardo Seminario Arámbulo, dueño de la hacienda Pabur, y doña Isabel Iriarte de Lañas."[Vilela Ramírez (20/07/1980, p. 8)].

168 De forma unánime se da por cierta dicha fecha. Sin embargo, en el certificado de la Partida Bautismal que consta en el legado, y haciendo mención del libro de partidas bautismales correspondiente, se afirma que el párroco de la catedral de Piura, Juan Álvarez Campos, un 9 de agosto de 1888 bautizó a un niño de dos meses y cinco días de nacido, a quien puso por nombre Juan Mariano, hijo legítimo de D. Juan Mariano Cossío y de Doña Rosa Pomar. Por lo tanto, según este documento su nacimiento tuvo que ser un 4 de junio de 1888. [Álvarez Campos (14/12/1945)].

169 Los nombres de sus cinco hermanos fueron de mayor a menor: Rosa, Román, Laura, Julia y Carmela. Faltaría uno que le antecedió, pero que murió con un mes de nacido.

170 Al respecto de su progenitor precisa: "Mi padre fue limeño, de origen arequipeño. En Piura fue dueño de la hacienda El Ala. Allí nació un hermano mío que murió al mes de nacer. Después tuvo otra hacienda llamada San Antonio, cerca de Canchaque." [Vilela Ramírez (20/07/1980, p. 8)].

171 Como recogerá en su autobiografía, ambos abuelos ocuparon cargos relevantes: el paterno, Juan Mariano Cossío, fue presidente de la Corte Suprema de Justicia entre 1874 y 1890; y el materno, Manuel del Pomar, Ministro de Justicia de 1872 a 1876. [Cossío del Pomar (1974a, p. 4)].

172 "Me pusieron por nombre Juan Mariano Edmundo, pero mi abuelo se llamaba Juan Mariano y a mi padre le llamaban Juan Mariano. Yo ya no cabía allí, así que al confirmarme me agregaron el nombre Felipe, que era el de mi abuelo materno, el mismo que posteriormente sumaron a mi partida de bautismo." [Vilela Ramírez (20/07/1980, p. 8)].

173 "Permanecí en Piura hasta los dos años." [Vilela Ramírez (20/07/1980, p. 8)].

174 Por ser de clase social acaudalada gozó de un estatus económico holgado, como lo demuestra en la que "aún puede verse […] antigua casa familiar, de gruesos paredones y techo de tejas, de 20 metros de fachada por 12 metros de fondo, correspondientes a los números 236, 238 y 240 de la calle Comercio, cerca de la esquina con el jirón López." [Alva Castro (2010, p. LIV)].

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a Lima, ciudad en donde acabó residiendo la familia. Por tanto, a pesar de haber nacido en Piura, la forma de vida desde su más tierna infancia fue la propia del capitalino, con una educación muy cuidada y de aires cosmopolitas, lejos de los modos y costumbres provincianas. Es bajo estas circunstancias como siendo un niño se aplica al estudio del francés175, coincidiendo por primera vez con un también muy joven Ricardo Flórez176.

Como señala Luis Alva Castro177, estudió secundaria en Lima, en el Colegio

Nuestra Señora de Guadalupe. En 1904 inicia estudios de Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde cursará tres años.

El descubrimiento de Europa

Resuelto a cumplir los deseos de su familia y cumpliendo con una tradición, emprende viaje a Europa con la intención de estudiar leyes. Él lo refiere así:

"Estos antecedentes explican la decisión de mi familia de enviarme a Europa el año 1908. Tenía que ser doctor y abogado como toda la gente bien. Como mi abuelo, Juan Mariano Cossío, presidente de la Corte Suprema de Justicia (1874-1890), y mi abuelo materno, Manuel del Pomar, ministro de Justicia (1972-76). A mi padre le enviaron a Alemania para estudiar medicina y volvió músico. A mí me tocó ir a Bélgica para seguir estudios en la Universidad de Lovaina[...]

En lugar de Lovaina preferí quedarme en Bruselas y matricularme en la Universidad Libre. Esta decisión sirvió, sobre todo, para contentar a mi severa abuela, empeñada en hacer de mí un abogado. Pero lo que realmente me atraía era el mundo del arte, que yo soñaba maravilloso. Era una afición que

175 El francés no solo era el idioma preferido del momento por considerarlo la lengua de la cultura sino que también daba un cierto tono de distinción, ya que ha sido empleada por la aristocracia europea desde el siglo XVII hasta finales del siglo XIX. La crianza de los niños de las familias reales y aristocráticas europeas se daba en francés, y por imitación dicha costumbre se implantó en las clases más pudientes de Latinoamérica.

176 En dos ocasiones hace referencia en las cartas a la escuelita en donde se iniciaron en el idioma francés. Es ya en la primera donde manifiesta: "mi sorpresa se trocó en una grata emoción, recordando los días de la escuelita de Miss Fanny –gorda y risueña–, Miss Lily, a la que no recuerdo bien, y Mrs. Richards –magra y malgeniada–: que [de] ésta sí tengo mejor recuerdo pues en época muy posterior me saturó de Ollendorf." [Flórez (10/03/1971)]. Y con sarcasmo refiere más adelante: "Tú y yo que fuimos discípulos de Miss Lily y Miss Fanny y aprendimos francés desde chiquillos somos unos tremendos alienados y quizás por eso no podemos comprender en donde está nuestra cultura autóctona." [Flórez (04/04/1972)]. El método Ollendorf -recibe el nombre del profesor que lo ideó- al que se hace referencia es una forma de aprender idiomas que estuvo de moda a finales del XIX en la que se hace especial hincapié en la emisión de frases cortas que incorporan el vocabulario y las construcciones gramaticales más frecuentes, pero sin buscar mayor coherencia en lo que se decía.

177 Alva Castro (2010), p. LIV).

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ocultaba como si se tratase de un pecado mortal. En el fondo prefería ser artista a defender pleitos o dictar sentencias, como mi respetable abuelo.

Después de tres años de vivir en Bruselas, decidí trasladarme a París, la ciudad que era entonces (1911) el Magister que consagra los mejores momentos de la evolución creativa. Ahí me instalé, como en mi propia casa, hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial." 178

Y en Europa se encuentra a sí mismo179. Será en Bruselas donde descubrirá su vocación por la política180 y su pasión por el arte. Hizo sus estudios artísticos en la Real Academia de Bruselas, bajo la dirección de Charles Stevens y de Jules Grün181, y en la

de Bellas Artes de París. Sobre su llegada a la capital francesa, en una carta a Ricardo, da las siguientes pistas:

"Nada te puedo decir sobre la persona de Cézanne, puesto que no le conocí. Él murió en 1906, yo llegué a París en 1908 donde, según relato en mi libro Con los Buscadores del Camino (1930) conocí a Utrillo, Picasso, Mac Orlan, Renoir, Derain y también al famoso marchand Vollard; el escultor Durrio –mi guía y gran amigo– le llamaba Voleur, asociando su nombre a su picardía. Hombre de gran talento, escribió una magnífica biografía de Cézanne, quizá la mejor que se ha escrito." 182

La carta continúa refiriendo una anécdota que vale la pena reseñar:

"Hablando de personas que conocí, recuerdo en el París de 1912 a un pintor, al mismo tiempo dibujante de Le Matin, que se llamaba Ricardo Flórez. ¿Sabes algo de él?"

178 Cossío del Pomar (1974a, p. 4).

179 En una entrevista de 1923 confiesa: "Mozo, muy mozo se fue a Europa. Colgó en Lima sus hábitos de señorito bien y huyó. En Europa se halló a sí mismo y dentro de sí mismo halló esa veta rica e incomparable que ha hecho de él un artista pintor. Este descubrimiento y la conquista que le siguió no se consumaron sino cruentamente: privaciones, desalientos, desdenes. El vía-crucis eternamente simple y eternamente desgarrador que todo artista tiene que subir a pie y solo.

Cuando Cossío habla ahora, sencillamente, sin aparato, su voz apagada, de su vida aventurera a través de Bélgica, Francia y España no se pone patético ni da importancia a su tragedia personal. A lo sumo hace una ligera confesión baladí:

- Le aseguro que no repetiría esa empresa. Uno se va volviendo gordo." ("El pintor Felipe Cossío del Pomar," 1923).

180 Reveladoras son las palabras que dijo en una entrevista en 1980 a un periódico local: "Yo creo que mi temperamento siempre ha sido político, considero que de allí emana la libertad: la libertad para mí es lo más sagrado; pienso que la libertad es la que nos hace crear; un hombre sin libertad no puede crear. Por eso soy un convencido político. Cuando llegué a Bruselas para seguir estudios de abogacía, pues yo ya era bachiller en letras, encontré en la universidad estudiantes católicos, liberales y socialistas; que llevaban en la gorra los colores de su respectivo partido. Yo puse en la mía el color rojo. En aquel tiempo no se hablaba de comunismo, sino de socialismo. Yo fui un estudiante socialista. Desde esa época yo ya era un hombre político y es que me fui del Perú absolutamente convencido de las grandes injusticias que aquí se cometían." [Vilela Ramírez (20/07/1980, p. 8)].

181 Prudhom.

182 Cossío del Pomar (21/08/1973).

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La presencia de un pintor homónimo a su amigo en Europa le resultó curiosa, y en respuesta Ricardo le confesará que se trata de un hermano bastardo que tuvo su padre durante una estancia de estudios en París. Pero sobre este tema se tratará más adelante cuando hablemos de Flórez.

Además de artistas y pensadores europeos allí también tuvo ocasión de entrar en contacto con otros latinoamericanos que acabarán pesando mucho a la hora de definir su trayectoria vital. Como menciona en su Cossío del Pomar en San Miguel Allende, personalidades como el pintor Diego Rivera183 y el escritor Alfonso Reyes184

serán un anticipo a su aventura mexicana.

Tras la Primera Guerra Mundial, en donde participó como voluntario conduciendo una ambulancia185, pone rumbo a Brasil. Viaja para pintar tipos

amazónicos por encargo de la Sociedad de Historia Natural de Rio de Janeiro. Allá hará dos exposiciones [ver Anexo 5], una en julio de 1914186 en Pará y otra en septiembre

de 1915187 en Manaos que tuvieron una gran acogida en la prensa, llegándolas a

calificar como producto de una misión científica y con un gran valor etnológico. Poca repercusión tuvo dicha muestra en el Perú, destacando la nota que hizo Teófilo Castillo188 para la revista Variedades. A finales de ese último año emprende la travesía

183 "Fue en París donde, por primera vez, en una comida encontré a Diego Rivera, en casa del escultor Paco Durrio." [Cossío del Pomar (1974a, p. 4)].

184 "Otro mexicano que tuvo decisiva influencia en la atracción que sentía por México, fue Alfonso Reyes. El verano de 1913, Reyes y yo andábamos en los veinticinco años. En París asistíamos juntos a la tertulia de Paul Fort, en La Closerie des Lilas, el café en que Gómez Carrillo, a los dieciocho años tomó su primer ajenjo. Los jueves la mesa del Príncipe de los poetas estaba reservada desde las ocho de la noche. Los comensales más puntuales eran los jóvenes que habían publicado un sólo libro, como Alfonso, o que se dedicaban al arte como yo, que aún antes de la hora fijada, entablábamos largas conversaciones y hacíamos proyectos mientras el crepuscular azul de París se fundía en la noche." [Cossío del Pomar (1974a, p. 9)].

185 Como voluntario condujo una ambulancia de la Cruz Roja cuando los alemanes estaban a punto de tomar París [Alva Castro (2010, p. XLVIII)].

186 "Exposiçao de pintura do pintor peruano Felipe Pomar," 1914. 187 Theatro Amazonas (12/09/1915).

188 Comentando algunas de dichas obras que llegaron a Lima escribe: "El activísimo e

inteligente cónsul del Perú en Manaos, señor Enrique Zegarra, tiene tiempo para alternar sus funciones diplomático-comerciales con las fruiciones que proporciona el arte. Es a él a quien debemos la complacencia de conocer algunas obras pictóricas del joven artista limeño señor Cossío y Pomar que no hace muchos meses exhibiera con brillo y franco suceso una cincuentena de telas en el Brasil. Ofrecemos aquí una de sus producciones: es una nota de paisaje amazónico, cuya factura, un tanto descuidada y anémica, evidencia su filiación de añeja escuela francesa decadentista." [Castillo (1916)].

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en barco desde Belem a Nueva York en compañía de su amigo Martin Taw189, y de la que dará detalles en sus Memorias190.

De su permanencia en Estados Unidos hay pocas referencias en el legado. En los pocos recortes de prensa existentes se da noticia de sus retratos, destacando el que hará al gobernador John K. Tener para el Capitolio, así como de los frescos que realizó para varias iglesias191 y de sus exhibiciones en el Club de Arte de Filadelfia y en el Hotel Penn-Harris de Pensilvania192 [ver Anexo 5]. La abundancia de encargos, tanto

de retratos de gente de la alta sociedad como de murales religiosos, acabó por reportarle una bonanza económica que le llevó a ostentar de una situación holgada para sus dos grandes pasiones: viajar y pintar. Pero como confiaría en sus Memorias, "Norteamérica me lo había dado todo, menos satisfacción" 193.

Después de trece años, en 1921, regresa al Perú, con motivo de la preparación del centenario de su Independencia194. "En realidad, me animaba el deseo de conocer

mejor el país donde había nacido" 195, afirma. Será en el Cuzco donde permanecerá la

189 Era un comerciante norteamericano que llegó a hacer una gran fortuna. En las Memorias narra los dos encuentros que tuvo con él, con un lapso de 15 años entre cada uno. En ambos casos su amistad se forja precisamente durante una travesía en barco, siendo en la última a bordo del transatlántico Julio Cesar durante la cual completaría la extraordinaria historia de su amigo, Memorias

de un comerciante.

190 "En 1915 viajamos en el mismo barco que nos condujo de Belem para Nueva York. Taw era agente viajero de una casa norteamericana especializada en plumas fuentes. Hombre corriente, de aguda inteligencia, franco hasta la rudeza, y de un fondo humano insuperable. Típico representante del americano medio con muchas de sus virtudes y pocos de sus defectos. Durante el viaje formamos una pequeña tertulia a la que se sumó un médico alemán, desertado de uno de los muchos barcos confiscados por Brasil al entrar este país en la contienda europea. El doctor Hans resultó un compañero de viaje ideal, por sus conocimientos musicales y sus dotes de pianista. En la intimidad del salón, después de interpretar el Claro de Luna, nos explicaba la influencia de Mozart en las primeras composiciones de Beethoven. Me llamaba la atención el interés que ponía Taw al escucharlo. Desgraciadamente al hacer el barco escala en Barbados perdimos al melólogo compañero. Con pena le vimos desembarcar escoltado por dos policías británicos. ¡Ah las malditas guerras! En Nueva York, después de algunos días me despedí de Martin Taw." [Cossío del Pomar ].

191 El fresco El retorno del Calvario, pintado para la Iglesia Luterana de El Mesías de Pensilvania, fue el más celebrado, llegándosele a pagar la suma de 400.000 dólares. Además de éste realizó otros para la iglesia de San José en Allentown, la Iglesia Húngara en Filadelfia y la Capilla Española y la Iglesia Católico Romana del Santo Niño en Belem.

192 "An Exhibition of Paintings by F. Cossio y del Pomar," 1920. 193 Cossío del Pomar .

194 "Entre otras, fue ésta una de las razones que me indujeron a visitar Perú cuando, en 1921,