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El fenotipo de los perros irrestrictitos: el desconocimiento de los aspectos culturales como

Al igual que las personas sin hogar, aquellas que en esta vida no poseen más que su propio latir y sus incontables sufrimientos, los perros desamparados (irrestrictos y de barrio) deben hacerse invisibles ante los ojos de la sociedad, que se muestra indolente a su situación. Un mendigo es tolerado, siempre y cuando su presencia, su olor y sus súplicas no se conviertan en una molestia para la sociedad que lo rodea, y de la misma forma los perros que se ven obligados a enfrentarse a las calles, a este medio no natural al

80 Se traduce “Las convenciones culturales determinan el nivel de supervisión de sus interacciones sociales y el acceso a los recursos (comida, agua, albergue, pareja), que es parcialmente una función de la densidad y la estructura de los asentamientos humanos” ( Wandeler y Bingham, 2000: 82). (Traducción realizada por el autor).

que los trajimos, deben mantener un perfil bajo, para poder subsistir. “In even the best regulated societies, there probably will always be some free-roaming pets.”81 Para mantener un control sobre las poblaciones de perros hacen faltas políticas que equilibren adecuadamente la educación y el control. En Quito son mayores las iniciativas desde la sociedad civil. En el sitio de investigación, el sector de Solanda, la jefatura de Salud de la Administración zonal Eloy Alfaro, ejecuta desde el año 2008 planes de descanización, como política de manejo fauna urbana. (Montenegro, entrevista personal, del 12 de mayo de 2010).

La descanización o controles dirigidos de población canina, como eufemísticamente se les conoce, se han realizado en la ciudad de dos formas: primero, mediante el uso de sebos envenenados, que como menciona el Dr. Caicedo terminan matando a perros de familia o perros de barrio, que al ser mimados y humanizados, no poseen experticia en la calle y terminan consumiendo el veneno (Caicedo, entrevista personal, 10 de mayo de 2010). Este técnica fue muy utilizada por el Ministerio de Salud Publica. La segunda forma es mediante el atrape y eutanasia de los perros, que se realiza en Quito exclusivamente en la Administración Zonal Eloy Alfaro por ser considerado el tema de los perros, de carácter epidemiológico. En esta área dicha acción está sustentada en los principios de la Ordenanza 0128 del año 2004 RO N.- 444 que determina las condiciones en las que se debe mantener los perros y otros animales domésticos (Entrevista, EAF8, 11 de mayo de 2010). Pero el fracaso de esta segunda forma se muestra en la presencia de gran cantidad de perros en las calles, como menciona el Dr. Caicedo (Entrevista, EAE5, 10 de mayo de 2010). La política de construcción de albergues no es una solución definitiva, y por el contrario pueden agravar el problema (RSPCA, s/f: 5), por lo que instituciones como la RSPCA82, siempre sugieren proyectos alternativos (RSPCA, s/f: 4) y sobre todo dar importancia a las formas de gestión (RSPCA, s/f: 9).

En gran parte el fracaso de estas políticas se debe al desconocimiento de los aspectos ecológicos y culturales en la relación humanos - canes en las ciudades. Para sobrevivir en las urbes, los perros de barrio y más aun los perros irrestrictos, deben tener características fenotípicas que les permitan pasar inadvertidos en los espacios urbanos, compleja tarea si tomamos en cuenta que además de no ser una molestia deben sobrevivir. Los perros pequeños, que proceden de la selección artificial (humana), ven limitadas sus posibilidades de supervivencias en las ciudades, mientras que, los perros demasiados grandes necesitan muchos recursos y no pasan fácilmente inadvertidos, por lo que, son muy comunes los perros irrestrictos de tamaño medio. El carácter dócil prevalece sobre el carácter agresivo. Los animales muestran rasgos de inteligencia y de adaptación física que les permita sobrevivir en las calles. Así, en su

81 Se traduce “Incluso en las sociedades mejor reguladas, probablemente siempre habrán mascotas vagabundas” (Feldmann y Carding, 1973: 960). (Traducción realizada por el autor).

subsistencia, es decir, en la obtención de bebida y comida, y en lo que concierne a sus desechos no deben molestar a los humanos.

My own observations since my original study found that one adaptation of unowned (stray) dogs in an urban environment is to behave like socialized pet dogs. In that way, they are indistinguishable form owned straying dogs and are tolerated as loose pets and not wild dogs- a form of “cultural camouflage”.83 (Beck, 2002: ix)

En mayor medida los perros irrestrictos pero también los perros de barrio se mimetizan con los perros de familia, y aprovechan de los recursos que culturalmente la sociedad les ofrece, en el caso de Quito, el desaseo, la irresponsabilidad en el manejo de la basura, la caridad, entre otros aspectos, criterio expresado por el Dr. Leonardo Arias, presidente del colegio de veterinarios de Pichincha, cuando asegura que los perros se aprovechan de lo mal educados que son los quiteños, en cuanto a la producción de suciedad (Entrevista, EAF1, 16 de abril del 2010)

Cualquier tipo de descanización, con la excepción de las necesarias por razones zoonósicas o de bienestar animal, es ineficaz tanto en la obtención de los resultados, en los costos y en el trato a los animales.

“Population control programs based primarily on the physical elimination of dogs are cost-inefficient and

often create animosity in the populace against any dogs control efforts”.84 En la actualidad se reconoce

que la gestión de fauna-urbana se centra en la promoción de la esterilización, sistemas de adopción y políticas de eutanasia. Este conjunto de medidas, a diferencias de la descanización que solo se enfocan en la salud pública a través del control zoonósico, permiten una gestión holística del tema perros en los entornos urbanos, y además de precautelar la salud pública, buscan el bienestar animal. Mientras que la cortesía, básica para que perros y humanos compartan las ciudades (Beck, 2000: 8), está olvidada. La mayoría de la legislación falla en dar este enfoque, ya que solo se centra en las consecuencias antes que en las causas de los problemas de la relación humanos-canes, comprometiendo de esta forma el bienestar físico y psicológico de los animales, al no considerarse la incidencia de los factores socioeconómicos y culturales de las poblaciones humanas. Como lo define ICAM:

Nosotros somos consientes de que la condición, la composición y el tamaño de las poblaciones caninas pueden variar significativamente dentro y entre países y que no hay intervención alguna que funcione para todas las situaciones. Por consiguiente, defendemos la fuerte necesidad de una valoración y consideración inicial de todos los factores potenciales pertinentes antes de decidir sobre el diseño de un programa. El único concepto que consideramos universal es la necesidad de un programa apropiado que se enfoque en las causas y no solamente en tratar el síntoma llamado población del (sic) perros vagabundos/callejeros (ICAM, s/f: 3).

83 Se traduce “En mis propias observaciones desde mi estudio original encontré que una adaptación de los perros sin dueño (callejeros) en un entorno urbano es comportarse como mascotas caninas socializadas. De esta manera, ellos son indistinguible de los perros callejerisados con dueños y son tolerados como mascotas perdidas y no como perros salvajes, una forma de "camuflaje cultural" ( Beck, 2002: ix). (Traducción realizada por el autor).

84 Se traduce “Los programas de control de la población basados principalmente en la eliminación física de los perros son costo- ineficiente y con frecuencia crean animadversión en el pueblo contra cualquier esfuerzo de control de los perros” (Matter y Daniels, 2000: 49). (Traducción realizada por el autor).

CAPÍTULO IV

LOS PERROS VISTOS DESDE LOS POBLADORES DE SOLANDA

“Te golpearé sin cólera ni odio, igual que un carnicero, […]”

(Baudelaire, 2003: 181)