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El día que Ugarte marchó de Barcelona, el gobernador civil Evaristo Crespo Azorín mandó cerrar noventa y cuatro escuelas laicas y treinta y cuatro centros de ideas avanzadas en Barcelona y

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Sobre la imagen de Barcelona cual centro terrorista entre dos siglos, una reconstrucción en clave católica moderada en JARDÍ Enric, La ciutat de les bombes. El terrorisme anarquista a Barcelona, Barcelona, Rafael Dalmau, 1964. Un analisis inovadora y profundizada sobre los “años de las bombas”, focalizado más en el caso del “terrorista” Juan Rull, se encuentra en DALMAU I RIBALTA Antoni, El cas Rull. Viure del terror a la ciutat de les bombes (1901 – 1908),

Barcelona, Columna, 2008.

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La presencia de Ferrer “capitaneando un grupo frente al teatro Liceo, en las Ramblas” fue atestiguada por el periodista Francesc Colldefons en el periódico integrista El Siglo Futuro, el 9 de agosto de 1909, y no fue confirmada por otros testigos. El autor del artículo afirmaba no conocer a Ferrer personalmente, pero que “los transeuntes que se encontraban allí” le habían asegurado que se trataba de él. Veáse BERGASA Francisco, ¿Quién mató a Ferrer i Guardia?, cit., p. 351 – 353.

Cataluña. La decisión levantó las protestas de nada menos que Francesc Cambó, portavoz parlamentario de la Lliga, que escribió preocupado al ministro de Gobernación La Cierva alertándole sobre la enormidad del error que se estaba cometiendo, ya que las escuelas clausuradas eran en la mayoría de los casos centros de instrucción “sana y moral” finalizados a la elevación intelectual del pueblo.197

La identificación de las escuelas laicas como “centros demoledores” de difusión de ideas subversivas fue uno de los puntos clave de la polémica católica tras los hechos de la Semana Trágica, quizás el que más pasiones e intereses levantó, y la clausura de las escuelas a finales de agosto fue acogida con alivio y aprobación por parte del mundo católico. El Correo catalán

comentó inmediatamente con plauso la noticia:

Muy bien hecho. Ese es el tumor canceroso que hay necesidad de vaciar metiendo en él el bisturí hasta el puño.198

El papel del “espantajo” Ferrer y Guardia, fundador de una escuela laica que se había vuelto muy famosa después del juicio sobre el atentado al rey, fue decisivo en el proceso de criminalización pública de la educación neutra: por un lado, el funcionamiento de la Escuela Moderna fue considerado un elemento clave de la acusación a Ferrer como personaje

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Episodio citado en ULLMAN Joan Connelly, La Semana Trágica, cit., p. 569; véase PABÓN Jesús, Cambó. 1876 – 1918, Barcelona, Editorial Alpha, 1952, p. 341.

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Dichos y hechos. Clausura de escuelas, “El Correo Catalán”, Barcelona, 25 agosto 1909.

“subversivo” y peligroso; por el otro, el hecho de que el “jefe de la rebelión” fuese el director de una escuela laica era demonstración de lo que se iba sosteniendo desde unos años en las páginas de la prensa católica, o sea la substancial peligrosidad social de la instrucción separada de la religión.

El día 20 de agosto el cabildo de la catedral de Barcelona enviaba su protesta oficial al presidente del consejo de ministros Antonio Maura, y señalaba, entre los focos de subversión que en Barcelona iban atacando a los pilares de la sociedad, la existencia de “más de ochenta escuelas laicas, cuyas enseñanzas y libros de texto profesan abiertamente la anarquía”.199 Indicando el número de ochenta, se incluían la mayoría de las experiencias de enseñanza racionalista activas en Barcelona, poniendo en el mismo nivel cualquier tipo de instrucción que no considerase la religión católica entre sus fundamentos.

El mismo día en que se publicaba esa protesta en el Boletín Oficial Eclesiástico, o sea el 23 de agosto, también El Correo

Catalán empezaba a hablar, por primera vez desde que había

estallado la revolución de julio, de las escuelas laicas como centros de producción de jóvenes revolucionarios. Por primera vez el periódico carlista aludía también a Francisco Ferrer, cuyo nombre seguía siendo relacionado al de Mateo Morral, describiendo ambos

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Protesta del Excelentísimo Cabildo de nuestra Santa Iglesia Catedral, dirigida al Excelentisímo Presidente del Consejo de Ministros, Barcelona, 20 agosto 1909. Publicada en “Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Barcelona”, año LII, n. 1436, 23 agosto 1909, p. 259.

como propagadores de ideas disolventes y anárquicas por medio de la escuela. 200

Las dos grandes acusaciones que gravaban sobre Ferrer en el discurso católico, y que volvieron a aparecer con fuerza en el momento en que empezó a concentrarse sobre él la atención judicial, eran su supuesta culpabilidad en el atentado de la calle Mayor, y la fundación de la Escuela Moderna. Difícilmente se nombraba una sin aludir a la otra, aunque esa última escondiese una amenaza mucho más extendida y difícil de controlar: una cosa era afirmar que el temible Ferrer era un conspirador anarquista y antimonárquico, pero su intervención en la educación de los niños le daba un poder sobre las masas populares cuyo alcance podía ser mucho más devastador a lo largo del tiempo. El Comité de Defensa Social, a través de la voz del Conde de Santa María de Pomés, en el ya citado artículo de El Universo, relacionaba la existencia de la Escuela Moderna con la propagación de ideas revolucionarias en la ciudad de Barcelona e incluso con la misma fundación de Solidaridad Obrera:

Los libros de la Escuela Moderna debían reproducir sus deletéreos frutos, y los produjeron. ¿Fuera practica sin Escuelas Modernas, y consanguíneos para el día de mañana, la formidable Solidaridad Obrera de los anarquistas Prats y Lorenzo Anselmo, que cuenta cerca de 80000 asociados repartidos en 135 y pico de sociedades sindicalistas? Las gentes de orden (que en Barcelona van, gracias a Dios, reaccionando y agrupándose compenetrando en una fecunda intima y cristiana Solidaridat Social) [...] solicitan y esperan

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confiadamente de la rectitud e ilustración del Gobierno una acción vigilante, hábil, constante, radical, para prevenir e impedir tales licencias y hacer prácticamente imposibles tales enseñanzas y canalizaciones del mal.201

El Correo Catalán, algunos días más tarde, mientras expresaba su plauso para la decisión de cerrar las escuelas, preguntaba:

En efecto, ¿de dónde ha salido esa nidada de pequeños monstruos, incendiarios de iglesias y de conventos, saqueadores de los tesoros más venerandos de la religión, de la ciencia y del arte, perseguidores de las personas y profanadores de los cadáveres? De las escuelas laicas, de las “escuelas modernas” del regicidio y de los crímenes más inhumanos del salvajismo anárquico.202

El ataque a la laicidad de la escuela era para el clero y el movimiento católico un argumento vivo de polémica que tenía ya un recorrido bien desarrollado de agitaciones, protestas y peticiones públicas.203 La condena a Ferrer caía en un terreno ya muy preparado a tratar el tema de la peligrosidad de la laicidad escolar, aunque el ejemplo tan fulgido de la Escuela Moderna reavivó el debate y volvió a ponerlo al centro de la atención.

201

Entrevista al Conde Santa María de Pomés, “El Universo”, Madrid, 18 agosto 1909.

202

Dichos y hechos. Clausura de escuelas. “El Correo Catalán”, Barcelona, 25 agosto 1909.

203

Sobre el tema de la laicidad escolar como argumento de enfrentamiento entre católicos y anticlericales, veáse SUAREZ CORTINA Manuel, Anticlericalismo, religión y política durante la restauración, en LA PARRA LÓPEZ Emilio, SUAREZ CORTINA Manuel (eds.), El anticlericalismo en la España contemporánea. Para comprender la laicización de la sociedad, Madrid, Biblioteca Nueva, 1998, p. 185 – 197.

Una parte consistente de la batalla se concentró en la Escuela Moderna en sí, descrita como un centro donde directamente se enseñaba a los niños la anarquía, el manejo de las bombas y sobre todo el odio a la religión. De hecho se trataba de una polémica que tenía raíces en el debate surgido tras el atentado de la calle Mayor de Madrid. La reflexión respecto a la implicación de Mateo Morral, bibliotecario de la Escuela Moderna, había involucrado también los textos y la educación impartidos en la escuela de Ferrer, que de hecho fue clausurada en aquella ocasión por disposición gobernativa. El Correo Catalán ya había tenido ocasión de condenar los libros y el proyecto pedagógico de Ferrer como “la negación absoluta de todo principio de autoridad, principiando en la familia y terminando en Dios”.204 Ya en 1906, refiriéndose al texto de Charles Malato que se leía en los bancos de la Escuela Moderna, el periódico carlista afirmaba:

La anarquía más horrorosa es la consecuencia lógica que resulta al empaparse los niños de las máximas que tal libro inculca en sus inocentes corazones viniendo naturalmente un desquiciamiento social en no lejano plazo.205

Aunque las autoridades eclesiásticas no llegaron nunca a acusar abiertamente a Ferrer en sus declaraciones oficiales (en el Boletín

Oficial Eclesiástico del Obispado de Barcelona el nombre de

Francisco Ferrer brilla por su ausencia) se difundió en la prensa

204

JUNYENT M., Morral y la Escuela Moderna, “El Correo Catalán”, Barcelona, 6 julio 1906.

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católica la idea de una responsabilidad directa de la instrucción impartida en la Escuela Moderna sobre los resultados incendiarios de la Semana Trágica. La participación a la insurrección de una gran cantidad de “mozuelos” muy excitados y muy atrevidos al incendio y al saqueo podía justificarse con la educación, revolucionaria y antirreligiosa, que supuestamente se impartía en la Escuela Moderna y en los otros centros ácratas de la ciudad. Así se lee en La Hormiga de Oro:

Por la existencia y libre funcionamiento de estas sentinas de escándalo y de corrupción nos explicamos perfectamente, sin ninguna dificultad, el por qué y la razón de la intervención de tantos niños y rapazuelos en la vil y execrable obra de destrucción llevada a cabo en los últimos días de julio. En las escuelas y centros á que antes nos hemos referido, un día y otro día se blasfemia de Dios, se le ofende cínicamente y se le niega con el mayor descaro, se insulta á lo más santo y sagrado, se encienden los odios satánicos á la Iglesia, á la Patria y a la sociedad. 206

El Universo aclaraba el día 30 de agosto que la escuela de Ferrer “además de pervertir a los niños haciéndoles anarquistas antes de tener el uso de la razón, es un foco activo de propaganda editorial contra todos los fundamentos sociales: Religión, Familia, Propiedad, Autoridad y Ejército.”207 La misma idea fue reiterada

206

NABOT Y TOMÁS Francisco, Centros demoledores, “La Hormiga de Oro”, Barcelona, 9 octubre 1909.

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con detenimiento en el libro de Modesto Villaescusa.208Asimísmo, algunos años después, el oficial de la Guardia Civil Modesto de Lara explicó el caracter revolucionario de la escuela de Ferrer, añadiendo descripciones detalladas de los libros adoptados y de los textos redactados por los niños.209 Incluso el padre jesuita Ignasi Casanovas afirmaba en sus conferencias el carácter revolucionario y subversivo de la escuela de Ferrer:

El desgraciat director de l’Escòla Moderna va confessar clarament que no’s preocupava gens d’istrucciò ni de sistèmes d’ensenyança, y no tenìa altre fi que prepararse hòmes aptes per la revoluciò social.210

Francisco Ferrer, “l’home qu’ es va proposar organitzar cervells aptes per desfer la societat”, había decidido hacerlo a través de la educación de la niñez, enseñándole no solo a despreciar ejército, monarquía y religión, sino también a pegar fuegos y fabricar explosivos para la revolución.211

En el testimonio que Miguel Moreno redactó desde México bajo el seudónimo de Constant Leroy se puntualizaba como también la selección de los profesores se hiciese con el mismo propósito revolucionario.

208

VILLAESCUSA Modesto, La Revolución de Julio en Barcelona, cit., p, 102 – 110.

209

LADERA, Fechas de sangre, dos semanas de anarquía en España : historia, comentarios y sucesos culminantes de la rebelión de 1909 y de la huelga general revolucionaria de 1917 , Madrid, Renacimiento, 1917.

210

CASANOVAS I CAMPRUBÍ Ignasi, El nòstre estat social. Comentari a la revolució de juliòl. Conferències, Barcelona, Gustau Gili, 1910, p.61.

211

Ferrer reclutaba los maestros para su Escuela entre los anarquistas impregnados del ideal consistente en provocar violentas agitaciones. Hombres, en su mayoría, sin vocación y, lo que es peor, sin aptitud pedagógica y, hasta mucho de ellos, sin ilustración.212

La escasa calidad de la enseñanza y el bajo nivel científico y pedagógico de los profesores fue también un argumento que tuvo mucho éxito en las polémicas en contra del proyecto escolar ferrerista. En esa descripción tan sólida y repetida se olvidó en la mayoría de los casos precisar que la Escuela Moderna de Ferrer ya no funcionaba desde cuando se había clausurado en 1906.

Frente a la protesta europea que acusaba a España de ser iliberal y obscurantista, era imprescindible aclarar la naturaleza sediciosa de Ferrer y de su Escuela Moderna. El mismo rey Alfonso XIII lo confirmó a un preocupado embajador de Estados Unidos:

Francisco Ferrer era un anarquista de la peor clase y las escuelas que había fundado no estaban en línea de las escuelas de América y otros países en las que no se imparten clases de religión, sino que se trataban de escuelas de anarquía donde se inculcaba la doctrina anarquista y se enseñaba el arte de fabricar explosivos y bombas.213

212

LEROY Constant, Los secretos del anarquismo. Asesinato de Canalejas y el caso Ferrer, Tipografía “El libro mercantil”, Ciudad del México, 1913, p. 118.

213

Hubo una audiencia privada entre Alfonso XIII y el embajador Henry Ide, el 15 octubre 1909, el mismo día de la apertura de las Cortes, cuando el rey tomó la decisión de aceptar las dimisiones del presidente del gobierno Antonio Maura. El mismo Ide testimonia la conversación en su informe oficial del día 18 de octubre, Disp. 83, U.S. Department of State, Dispatches: American Embassy (Madrid, 1909), CXX, p. 179 -181. Citado en ULLMAN Joan Connelly, La Semana Trágica, cit., p. 625.

Tras el gran debate que se desencadenó en toda Europa sobre la naturaleza y la validez del proyecto pedagógico de Ferrer, el periodista inglés Archer se puso a analizar detenidamente textos y programas de la Escuela Moderna y afirmó que, en su opinión, la educación impartida a los niños en esos centros tenía efectivamente un carácter subversivo (más bien, “antirreligioso, antimonárquico, antipatriótico, antimilitarista y anticapitalista”), y habría encontrado, incluso en la liberal Inglaterra, la oposición de las autoridades. 214 Archer apreciaba, a la altura de 1910, algunas aportaciones educativas del proyecto de Ferrer, sobre todo por la atención hacia el racionalismo científico y los avances en tema de higiene, pero aseguraba la opinión pública inglesa de que Ferrer fue “un ferviente revolucionario hasta el final” y que “había llegado a la conclusión de que España no estaba preparada para la revolución, y el objetivo de su tarea consistía en paliar esa inmadurez educando a revolucionarios”. A pesar de esa convicción, Archer (quizás entre los observadores contemporáneos el único que intentó proponer una visión ponderada y no maniquea sobre el tema) ponía en claro que la fabricación de explosivos y bombas no estaba en absoluto entre las asignaturas de la escuela. Una acusación – cabe precisarlo - que en la historiografía sucesiva sobre la Escuela Moderna ha caducado por completo.215

214

ARCHER William, Vida, proceso y muerte de Francisco Ferrer Guardia . cit., p.63.

215

Para un estudio profundizado de la experimentación racionalista y laica en tema de educación en Cataluña, véase SOLÀ GUSSINGER Pere, Las escuelas racionalistas en Cataluña, 1909 – 1939, Barcelona : Tusquets Editor, 1978.

2.3 No puede haber instrucción sin religión.

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