• No se han encontrado resultados

El caso del bloque arquitectónico 4 es diferente. Pienso que el bloque arquitectónico 4 es una estructura construida específicamente para celebrar festines y acaso otro tipo de encuentros. No es una estructura pensada para la residencia permanente de personas o para la producción artesanal. Estos festines serían de mediana escala, y los curacas estarían aprovechando las fechas importantes del calendario ceremonial regional moche. Este tipo de estructura podría ser análoga a las kallankas incas3.

3 Estos edificios especiales, que consistían de grandes ambientes con numerosos nichos en sus paredes interiores y con

capacidad para acomodar cantidades muy grandes de personas, se usaban específicamente para festines relacionados con el gobierno estatal inca y las obligaciones religiosas (McEwan et al. 2005:258).

Teniendo en cuenta la presencia de accesos restringidos a los diversos sectores del bloque arquitectónico 4, considero que nos encontramos frente a un edificio destinado a la celebración de festines excluyentes. Según Feinman (citado en Klarich 2005:196), las estrategias excluyentes o de “modo sistema”, dan “mayor significado al prestigio personal, intercambio de riqueza, acumulación de poder individualizado, el agrandamiento de la elite, patrones lineales de herencia y ascendencia – como por ejemplo el patriarcado -, ideologías particularizantes, redes personales, entierros principescos y manufactura especializada de bienes relacionados

con estatus, algo frecuentemente adjunto”. L o s

encuentros sociales excluyentes también se dieron en los patios de los palacios chimúes, a los que Moore erróneamente llama plazas4.

Entonces, comparto la idea de Zavaleta y coautores (2009: 363) de sugerir la celebración de festines inter elites, en el bloque arquitectónico 4. Las razones que motivaron la celebración de estos festines pueden ser varias. Complementando lo que afirma Feinman, los festines rituales y banquetes pudieron servir para diversos propósitos sociales tales como movilización de mano de obra, construcción de alianzas, veneración de los ancestros, entre otros (Dillehay 2005: 25; McEwan et al. 2005: 258, 278). Vemos que estos propósitos estaban orientados entonces a crear, mantener o cambiar responsabilidades político- económicas y religiosas en el seno de la sociedad moche, siempre dentro de los principios de la reciprocidad y la redistribución; en este contexto se representan y manipulan las relaciones políticas y económicas.

En estos festines se pueden considerar como actores sociales directos a los organizadores o

anfitriones y a los invitados, y como actores indirectos a los productores de los bienes y servicios que dan forma al festín, esto es, productores de alimentos y bebidas, personal de servicio, danzantes, músicos, cantantes, entre otros.

Los anfitriones son las personas encargadas de organizar los festines, esto es, abastecerse con los productos necesarios para la celebración de los festines (ingredientes de cocina y bebida, productos para los ritos, entre otros), reclutar personas para la producción de los alimentos y bebidas, reclutar a los músicos, bailarines y cantantes, y dirigir las ceremonias realizadas dentro del festín. Las formas de reclutamiento se debieron dar dentro del marco del sistema de reciprocidad.

Los invitados no tuvieron mayores obligaciones en el festín, limitándose a consumir o utilizar los productos obtenidos por los anfitriones y participar de las ceremonias del festín. Posiblemente la invitación al festín generó una obligación de entrega de regalos u obsequios (sistema de dones y contradones), pero las verdaderas obligaciones económicas y políticas de los invitados se crean dentro del desarrollo de los festines, a los cuales están obligados a asistir.

A priori, se asume que tanto los anfitriones como los invitados que participan de manera directa en el festín eran hombres. Sin embargo, en el estado actual de las investigaciones, no es posible definir si el edificio es una estructura estatal, construida por el Estado Moche para uso exclusivo de las elites, o si es propiedad de algún grupo corporativo. La presencia del bloque arquitectónico 3, de similares características alimenta el debate. Ambos bloques arquitectónicos, el 3 y el 4,

4 En su artículo “The Archaeology of Plazas and the Proxemic of Rituals: Three Andean Traditions”, Jerry Moore (1996)

examina tres tipos diferentes de plazas: las plazas centrales incas, las plazas cercadas chimúes y las plazas hundidas de Chiripa, Pucara y Tiwanacu. Al hablar de las plazas cercadas chimúes, en realidad se está refiriendo a los patios de los palacios de Chan-chan. El carácter de patio le da una naturaleza diferente al de la plaza como zona de interacción social. Por eso Moore señala que estos patios chimúes “eran lugares para interactuar, pero interacciones de tipo diferente. El acceso era restringido,

los participantes limitados, y las interacciones visualmente ancladas” (Moore 1996: 795. En el original “… were places for interactions, but interactions of a different type. Access was restricted, participants were limited, and the interactions were visually anchored”). En otro

párrafo, Moore añade que “las plazas de las ciudadelas chimúes [léase los patios de los palacios chimúes] estaban diseñadas

parcialmente para restringir el contacto entre diferentes segmentos de la sociedad, dándole una forma rígida a sus interacciones” (Moore

1996: 798. En el original: “… Chimu plazas in the ciudadelas were designed partly to restrict contacts between different segments of

society, rigidly shaping their interactions”). El autor termina afirmando que los “rituales en las plazas de las ciudadelas chimú eran más públicos que aquellos en los sitos de Tiwanaku y menos que aquellos en las plazas incaicas” (Moore 1996: 798. En el original

“…ritual in the Chimu ciudadela plazas were more public than those at Tiwanaku sites and less so than those in Inka plazas”). El error de llamar plazas a estos patios deriva de la idea que Moore tiene de plaza, pues para él las plazas son simplemente “áreas sin

techo y no domésticas que constituyen elementos reconocibles en el ambiente construido” y que sirven como “lugares de encuentro” (Moore

podrían ser edificios estatales duales donde el señor curaca y su segundón patrocinaban los festines interelites. Una segunda posibilidad sería que tanto el bloque arquitectónico 3 como el 4 son edificios construidos por dos parcialidades o grupos corporativos diferentes, quienes construyeron estos espacios para patrocinar festines dentro de una política de competencia por las mejores relaciones políticas y económicas. En este supuesto, deberíamos registrar en el futuro otro, u otros edificios del mismo tipo en la trama urbana.

Los productores de los alimentos y bebidas debieron ser, al menos en su mayoría, mujeres. Dentro de este grupo de mujeres pudieron estar los miembros femeninos de las familias de los anfitriones, asistidos por servidores, y acaso los miembros femeninos de las familias de los invitados.

Documento similar