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y la FEU de José Antonio Echeverría Mario Mencía

Resulta imposible hablar de la rebeldía e insumisión del pueblo frente al golpe del 10 de marzo de 1952, sin mencionar a la Univer- sidad de La Habana. A la Universidad de Julio Antonio Mella cabe el privilegio de haber sido el escenario mayor de la oposición inicial a la segunda dictadura batistiana, y ámbito propicio para el quehacer de la vanguardia revolucionaria. Por aquí deambularon con sus sueños de porvenir Abel Santamaría y Fidel Castro. Aquí hicieron sus primeras prácticas militares los moncadistas y otros miles que formarían en las principales organizaciones insurreccionales. Aquí se conocieron José Antonio Echeverría y Fructuoso Rodríguez. Aquí se forjó el Directorio Revolucionario en una historia dentro de la historia de la Revolución Cubana.

Determinar la génesis del Directorio implica, igualmente, re- correr en buena medida la historia de la FEU 1952-1957, y equi- vale a precisar la trayectoria de una gran parte de los integrantes de la vertiente radical que se genera a partir de un principio cardi- nal: luchar con las armas contra la tiranía y por la liberación na- cional.

Al ocurrir el golpe del 10 de marzo quedó atrás la época de los grandes enfrentamientos estudiantiles contra la corrupción y el gangsterismo que tipificaron a los gobiernos auténticos. Pero, si- multáneamente, parte de la dirección de la FEU continuaba pasan- do a manos de algunos que trataban de utilizar sus posiciones con

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fines personales, para obtener puestos en los organismos públicos y prebendas de los políticos.

El 10 de marzo se produce el gesto que recogió la historia del grupo de la FEU que va al Palacio Presidencial a pedir armas, pero faltaban muchos que devendrían posteriormente los más radicales

y decididos.1

Transcurrido poco tiempo se vería que estos, que todavía no ocupaban primeros planos en la dirección estudiantil, iban a ser quienes iniciarían una nueva etapa de rescate de las tra- diciones heroicas de la FEU.

La energía de los grupos revolucionarios explica que diferen- tes locales se utilizaran como lugares de adiestramiento y que todo el recinto universitario se erigiera en un foco conspirativo, asiento de muchos de los planes insurreccionales que se gestaron en ese período.

El 15 de enero de 1953 marca el comienzo del proceso que habría de producir un cambio radical de aquella situación. El ultraje al busto de Mella provocó la más indignada reacción por parte del estudiantado, el área de la colina se transformó en un verdadero campo de batalla por la calle San Lázaro desde la Escalinata hasta el Paseo del Prado, en las cercanías del Palacio. Fue el mayor estallido de pueblo en los tiempos previos al Moncada, con dece- nas de heridos, entre ellos el estudiante Rubén Batista Rubio, quien fallecería un mes después.

Muchos se destacarían por su bravura, incluido un joven es- tudiante de Arquitectura de 22 años de edad, José Antonio Echeve- rría Bianchi. El itinerario de José Antonio desde delegado de asignatura y de curso, en febrero de 1953, a la presidencia de la

Escuela de Arquitectura,2

a la secretaria general de la FEU3

a la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria el 30 de sep-

1 Encabezado por Álvaro Barba Machado, el grupo de dirigentes de la FEU que se presentó en el Palacio Presidencial se completaba con José Hidalgo Peraza, Danilo Baeza Sánchez, Orestes Robledo Pérez, Agustín Valero González y Fructuoso Rodríguez Pérez.

2 2 de febrero de 1954. 3 23 de febrero de 1954.

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tiembre de 1954, traza la línea ascendente de la importante corrien- te revolucionaria que él encabezaría hacia la dirección del movi- miento estudiantil en la capital con proyección abarcadora del resto del país.

Él y sus primeros seguidores habían ido nucleándose como fuerza de choque en las acciones de masas de 1952. Resultarían los primeros en ser golpeados y heridos en las manifestaciones públicas como la del stadium de béisbol del Cerro el 27 de noviem- bre de ese año; los que irían armados en el cortejo fúnebre de Rubén Batista en febrero de 1953; de los primeros en solidarizarse con los detenidos y torturados del fallido intento del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) para tomar Columbia en abril y con los he- roicos participantes en las acciones del 26 de julio de 1953 en Orien- te. Serán los golpeados el domingo 28 de marzo de 1954 en el

paseo de carnaval, frente a las cámaras de televisión;4

los que pres- tan el mayor respaldo al III Congreso Nacional de Estudiantes Se- cundarios el 8 de mayo, y develan un retrato de Raúl Gómez García en el Salón de los Mártires; de los que se ofrecen como voluntarios para combatir en defensa del pueblo guatemalteco, agredido e in- vadido en junio por mercenarios financiados y armados por el go- bierno de Estados Unidos; de los que conmemoran el primer aniversario del 26 de Julio y son golpeados por la policía ese mis- mo día cuando acompañan a Melba Hernández y Haydée Santama- ría al Cementerio de Colón.

Expresión de un afán de cultura que remontaba los planes de estudio, como secretario general de la FEU José Antonio será cen- tro del Primer Festival Universitario de Arte, del 20 de mayo al 4 de agosto de 1954, con múltiples espacios abiertos a la participación de prominentes artistas e intelectuales. En julio se entregarán los premios “Rubén Martínez Villena” de Literatura y los “Fidelio Pon-

4 José Antonio y Fructuoso, presidentes de Aquitectura y Agronomía, respecti- vamente; Eduardo García, vicepresidente de Odontología; René Anillo Capo- te, Osmel Francis de los Reyes y Juan Rivero, estudiantes de Derecho; Juan Pedro Carbó Serviá y Gustavo Blanco, de Veterinaria; y Álvaro Barba, ex presidente de la FEU.

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ce” de Plástica. Y cerrará el festival con la presentación de Alicia Alonso en “El lago de los cisnes”, en una función homenaje efec- tuada en el estadio de la Universidad, que serviría también para recaudar fondos a favor de la compañía danzaria cuya subvención había sido cancelada por la dictadura.

El 30 de septiembre de 1954 esa vanguardia estudiantil ya pasa

a presidir la FEU.5

Su primera decisión es rememorar aquel vigési- mo cuarto aniversario de la caída de Rafael Trejo con un reto a la tiranía en las calles aledañas a la Colina. La oración será en la voz del nuevo presidente, José Antonio, pero el mejor tributo de la nue- va dirección al primer mártir estudiantil de la lucha contra la tiranía machadista será la acción, la acción de calle, romper en las proxi- midades de la Universidad los carteles de propaganda para las elec- ciones del primero de noviembre.

Consumado el fraude electoral, en el acto solemne del Aula Magna por el 83 aniversario del fusilamiento de los ocho estudian- tes de Medicina, José Antonio proclama que “los integrantes de la FEU saben el camino que tienen trazado y lo seguirán para la libe- ración de Cuba, no obstante tengan que caer como aquellos márti-

res del 71”.6

Ese día 27 de noviembre la FEU efectuó tres actividades de recordación. Por la mañana, con una corona de flores, en el me- morial de La Punta, lugar en el que fueron fusilados los estudiantes de 1871; hablaron Álvaro Barba, Fructuoso Rodríguez, José Puen- te Blanco y José Antonio. Por la tarde, con otra ofrenda floral, en

5 Fructuoso Rodríguez proclamó Presidente de la FEU a José Antonio en el acto conmemorativo de la caída de Rafael Trejo González que se efectuó esa maña- na en el parque Eloy Alfaro. José Antonio sustituía así a Benigno Arbesú Cadelo, presidente de la Escuela de Filosofía y Letras y de la FEU, quien acababa de terminar sus estudios universitarios al igual que otros ocho presi- dentes de escuelas; Arbesú ocupaba tal responsabilidad desde el 5 de abril de ese año cuando renunció su antecesor, Germán Moré Espinosa, quien también era presidente de Pedagogía.

6 “Conmemorado el fusilamiento de los estudiantes de Medicina”, periódico Información, La Habana, domingo 28 de noviembre de 1954, no. 279, p. A- 16.

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el mausoleo donde se conservan los restos de los mártires de 1871 en el Cementerio de Colón, se dirigieron a los presentes Carlos Medina, Leonel Alonso Fiel y Omar Castañeda Sifuentes. Por la noche, en el Aula Magna, Juan Nuiry Sánchez, Osmel Francis y José Antonio, y, en representación del claustro universitario, el

profesor Elías Entralgo Vallina.7

En enero de 1955 José Antonio viaja al frente de un grupo de estudiantes revolucionarios a Centroamérica para empuñar los fu- siles junto al pueblo costarricense agredido por el déspota Anasta-

sio Somoza García que sojuzgaba a Nicaragua.8

La respuesta que ellos han sabido dar a todo lo sucedido hasta ese momento los muestra con una acelerada maduración política que en pocos meses ha de traducirse en la integración del Directo- rio Revolucionario.

Serán los meses en que al rechazo a la toma de posesión del tirano como presidente, se agrega la campaña de repudio al pro- yecto del Canal Vía Cuba, encabezada por la FEU, nueva oportuni- dad para que José Antonio manifieste su pensamiento antimperialista: “El proyecto de construcción del llamado Canal Vía-Cuba consti- tuye una agresión directa a nuestra soberanía. No existen razones históricas, económicas o morales que justifiquen ese engendro. Por más 30 años el pueblo de Cuba luchó por liberarse de la Enmienda Platt, y ahora el régimen del 10 de marzo pretende imponernos esa nueva Enmienda Platt. Ningún gobernante, hasta hoy, se había atre- vido a impulsar este plan cuyos orígenes datan de 1912. En estos momentos en que Egipto reivindica sus derechos sobre Suez y en

7 Ibíd.

8 Completaban el grupo Fructuoso Rodríguez, José Hidalgo Peraza, Juan Pedro Carbó, José Naranjo Morales y Rolando Cubelas Secades. El heroico compor- tamiento en combate de Juan Pedro le mereció un reconocimiento especial del gobierno de Costa Rica. Al regresar a Cuba, el 26 de enero, fueron detenidos por miembros del Buró de Investigaciones de la Policía Nacional de La Habana y llevados al castillo de San Severino, en Matanzas, donde pocas horas después quedaron en libertad.

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que Panamá reclama una revisión del statu del canal, es cuando a los usurpadores se les ocurre dividir la Isla en beneficio de intere-

ses extraños”.9

Será el febrero del segundo aniversario de la caída de Rubén Batista, en marcha hasta San Lázaro y Prado con la misma energía y decisión que en 1953, y nueva pléyade de jóvenes heridos por las fuerzas represivas, en extensa nómina que comienza con el nom- bre del Presidente de la FEU. Será el marzo de obligar el retiro apresurado en el Congreso de una “petición de datos” para abrir una investigación sobre el gangsterismo en la Universidad, porque “está muy alta la Colina para que puedan alcanzarla los enanos del régimen”, según replica José Antonio con esa brillantez que le ca-

racteriza en las polémicas.10

Dentro de la Universidad de La Habana se lucha, sí, pero pre- cisamente contra el gangsterismo, contra los rezagos de la bravu- conería típica del pasado. Es una batalla en la que a la firmeza se une la rapidez del puño, y en que hay que acostumbrarse a ver sin pestañear alguna que otra pistola que lo apunta a uno de frente. Son los tiempos de hacer la revolución, estos tiempos en los que por aquí, por la Plaza Cadenas, caminan juntos el futuro y el futuro cuando andan juntos José Antonio y un joven que ha venido de Santiago de Cuba y trae en su carné de estudiante un nombre que ha de pasar también a la posteridad: Frank País García.

En la vorágine de la campaña por la amnistía de los presos políticos que siempre ha tenido en José Antonio un propugnador de primera línea, fustiga a la tiranía y fustiga a los oportunistas que pretenden erigirse “en abanderados de los compañeros que sufren prisión, cuyos ideales ellos han traicionado” y no puede ser más diáfana su exigencia: “¡Que no quede en la cárcel uno solo de los

9 “El llamado Canal Vía Cuba constituye una agresión directa a nuestra sobera- nía”, afirma José A. Echeverría, en entrevista de Fulvio Fuentes, revista Bo- hemia, La Habana, 16 de enero de 1955, año 47, no. 3.

10 “Rechaza el Consejo [Universitario] que allí surgiera el gangsterismo”, perió- dico Información, La Habana, domingo 5 de diciembre de 1954, no. 285, pp. A-1 / A-24.

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dignos luchadores contra la dictadura! Todo intento de excluir a los combatientes del Moncada de la amnistía política se encontra- ría con el más amplio repudio de la opinión pública. No cabe espe- rar de este régimen generosidad espontánea; el gobierno sólo accederá a conceder una amnistía general política cuando la pre- sión de la opinión pública se haga irresistible. Tenemos, pues, que unir nuestras fuerzas para rescatar a nuestros hermanos de las en-

trañas del monstruo”.11

Tiempos estos en los que se consolida la dirección del movi- miento estudiantil con la elección de José Antonio en la presidencia

de la FEU, el 19 de abril de 1955.12

Y si seis meses antes la asumía “en momentos muy difíciles” pues “la encrucijada ante la cual se encuentra la República desde el 10 de marzo no admite otra actitud que la lucha masiva del pueblo”, ahora afirma: “Hemos sostenido y seguimos sosteniendo que ante la problemática nacional sólo pue- den haber dos actitudes: los que están con Cuba y contra Batista, y los que se hallan al lado de Batista contra Cuba (...) Continuaremos nuestra lucha sin apartarnos del pueblo, por el rescate de las liber- tades y la dignidad ciudadanas ultrajadas. No cejaremos en nuestra actuación contra el régimen y la haremos llegar hasta el pueblo (...) Sólo la acción nacional enérgica, tendiente a plasmar los postula-

11 José Antonio Echeverría, en Agustín Alles Soberón y Fulvio Fuentes: “Que abran las cárceles para los presos políticos y regresen los exilados”, revista Bohemia, La Habana, domingo 27 de marzo de 1955, año 47, no. 13, pp. 59- 62 / 87.

12 Hubo tres fallidas rondas en las que José Antonio y Leonel Alonso —presiden- te de Filosofía y Letras— obtuvieron 6 votos cada uno, y uno Antonio Gueva- ra, Ñico que votaba por sí mismo, tras las cuales se acordó un receso de tres días. Después, José Antonio obtuvo 7 votos al sumársele finalmente Guevara, mientras el bloque de Alonso favoreció a Juan Nuiry en una maniobra frustrada ya que este se mantuvo firme junto a José Antonio. Los votantes por Alonso, aparte de él, fueron Juan B. Pulido Marrero, Medicina; Elvira Díaz Vallina, Pedagogía; Otilio Lanza, Odontología; Enrique Meléndez, Veterinaria y Gus- tavo Díaz, Ciencias Comerciales. Por José Antonio: él mismo, Fructuoso Rodríguez, Agronomía; Juan Nuiry, Ciencias Sociales y Derecho Público; René Anillo, Derecho; Luis Blanca Fernández, Ingeniería; Luisa Camacho, Ciencias y Antonio Guevara, Farmacia.

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dos de la Revolución Cubana —en cuyo camino actualmente ya se encuentra nuestra patria— logrará liquidar esta triste etapa cuarte-

laria de nuestra historia republicana”.13

Hay espacio, sin embargo, para trabajar en un programa de reivindicaciones estudiantiles y sociales en el que se va a la recupe- ración de las banderas mellistas de 1923 y se propugnan otros ob- jetivos acordes con el momento. Se aboga por expandir la cultura dentro y fuera de la Universidad, por la creación de la Universidad Popular para Trabajadores “Rafael Trejo”, por el desarrollo de la campaña de alfabetización “Rubén Batista”, por la construcción de una moderna ciudad universitaria y por la organización de un con- greso internacional de estudiantes con especial participación de

representaciones de los países latinoamericanos.14

El mismo jueves que salen publicadas las declaraciones de José Antonio, Faure Chomón Mediavilla, estudiante de Ciencias Sociales, y varios alumnos más de la Universidad, firman un escri- to que la prensa divulgará cinco días después, cuyo resultado in- fluiría sin dudas en la futura integración del Directorio

Revolucionario.15

En la carta le recuerdan la ayuda que le fue brin- dada para su elección a la presidencia de la FEU, y le señalan lo que ellos consideran el camino a seguir: “Ya es hora de actuar. Tienes un año por delante. Muchos se limitarán a observar, callarse, do- lerse y lamentarse si estiman que no lo haces bien. Nosotros no. Porque sabemos que ya tienes experiencia y si actúas mal es a sabiendas. Nuestro consejo nunca te faltará. Y si a pesar de ello escoges el mal camino, no nos resignaremos como muchos. Si tu conducta es deplorable, no acataremos mansamente tu actuación.

13 “Universidad”, Sección En Cuba, revista Bohemia, La Habana, domingo 24 de abril de 1955, año 47, no. 17.

14 “Expone el Presidente de la FEU planes”, Diario Nacional, La Habana, jueves 21 de abril de 1955, no. 201, p. A-5.

15 El grupo de firmantes lo completaban Wilfredo Ventura, A. Novales, Antonio Guevara, Rogelio García, Orlando Rigol, Manuel Valle, Manuel Morat y José Aseff.

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Y así conforme ahora, sin interés alguno, te apoyamos, no vacila-

remos en combatirte”.16

En atención a los resultados de las elecciones estudiantiles se estructura un nuevo ejecutivo de la FEU integrado por once diri- gentes: José Antonio Echeverría, presidente; Juan Nuiry, primer vicepresidente; Fructuoso Rodríguez, segundo vicepresidente y secretario de Prensa y Propaganda; René Anillo, secretario gene- ral; Elvira Díaz, vicesecretaria general y secretaria de Asistencia Social; Otilio Lanza, secretario de Organización; Luis Blanca, se- cretario de Relaciones Exteriores; Luisa Camacho, secretaria de Finanzas; Antonio Guevara, secretario de Relaciones Estudiantiles; Leonel Alonso Fiel, secretario de Asuntos Campesinos; y Gustavo

Díaz, secretario de Asuntos Universitarios.17

Y llega mayo de 1955, mes de importantes acontecimientos para la toma de conciencia del pueblo. En la escalinata histórica se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores. Y el domingo 8, allá en El Morrillo, se rinde homenaje al paladín antimperialista del 30, Antonio Guiteras. Y por la noche, en el Instituto de Matan- zas, será el choque con la policía, del que salen con heridas y frac- turas los jóvenes revolucionarios.

Con uno de sus brazos en cabestrillo, un día antes de que se abran las prisiones, José Antonio anuncia a la prensa que el estu- diantado convoca al pueblo a un gran acto en la Escalinata para el 20 de mayo. Nuevo reto al despotismo. Cabal interpretación de los sentimientos populares; recalca el nombre del invitado para clausu- rar el acto: Fidel Castro. Era la FEU de José Antonio dando la bien-

venida al héroe del Moncada en libertad.18

Cuando del 15 al 18 de mayo salen de las cárceles los presos amnistiados, comienza una vertiginosa batalla política de las fuer-

16 “Carta Pública al Presidente de la FEU, Echeverría”, diario La Calle, La Habana, martes 26 de abril de 1955, año I, no. 22, p. 1, col. 8 / p.6, col. 5-6. 17 “Ejecutivos de la FEU”, Diario Nacional, La Habana, martes 26 de abril de

1955, no. 205, p. A-1 / p. A-8.

18 También hizo pública invitación al profesor Rafael García Bárcena para que hablara en nombre de los exiliados políticos que retornarían al país.

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zas revolucionarias contra la dictadura, que culmina con la salida de Fidel del país, tras descaracterizar a quienes proclaman un su- puesto clima de paz, garantía a los derechos ciudadanos y apertura democrática.

El estudiantado revolucionario será un firme aliado de Fidel durante estos 53 días en los que es cercada y baleada la Universi- dad; censurados, suspendidos y clausurados periódicos y progra- mas radiales y de televisión; asesinado Jorge Agostini; emplazados

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