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4. DIVERSAS CLASIFICACIONES

4.6. SEGUN SU FINALIDAD

4.6.2 Fideicomiso de Administración

Que también puede originarse en un testamento o en un contrato, por medio del cual el constituyente transmite al fiduciario la propiedad sobre un bien o conjunto de bienes especificados y no consumibles, para que ejercite todos los actos necesarios para “la conservación del patrimonio como valor capital”, sin llegar a implicar su modificación o alteración 4.

de mutuo. En el contrato de fideicomiso se consignen el nombre, la razón social o denominación de las partes: fideicomitente, fiduciario y fideicomisario; la suma de dinero que constituye el fondo; el fin del fideicomiso, disponiéndose que consistirá en el otorgamiento de préstamos a interés, así como las demás cláusulas integrantes del contrato, tales como la irrevocabilidad del fideicomiso durante la vigencia del mutuo, la obligación del fiduciario de actuar corno buen padre de familia, su responsabilidad por pérdidas y menoscabos del fondo causados por su culpa, el monto de sus honorarios a comisiones, la sumisión de las partes contratantes a los tribunales del lugar de la celebración del contrato, etc. En ejecución del fideicomiso se otorga el contrato de mutuo, que estipula el plazo del vencimiento, la tasa de interés, y en su caso, la forma en que se garantiza la devolución del préstamo”.

(Batiza, Rodolfo, ob. cit, pág. 144).

“El cliente de este fideicomiso entrega a la División o Departamento de Fideicomiso una cierta cantidad de fondos para que éste los invierta en valores que reúnan ciertas características, y para que los productos o rendimientos de esta inversión sean entregados al beneficiario nombrado por el propio fideicomitente de acuerdo a las instrucciones estipuladas en el contrato”.

(Carrillo, Roura, Oswaldo, ob. cit., pág. 25).

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“Distintas razones pueden llevar una persona a querer relevarse en un momento dado de la administración y manejo directo de sus bienes, su edad que no le permite dedicar las mismas energías a sus negocios, su dedicación a actividades de tipo filantrópico o político o sus frecuentes viajes, etc. Por consiguiente una forma muy interesante de utilizar los servicios fiduciarios consiste en transferir sus bienes a la entidad crediticia que le brinda no solo la seguridad de ser una institución seria y especializada sino estar sometida a rigurosos controles por parte del Estado. Su conocimiento del mundo financiero, y el mercado bursátil, el contar de ordinario con ejecutivos altamente calificados y sus vinculaciones con distintos sectores de la vida económica, le permiten administrarlos en condiciones inmejorables. Con las ventajas y prerrogativas que ya mencionamos al hablar del patrimonio autónomo, en el sentido de que se sustrae a una serie de vicisitudes relacionadas con la actividad del constituyente.”

(Rodríguez Azuero, Sergio, Contratos Bancarios, Editorial Jurídica Diké, Medellín, 1997, pág. 649).

“Por “fideicomiso de administración” se conoce aquel en que el fideicomitente entrega bienes inmuebles al fiduciario para que se encargue de la celebración de contratos de arrendamiento, del cobro de rentas, de la promoción de juicios de desahucio o lanzamiento del pago de los diversos impuestos que gravan la propiedad raíz, etc., todo ello en interés del beneficiario”. (Batiza, Rodolfo, ob. cit., pág. 144).

También el fideicomiso de administración puede ser libre o limitado. 4.6.3 Fideicomiso de Garantía

Que sólo puede constituirse por contrato. “Constituye una de las posibilidades más interesantes de fideicomiso. Se presenta en todos aquellos supuestos en los cuales el deudor transfiere bienes a la entidad fiduciaria con el objeto de respaldar el cumplimiento de una obligación principal para que en el evento de que no se satisfaga oportunamente proceda a venderlos y destinar su producido a la cancelación de la deuda. Por este aspecto presenta ventajas indudables en relación con las modalidades tradicionales de garantía, como la prenda y la hipoteca, por cuanto el acreedor no tiene que someterse a los procedimientos judiciales enderezados a rematar los bienes, sino que en cumplimiento de la orden recibida de su cliente el banco procede a venderlos o liquidarlos y a satisfacer la obligación. Con ventajas no solo para el acreedor, como podría pensarse, sino incluso para el deudor, pues lo que sucede en la práctica cuando debe rematarse una garantía es que las condiciones mínimas de la almoneda producen con no poca frecuencia que el bien sea rematado por valores muy inferiores a los comerciales, con lo cual se perjudican ambas partes y el deudor ve desaparecer la posibilidad de recibir el saldo.

Por consiguiente, la intervención de una entidad fiduciaria es una garantía para ambas partes porque utilizando un sistema ágil y expedito asegura la obtención de las mejores condiciones de precio y pago para los bienes en su poder.

La Superintendencia Bancaria, en concepto 0,1-416-21887, de Noviembre 4 de

1974 consideró que el fideicomiso de garantía no podía constituirse por cuando

“pugna con claras normas que entendemos son fundamentales en el derecho privado nacional”. Conclusión que compartimos en toda su extensión en lo tocante al fideicomiso de garantía en donde el fiduciario (ya sea una de sus secciones) tenga a la vez la calidad de acreedor y, por consiguiente, de beneficiario de esa especie de fiducia mercantil; puesto que estarían violando, entre otras normas, el Artículo 1244 del Código de Comercio.

No estamos de acuerdo con ella en el caso de que el fiduciario no fuere acreedor y, consiguientemente, no tenga la calidad de beneficiario en la fiducia en comento. Los razones de nuestra discrepancia son las siguientes:

— No está violando la prohibición contenida en el Articulo 1244 del Código de

Comercio.

Tal como entendemos el fideicomiso de garantía, por él mismo no le nace al acreedor un derecho real de dominio sobre los bienes objeto del mismo, es así que por la sola constitución de la fiducia mercantil, en cualquiera de sus especies, no le surge al fiduciario ningún derecho real, sino sólo un título para exigir el modo de la tradición, con lo cual sí aparecerá en su cabeza el dominio de los bienes objeto de la fiducia.

— Además, por el fideicomiso de garantía el acreedor, que es a la vez beneficiario

en la fiducia, adquiere es el derecho a exigir al fiduciario la venta de los bienes objeto de la misma, para que, con su producto, se le cancelen las obligaciones o créditos a su favor y a cargo del constituyente.