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Figura 7 Central de Sanmen (China) – Primer Reactor AP

In document nos de Energía Cuader (página 98-101)

El segundo reto al que nos enfrentamos es la dificultad para construir nuevos reactores en los países occidentales. Quiero remarcar la idea de que el problema se produce en los países occidentales y no en China, aunque bien es verdad que no es comparable el nivel de transparencia en cuanto coste o plazo. Es cierto que la mayor parte de los proyectos internacionales de grandes infraestructuras sufren retrasos y sobrecoste. Sin embargo, esa realidad es una buena excusa pero no so- luciona el problema al que nos enfrentamos en Finlandia, Francia y Estados Unidos. La realidad es que la construcción de centrales nucleares en los países citados está teniendo serias dificultades. En líneas generales pode- mos decir que la falta de proyectos de cons- trucción en los últimos 25 o 30 años han de- bilitado significativamente la capacidad de la industria nuclear occidental. Dicho problema se ha manifestado en la falta de profesiona- les con experiencia en construcción nuclear, en la necesidad de reconstruir la cadena de suministros y en la adaptación a los nuevos requerimientos de seguridad y a la nueva normativa. Además se ha vuelto a repetir el error producido en los años 70 y 80 de ser

agresivo en plazos y costes y eso cuando los diseños no estaban totalmente terminados. De cara a los nuevos proyectos en los que ya se está trabajando es necesario:

- Contar con un proceso internacional de licenciamiento que evite tener que re- petir el mismo proceso en cada país en el que se va a construir.

- Estandarizar el diseño para ahorrar tiem- po y coste, y garantizar su disponibilidad desde el principio del proyecto.

- Utilizar al máximo los mismos suministra- dores que ya han sido cualificados, locali- zando aquellos suministros que no estén relacionados con los sistemas de seguri- dad o que sean realmente complejos. - Utilizar la experiencia en construcción

nuclear desarrollada en los proyectos existentes a nivel mundial.

- Tener el respaldo financiero de los esta- dos para reducir el coste financiero de unos proyectos que necesariamente son intensivos en capital y de largo plazo. El tercer reto se refiere a la gestión del combustible gastado. Existen soluciones

técnicas en el mundo, pero de nuevo falta decisión política. Hay soluciones definitivas como el almacenamiento en profundidad, modelo finlandés, o soluciones temporales, como el modelo español. España se ha de- cidido por la construcción de un almacén pasivo para el almacenamiento temporal centralizado del combustible gastado a la espera de la aparición de una tecnología de tratamiento o de su almacenamiento en profundidad.

No me cabe ninguna duda que la solu- ción pasa por el desarrollo de una nueva tecnología que permita la utilización del combustible gastado en centrales nuclea- res comerciales, con objeto de utilizar la energía remanente a la vez que se reduce drásticamente la vida útil de los isotopos radiactivos presentes en dicho combus- tible. Tecnológicamente es posible, pero se necesita el soporte de los gobiernos al desarrollo tecnológico. Mientras tanto el combustible gastado puede ser alma- cenado en almacenamientos secos en las centrales o en almacenamientos tem- porales centralizados de forma segura y económica.

Conclusión

La energía nuclear, como el resto de las tecnologías tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero ha demostrado que es limpia, segura, fiable y predecible. La energía nuclear ha contribuido al desarrollo de las economías americana y europea, de la misma forma que va a contribuir en el futuro al desarrollo de las sociedades asiáticas. Si realmente queremos alcanzar los objetivos a los que me he referido varias veces en este artículo, no nos podemos permitir el lujo de prescindir de una tecnología como la nuclear. Pero no sólo eso, Estados Unidos y más claramente Europa no pueden permitirse el lujo de perder el tren del desarrollo y la competitividad frente a los países asiáticos. Tener acceso a una energía fiable y competitiva es uno de los pilares sobre los que se asienta el desarrollo de las sociedades modernas.

Nosotros, España, podemos optar por el error alemán o por mantener una estructura de generación diversificada que incluya una energía de base como la nuclear que contribuya al crecimiento sostenible de nuestra economía. En ese sentido es fundamental que las centrales nucleares españolas sigan operando mientras lo hagan de forma segura y económica. Debido a la sobrecapacidad de generación existente no es realista pensar en la construcción de nuevos reactores en un futuro cercano, pero no cabe descartarlo más adelante si se desarrollan nuevas tecnologías que resuelvan de forma conjunta los retos mencionados. n

José Luis Navarro Ribera

Consejero de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura

Introducción

España sufre una grave sequía y Extrema- dura también, pero menos. El 31,6% del agua embalsada en España en la primera semana de diciembre estaba en los panta- nos extremeños, principalmente del Tajo y del Guadiana.

El 31,6% del agua frente a un 8,23% de la superficie nacional y frente al 2,32% de la población española. A lo que hay que sumar una alta radiación solar y unas buenas redes de transporte y distribución de energía eléc- trica.

Estas son las claves del balance eléctrico de Extremadura: en 2016 la producción de electricidad a partir de fuentes renovables supuso el 116,56% de la demanda regio- nal; y sólo la electricidad de origen solar (ter- mosolar y fotovoltaica) alcanzó el 61% de la demanda. Sólo en termosolar, 850 MW en funcionamiento en Extremadura, 450 de ellos con almacenamiento.

Pero esta alta cobertura de la demanda con renovables está estancada desde hace años. La moratoria total de energías renova- bles decretada por el Gobierno de España

en enero de 2012 ha supuesto no solo la paralización absoluta del sector en Extrema- dura durante seis años, sino también la casi total desaparición del tejido industrial que se había desarrollado entre 2007 y 2011. Pero no se le pueden poner puertas al campo, ni España puede ir en dirección contraria al resto del mundo. La competi- tividad en costes alcanzada por las tecno- logías fotovoltaica y eólica las hace impa- rables. Incluso sin subastas, la fotovoltaica hubiera superado por sí sola todas las ba- rreras y amenazas regulatorias. El Ministe- rio de Energía lo vio venir y decidió dejarse mover por el contexto favorable y también por la amenaza del incumplimiento de los objetivos de 2020.

Unas subastas raras, complicadas, confusas, improvisadas y faltas de un mínimo de plani- ficación. Unas subastas inexplicada e incom- presiblemente anti fotovoltaicas ¿En qué otro país no se oferta simplemente el precio de la energía y se deja que gane la más barata? Pero así y todo, vuelve la fotovoltaica a Extre- madura, con o sin subasta.

Las administraciones públicas tenemos aho- ra un reto en la tramitación de las autorizacio-

nes de los proyectos. Nos toca ser ágiles. No puede ser que nos hubiéramos acostumbra- do a que se necesiten cuatro años entre los Ministerios de Energía y de Medio Ambiente para conseguir las autorizaciones. Si quere- mos que los nuevos proyectos se conecten antes de 2020, tenemos que trabajar mu- cho y bien.

Y mientras tanto, tendremos que acordar una planificación energética a largo plazo y un nuevo mercado eléctrico. El objetivo final está claro en mi opinión, un sistema energé- tico basado en las energías renovables, con seguridad en el suministro, con precios que permitan competir a la industria española y con mecanismos eficaces de lucha contra la pobreza energética.

¿En 2050 será posible un sistema 100% re- novable? ¿O 90% renovable? Desde luego, el 27% para 2030 planteado por la Comi- sión Europea me parece totalmente insufi- ciente. Como mínimo, el 35% que plantea el Parlamento Europeo. Y mucha más am- bición para acelerar la descarbonización del transporte.

Y en el futuro mix tienen cabida otras tec-

aportan gestionabilidad, como la biomasa y la termosolar, o la hibridación de ambas. Las dos están reduciendo fuertemente sus costes y en ambas tiene Extremadura un enorme potencial. Agua, sol, redes, bioma- sa procedente de la limpieza del bosque y de residuos de la agricultura.

Y en la transición energética, que en algún momento supondrá la desaparición del carbón y de la energía nuclear, tenemos que prestarles una atención especial a las comarcas que se verán afectadas. Desde Extremadura reivindicamos que se convo- quen subastas específicas de renovables, con cupos diferenciados para biomasa y termosolar, para la comarca de Almaraz. Con antelación y con planificación.

Y complementando a las grandes plantas renovables, imprescindibles para el sis- tema a mi juicio, también la generación distribuida, representada ya por el auto- consumo fotovoltaico. Considero absolu- tamente inadmisible la actual regulación, radicalmente contraria al autoconsumo. Podemos analizar y debatir todas sus cir- cunstancias y regular en consecuencia, pero con un giro de 180° en la visión. A favor, no en contra.

Sistema eléctrico extremeño

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