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Figura 18 Revista Caras y Caretas, 12/12/1903, N° 271.

Almanaque de Jujuy (detalle)

Figura 19. “Indios Chorrotos, Jujuy” (C. Bruch, 1903, Diapositiva de vidrio 8 X 8 cm.) (DAMLP)

En este viaje además, Bruch tomó una buena cantidad de “vistas de gentes, paisajes y edificios”, siendo notables las fotografías que tomó de las antiguas iglesias de la Puna y la Quebrada Jujeña, como las de Purmamarca y Cochinoca, la cual aquí reproducimos (Figura 20).

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Figura 20. Iglesia de Cochinoca, Salta (C. Bruch, 1903, Negativo de vidrio 9 X 12 cm.) (DAMLP).

A la derecha de la imagen puede apreciarse la antigua torre de adobe de la cual actualmente solo se conserva su base.

Hacia fines de 1904 encontramos a Bruch acompañando nuevamente al Dr. Moreno en un recorrido por los territorios de Misiones y Paraguay, y que fuera calificado por el propio Bruch como su “desafortunado viaje a Paraguay y Misiones”53, a causa de una

serie de contratiempos que se le fueron presentando. En primer lugar tuvo al parecer ciertas diferencias con Moreno que lo llevaron a separarse de él y emprender su propio trayecto54, durante el cual visitó las Cataratas del Iguazú las que no obstante el mal

tiempo que había soportado durante el viaje se encontraban con muy poco agua55.

Posteriormente perdió sus resultados y placas fotográficas debido a que la lancha que

53 En el alemán original: “meiner Paraguay-Misiones-Unglückstour” (Carta de Bruch a Lehmann-Nitsche del 3 y 10 de

octubre de 1904. (Legado Roberto Lehmann-Nitsche IAI, Berlin, N-0070, b-60)

54 Según Bruch, Moreno estaba “simplemente insoportable por lo que decidí separarme ya en la segunda semana en

Asunción”. (Carta de Bruch a Lehmann-Nitsche del 3 y 10 de octubre 1904. (Legado Roberto Lehmann-Nitsche IAI, Berlin, N-0070, b-60, mi traducción)

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Carta de Bruch a Lehmann-Nitsche del 3 y 10 de octubre 1904. (Legado Roberto Lehmann-Nitsche IAI, Berlin, N- 0070 b-60)

lo transportaba, hecha de la corteza ahuecada de un árbol, se dio vuelta al atravesar un sector de rápidos56. No pudiendo recuperar el trabajo perdido debido a una seguidilla de días de mal tiempo que no le permitieron salir al campo57. A pesar de ello Bruch pudo recuperar algo del tiempo y esfuerzo perdido, al menos en cuanto a lo que se refiere a las fotografías ya que en el listado que ofrece al museo en 1906 incluyó “50 positivos viaje a Asunción, Villa Rica, Posadas, Alto Paraná, Iguazú y Alto Iguazú.”58

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Figura 21. Vista de las Cataratas del Iguazú (C. Bruch 1904, Diapositiva de vidrio, 8 X 8 cm.) (DAMLP)

Luego de este viaje Bruch regresó al noroeste argentino en 1906; esta vez fue a San Pedro de Jujuy junto con Robert Lehmann-Nitsche, en busca de aquellos indígenas chaqueños que había visto por primera vez tres años antes, trabajando en la zafra en el Ingenio La Esperanza. Esta vez fue mejor preparado llevando una cámara fotográfica de gran tamaño (18X24 cm.) propiedad del Museo y su pequeña cámara de mano de formato 9X12 cm., con las que tomó más de 200 fotografías. Hacia el final de este capítulo nos dedicaremos a los trabajos fotográficos en los que Carlos Bruch colaboró con el antropólogo Robert Lehmann-Nitsche.

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Carta de Bruch a Lehmann-Nitsche del 3 y 10 de octubre1904. Legado Roberto Lehmann-Nitsche IAI, Berlin. Por otra parte para esa misma época su mujer perdió un embarazo de un hijo varón. (Carta de Bruch a Lehmann-Nitsche del 29/11/1904. Legado Roberto Lehmann-Nitsche IAI, Berlin, b-60)

57Carta de Carlos Bruch a Roberto Lehmann-Nitsche del 3 y 10 de octubre de 1904. (Legado Roberto Lehmann-

Nitsche IAI, Berlin, N-0070 b-60)

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El viaje al Ingenio La Esperanza

A mediados de julio de 1906, Robert Lehmann-Nitsche y Carlos Bruch emprendieron un viaje de estudios al Ingenio La Esperanza en el oeste de la provincia de Jujuy, luego de un breve paso por Córdoba donde Lehmann-Nitsche visitó al científico alemán Adolfo Doering. No era esta la primera vez que Carlos Bruch visitaba ese ingenio, donde ya había estado en 1903 durante el viaje que realizó acompañando a Moreno y la comisión científica alemana. Fue justamente en la primera parte de ese viaje, mientras recorrían el oeste de Jujuy cuando conoció, casi de casualidad, el Ingenio La Esperanza. Bruch quedó impresionado por lo que pudo observar allí, por lo que decidió escribirle inmediatamente a Lehmann-Nitsche:

“Pasamos tres días en la selva totalmente atormentados por las garrapatas y los piques, por lo que nos fue imposible dormir durante tres noches. A la vuelta pasamos por San Pedro. Debido a que en el ingenio azucarero observé trabajar a muchos indígenas, fui hacia allí el domingo muy temprano. Logré tomar tipos de Chorrotos [SIC], Matacos y Chiriguanos, desafortunadamente sólo con la pequeña cámara de mano. Estaba completamente encantado y nunca pensé que uno puede encontrar aquí un material tan magnífico con tal facilidad. Si Usted entonces tuviera ganas en su próximo viaje de que emprendamos juntos esta excursión a Esperanza y Ledesma le puedo garantizar un trabajo monumental.” 59

De este modo, casi tres años después de esta carta, Bruch volvió a ese ingenio acompañando a Robert Lehmann-Nitsche para llevar adelante el trabajo de antropología física y fotografía antropológica más importante que llevara a cabo desde el Museo de La Plata por iniciativa de un coleccionista de insectos con excelente ojo de fotógrafo. Si bien no referiremos más detenidamente a los estudios que se realizaron

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Carta de Carlos Bruch a Robert Lehmann-Nitsche, San Pedro, Jujuy 22 de setiembre de 1903. (Legado Robert Lehmann-Nitsche, IAI, Berlin, N-0070, b-60)

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en este viaje, aquí nos gustaría marcar algunas cuestiones relacionadas con la fotografía de Carlos Bruch.

La mayor parte de las aplicaciones de la fotografía a los estudios de antropología hechas por Lehmann-Nitsche fueron emprendidas con la colaboración de Carlos Bruch60. Ellas fueron las realizadas a los indígenas fueguinos que habían sido llevados a la Exposición Nacional de Buenos Aires en octubre de 1898 por el entonces gobernador del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Pedro Godoy (Lehmann- Nitsche 1916). Al año siguiente (1899) y aprovechando la presencia en Buenos Aires de un contingente de indígenas Takshik que el empresario teatral José Podestá intentaba llevar para su exhibición en la Exposición Internacional de Paris (1900), Lehmann-Nitsche concurrió junto a Bruch adonde ese grupo se hallaba alojado para tomarles medidas y fotografías antropométricas.

Las fotografías que Bruch que tomó como colaborador de Lehmann-Nitsche respondían a un modo de fotografiar relativamente similar y estandarizado. Como veremos más en detalle en los capítulos siguientes, las fotografías antropológicas se tomaban buscando “neutralizar” el fondo de la imagen, ya sea mediante la utilización de un telón o retratando a las personas contra una superficie visualmente homogénea. Los retratados eran colocados delante de estos fondos en las ya clásicas posiciones de frente, perfil y espaldas para las fotos de cuerpo entero; y frente y perfil para las fotos de torso. Además, los sujetos debían retratarse desnudos para que las imágenes que se obtuvieran tuvieran valor antropológico61. Sin embargo, en 1906 comenzó a operarse un cambio en la visión fotográfica de Lehmann-Nitsche, donde no se respetó tan rigurosamente la postura de los sujetos tomándose fotos de ¾ perfil, tampoco los fondos fueron tan controlados y en muchos casos no se intentó desvestir a los

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Como excepción podemos nombrar las fotografías que Lehamnn-Nitsche tomó durante su viaje a Tierra del Fuego en 1902, y las imágenes que obtuvo en el Chaco durante la década de 1920. En el caso de las imágenes de Tierra del fuego ellas no fueron tomadas de acuerdo a los principios de la fotografía antropológica que se aplicaron a los trabajos de 1899 y 1906. Lo mismo podemos decir en cuanto a las fotografías tomadas en Chaco cuando, por otra parte, Bruch ya se había jubilado, mudándose con su familia a Olivos, y aunque seguía vinculado al Museo y a la actividad científica se hallaba dedicado de lleno a la entomología.

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Esta clase de imágenes ya fue objeto de otras investigaciones -Giordano (2005), Martínez y Tamango (2006) y Martínez (2009)- y en esta tesis nos referimos a ellas en la Introducción y capítulos III y IV.

indígenas fotografiados. A pesar de estas diferencias estas fotografías tenían en común que en todas ellas se procedió a una cierta preparación de la escena antes de ser tomadas, el arreglo del fondo, la postura de los sujetos, la medición de la luz, entre otros detalles.

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Figura 22. Grupo de indígenas chaqueños tomando mate junto a sus viviendas (huetes) en el Ingenio La Esperanza (C. Bruch 1903-1906?) (Legado Robert Lehmann-Nitsche, IAI, Berlin, N-0070, s47)

En contraposición a estas fotografías antropológicas, a las cuales nos dedicaremos más adelante, contamos además con una serie de fotografías “instantáneas” tomadas por Carlos Bruch en sus viajes de 1903 y 190662 que no fueron publicadas en 1907 ni posteriormente, y que no superan las dos docenas. Estas imágenes, que permanecieron prácticamente ignoradas63, representan aspectos poco conocidos de este viaje y en ese sentido cobran relevancia para la investigación histórica, ya que nos plantean nuevos interrogantes sobre la relación establecida entre los investigadores del museo y los trabajadores indígenas y también con respecto a la cotidianeidad de los indígenas en el ingenio (Figura 22).

62 No nos fue posible determinar por completo cuales de estas fotografías pertenecen a uno y otro viaje. En algunos

casos la aparición de Lehmann-Nitsche o de algún individuo que también fue fotografiado utilizando la cámara de gran formato nos permite fechar la fotografía con precisión pero esto no es posible para todos los casos.

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Recientemente dos de estas imágenes fueron incluidas, a modo ilustrativo, en publicaciones científicas, una de ellas en Hoffman y Wolff (2008) y la otra en Farro (2009).

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Figura 23. Dos mujeres en el Ingenio La Esperanza. (C. Bruch, 1906, Ingenio La Esperanza, Jujuy) (Legado Robert

Lehmann-Nitsche, IAI, Berlin, N-0070, s47). Podemos observar en esta inusual e interesante fotografía como la

mujer más joven toma de la mano al tiempo que apoya su pie izquierdo sobre el pie derecho de su compañera.

Como vimos en la cita transcripta más arriba, cuando Bruch estuvo de paso por el ingenio en 1903 sólo llevaba consigo su pequeña cámara de mano de formato 9 X 12 cm. Con esa cámara, como el mismo relata, obtuvo algunas fotografías de los indígenas en el ingenio, una de las cuales, según sostenemos, fue publicada en la revista Caras y Caretas de diciembre de 1903 (Ver Figuras 17, 18 y 19). En su segunda visita al Ingenio, Bruch fue mejor preparado llevando consigo al menos dos cámaras fotográficas. Con una de ellas, perteneciente al museo, y de gran formato (18 x 24 cm.), realizó las fotografías antropológicas. Junto con esta cámara Bruch llevó cerca de doscientas placas fotográficas de ese formato, lo que equivale a entre 15 y 16 cajas de placas64. La cámara más pequeña, de formato 9 x 12 cm., que era de su propiedad, fue utilizada para tomar varias “instantáneas” del Ingenio La Esperanza, alrededor de dos docenas de esas imágenes se conservan en el Museo de La Plata y el Instituto Iberoamericano de Berlin65. Aunque Bruch también tomó unas pocas fotos antropológicas con esta cámara, sobresalen entre ellas varias fotografías que muestran

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Cada caja de negativos de vidrio contenía una docena de placas.

aspectos interesantes que pueden resultar pertinentes para generar nuevas preguntas tanto acerca de la relación de los antropólogos con los indígenas como de la cotidianeidad de los indígenas en el Ingenio (Figuras 22, 23, 24, 25 y 26).

58 Figura 24. Robert Lehmann-Nitsche encendiendo un cigarro a un indígena chaqueño en el Ingenio La Esperanza, Jujuy (C. Bruch, 1906. Negativo de vidrio 9 x 12cm.) (DAMLP)

Figura 25. “Alter mit leichter glatze” [Viejo con ligera calvicie, inscripción al dorso de la imagen] (C. Bruch 1906, La Esperanza, Jujuy) (IAI, Berlin, N-0070 s47)

Figura 26. C. Bruch, 1906, La Esperanza, Jujuy (IAI, Berlin, N-0070 s 47)

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Esta interesante secuencia que logramos reconstruir está compuesta por tres fotografías que fueron tomadas con la cámara personal de Bruch66. En todas ellas aparece el mismo hombre retratado junto a Lehmann-Nitsche en la Figura 24. La inscripción al dorso de la figura 26 coincide con la descripción de uno de los indígenas de La Esperanza que hace Lehmann-Nitsche (1907a: 89), cuya imagen, sin embargo, no fue incluida en ese atlas. Allí encontramos pudimos establecer que el retratado se llamaba “Chivo”, tenía 85 años y provenía de Corrientes. Aunque en la publicación de 1907 no se incluyeron estas imágenes ni ninguna otra correspondiente a esta persona, la descripción en el dorso de la foto coincide con la descripción que se incluyó en esa publicación y que dice: “Cabello cortado, negro pardo con canas blanquizcas, áspero, ondulado. Pequeño grado de calvicie!” (Lehmann-Nitsche 1907a:89)

Por otra parte, gracias a esta secuencia es posible pensar que el momento en el cual Lehmann-Nitsche enciende el cigarro de esta persona pertenece a una pausa de la sesión fotográfica que estaba ejecutando Carlos Bruch quien, teniendo su cámara preparada, observó esa escena y decidió capturarla. Antes de ensayar alguna interpretación con respecto al carácter de la interacción que pudo haberse producido entre investigadores e indígenas, desde las fotografías, debemos tener en cuenta que esta acción capturada por la cámara representa solo un instante. En ese sentido, y de acuerdo a la perspectiva aquí propuesta, surge la necesidad de contar con otra clase de fuentes o testimonios que den mayor solidez a nuestras interpretaciones. Sin embargo, y a pesar de ello creemos que el valor de la fotografía en tanto “evidencia alternativa” al registro clásico (Fiore 2007:61) no reside en tanto las respuestas que podría brindar o en los indicios que llevaría inscriptos, sino más bien en los interrogantes que plantea.

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Esto pudo determinarse gracias a que el negativo de vidrio de 9 x 12 cm. que se conserva en el Museo de la Plata exhibe unas pequeñas impresiones negras en el lado inferior de la placa producidas seguramente por el soporte de la cámara que impidieron que esa zona sea expuesta a la luz por lo que al ser revelada tomó el color negro. Podemos observar restos de estas mismas impresiones en las figuras 23 y 24, por lo cual suponemos que las tres fotografías fueron tomadas con la misma cámara. Además, la cámara de gran formato no producía estas “manchas” sobre las placas.

Figura 27. Mujer indígena del Chaco cargando un niño. (C. Bruch, Ingenio La Esperanza, Jujuy, 1906) (AHFMLP, AFO-002-001-006-0006) (Cfr. Figuras 11 y 12)

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Nos gustaría, finalmente hacer algunas consideraciones con respecto a la fotografía de Carlos Bruch. Según Jörg, desde el punto de vista fotográfico Bruch “trabajaba siempre “blando”, buscando sacar riqueza en medias tintas, sin dar luces ni negros fuertes” (Jörg 1943: 90). Esta forma de evitar los contrastes fuertes puede percibirse en las fotos tomadas en Tucumán y Catamarca, a las que nos referimos más arriba. A pesar de que allí Bruch utiliza un fondo neutro como se acostumbraba en la fotografía antropológica este era un telón de tono grisáceo que matizaba las luces de la foto logrando de ese modo una mayor escala de grises, una reducción en el contraste y por consiguiente mayor riqueza de detalle.

Observemos ahora la última imagen incluida aquí, la Figura 27. Detrás de la mujer y su hijo pueden observarse rollos de madera e instalaciones fabriles. En el ángulo superior derecho se puede distinguir la numeración original que Bruch le asignó a esta imagen. El número 97 fue escrito por duplicado ambas veces del lado no emulsionado del vidrio con un punzón en un caso y con tinta en el otro67. Obsérvense además las sombras

que denuncian la presencia de la cámara y posiblemente del mismo fotógrafo. Una vez más, como en el caso de las figuras 11 y 12, aunque por medio de otro procedimiento. Bruch ubica a la madre y su hijo entre la sombra de la cámara y la que tal vez sea su propia sombra. Al tiempo que la madre dirige su mirada a la cámara, el niño permanece observando al sujeto detrás de ella, dejando en evidencia la presencia del observador y la cámara.

A su vez esta misma imagen resulta un buen ejemplo de otro a rasgo a destacar en las fotografías de Bruch y que es su profundidad focal. Esta característica, también denominada profundidad de campo, corresponde a la zona que abarca desde el objeto más cercano al más lejano tomado por la cámara con igual nitidez (Russo 1998: 212). Los lentes utilizados por Bruch no proporcionaban originalmente tal profundidad, sino que él mismo se encargaba de modificar los diafragmas corriéndoles el tope para poder cerrarlos mucho más. Esta modificación por sí sola no proporcionaba la profundidad de

62 campo deseada sino que el lente se cerraba al mayor grado compatible con la definición del objetivo utilizado. Este artilugio técnico de estricta óptica geométrica era usado por Bruch como recurso de rutina (Jörg 1943: 90). Por otra parte la posibilidad de cerrar el diafragma de la cámara también se veía favorecida por el uso que hacía Bruch de placas ortocromáticas con la más suave gradación de contraste, que poseían buena flexibilidad luminosa; de muy buena calidad y sensibilidad próxima al rojo. Esta descripción de los recursos técnicos a los que apelaba Bruch resulta significativa ya que en un grado importante la calidad estética de su obra depende no sólo de las posibilidades sino también de las elecciones técnicas que haya tomado. En este sentido es bueno considerar estos detalles técnicos ya que uno de los rasgos que identifican a los fotógrafos documentalistas es su profundo conocimiento y dominio de las posibilidades y limitaciones del medio (Newhall 1938).

Como vimos a lo largo de este capítulo Bruch recorrió como empleado del Museo y como fotógrafo de la Comisión de Límites con Chile gran parte del territorio argentino y en todos los lugares que visitó lo hizo acompañado de una o varias cámaras registrando todo aquello que le parecía merecedor de ser fijado sobre la placa de vidrio. Al comenzar este capítulo hicimos referencia a la colección de diapositivas que Bruch ofrecía en venta al museo en 1910. Esas “vistas” y “positivos” continúan inéditas aún hoy y su desconocimiento por parte de los especialistas y del público no permite apreciar la obra fotográfica de Bruch en toda su dimensión. De este modo mientras que su actividad en la fotografía entomológica fue analizada y hecha pública únicamente por el citado artículo de Jörg, se estaba construyendo una mirada sesgada en el sentido de no tener en cuenta los materiales que fueron incluidos en este análisis. Las imágenes inéditas que Bruch obtuvo por ejemplo en el noroeste argentino mostrando sus viejas iglesias coloniales, en los paisajes naturales de Catamarca o Misiones, en las expediciones científicas que emprendió por cuenta del Museo, o en la comisión de Límites con Chile, entre los indígenas patagónicos o entre los chaqueños que se hallaban trabajando en la zafra, entre otras tantas, nos permiten reconocer en su fotografía un testimonio documental hasta ahora ignorado.

CAPÍTULO II

LA FOTOGRAFÍA COMO EVIDENCIA CIENTÍFICA Y COMO OBJETO DE

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