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Capítulo 2. PRINCIPIOS TEÓRICOS

2.4. Firmitas, Utilitas, Venustas

Según Vitruvio la obra de arquitectura y la obra de arte en general se basan en tres principios: la Belleza (Venustas), la Firmeza (Firmitas) y la Utilidad

(Utilitas). Toda obra de arte relevante, digna de ser recordada, tiene que

fundarse en el equilibrio y en la interdependencia de estos tres aspectos, sin que ninguno sobresalga entre los demás. Es la más famosa tríada de conceptos contenida en el De Architectura, probablemente deducida de la observación de las formas y de las estructuras naturales.

Una tríada universal que, en su aparente sencillez de significado, toca el centro vital de todos los problemas que se refieren a las obras construidas, en el sentido más amplio del término. Cada obra tiene que ser sólida y bien construida porque la solidez, la fuerza, la robustez de una construcción son partes fundamentales de su misma esencia; tiene que ser útil socialmente y bien repartida en los espacios y en las funciones al fin de facilitar al que está dedicado; tiene que aspirar a la belleza absoluta porque debe de ser el lugar de educación estética. “Firmitas, Utilitas, Venustas, enunciando las características indispensables para proyectar y construir, no reenvían a otra cosa, no apoyan o

combaten alguna tendencia, no son abanderados de alguna ideología” (De

Fusco, 2002).

Los tres conceptos aúnan fuerzas de su unión y corresponden sintéticamente a los que en la actualidad se definen como criterios de calidad de una obra. La tríada vitruviana, en efecto, integra la componente estética y artística del proyecto (Venustas) con la componente tecnológica y constructiva (Firmitas). Puesta en el centro de la tríada, la componente funcional (Utilitas) media e integra las demás componentes. La tríada vitruviana, pues, se presenta como un modelo teórico que actúa dentro del principio sistémico a través de la descomposición en subsistemas y de lainterdependencia de sus componentes. Los tratadistas renacentistas retoman y actualizan, con contribuciones personales, los principios de la tríada vitruviana.

León Battista Alberti afronta, en los primeros cinco libros de su tratado, las cuestiones referentes a la Firmitas y a la Utilitas, pero son los libros VI y IX los que enfrentan el aspecto estético del proyecto, la parte más original de su obra. Su visión de la belleza se basa esencialmente en los conceptos de

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concinnitas y de donaire, es decir en una visión que supone la solución

racional del problema estético. Sin embargo, él es consciente de la existencia de una componente subjetiva e irracional de la belleza, difícilmente codificable por estar presente en la parte profunda, “nacida con el alma” del hombre. El interés demostrado por la Venustas, quizás, se explicaba en él por sus encargos profesionales, en donde varias veces tuvo que intervenir para solucionar el aspecto estético, más bien que en el aspecto estructural de la obra (véase la intervención en la fachada de S. María Novella o S. Andrea en Mantua).

También Palladio retoma y reafirma la tríada vitruviana: “Tres cosas en cada una —como dice Vitruvio— deben considerarse, sin las cuales ningún edificio merecerá ser alabado: y éstas son la utilidad, la comodidad, la perpetuidad y la belleza. Por ello no se podría denominar perfecta aquella obra que fuese útil pero por poco tiempo, o que por mucho no fuese cómoda o que teniendo ambas cosas,

ni una gracia en si contuviese” (Palladio,I quattro libri, Libro I). De Fusco

apunta que Palladio más bien que definir los tres conceptos, se esfuerza en conseguirlos con dibujos, ejemplos e indicaciones de los materiales más aptos. Incluso Serlio está atento, en su tratado, sobre todo al aspecto pragmático y divulgativo. “A pesar de retomar, según la tradición, la tríada vitruviana, se

detiene solo en las últimas dos categorías, transformándolas en comodidad y

decoro” (Di Stefano, 2000). Al tener prevalentemente una función didáctica, su tratado puede descuidar el aspecto estático, es decir la firmitas.

La universalidad de los contenidos permite que los tres principios vitruvianos puedan ser actualizados y aplicados también a las temáticas del jardín contemporáneo. En un artículo publicado en la revista Ark News, Fabio Daole considera las normas vitruvianas actuales y estratégicas para el proyecto de jardines y parques urbanos. Firmitas: el proyecto de los parques tendrá que prever sistemas idóneos de seguridad y la realización de estructuras y mobiliario realizados con materiales y sistemas que prevengan comportamientos impropios, actos vandálicos y además que necesiten modestas obras de

mantenimiento en el tiempo. Utilitas: el proyecto tiene que ser “útil”,

desarrollado por áreas temáticas que, por cierto, representan espacios necesarios a la satisfacción de las diferentes exigencias y necesidades de la sociedad contemporánea; un ejemplo son las áreas para la lectura y el estudio,

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las áreas para el juego de los niños divididas por edades, áreas para manifestaciones institucionales y culturales, áreas para el descanso, áreas deportivas, áreas con huertos urbanos, áreas naturalistas con plantas, setos, arbustos y floraciones que sigan el ciclo de las estaciones y que atraigan insectos y pájaros que favorezcan la biodiversidad. Además, el proyecto debería hacer partícipe a los ciudadanos que viven esas realidades específicas, con el fin de no realizar proyectos auto-referenciales para los proyectistas y que a

menudo la colectividad no comparte. Venustas: ¿Hay una estética para los

parques y los jardines públicos, hoy día? Pongo a la atención de ustedes

algunas definiciones de expertos en la materia, para que cada uno pueda encontrar su camino e inspiración.

El jardín como una disposición artificiosa, según módulos geométricos o

fantásticos, de terrenos cultivados, con la finalidad de obtener un resultado

puramente estético” (Giulio Carlo Argan).

A la idea de jardín se relaciona el concepto de naturaleza, en su extensión

metafórica, como portadora de significados y valores emotivos de gran relevancia. Las claves de lectura del jardín son, pues, las misteriosas armonías

de la unión de las geografías del alma con el lenguaje de la naturaleza” (Paola

Maresca).

El jardín es, según las modas, culturas y religiones, sobre todo el lugar del espíritu, una perfecta alquimia entre arte, ciencia y psique, “un espacio ideal

entre cultura y naturaleza” (Daole, 2010).

En los conceptos de Firmitas, Utilitas y Venustas se encuentra no solamente la expresión del compendio del conocimiento clásico a cerca de la arquitectura, sino también la complejidad del proyecto contemporáneo que prevé la capacidad del proyectista para conocer y sintetizar más disciplinas.

La tríada gana especial relieve también hoy en día en el campo del arte y de la ciencia de las construcciones porque “Vitruvio interpreta la belleza en sentido tan amplio que incluye en ella no solamente lo que satisface el ojo a través de la proporción y el color, sino también lo que le produce placer en cuanto conforme a

la finalidad de su destino y por su conveniencia y utilidad” (Tatarkiewicz,

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