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COCO: FINES AMOROSOS:

FLOR DEL NEPAL:

La flor del Nepal es un perfume que proviene de las cumbres más altas del mundo, de la cima de la civilización, de un lugar purificado y alejado del mundanal ruido.

Los nepalíes conocen este aroma desde tiempos muy antiguos y lo utilizaban en sus monasterios para ayudarse en determinados rituales y meditaciones.

GERANIO:

Su origen es África Austral y puede decirse que la flor de este perfume es conocida desde los mismos orígenes del hombre. Antiguamente se usaba para curar heridas, quemaduras, inflamaciones.

Todo barbero y boticario tenía presente su esencia para atender a los heridos de los combates navales o los asaltos a castillos.

El “geranium rosal o capitatum” es el más utilizado por su esencia en la perfumería, ya que tiene una fragancia comparable a la de la rosa.

Al ser una planta de gran antigüedad está considerada como un fósil viviente.

Tiene un olor penetrante que nos aporta humedad y sabor a tierra. Su perfume tiene todos los componentes de Gaia, y el mensaje molecular de un aroma que ha persistido desde los tiempos más remotos, desde hace 395 millones de años, fecha en la que aparecieron las primeras plantas sobre la Tierra.

LILA:

La Lila es una flor muy perfumada que proviene de Asia Occidental y del sudeste de Europa pero no llegó a nuestro continente hasta el siglo XVI cuando fue introducida por los árabes que ya la conocían desde la existencia del imperio Persa, donde esta flor era reconocida por su exquisito perfume que impregnaba todos los rincones de los palacios árabes.

La delicadeza de esta flor ha sido exaltada numerosas ocasiones en las narraciones de “Las mil y una noche”.

INCIENSO:

El incienso es uno de los perfumes más antiguos de la historia de la humanidad, y tal vez el más utilizado.

Ya los Súmenos y Acadios lo utilizaban para efectuar ceremonias de adivinación, mezclándolo con serrín de cedro y quemándolo. La dirección del humo de este fuego servía para predecir el futuro.

En el Antiguo Testamento aparece en muchos textos, y también en el Nuevo Testamento adquiere vital importancia simbólica cuando los Reyes Magos de Oriente lo ofrecen al niño Jesús junto con oro y mirra. El incienso es natural del NE. de África, Arabia y la India, y fue uno de los artículos más importados del comercio entre el Próximo y el Extremo Oriente.

Los egipcios los emplearon para fumigar y embalsamar, llegando a formar parte del más famoso perfume de este imperio: el Kyphi.

Los griegos también lo utilizaron y fue uno de los ingredientes de los perfumes creados por el perfumista Megalus. Los romanos le dieron el nombre latino de “Boswellia thurifera”, y su utilización privada en la

antigua Roma fue tan grande y desmesurada que hubo que regular su uso con leyes para evitar que los templos se quedarán sin él.

JACINTO:

El perfume de la flor de Jacinto es conocido desde muy antiguamente, en el medievo se colgaban flores de esta planta en las puertas de las casas con el fin de alejar los malos espíritus.

También era normal que las jóvenes llevasen flores de Jacinto, no sólo por el buen aroma que despedían sino también porque se tenía la idea que las protegía.

JAIPUR:

Un perfume que viene de la India, de la ciudad de Jaypur, una zona de intensos aromas y penetrantes perfumes evocadores de sagradas espiritualidades.

Recordemos que en la zona septentrional de Aravata Parvata de Jaypur, se encuentra uno de los mercados más importantes de flores de la India, de donde sale este perfume con el nombre de esta ciudad fundada en 1728 por el marajá y astrónomo Jai Singh II.

Jaypur también es conocida, dado su aroma perfumado, como la “ciudad rosa” de la India. Jai Singh II quiso compenetrar el suave aroma de este perfume con las estrellas que observaba por las noches, y en su palacio hizo construir un jardín, hoy famoso aún por sus flores y aromas, que es conocido como Diwar-i-khas.

LOTO:

Las flores y frutos del Loto datan de hace miles de años, tanto es así que los podemos apreciar en numerosos monumentos egipcios, en abundantes iconografías chinas, japonesas e hindúes y sin ir tan lejos, lo encontramos identificado en la Edad Media como el símbolo del “centro místico”.

Otros autores ven esta flor como el símbolo del mundo y la imagen de la “Rueda Cósmica”. El loto simboliza la vida naciente y la evolución, se relaciona con él mándala y el loto sagrado de la India, el loto de los mil pétalos que simboliza la revelación final de todos los misterios.

Un perfume elaborado con todas esas maderas que en Oriente han hecho historia por sus aromas y fortaleza.

Cuando nos referimos a las maderas de Oriente hablamos de todos esos árboles que han servido para aromatizar desde la más legendaria antigüedad.

En Ezequiel XXVII.5.6., encontramos: “De hayas del monte Senir te fabricaron todo el maderaje; tomaron cedros del Líbano para hacerte el mástil… De encinas Basan hicieron tus remos; tus barcos de pino de la costa de Quintí”. Se trata pues, no sólo de buenas maderas, sino de olorosas como los cedros, las encinas y la resina de pino. En Reyes 1.33., leemos:

“También disertó sobre árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared”. Y recordemos que Salomón aprovechaba la resina para el templo y escogió cuidadosamente las maderas para que su aroma invadiese todo el templo de Jerusalén.

El perfume de las maderas de Oriente nos aporta el recuerdo de aquellos árboles legendarios como el “kittah”, el “koumeneth” y la “sehorab”

MÍSTICA:

El perfume denominado “mística” evoca una actitud del espíritu y de las personas, una actitud que se remonta a tiempos muy lejanos, ya que desde que el ser humano tuvo conciencia de sí mismo y empezó a razonar, puede decirse que surgió en él un estado contemplativo y espiritual que lo llevó a la vivencia de la mística.

Para llegar a esos estados el hombre empleó aromas que le impulsaran y le dieran fuerza, y uno de esos aromas es el componente de este perfume que denominamos “mística”.

MIMOSA:

Los romanos le pusieron el nombre latino de “mimus”, de donde viene su nombre actual de mimosa.

El origen de esta flor amarilla de suave aroma es Australia y también las islas de Oceanía, aunque se la conoce en Europa desde tiempos muy antiguos y se desconoce cómo llegó a nuestro continente.

MIRRA:

La mirra es un perfume que ha sido considerado como precioso desde muy antiguamente y tan usado como el incienso.

La mirra fue uno de los tres elementos que los Reyes Magos de Oriente ofrecieron al niño Jesús en Belén. También tiene grandes connotaciones bíblicas, y vemos cómo en el Libro de Ester, se narra que las mujeres hacían unciones con aceite de mirra durante los seis meses que dedicaban a la purificación.

Los griegos atribuyeron el origen de la mirra a las legendarias y mitológicas lágrimas de Mirra, hija del rey de Chipre, Ciniro, que había sido transformado en un arbusto.

Sin embargo, mucho antes que los griegos los egipcios ya utilizaban la mirra, y el verdadero origen tenemos que buscarlo en el nordeste de África y en el sur de Arabia, y muy especialmente entre los ríos Tigris y Éufrates, en el antiguo Imperio Babilónico de la época de Moisés.

La mirra tiene un aroma amargo, pero exótico; ha sido utilizada en magia, ritos y religión desde hace más de 4.000 años. En Heliópes los egipcios quemaban mirra cada mediodía como ofrenda al culto del sol. También la utilizaban en las momificaciones y tuvo una gran aceptación popular al aplicarse como cosméticos en los emplastos faciales.

NIRVANA:

Este perfume lleva como nombre un término budista, y por tanto tiene una gran relación con esta expresión. Es un perfume espiritual extraído de las plantas y flores de la India, y quién sabe si de las mismas flores que crecían en la higuera Bodhi, donde Buda alcanzó el nirvana, gracias a la sombra de este árbol de la ciencia.

Recordemos que el término “nirvana” es un estado deliama; tenido por perfecto, en el que, junto a los demás deseos, ha suprimido el ansia de vivir en un mundo materialista.

RETAMA:

por esta razón antiguamente se decía que los gnomos o las hechiceras la plantaban en la entrada de los bosques para protegerse de criaturas extrañas.

Madame Fouquet inventó en el siglo XVIII una infusión de retama. Y el rey San Luis fundó una Orden inspirándose en esta flor y su perfume, conocida como la Orden de la Retama, cuyas divisas era ensalzar la humildad y la tenacidad.

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