La llegada de los distintos personajes a la taberna da el origen a lo que sucede en la misma. Sin embargo, eso no quiere decir que los personajes que estaban antes en la taberna al momento de la llegada de los otros. Es aquí donde entra en función el rol del “forastero” que propone Sarrazac68. Se trata entonces de un personaje característico de final del siglo XIX cuya aparición divide a los personajes entre el observador y el observado, poniendo de alguna forma en crisis ciertos aspectos dramáticos.69
La salvadora intrusión dramatúrgica del Forastero se produce (…) en pocas palabras en el momento de la historia en que el teatro deja de hacernos asistir a la representación en movimiento de un episodio memorable de la vida de los héroes para mostrarnos -en el simbolismo tanto como en el naturalismo – la vida misma, en su integridad y en su
indigencia, en su carácter banal y ordinario, en su estado de objeto a priori inerte e insignificante.70
Sarrazac toma ejemplos para hablar de los distintos tipos de forasteros en cuanto a la acción que realizan71. En nuestro caso, sabemos que los forasteros son los dos extraños,
68 Sarrazac Jean Pierre. Juegos de sueño y otros rodeos: Alternativas a la fábula en la dramaturgia. Ed. Paso de gato. México 2011 p.49
69 Idem p. 50 70 Idem 71 Idem p. 52
la pareja, la prostituta y el taxista. En lugar de tomar ejemplo por ejemplo, se van a enunciar sus características.
4.1 El taxista, la puta, la señora y su amante
Por lo general, en las obras que Sarrazac usa como ejemplos se habla de un solo forastero. En el caso de “El Paso” se trata de algo más complejo. No se espera la llegada de ninguno de ellos a pesar de que se trate de una taberna. Precisamente por ser tan lejana y tan aislada no se espera la llegada de nunguno de ellos y la reacción de los dueños del lugar es atenderlos. El primer grupo de forasteros es el del taxista, la prostituta, la señora y su amante. Al pasar de la obra sabremos de quiénes se trata y a dónde se dirigen. Incluso conocemos claramente el estrato social de cada uno de ellos como explica Fernando Duque en su ensayo al mencionar el elemento brechtiano del “gestus”.72
Se trata por lo tanto de personajes claramente identificables dentro de sus mismas características. Aunque rara vez se mencionen sus nombres, se sabe qué tipo de relaciones tienen. Sin embargo, su llegada no genera ningún tipo de cambio dentro del drama. La necesidad de ellos de salir de la taberna y la imposibilidad absoluta de hacerlo los ponen al mismo nivel de quienes viven dentro del mismo espacio vital. Al igual que los habitantes de la taberna, estos personajes solo se pueden dedicar a la espera y a nada más. Aunque al igual que la prostituta que se esfuerza por salir para llevarle el mercado a su madre, las acciones de estos personajes son intrascendentes a la larga. Este grupo de forasteros solo asume el rol del observador a pesar de ser personajes definidos y con objetivos claros. Estaríamos hablando entonces de un tipo de forastero “a medias vestido – a medias desnudo” que propone Sarrazac al tomar el ejemplo de “el solar quemado” de Strindberg.73
4.2 Los dos extraños
72 Duque Mesa Fernando. Pensar El Teatro: 200 ensayos sobre 200 obras del teatro colombiano. (1957- 1999) Santa Fe de Bogotá 1999 – 2000
73 Sarrazac Jean Pierre. Juegos de sueño y otros rodeos: Alternativas a la fábula en la dramaturgia. Ed. Paso de gato. México 2011
La llegada de los dos personajes extraños genera una sensación completamente diferente alrededor de los demás. Nadie sabe de dónde vienen ni de qué clase social pueden ser considerados. El desconocimiento de todos alrededor de los extraños implica una ruptura de la cotidianidad y un miedo porque no se sabe de qué lado puedan venir. Para los lugareños, puede tratarse de hombres peligrosos de cualquiera de los miles de bandos que ronda el país, mientras que para los otros forasteros que desconocen el presente violento de la región, podría tratarse de delincuentes, policias o espías que los persiguen. Más particularmente en el caso del amante.
La llegada de los extraños es lo que desarrolla la acción dramática dentro de la obra aunque no se sepa qué quieren ni de dónde vengan. Con el pasar de la obra, se irá generando aún más la sospecha de negocios sucios manipulados por ellos por las misteriosas cajas que trastean, el carro lujoso en el que se movilizan y posteriormente por la muerte de Don Blanco y el perro. Las escenas están demarcadas por sus entradas y salidas y el final también será definido por ellos mismos cuando de la nada, un helicóptero que sobrevuela la taberna les lanzará una escalera y antes de irse les lanzarán una lapidaria frase que define la obra en su totalidad: “Aquí no ha pasado nada.”
Los forasteros en este caso llevan la acción dramática y no están definidos como personajes con la claridad de los otros. Estos forasteros son más cercanos al ejemplo que da Sarrazac del forastero “vestido de personaje” que ejemplifica con “La dama del mar” de Ibsen.74Sin embargo, hay una característica especial en el caso de “El Paso”. Mientras que el forastero tiende a tomar el rol de observador, en este caso el rol del observador lo tienen los demás personajes quienes como ya se había mencionado permanecen impotentes ante los actos del observado quien en este caso son los forasteros extraños. Los dos extraños dentro de esta parábola del camino son además de forasteros los personajes que representan la violencia que azota a Colombia en los 80 y 90 donde lo único que importa es el poder que se ejerce con la violencia y no de dónde provenga. Los extraños pueden provenir de cualquier grupo armado ya sea guerrilla, paramilitarismo,
narcotráfico o incluso fuerzas armadas legales. Sea como sea, para la población representa peligro.