El primer aspecto descrito en los informes era la razón por la cual el menor se encontraba en un proceso diagnóstico. El menor se encontraba en dicho proceso por dos motivos: por un lado, porque alguien lo remitió y, por el otro, porque los padres notaron algo extraño. Por ello, se crearon dos apartados: el motivo de remisión y el motivo de consulta, como se muestra a continuación.
Motivo de remisión: Pedro es remitido por psicólogo del Centro Cristiano, para evaluación y posible asesoría y ubicación terapéutica (…) Motivo de consulta: los acudientes reportan como dificultades de comportamiento que no se comunica, utiliza solo algunas palabras, las cuales expresa adecuadamente (Anthiros, 1992a p. 53).
Después de describir el motivo de consulta los informes mostraban los datos sobre el embarazo de la madre del niño al cual se iba a diagnosticar. La información sobre el embarazo de la madre permitió elaborar un relato familiar desde antes del nacimiento del infante, como se muestra un informe de 1993: “El embarazo del niño no fue planeado y la
51 actitud de los padres frente a él fue de aceptación (...) Como elemento importante reportan que la madre se cayó cuando tenía 3 meses de embarazo” (Anthiros, 1993 p. 72).
Luego de describir el embarazo el informe presentaba los problemas observados por los padres: “los padres de Óscar comenzaron a notar dificultades en el niño a partir de los 3 años. Presentó convulsiones a esa edad y observaron un retroceso en sus habilidades motoras” (Anthiros, 1995 p.126). La descripción de los problemas observados por los padres era complementada con el análisis de los diagnósticos e intervenciones realizadas en otras instituciones: “Juliana ha recibido trabajo terapéutico relacionado con las dificultades. Ha recibido diagnostico anterior de rasgos autistas, por parte de psicología en Caprecom” (Anthiros , 1992b p. 29). De esta manera, los informes mostraban situaciones problemáticas, situaciones que requirieron de diversas intervenciones terapéuticas.
Después de mencionar los diagnósticos y las intervenciones previas, en el informe se describía el desarrollo psicológico del niño al cual se iba a diagnosticar, lo cual hizo más dramática la situación, pues los niños autistas supuestamente presentaban dificultades en las áreas del desarrollo motriz y del lenguaje, como se muestra a continuación: “en cuanto a su desarrollo psicomotor, los informantes reportan que presenta tensión muscular asociada a ansiedad. Referente al desarrollo del lenguaje no emitió primeras vocalizaciones, no dijo sílabas y emitió la primera palabra (jugo) a los dos años (Anthiros 1993 p. 73). Luego de describir las alteraciones del desarrollo el informe presentaba los repertorios básicos del infante: “reconoce del esquema corporal la cabeza y el pelo y no utiliza los objetos de manera funcional. (…) mantiene contacto visual con los objetos con que se autoestimula, pero no mira las actividades estructuradas que se le proponen” (Anthiros, 1999 p. 262). Los repertorios básicos eran entendidos como elementos necesarios para poder sobrevivir en una sociedad. Si un niño no los tenía dependería de otros sujetos para subsistir.
La información sobre los repertorios básicos era complementada con los datos sobre actividades básicas cotidianas: “los padres informan que Juan Felipe es independiente para lavarse las manos, con ayuda se peina y es dependiente para el baño corporal, lavado de dientes y cara y uso del papel higiénico” (Anthiros, 2000, p.286). Las actividades
52 básicas cotidianas hicieron énfasis en la independencia del niño, pues un infante independiente se lavaba las manos y los dientes sin acompañamiento de un adulto. Si el infante necesitaba demasiada ayuda en estas actividades era entendido como un dependiente, lo cual era valorado en términos negativos.
En los apartados finales de los informes se mencionaron los problemas comportamentales observados por los padres : “según los padres, Saúl hace pataletas con gritos, llanto tirándose al suelo a veces y corriendo de un lado a otro, agrede a los niños halándoles el pelo si los ve llorar” (Anthiros, 2003 p. 340). Los problemas comportamentales eran conductas que incomodaban a los padres; por ello, estos problemas fueron objeto de futuras intervenciones disciplinarias realizadas por Anthiros.
Después de mostrar los problemas comportamentales se describieron las características ambientales: “asiste a la escuela, sale de casa a las 6:30 am y regresa a las 4:00 pm, permanece con la empleada hasta las 6:30-7:30 pm hora en que llegan los padres” (Anthiros 2009 p. 492). Las características ambientales eran los entornos y las personas con las que el niño compartía diariamente. Tanto las personas como el entorno se modificaban si el infante ingresaba al programa terapéutico de Anthiros, pues en este programa pasaría de 4 a 8 horas diarias en dicha institución. Luego de mencionar las características ambientales en el informe se explicaba los resultados de las pruebas CARS y PEP y se emitía la impresión diagnóstica con base en los criterios del DSM.
Según todo lo mostrado en los informes del año 1992 al año 2009, se puede plantear que la confesión familiar continuaba estando presente y siguió siendo la base de los informes de evaluación, pues el proceso confesional constituyó todos los apartados de estos documentos; la confesión continuó elaborándose por medio de un formato de entrevista. La historia de vida producida por la confesión se amplió y era reportada en todos los apartados descritos en los informes, ya que en cada uno de estos se mostraban algunas de las facetas de la historia del niño diagnosticado. Esta historia se articulaba con la posición objetiva, la cual era representada por los criterios diagnósticos del DSM. A continuación se describirán dos apartados que no fueron mencionados en la explicación sobre la
53 estructura de los informes, pues tuvieron tal importancia que debieron ser explicados por aparte.