• No se han encontrado resultados

CONDICIONES LABORALES Evaluación de la

4. Condiciones de trabajo de los profesionales en la Ciudad de México

4.4. Las condiciones laborales de los trabajadores asalariados

4.4.3. Forma de pago

La importancia de la forma de pago sobre las condiciones laborales radica en la seguridad que otorga al trabajador el obtener un salario ya fijado y que recibirá cada cierto tiempo o de forma periódica. En general, es sueldo fijo era la principal forma de pago para el total de la clase trabajadora. A partir de las reformas, dentro de la nueva política laboral aplicada uno de los puntos más importante fue aumentar la

productividad. Las políticas orientadas hacia este rubro fueron aplicadas con mayor rigor en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari34 y aseguraron su continuidad con Ernesto Zedillo35. Con miras a cumplir este objetivo, el salario obtenido por el trabajador tendría dos componentes, una parte fija, que seria el sueldo base, más otra parte variable, determinada por la productividad. La remuneración dada al trabajador se convirtió en incierta o precaria. En el caso de la industria la fijación del salario se haría por medio del destajo, es decir, por pieza producida, ofreciendo al obrero darle una remuneración más alta por realizar más trabajo en un periodo de tiempo dado (Solís de Alba, 2002:120).

Sin embargo, debe recordarse que la productividad no depende únicamente de la voluntad del empleado por obtener una mayor cantidad de producto, si no también de las tecnologías disponibles, de la situación económica del país y de otros factores externos. El caso de los profesionales no es la excepción; es notoria la importancia que toma como forma de pago “Sueldo fijo y otra”, creciendo de forma importante de 1997 a 2004, pasando de un 2% a un 8% del total de los asalariados. Para ambos sexos hubo un incremento en este rubro, pero los mas afectados fueron los profesionales hombres, que para el último año es de 10% del total.

En el caso de los profesionales asalariados, lo antes mencionado adquiere distintos matices. El pago que no es fijo esta expuesto a los vaivenes de la demanda, en el caso de los cuenta propia o de los patrones, es decir, las ganancias, las comisiones o porcentajes. En distinto sentido, el pago a destajo así como las comisiones implican un mayor desgaste mental y físico del trabajador al mantener la necesidad siempre presente de alcanzar los ingresos necesarios.

Tomando en cuenta lo anterior, en el caso de los profesionales, se observa que se encuentran en una posición aventajada, ya que una gran parte de ellos cuenta con

34

La estrategia salinista para aumentar la productividad quedó plasmada en el Programa Nacional de capacitación y productividad 1991-1994 y en el Acuerdo Nacional para la Elevación de la Productividad y la Calidad. Lo que se buscaba con estos planes era elevar la productividad manteniendo bajos los salarios y la exclusión sindical de las decisiones sobre los procesos productivos.

35

En el sexenio de Zedillo se siguió la línea del periodo presidencial anterior. Se buscaba crear el mayor número de empleos productivos, para esto se debían considerar "...todos los factores que inhiben innecesariamente el empleo de mano de obra en los procesos productivos, en favor de un uso más intensivo de capital..."; además su argumento principal era que: "...la tendencia contra el uso del factor trabajo es inaceptable porque somos un país con capital escaso y abundantes recursos humanos..." (Poder Ejecutivo Federal, 1995:151).

salario fijo. Formas de pago que se consideran más precarias, como el pago por hora o por día, o por comisiones, que se encuentran condensadas en la categoría “por obra determinada” no muestran cambios, sin embargo, los trabajadores que se encuentran en este rubro están expuestos a ritmos de trabajo mas intensos y desgastantes en el sentido físico y mental por la cantidad de trabajo a realizar para obtener un ingreso suficiente para la satisfacción de sus necesidades.

4.4.4. Remuneraciones

Las remuneraciones recibidas por los profesionales asalariados se presentan en cantidades de salarios mínimos recibidos, los cual nos da una idea de cómo se encontraban en determinado momento del tiempo, por eso es importante hacer algunas anotaciones sobre el mismo. El salario mínimo, aunque sigue siendo importante como base de las negociaciones salariales, ha dejado de ser un indicador del poder adquisitivo. Se han realizado varios estudios sobre la pérdida de poder de compra que ha tenido el salario mínimo desde la entrada del modelo económico vigente. Como ejemplo, un estudio realizado por la Universidad Obrera de México muestra que, a precios de 1994, el salario mínimo en diciembre de ese año era igual a 15.27 pesos, mientras que en mayo de 2005 el mínimo equivalía a 7.55 pesos. A partir de esta información, se calculó que se requieren 4.12 salarios mínimos para adquirir la Canasta Básica Indispensable (CBI), la cual no toma en cuenta el pago de vivienda, salud, educación y vestido entre otras (Juárez, 2005). Solo la población que recibe 5 salarios mínimos puede adquirir la CBI, y los que ganan más de esta cantidad pueden adquirir otros bienes.

En la teoría neoclásica, el establecimiento de un salario mínimo impide que el mercado laboral llegue a su funcionamiento óptimo, al no permitir que se ajuste demanda y oferta de trabajo. Sin embargo, en México la existencia de este no ha implicado que el salario se vaya “ajustando”. Desde 1976 se observo una disminución del salario real acentuándose en la década de los ochenta y noventa, con una perdida importante del poder adquisitivo. Como se mencionó en el apartado anterior, se cambio la forma de determinar los aumentos salariales.

A pesar de que se registro un aumento de los ingresos por hora (como se vio en el apartado dos) de los asalariados, y que se muestra un aumento de los profesionales que ganan mas de cinco salarios mínimos, es muy probable que estos trabajadores únicamente hayan mantenido el poder adquisitivo de siete años atrás. Por otro lado, no es despreciable la proporción de trabajadores que ganan hasta tres salarios mínimos, aunque se muestra una disminución de aproximadamente tres puntos porcentuales, siendo de 23% para 2004 se trata de casi una cuarta parte de la población profesional asalariada, en donde las mujeres son las mas afectadas con un 30% con este ingreso.