1.2. Análisis de las necesidades de formación
1.2.2. Análisis de la persona.
1.2.2.2. Formación continua.
González (2011) cita a Bermejo (2006), Ferreres e Imbernón (1999), Ferrández (1990), Palacios (2010), Delors(1996), definiendo que:
Son diversas las formas como se ha venido denominando el proceso que implica la formación y educación continua; se le ha llamado educación vitalicia, educación permanente, educación recurrente, educación no formal o informal, desarrollo comunitario, educación popular, animación sociocultural, educación postescolar, educación para el ocio y el tiempo libre, aprendizaje permanente, educación a lo largo de la vida; muchas veces estos términos inciden en diferentes esferas de la educación permanente, pero con frecuencia se consideran sinónimos.
También, el término que más conecta con la realidad, es el de formación permanente, ya que se refiere al perfeccionamiento en el conocimiento, habilidades y destrezas del profesor. Considera que la formación es parte del desarrollo profesional.
Además, se justifica la educación permanente, como un proceso sin rupturas a lo largo de la vida de las personas.
Del mismo modo se manifiesta que la capacitación, el perfeccionamiento y la actualización son medios indispensables que debe seguir continuamente el docente para mantenerse vigente ante los cambios que ocurren.
Se añade que mediante la capacitación el docente se adecua al ejercicio de la profesión. El
perfeccionamiento le permite profundizar en los conocimientos, así como, elaborar instrumentos, generar innovaciones y producir cambios en el sistema educativo. Mientras que, la actualización posibilita la adquisición de conocimientos nuevos, útiles en el ejercicio
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de la docencia. De allí que, estas tres acciones unidas a la investigación, se conforman como un proceso de formación continua que le da sentido a la profesionalización del docente, lo que al mismo tiempo influye en el desarrollo de la actitud de cambio acorde con los tiempos que vivimos.
Asimismo, destaca el papel cada vez más importante que la educación debe ocupar en la vida de las personas, hasta el punto de que ésta debe ser como una condición para el desarrollo armonioso y continuo de la persona; Para que ello sea posible, se deben cambiar algunos de los conceptos tradicionales que la condicionan como: a) la división tradicional de la existencia del ser humano en períodos separados de infancia, juventud, edad adulta y jubilación, es necesario redimensionarla; b) la información, la renovación permanente del conocimiento requiere la actualización continua; c) las finalidades, el abanico de necesidades de formación se amplía, el ser humano además de prepararse para la vida adulta y el mundo laboral, requiere aprender a convivir con otros y ser un ser humano integral; y, d) el aprendizaje con el uso de la tecnología, la persona aprende desde donde lo considere.
Este autor considera adecuado designar el proceso de aprendizaje continuo, que abarca toda la existencia y se ajusta a las demandas de la sociedad, con el nombre de “educación a lo largo de la vida”; concepto que puede estimarse como la clave desde la cual se centra
toda la educación, puesto que le dan una proyección que supera los conceptos de formación académica, actualización, reconversión o promoción de adultos.
Nadie duda la necesidad de contar con una formación continua, que permita asimilar los cambios constantes que se producen en nuestro contexto, es una necesidad explícita o potencial en cada docente; los conocimientos que adquirimos en la escuela mediante la educación formal, no son suficiente para dar respuesta a todos los retos individuales que surgen en los contextos laborales, sociales y culturales.
Los cambios son una constante de manera imprevisible e irremediable, para abordarlos requerimos formación y reflexión que permita una participación decidida a aportar y mejorar los contextos de cambio. La formación continua del profesorado abarca toda la carrera docente; debe tomarse en cuenta que cada docente tiene un interés particular por su actualización científica, pedagógica y cultural, esto no es uniforme, difiere de acuerdo a la persona, la situación profesional, la experiencia que tenga en el ejercicio profesional o las circunstancias educativas, sociales y culturales del contexto donde ejerce su tarea docente, lo que le imprime condiciones de complejidad al proceso de formación continua, donde existen diferentes etapas con una finalidad común, aprender a enseñar.
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Los fundamentos de una educación que plantee la formación continua del docente, deben buscarse en los grandes aportes de la ciencia, que han permitido abrir los horizontes para superar el reduccionismo, y como plantea Martínez (1993:20), citado por González (2011), entrar en la lógica de una coherencia integral, sistémica y ecológica; es decir, entrar en una ciencia más universal e integradora, en una ciencia verdaderamente interdisciplinaria. La calidad educativa es inseparable de la formación continua. Permite mejorar competencias, actualizarnos, profundizar conocimientos, construir herramientas para generar innovaciones y procesos de transformación. La actualización permite completar aspectos de formación que aparecen como nuevos requerimientos en las labores docentes. En la actualidad es necesario superar la concepción del clásico ciclo vital concebido como: educación, trabajo y retiro; puesto que el ser humano es capaz de aprender a lo largo de toda su vida.
Se consolida la idea de que la educación debe orientarse al pleno desarrollo de la personalidad del ser humano, Lo que interesa es que todo ciudadano sea elemento activo y persona participativa de manera integrada en el quehacer diario.
La formación continua, desde este posicionamiento, busca la verdadera liberación personal y grupal, para dar soluciones a las situaciones problemáticas que se presentan en el cumplimiento de las funciones profesionales y la posibilidad de participar de manera integrada y activa en todas las manifestaciones humanas en los ámbitos de la vida.
A modo de conclusión diremos que, la formación continua no solamente desarrolla como profesionales en la docencia, si no también perfecciona como personas que conviven con otros seres de la misma especie o diferentes, en un contexto determinado que implica responsabilidades que permitan mantener el equilibrio y la armonía.
1.2.2.3. La formación del profesorado y su incidencia en el proceso de