Capítulo III: La formación universitaria en Trabajo Social: datos y debates
5. Discursos sobre la formación en los estudiantes y docentes de Trabajo Social
5.5 La formación y el perfil profesional en el registro de los docentes
Este tema que fue y es parte nodal de la agenda de los debates académicos sobre la formación, tal como hemos comentado en párrafos precedentes, es parte también de las preocupaciones que circulan entre los sujetos de la formación, docentes y estudiantes. Frente a la existencia de diversas perspectivas sobre el
Trabajo Social, y las potenciales improntas que en cada carrera pueden darse de algunas por sobre otras, encontramos distintas lecturas. Los docentes refirieron en reiteradas situaciones a este tema.
En el caso de la UNLa, una de las entrevistadas manifestó que convive una diversidad de posturas:
“... yo creo que se inclinan más hacia un lado o hacia el otro pero que conviven... (...) en ese sentido podemos charlar, argumentar, no lo observo acá como algo conflictivo. Nosotros pensamos que siendo tan diversas las problemáticas, no hay una única teoría que dé respuesta a todo. Lo que sí es probable, que uno tenga un cierto compromiso con una línea que con otra. Bueno, son opciones.” (UNLa E8)
Una entrevistada observó cierta tendencia a incluir en un mismo programa, a autores de diversos enfoques. Su hipótesis es que subyace cierto desconocimiento de los alcances epistemológicos que sustentan los textos, y de las diferencias sustanciales que sería menester problematizar:
“Las teorías críticas de Trabajo Social no siempre son... también... como te voy a decir... son incorporadas pero no entendidas, digamos desde una coherencia interna en los programas. Por ejemplo te puede aparecer un Netto, una Iamamoto y estar conviviendo con un Ander Egg, hay un pastiche digamos... y no sé si se comprende... o un García Salord. No es que te puedo decir: hay esta corriente. Depende del docente.” (UNCa E14)
Otra docente de la misma unidad académica refrendó esta visión:
“... lo que sí noto, particularmente acá, no sé si pasará con... como no hay una línea clara, sino que lógicamente cada profesor tiene, incluso en trabajo social, hay algunas materias que están desde un trabajo social bastante conservador, y eso es lo que yo veo, por ejemplo, pareciera que porque se incorpora teoría crítica, pero desde un desconocimiento del posicionamiento epistemológico, termina siendo una cosa confusa... terrorífico... terrorífico...” (UNCa E13)
La complejidad de articular diferentes enfoques en la enseñanza es un tema de preocupación de muchos docentes:
“Trabajamos Parra, Alayón y Margarita Rozas en primer año con respecto a la historia. A Carballeda lo sacamos porque se centraba sólo en el campo de la salud. Y a Montaño también ya después lo sacamos porque también confundía. Nosotros queríamos que visualicen las distintas perspectivas que presenta Montaño pero eso era difícil que quedara claro, entonces después es como que había dos historias y no es así. Y no quedaba claro. A nosotros nos parecía bueno pero lo sacamos.” (UNaM E1)
Esta diversidad de enfoques impacta en la cuestión del perfil, sobre todo si lo queremos conjugar en singular. Sabemos que el debate sobre el “perfil profesional” se ha llevado mucha tinta en Trabajo Social. Existen distintas posturas en relación con los aportes que esta discusión puede brindar o no a nuestra disciplina. Más allá de estos posicionamientos, lo que hemos podido observar es que en ninguna de las seis carreras hay una percepción de que exista un perfil unificado o monolítico en la formación. Las significaciones que los docentes le asignan a esto que parece ser un hecho constatado, que es que en todas las carreras circulan diversos discursos sobre el Trabajo Social, el Estado, el Poder y la Política, es bien variada.
La única Unidad Académica donde los entrevistados pudieron observar un cierto lineamiento general es la UNLa, donde aparece una tendencia a formar en la gestión y planificación, sin que por esto se supriman otros enfoques o posturas.
“Acá hay un perfil en la línea de planificación. Igual, todavía somos conscientes que no tenemos procedimientos para la teoría de la complejidad. Hay toda una línea de trabajo. Rupturas con la razón instrumental, tanto con el marxismo y el psicoanálisis, pero todavía instrumentos para la teoría de la complejidad... estamos viendo, cómo salir de marco lógico, por ejemplo, cuando las organizaciones te lo piden. A los estudiantes lo que le decimos es que el marco lógico existe, fue creado en las organizaciones internacionales. Esto te lo van a pedir. Pero hay otras formas. El modelo de PNUD, de FLACSO, vemos todos. Después hay que ver qué se adapta más a la situación laboral que tengan. Sí, nosotros tenemos que instrumentar para el mundo del trabajo, porque es la posición además que tiene esta universidad, sino los desfasamos. No porque estemos absolutamente de acuerdo que el sistema sea así y que esto es lo mejor. Sino que lo estamos formando para una realidad que existe y además pueden pensar otras cosas en relación a eso.” (UNLa E8)
En la UNC la impronta fue la de historizar este debate. Así la entrevistada ubicó distintos momentos en el devenir de la carrera así como las modificaciones concomitantes en el perfil:
“No sé si me animaría a definir un perfil. Hubo una época que estaba más claro. A mí me parece que los perfiles de estudiantes tienen que ver con qué ideas hegemonizan una carrera en la formación. Y estas ideas se convierten en hegemónicas porque han logrado que una parte importante de sus docentes adscriban a ella. A mi parece que Córdoba ha
formado parte en el país de una revisión del trabajo social, pero más bien desde una combinación de teorías críticas, a remirar la intervención, reflexionar sobre la intervención social, tratando de esquivar las ortodoxias” (UNC E6)
En directa vinculación con el tema del perfil aparece en esta entrevista el de la especificidad:
“Creo, somos conocidos, es más lo que se ve desde afuera, vos dirás... Ahora ya pasó esa época, ese debate entre los que mirábamos la especificidad. Nuestra escuela fue el adalid de buscar la especificidad, y fue criticado y nos llamaron endogenistas. Mi opinión es que todavía no se debaten ideas. Entonces nos armamos pre-conceptos del resto. Si hay un perfil de una búsqueda de acopiar para el trabajo social las teorías críticas, mirar que todas estas disciplinas sirvan para mirar, y no que el trabajo social vaya a la zaga... El perfil de estudiante sale con un perfil crítico y autocrítico. No hay un predominio de algo cerrado. También depende mucho de las generaciones.” (UNC E6)
En otra de las entrevistas encontramos una mirada diferenciada en torno a la categoría de especificidad:
“Y constitutivamente para mí somos transdisciplina, por eso es tan difícil hablar de especificidad, que es un debate histórico, y de objeto y de una teoría propia. (…) Justamente no es una debilidad, en este momento donde se está cuestionando duramente el positivismo, donde se están jugando otras epistemologías, como la epistemología del sur, las epistemologías feministas, (…) me parece que querer cerrarse en un único objeto… nos limita. La potencialidad del trabajo social es que tiene la delantera. Nosotros tenemos esa liberad maravillosa, esa artesanía que no la tienen otros campos disciplinares. (UNaM E4)
Vemos en los dos pasajes transcriptos la tensión en términos de visualizar el debate de la especificidad como productivo o como obturador. Esta tensión se inscribe en la polémica respecto del estatuto del Trabajo Social (profesión, disciplina – o trans-disciplina, o in-disciplina-, técnica o ciencia) y su vínculo con las ciencias sociales. Respecto del carácter transdisciplinar de nuestra profesión, encontramos en esta entrevista una descripción de los alcances de esta noción:
“Históricamente el trabajo social se ha desesperado por tener el estatuto de disciplina dentro delas ciencias sociales. Pero resulta que las ciencias sociales están en crisis, (…) porque no dan cuenta de la complejidad que estamos viviendo. Se fragmentan los problemas sociales, el antropólogo estudia la cultura, el psicólogo el aparto psíquico (…) La potencia y la fortaleza del trabajo social es que somos una transdisciplina, que tiene
un poco de economía, un poco de historia, un poco de sociología, de estadística y mucho de trabajo social. Y en realidad el trabajo social no tiene que construir teoría del trabajo social, sino teoría social, como escribía Marx, como escribían los grandes filósofos antes del positivismo. (UNaM E4)
Otra cuestión relacionada con el perfil profesional y el debate sobre la relación de nuestra disciplina con las ciencias sociales, es la relativa a la percepción de los estudiantes sobre este tema, y la baja identificación que se da en los mismos como cientistas sociales. Este testimonio analiza la situación:
“Hay una baja implicación de los estudiantes en asumirse como cientistas sociales. Es muy difícil, por más que los incentives, que sientas que en realidad las discusiones teóricas los atraviesan fuertemente. En comparación con otras carreras en ciencias sociales en las cuales he dado clase, hay como una baja asunción de que se trata de una formación profesional con un fuerte anclaje en las ciencias sociales.” (UNLP E11)
Esta preocupación que el docente exhibía respecto de los estudiantes, es vista en el siguiente pasaje, en relación con el propio colectivo profesional:
“Poder tenemos una perspectiva foucaultiana, el poder que está en todos lados. Pero me parece que hay cuestiones de una perspectiva sociológica o historiográfica que nos ayudarían más si dialogáramos más con las ciencias sociales. (…) tenemos un problema de discusión con otras ciencias sociales.” (UNLP E10)
Vemos un perfil de graduado que no tiende a reconocerse como cientista social. Retomando entonces la convivencia de posturas diferenciadas y su impacto en términos de falta de consenso para erigir “un” perfil de graduado, vemos el análisis que docentes de la UNLP, la UNaM y la UNCa han esgrimido al respecto. Así para el caso de La Plata lo que nos refiere uno de los entrevistados es la ausencia de un acuerdo institucional vinculado a definir la disciplina:
“Lo que entiendo es que no tenemos un acuerdo institucional de cómo pensar el trabajo social. En nuestra carrera tenemos cinco materias de trabajo social, que cada una fue teniendo una particularidad totalmente diferenciada de otras. Quizás con el paso de los años, y el cambio de titulares, porque algunos se fueron jubilando, se pueden encontrar más puntos de acuerdo. Pero en sí, no.” (UNLP E 10)
En Misiones encontramos visiones un tanto distintas. Por un lado una entrevistada observa la convivencia de distintas posturas, básicamente en términos de adhesión a determinados autores:
“En la carrera en general es muy diverso. Hay por supuesto cátedras con mayor afinidad a los autores brasileros, otros con Margarita Rozas u otros más antiguos como Kisnerman. Es muy ecléctico en ese sentido. Se debe por un lado a las experiencias que cada docente tuvo, las formaciones de grado y de posgrado, eso va marcando distintas posiciones. (UNaM E1)
Otra lectura es la expresa esta docente, quien pone el acento en la compleja recepción que hacen los estudiantes de estos distintos enfoques:
“Acá es muy generalista. Incluso el plan de estudio lo define así. (…) Lo que no existe, lo que yo veo, por parte del alumno, elegir un espacio desde el cual construir. Llegan a cuarto año, con una mezcla, un... no entendés la lógica que arman pero arman una lógica... Es algo muy raro, muy general y tan amplio, que empezás a indagar y te das cuenta que no tienen una formación. Tal es la locura que tenemos en quinto año un seminario de reingeniería en el campo empresarial para el campo social. UNaM E5)
Por otra parte, otra de las entrevistadas de la UNaM sí ve una tendencia en términos de perfil en el Plan de estudios de 2010, sobre todo en contraste con el Plan de 1999:
“Me parece que el plan del 99 era un plan tecnocrático, vinculado a los lineamientos del banco mundial, había una materia que se llamaba gerenciamiento... se sacaron la contextualización económica y política. Entonces empezamos a agregarle, filosofía política que se había sacado, creo que el plan del 99 fue un retroceso, producto de los políticas neoliberales. Y ahora tratamos de darle otro tipo de perfil con un contenido más político, y más teórico conceptual, desde el estado.” (UNaM E4)
Esta segunda visión se condice con el análisis que hiciéramos de este Plan de estudios, en términos de que es la carrera analizada que mayor cantidad de espacios curriculares asigna al estudio de lo político.
La idea de diversidad de perspectivas es también refrendada en el caso de Catamarca:
“Yo lo que veo, no hay una definición, digamos, no hay como en otras unidades académicas que intuyo hay una escuela más clara, que a veces tiene que ver con quien ha armado la propuesta. Acá lo que veo es que depende mucho de los profesores, los equipos de cátedra. Hay en algunos casos una mirada más gerencial, más administrativa, más técnica. En algunas materias hay una lectura más crítica, las mínimas, las menos. (…) Y en estos casos que te digo, no son trabajadores sociales. (UNCa E14)
enfoques epistemológicos, dos docentes de esta casa de estudios analizaron esta “convivencia” de lineamientos, en términos de confusiones epistémicas más que de circulación de diversidades.
“Estos últimos años vemos grandes falencias en el sentido que... ni siquiera desde esta perspectiva pragmatista que es la más trabajada, ha sido apropiada. Hay un reducido número de estudiantes que incluso tiene esa mirada autodenominada critica, y los otros están un poco desorientados, quedan con una mirada de la división de poderes, del Estado como un conjunto de instituciones.” (UNCa E12)
Vemos entonces cómo se replican aquí una serie de debates al que aludimos en términos de eclecticismo o polifonía en la formación, proyecto ético- político, formación generalista, formación integral, etc.
Por último, algunos entrevistados pusieron el foco en la percepción de la que los graduados dan cuenta, en términos de sentirse poco preparados para el ejercicio profesional.
“Hay también como un discurso generalizado en los egresados y los chicos de los últimos cursos... que salen, no sé si dicen en otras carreras y todo lo que vieron no les sirve para nada. Ahí lo converso mucho con los compañeros. Es evidente que no hacemos conexión, no hacemos mediaciones entre esas categorías teóricas y lo que pasa. No están ellos pudiendo leer la realidad desde la teoría. Está en otro plano, diferente. Y eso es complejo, porque eso es lo profesional. Si no logran eso, puede hacerlo cualquier otro, no hace falta venir a estudiar. Esto tiene que hacernos repensar lo metodológico: cómo damos clase, cómo hacemos, (…). Ellos lo viven así, no me sirvió para nada. ¡No es que no te sirvió! No te sirvió porque no pudiste conectar. (UNCa E14)
Vemos en esta cita la explicitación de un posicionamiento claro respecto de lo que implica una intervención profesional en términos del debate de la relación teoría- práctica, entendiendo la intervención en el marco de la capacidad profesional de anudamiento de prácticas discursivas (teoría problematizada, introyectada y operativizada) que permitan ver, comprender y actuar. La ausencia de esta capacidad en los estudiantes y graduados interpela directamente al oficio de enseñar y al sentido mismo de la formación. Este corte entre teoría y práctica también es analizado por una docente de la UNC, observando distintos períodos en este sentido. Los cambios históricos se deben a definiciones institucionales, vinculados entre otras cuestiones a una política de posgrado activa:
“Ha cambiado mucho. Yo recuerdo que salían y luego no volvían, se producía un corte. Acá la teoría y allá... No veían la continuidad. Se les enseñaba una cosa y luego tenían que ir a hacer otra totalmente distinta. No necesariamente vienen a la maestría, pero sí a cursos de posgrado de todo tipo, y ya no está más eso de “Yo no vuelvo a la escuela, porque la escuela no me dio nada”. Esto ha hecho avanzar la relación entre Colegio y Escuela. Esto entre otras cosas se debe a una política hacia afuera, una política para graduados, tenemos una oficina de egresados, en posgrado, mucho trabajo.”(UNC E6)
6. El saldo de los datos y debates actuales sobre la formación en Trabajo