CAPITULO 1. MARCO TEÓRICO
1.2 Análisis de las necesidades de formación
1.2.2 Análisis de la persona
1.2.2.1 Formación Profesional
1.2.2.1.3 Formación técnica
Para la formación técnica iniciamos tomando como referencia la información dispuesta en la página oficial del Colegio “Central Técnico” de la ciudad de Quito, donde nos hace conocer que la educación técnica en el Ecuador tiene su origen en la Escuela San Andrés, creada en el año de 1563 por la Comunidad Franciscana en la ciudad de Quito. Surge por la necesidad de preparar mano de obra calificada. Los programas giraban en torno a la alfabetización y formación artesanal, aprendían: herrería, carpintería, albaliñería, sastrería, tallado; entre las principales.
30
Márquez (2009, p. 72) manifiesta que en la formación del docente se deben combinar los aspectos generales con los propios de la especialidad. La cuestión es determinar la carga relativa de las materias generales o pedagógicas y las de las específicas o de las disciplinadas. No hay duda sobre la idea de que un docente debe dominar la materia que va a enseñar. Tanto en el caso del maestro de primaria, como en el del profesor de secundaria esa formación la recibirá durante sus estudios de formación docente.
El maestro de primaria no necesita especializarse y requiere sobre todo formación didáctica, mientras que el profesor de secundaria requiere más de la formación disciplinar porque su labor está más ligada a la especialidad, Diker y Tegiri (1997). Esto, aunque es verdad, crea en cierto modo, un debate ficticio, porque la formación didáctica y la especializada no tienen por qué ser antagónicas sino que deberían ser complementarias.
La formación general incluye componentes de carácter pedagógico que deben estar relacionados con la enseñanza, pero también con el aprendizaje de los alumnos. Junto a este conocimiento pedagógico los profesores deben, por supuesto, poseer el conocimiento del contenido de la materia que van a enseñar.
El currículo de los programas de formación del profesorado debe incluir, tanto en sus aspectos pedagógicos como en los específicos, conocimientos, destrezas y actitudes que permitan a los profesores en formación comprender las complejas situaciones de la enseñanza (Marcelo, 1995). Los profesores necesitan poseer conocimientos amplios sobre la realidad en la que van a trabajar y se van a desenvolver, deben conocer su contexto laboral. Tienen que conocer las características de los alumnos con los que van a desempeñar su labor: sus características psicológicas y evolutivas, sus formas de acceder al conocimiento y los aprendizajes, así como la manera en que se relacionan con sus iguales y cuáles son sus motivaciones, y por supuesto, deben conocer las teorías sobre el aprendizaje y la enseñanza.
Las competencias pedagógico-didácticas y la institucional hacen referencias a la resolución de problemas y/o a los desafíos coyunturales. Es evidente que un docente debe tener criterios de selección de estrategias para intervenir en el aula que potencien y conduzcan al alumnado al aprendizaje. Es labor del docente conocer, seleccionar, utilizar, evaluar, perfeccionar y crear estrategias de intervención didáctica que sean efectivas, además de incluir en su proceso de enseñanza el uso de las nuevas tecnologías.
Los profesores tienen que conocer el sistema educativo y las leyes que rigen y controlan sus actividades en el aula y el diseño y planificación de su labor docente. Debe haber, por parte
31
de los profesionales de la educación una “comprensión de la articulación entre la macro política del sistema y la micro política de la escuela y el aula” (Braslavsky, 1999) .
Las competencias productivas e interactivas son mas estructurales, deben ir encaminadas a que los profesores conozcan el mundo en el que viven e intervengan en él como ciudadanos productivos. Nadie que no comprenda este mundo de cambios puede orientar a niños y jóvenes y promover aprendizajes para el siglo XXI. Del mismo modo los profesores deben aprender cada vez más a comprender a los otros, a aquellos con los que deben interactuar, padres, alumnos, organizaciones sociales, autoridades, etc., porque solo entendiendo las caracteristicas culturales y el funcionamiento de la sociedad se puede ejercer, y transmitir, la tolerancia, la convivencia y la cooperacion. La competencia específica hace referencia al necesario proceso de especialización y orientación de toda práctica profesional. Se trata de las capacidades de aplicar los conocimientos fundamentales a la comprensión de los alumnos, de la institución escolar en proceso educativo. Hoy, los docentes, además de conocer las estrategias metodológicas sobre su disciplina, deben saber aplicarlas a un entorno escolar concreto, con un alumnado especifico al que tendran que dotar de unas competencias básicas.
La importancia de la formación especializada o didáctica es evidente, ya hemos hecho referencia a que no basta con saber qué enseñar, sino que tambien es necesario saber como enseñarlo. Esto incluye en la formación teórica de los docentes, tanto los aspectos didácticos generales, relacionados con los procesos de enseñanza-aprendizaje, como los específicos de las distintas áreas. Por tanto, es necesaria una formación del profesorado en la didáctica de las distintas áreas curriculares, sobre todo en la enseñanza secundaria. El conocimiento didáctico del cotenido incluye diversos componentes tales como: el conocimiento de la comprensión de los alumnos, entender cómo los alumnos comprenden la disciplina y el grado de dificultad que pueden encontrar y cuáles son los mejores métodos, estrategias y materiales didácticos para enseñar una disciplina concreta, y que fin tiene la enseñanza de la materia. Ademas de esto, será necesario que el profesor adquiera las concepciones, valores y creencias de lo que significa enseñar una determinada materia, en un determinado nivel y en un contexto concreto. Es, en resumen, aprender el tratamiento que requiere la enseñanza del contenido de una materia o disciplina, llevar el saber académico a saber enseñarlo y dar el mismo valor a lo que se enseña que al cómo se enseña. “A los profesores se les enseña a manejar y enseñar su materia, pero no se les enseña a sus alumnos a estudiarla” (Torres, 1995, p. 78).
32
La formación técnica requiere a parte del conocimiento teórico las aptitudes para desarrollar la práctica de las diferentes materias en las especialidades que la formación técnica requiere, esto a su vez representa que las competencias pedagógicas y didácticas de los docentes sean respaldadas por el compromiso de las autoridades de sus instituciones para que los recursos que ayudarán a ejercer su materia puedan ser aplicados en ejercicios prácticos, actividades que son de carácter obligatorias para que la formación técnica sea proyectada a un nivel de calidad buscando el profesionalismo y la calidad de servicio. La formación técnica necesita ser actualizada de forma continua ya que los avances tecnológicos desarrollan métodos, técnicas, maquinarias y equipos de forma permanente mejorando los procesos y actividades, optimizando tiempo, recursos logísticos y un trabajo con mayor precisión por parte del talento humano.