En Cuba patriotismo y dignidad están estrechamente vinculados debido a la situación histórico concreta en que se desarrolla la Revolución Cubana “Todo lo que es digno, puede ser feliz, porque la dignidad constituye la verdadera felicidad, la felicidad de la especie, la felicidad de las vías contra el gozo usurpado de la épocas, y en la entraña visible del digno brilla la certeza definitiva de lo bueno, lo verdadero” (5).
La educación está encaminada a continuar adecuando el modelo educativo para dar respuesta a los cambios socio – económicos, lo cual busca el mejoramiento de valores patrios y ciudadanos, que potencien lo individual y la imagen del joven cubano en medio de un proceso colectivista. “La formación de las personalidades revolucionarias”. De los Santos Acela, # 62, julio – septiembre 1986.
La autora asume lo expresado anteriormente pues esta responsabilidad es impostergable dado que estos años y más en la décadas de los 90 la lucha de nuestro pueblo en el plano ideológico se ha recrudecido y de la continuidad de la formación patriótica de las nuevas generaciones depende nuestro proceso revolucionario, pero no es exclusiva de la escuela ni del proceso docente educativo sino que es importante para ello la familia y la comunidad.
Algunos métodos y formas de la educación patriótica con los escolares pueden concentrarse en: trabajos en la escuela, tanto en el proceso docente y extraescolares: la labor de la organización de pioneros José Marti; el trabajo de la familia y la comunidad, la acción de los medios de difusión masiva.
Cada una de estas formas requiere de vías para influir positivamente en la formación de los escolares, de ahí la importancia de la educación patriótica.
Los métodos de educación patriótica constituyen la vía, el procedimiento, el instrumento que utiliza el educador para formar y desarrollar en los alumnos sentimientos, convicciones, valores y actitudes que se traduzcan en conductas, en formas de actuación que se correspondan con lo que se aspira del ciudadano cubano.
Para una adecuada selección de los métodos es necesario tener en cuenta el diagnóstico de la realidad pedagógica concreta, que consiste en conocer las particularidades de las edades de los alumnos; sus posibilidades cognoscitivas y características individuales; así como los objetivos y el contenido de la actividad.
Indicadores del patriotismo:
Conocimiento: de sus símbolos, tradición es de su cultura, de sus raíces, de sus principales creadores; de su idiosincrasia, de su entorno natural, de su sistema político.
Sentimiento:amor a la patria respecto a los símbolos, héroes, mártires, naturaleza de la Patria, sentido de pertenencia a la comunidad, al país a la escuela.
Actitud ante la Patria:luchar por engrandecerla, cumplir con las obligaciones sociales, defender la Patria, defensa argumentada de los intereses de la Patria, trabajar por desarrollarla desde su lugar en la sociedad.
Rechazo de actitudes antivalores contrario de la Patria: Dominación extranjera, repudio al monopolio económico y política cultural del imperialismo, rechazo a la aceptación de valores de la sociedad de consumo, rechazo al anexionismo, imperialismo, entreguismo, corrupción, rechazo de todas formas de degradación de la naturaleza de la Patria.
Cada asignatura contribuye de modo específico a la formación político-ideológico de los estudiantes. La labor del educador consiste en determinar y precisar aquellos aspectos que contienen ideas básicas, que son puntos de apoyo para la elaboración de criterios, conclusiones ideológicas y adquisición de ideas que coadyuven a la formación y desarrollo de opiniones, valores, posiciones y normas de conducta. Constantemente, el educador presta atención a la posición de partido al analizar y valorar los fenómenos, sucesos, descubrimientos, inventos, procesos, etc. Debe lograr la unidad del carácter científico y la posición partidista, para que los alumnos adquieran sistemáticamente y con calidad los conocimientos, impregnados de la ideología socialista, la hagan suya y la apliquen en sus acciones personales.
La asignatura de Historia de Cuba aborda todo el proceso independista con su carga de contenido patriótico, actitudes que demuestran valores cívicos y morales que son enriquecidos con todo el potencial que brinda para formar valores y todos los ejemplos de patriotismo que a lo largo de nuestra historia se ven.
El papel de la enseñanza de la historia en la formación política-ideológica ha sido ampliamente fundamentado por Fidel en varias ocasiones así al conmemorarse el 30 Aniversario de la entrada del Ejército Rebelde a La Habana expresó:”no puede haber buena educación política si no hay una buena educación histórica, no puede haber una formación revolucionaria si no hay una buena formación histórica” (6).
La Educación Cívica contribuye a la formación de sentimientos de amor a la patria, si se trabajan todas las unidades teniendo en cuenta ese objetivo, vinculándolas estrechamente, lograremos desarrollar cualidades y sentimientos que favorecerán la formación de las actitudes y convicciones que deben tener los ciudadanos de nuestro país.
Por ejemplo el conocer las unidades 2 y 3 del programa, La Patria, y Amor a la Patria ayudará a que el niño comprenda que la patria no es sólo un nombre sino es todo lo que le rodea, y entonces podrá amar la tierra en que nació, la calle donde está la escue- la, el parque donde se divierte, el hospital donde es atendido, la escuela donde se educa. Aprenderá y sentirá el orgullo de ser cubano, pues vinculado con los conocimientos históricos que se imparten en el grado conocerá como surgió nuestra identidad, los sacrificios que costó alcanzarla, los que lo dieron todo, hasta sus hijos por lograr la dignidad del pueblo. Todo este conocimiento le permitirá manifestar este amor en acciones concretas y trabajará mejor, cuidará la propiedad social y se preparará para defenderla.
Todo lo anteriormente expresado se logrará si las clases no se dan con retórica, ni fríamente sino a través de una activa participación del niño, buscando ejemplos de lo que se estudia en su propia vida, o en la de los que le rodean, haciendo que piense, que razone, que tenga criterios y sepa defenderlos.
Los maestros y profesores deben ser capaces de organizar, adecuadamente, el entorno escolar donde trabajan, deben enseñar a los educandos, mediante sus clases, a admirar las cualidades morales positivas, de las que ellos, ante todo, deben constituir un verdadero ejemplo.
También a los docentes les corresponde la alta misión de formar en sus escolares sentimientos de amor por el trabajo, por la clase obrera, por el ahorro de materiales, en fin, contribuir a prepararlos para una incorporación plena a la vida laboral.
Trabajar en la educación de nuestros escolares en el patriotismo es trabajar en al formación de sentimientos, valores, convicción. El docente por lo general adquiere mayor preparación para desarrollar conocimientos y habilidades intelectuales que para formar sentimientos, convicciones y valores.
Hablamos del sentimiento fervoroso del patriotismo, del sentimiento de amor de la madre por el hijo, del sentimiento de alegría por la realización de un trabajo difícil pero útil a la sociedad, del sentimiento de afinidad y compañerismo, del sentimiento de odio hacia los enemigos de la paz. Incluimos en la esfera de los sentimientos numerosos estados, emociones impulsos, alegría, inquietud, abnegación, respeto, dolor, entusiasmo, admiración.
La autora considera que estas pautas definidas en el VIII Seminario Nacional constituyen elementos esenciales en la estructuración del sistema que se ofrece en el segundo capítulo de esta tesis.
Consecuentemente con lo abordado hasta aquí es que la autora de la presente investigación propone un Sistema de Talleres teóricos- metodológicos sustentados en las asignaturas de Historia de Cuba y Educación Cívica dirigidas a la preparación de los docentes de quinto grado para contribuir a la formación de orientaciones valorativas en los escolares, el cual será analizado en el próximo capítulo.