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Formas de la mirada La Mística Castellana

4. INTERIORIDAD-EXTERIORIDAD SÍNTESIS

0.3. Marco de pensamiento

0.3.3. Formas de la mirada La Mística Castellana

“La primera paradoja del místico es situarse en el lenguaje, señalarnos desde el lenguaje y con el lenguaje una experiencia que el lenguaje no puede alojar. Cabría decir que, paradójicamente, el místico se sitúa entre el silencio y la locuacidad [...] La experiencia mística es absoluta, pero a la vez pertenece de algún modo al mundo de la mediación.”45 Entre el silencio y la palabra, y esta característica de la mística también es la de la estética. La palabra mística procede de un verbo griego μψστικ, mystiké, que significa cerrar, de donde aquel vocablo vendría a tener un

      

43 Así, la única oportunidad de conocimiento es chocar con otros cuerpos. Es en esos encuentros donde sentimos nuestras “letras, nuestras variaciones, mezcladas con las letras de lo otro que impacta sobre nosotros.

44 “Esta es la ley del mundo. Pues todas las cosas tienden a partir del germen, que es vida concentrada, a desarrollarla, lo posible se lanza impaciente tras la forma, las tinieblas deben tender a la luz a través de las cenizas y la tierra. Y en este ímpetu de las cosas chocan unas con otras y se limitan mutuamente, y estos límites resultan movedizos tanto en el juego como en la lucha por la existencia, y estas delimitaciones entre las cosas se llaman costumbres y convención, familia y estado. [...] todo bien tiende a su expansión fura de sí mismo […] pues este impulso es inquieto y lleno de hambre e insaciablemente abarca en sí al mundo, al hombre y a Dios, para llenar su vacío.” Para profundizar en esta idea ver VON BALTHASAR, Hans Urs. Das

Herz der Welt. Johannes Verlag, Einsiedeln, 1945. Edición española: El corazón del mundo. Ediciones Encuentro. Madrid, 2009. Pág. 25

45 VALENTE, José Ángel. Variaciones sobre el pájaro y la red precedida de La piedra y el centro. Tusquets editores, Barcelona, 1991.

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sentido como de oculto o secreto. El Diccionario de la Real Academia Española46 define la mística47 como experiencia. Es importante no confundir la mística con la metafísica.48

En el s. XI nace dentro de las órdenes monásticas la conciencia de la necesidad de relacionarse y buscar a Dios desde un punto de vista distinto al que ofrecía la Teología especulativa.49 Pero será a partir del carisma franciscano en el que cualquiera puede llevar una vida mística, cuando nace la espiritualidad femenina. Esto es posible porque en este momento se comprende que la mística no es más que aprender a vivir desde una experiencia de amor que redimensiona toda la vida.50 El s. XVII español es la gran explosión y el máximo desarrollo de toda la herencia recibida. Podemos hablar de una Mística española porque sus obras son incomparables, no sólo por la calidad de su lenguaje sino sobre todo por la profundidad y la hondura de su introspección en lo más profundo del ser del hombre. No se puede olvidar que la literatura ascético mística que tuvo lugar entre los siglos XVI y XVII es una de las manifestaciones artísticas de mayor importancia dentro de la       

46 RAE: Mística: (Del lat. mystĭca, t. f. de -cus, místico2). 1. f. Parte de la teología que trata de la vida espiritual y contemplativa y del conocimiento y dirección de los espíritus. 2. f. Experiencia de lo divino. 3. f. Expresión literaria de esta experiencia

Místico2, ca. (Del lat. mystĭcus, y este del gr. μυστικός). 1. adj. Que incluye misterio o razón oculta. 2. adj.

Perteneciente o relativo a la mística o al misticismo. 3. adj. Que se dedica a la vida espiritual. U. t. c. s. 4. adj. Que escribe mística. U. t. c. s.

47 La palabra «mística» procede de un verbo griego μψστικ mystiké que significa «cerrar», de donde aquel vocablo vendría a tener un sentido como de «oculto» o «secreto». La palabra «mística» estrictamente sólo deberá aplicarse para designar las relaciones sobrenaturales, por las cuales eleva la divinidad a la criatura sobre las limitaciones de su naturaleza y la hace conocer un mundo superior, al que es imposible llegar por las fuerzas naturales. Misticismo es el conocimiento experimental de la presencia divina, en que el alma tiene, como una gran realidad un sentimiento de contacto con Dios.

48 “no se debe pedir a la metafísica que conduzca por el camino de la mística, pero tampoco se puede pedir a la mística que decline hacia el discurso filosófico o teológico, en donde ella no puede sino hacer avanzar a tientas la razón hacia el vértigo” CARRAVILLA PARRA, Mº Jesús. óp. cit. pág. 37

49 Cristaliza, como herencia del primer milenio, el deseo de llegar a la Trascendencia desde la experiencia, desde el interior afectivo más profundo del ser humano, desde el deseo del corazón y no sólo desde la razón. Desde ese momento aparecen dos pulmones en la experiencia y la relación con lo divino que no se excluyen: RAZÓN Y EXPERIENCIA. Los monjes de la Trapa descubren que contemplar los misterios de la vida humana de Cristo es el centro para buscar a Dios desde la experiencia. Esta será una clave importantísima para interpretar la mística medieval. Otra de las notas características de la mística medieval será la meditación de la humanidad de Jesús de Nazaret siguiendo la corriente de la teología antioquena. El último de los tres rasgos que completan el conjunto de la mística es el ágape-eros, se medita todo lo anterior siempre desde una relación amorosa. El símbolo fundamental será el matrimonio, la boda prefiriendo los textos bíblicos del Cantar

de los Cantares y de san Juan. Será un poco más adelante cuando ante ese “beso de lo divino a la carne del

hombre” sitúa a los místicos representados privilegiadamente en la figura de San Francisco de Asís ante la pobreza y la desnudez que en el caso de Santa Teresa se traducirá en característica espacial.

50 Esta corriente de experiencia vital llega hasta Santa Teresa de manos de Ludolfo de Sajonia con su escrito

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literatura española51. En pleno Renacimiento europeo, mientras España es dueña de todo un Imperio y se avanza en la conquista del Nuevo Mundo, el hombre moderno se adentra en sí mismo buscando a la vez la recuperación o la reconquista de su espiritualidad. En España, la mística castellana tiene unas notas características que la hacen excepcional: carece de una tradición medieval, aparece en plena Edad Moderna y es la última de las manifestaciones colectivas de la mística teológica. Los místicos españoles son místicos de la afectividad. Las grandes figuras de la cumbre de la mística: San Ignacio de Loyola desde la acción, San Juan de Ávila desde el mundo de los laicos, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila desde el matrimonio espiritual no hacen otra cosa que describir historias de amor 52.

Algunos autores explican la experiencia mística como un saber experiencial, práctico. Se trata de uno de los tipos de saberes que Maritain califica de incomunicables, que se da sólo por la vía de la experiencia.53 La ciencia de Santa Teresa será la ciencia práctica de la interioridad. A través de la exposición de los momentos de diálogo de

amor, Teresa de Ávila, en sus escritos y metáforas, va desvelando cómo la interioridad humana recibe, vivencia y siente esa relación, desvelando el espacio de la intimidad y de la interioridad del hombre. El lenguaje de la mística no es equivalente al lenguaje común, natural, habitual. No trata de objetos, sino de experiencias, por eso prefiere o necesita usar del símbolo, del sentido figurado, de la metáfora para sugerir. Se trata de un lenguaje afectivo más que ontológico. La Generación del 98 redescubre el misticismo castellano como la esencia del pensar-sentir específico de la esencia castellana. Esta forma de vivenciar supone un modelo, un origen del nuevo sistema de pensamiento y conocimiento en el que se unen intelectualidad y sensibilidad.54

      

51 Aunque en el resto del mundo éste fenómeno tiene lugar en el Medioevo, será en la Edad Moderna cuando este tipo de literatura alcance gracias a los grandes místicos españoles su forma más perfecta. Las causas determinantes de la aparición de la mística en el siglo XVI son la lucha contra el protestantismo y el contacto con los países germánicos, dónde ya se había dado el misticismo medieval. Algunos críticos también lo señalan como vía de escape espiritual dentro de las corrientes de la Reforma más rígidas y rigoristas. 52 . “La mística española del siglo XVI está centrada en el amor, a diferencia de la mística medieval del norte de Europa, que gravita sobre la voluntad, potencia del alma donde se origina el amor. Al ser una historia de amor, los místicos españoles, Teresa incluida, elevan al plano de la relación con Dios la experiencia humana de amar, hasta el punto de llamar «matrimonio espiritual» a las séptimas moradas. Así, cualquiera que haya vivido alguna experiencia de amar y ser amado en la vida puede comprender la experiencia religiosa del amor. Otra cosa será experimentarlo.” MAS ARRONDO, Antonio. Acercar el cielo. Itinerario espiritual con Teresa de

Jesús. Editorial SAL TERRAE, Santander, 2009. Pág. 27

53 Para ampliar el estudio, ver MARITAIN, J. Los grados del saber. Club de Lectores, Buenos Aires, 1970 en CARRAVILLA PARRA, Mº Jesús. óp. cit. Pág. 33

54 “Abrigo cada vez más la convicción de que nuestra filosofía, la filosofía española, está líquida y difusa en nuestra literatura, en nuestra vida, en nuestra acción, en nuestra mística sobre todo, y no en

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0.4. Santa Teresa. Contexto del personaje

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