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CAPÍTULO I
FORMULACIÓN DEL PROBLEMA
INTRODUCCIÓN
1.- Justificación de la Investigación.
1.1.- La Educación Primaria en Venezuela. Cuestiones legales y Curriculares.
1.2.- La enseñanza de las Ciencias Naturales. Los Contenidos de Biología.
.3.- Los Contenidos de Biología en el Currículo Oficial de la Educación Primaria y el uso de los libros de texto.
1.4.- Perspectivas internacionales. 2.- Interrogantes. 3.- Objetivos de la investigación. 3.1.- Objetivos generales. 3.2.- Objetivos específicos. 4.- Aspectos metodológicos. 4.1.- Tipo de investigación. 4.2.- Diseño de la investigación.
4.3.- Unidades de análisis y su selección. 4.4.- Categorías de análisis.
4.5.- Técnicas e instrumentos para la recolección de información. 4.6.- Procedimientos utilizados para el análisis de la información.
4.6.1.- Procedimiento para analizar los contenidos de Biología desde la subcategoría “tipos de contenidos: conceptuales, procedimentales y actitudinales”.
4.6.2.- Procedimiento para analizar los contenidos de Biología desde la subcategoría “caracterización de los contenidos escolares desde las ciencias biológicas: biodiversidad y ecología y ambiente”
4.6.3.- Procedimiento para analizar los contenidos de Biología desde la subcategoría “jerarquización de los contenidos: tipo de secuencia”
41 INTRODUCCIÓN
En este capítulo se plantea la justificación de la investigación realizada, se hace manifiesta la necesidad de indagar sobre la problemática estudiada, dando algunas pinceladas sobre la enseñanza de las ciencias y entre ellas la Biología en la Educación Primaria venezolana, pasando por las cuestiones más fundamentales descritas sobre el asunto estudiado, no sólo en Venezuela sino en otros países, como España.
Siendo las ciencias naturales, una materia de enseñanza obligatoria en la escuela, que acerca a la ciudadanía al conocimiento científico, producido por tantos hombres a lo largo de la historia, patrimonio cultural de la humanidad. En ese acercamiento el niño puede fortalecer el desarrollo de sus habilidades cognitivas. En el caso de la Biología, le ayuda a comprender su cuerpo, las características de la materia viva, sus diferencias con la materia inerte, proporcionándole unas competencias específicas para relacionarse con su entorno, con el otro, con los otros, sabiendo que todos, hombres y mujeres, animales, plantas, hongos y otros organismos microscópicos, tenemos un origen cósmico común.
Sólo esto, hace necesario indagar, revisar, estudiar y analizar el trabajo que desempeñan las escuelas, los maestros, el currículo, los libros, los medios para acercar a los ciudadanos de manera efectiva a su entorno natural, procurando el fomento de actitudes que favorezcan su conservación, para el disfrute común.
En este capítulo se proponen unos interrogantes, los objetivos de la investigación y se describe el método idóneo a juicio del investigador, para acercarse al objeto de estudio, se describen las categorías de análisis, las unidades y tipos de análisis posibles, para hacer una descripción detallada de la situación; la intensión no es resolver un problema, es realmente ofrecer sugerencias, brindar apoyo, consciente de que mejorar la enseñanza científica en la escuela, favorece a todos los ciudadanos, al planeta.
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1.- Justificación de la Investigación.
Las tendencias actuales en la educación es ver al hombre, no sólo como una máquina del sistema productivo de un país, sino ir más allá, explorando sus intenciones, motivaciones, afectos, convicciones, valores y creencias, cuestiones que de alguna manera afectan el desempeño en su quehacer diario, vislumbrándose la formación integral de los individuos. De hecho, Corral (1999) plantea que el hombre es convocado al sistema productivo como el agente que toma decisiones, define caminos y establece propósitos, lo que necesariamente implica cada vez más un hombre integral, no escindido en cognitivo y afectivo.
En el caso europeo, partiendo de la educación como generadora de beneficios sociales, incluyendo los económicos, se gesta la idea de una formación ciudadana que se adapte a las necesidades del mercado (Llorent, 2012), sin dejar de elevar el espíritu humano en las escuelas. De allí la importancia de promocionar el desarrollo de las competencias profesionales básicas y específicas en todos los ciudadanos, a través del sistema educativo, en atención a las demandas sociales y patronales.
Diversas organizaciones europeas, hablan de la educación empresarial, como una vía posible para mejorar las competencias de los ciudadanos europeos; como respuesta a ello, el sistema educativo intenta ofrecer una formación estrechamente relacionada con el empleo, mucho más profesionalizante, cuestión que favorece la formación práctica; pero en realidad el reto es trascender las competencias relacionadas con lo conceptual, lo organizativo, lo estratégico y el compromiso, pasando al desarrollo de habilidades de relación y creación de alianzas, favoreciendo el aumento de las oportunidades de mercado.
Con estas premisas, se ha definido como principio fundamental de la educación, la formación de un ciudadano integral, requiriendo atender en los estudiantes las cuatro esferas del saber: el saber conocer, el saber hacer (de la calificación a la competencia), el saber ser y el saber convivir (el descubrimiento del otro), principios definidos en el Informe de la comisión internacional sobre la Educación del siglo XXI (UNESCO, 1996).
43 En este sentido, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI, 1994) afirma, que enseñar a aprender es función ineludible de la escuela; por lo que los contenidos deben considerarse como medios y fin. Al mismo tiempo, la educación debe formar un conjunto de actitudes de base como la observación, curiosidad, el interés por buscar, la confianza en sí, el espíritu crítico, la responsabilidad y la autonomía. Estas capacidades son la base del conocimiento científico, además también pueden ser muy productivas en la vida laboral y cotidiana en general.
1.1.- La Educación Primaria en Venezuela. Cuestiones legales y Curriculares.
En Venezuela, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó por voluntad popular1 la Constitución Nacional (1999), donde en el artículo 103, se expresa que toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad y permanente, cuestión que ratifica que Venezuela está orientada, por lo menos en sus leyes, en dirección al desarrollo integral de los individuos, planteado por la UNESCO (1996), abarcando no sólo el aspecto cognitivo sino también el afectivo.
De la misma manera, la Ley Orgánica de Educación (LOE) aprobada en 2009 por el Parlamento Venezolano, destaca en los artículos 3, 5, 6, 8 y 14 el derecho de todos los venezolanos de recibir una educación integral, y se indican los valores fundamentales que deben regir en la materia.
A partir de este año, el Sistema Educativo Venezolano quedó constituido por subsistemas, niveles, subniveles y modalidades, a través de los cuales el Estado pretende desarrollar a los educandos en todas sus potencialidades. Los subsistemas son denominados, subsistema Educación Básica y el Subsistema de Educación Universitaria; en el caso del subsistema Educación Básica quedó conformada por los niveles educación inicial, Educación Primaria y Educación Media; mientras que el subsistema de educación universitaria quedó constituido por el pregrado y el posgrado.
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La Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, fue aprobada por el pueblo en un Referendum Constitucional vinculante, llevado a cabo en el año 1999 a través del voto directo, secreto y universal.
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Ahora, enfocando específicamente el nivel de Educación Primaria del subsistema de Educación Básica, hacia donde se dirige el interés particular de este planteamiento, se trata del segundo nivel del subsistema y tiene un tiempo de duración de 6 años, atendiendo a los niños desde los 6 años de edad; sin embargo desde la aprobación de la LOE (2009) hasta este momento no existe la ley especial que enuncia el Artículo 31, que regiría el subsistema de Educación Básica en todos sus niveles, incluyendo el nivel de Primaria.
Es interesante resaltar, que tampoco se han aprobado los nuevos programas para ninguno de los nuevos niveles, y se sigue trabajando en la Educación Primaria con los programas vigentes desde el año 1996, en algunos planteles nacionales se utiliza el diseño curricular bolivariano, pero para la fecha aun no estaba aprobado.
En la LOE de 1980, vigente hasta agosto de 2009, en el artículo Nº 22 de su reglamento general (2003) señala que la Educación Básica, en la que está incluida la actual Educación Primaria, está integrada por diversas áreas específicas del conocimiento y de carácter obligatorio, claro está que con la finalidad de desarrollar en el individuo las capacidades y destrezas enunciadas en el artículo de la ley anteriormente citada, una de estas áreas del conocimiento es las Ciencias Naturales.
De igual forma en la nueva LOE (2009), a pesar de no haber sido aprobada la Ley Especial para regir la Educación Básica2, en su artículo 14, declara la obligatoriedad de la Educación Ambiental, así como impulsar la formación de una conciencia ecológica para preservar la biodiversidad y la sociodiversidad, las condiciones ambientales y el aprovechamiento racional de los recursos naturales y el desarrollo científico y tecnológico de la nación, todo ello materia de las ciencias naturales.
1.2.- La enseñanza de las Ciencias Naturales. Los Contenidos de Biología.
De lo anterior se desprende que, la enseñanza de las Ciencias Naturales, es ineludible en el sistema educativo y en la sociedad en general, considerando que la
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Según la Disposición Transitoria Nº 14 de la LOE (2009), se promulgaría en un lapso no mayor de un año las leyes especiales mencionadas en el texto de la misma, incluida la Ley Especial que Regiría la Educación Básica, en consecuencia se funciona con la LOE (2009) y reglamentos anteriores.
45 ciencia y la tecnología ocupan un lugar privilegiado no solo en el sistema productivo, sino también en la vida cotidiana en general. La sociedad es consciente de la importancia de las ciencias y su influencia en la salud, la alimentación, el aprovechamiento de los recursos energéticos, en la conservación del medio Ambiente, el transporte, los medios de comunicación y en la calidad de vida del ser humano.
De hecho, durante los últimos años se ha reconocido el valor de la enseñanza de las ciencias, aunque la educación científica se ha declarado en crisis, debido a la distancia cada vez mayor entre el conocimiento que posee la élite científica y aquel que posee el ciudadano común. Algunos autores, coinciden en criticar el poco éxito de la enseñanza de las ciencias, señalando que el trabajo del docente resulta insuficiente, si se atienden las dificultades que los estudiantes muestran para la aplicación del contenido científico aprendido en la escuela (Pozo, citado por Rodríguez y Moreira,2002).
Investigadores españoles señalan con preocupación, la falta de ciudadanos mínimamente formados en ciencias, destacando la importancia de que la ciudadanía alcance niveles adecuados de competencia científica, para afrontar los retos de una sociedad sometida constantemente a los cambios introducidos por la ciencia y la tecnología. Los autores afirman que España adolece de una falta de cultura científica social, lo que hace evidente un abismo entre la ciencia y la sociedad (COSCE, 2011)3.
Por otro lado, debe ser reconocido el esfuerzo realizado desde las didácticas especiales para cambiar esta realidad, planteándosele un reto a profesores y diseñadores de currículo, quienes han promovido desde la enseñanza de las ciencias la construcción de puentes para reducir este abismo. (Duschl, 2000)
En este orden de ideas, la enseñanza de las Ciencias Naturales en la Educación Básica obligatoria, es cada vez más necesaria y debe mejorarse sustancialmente en la Educación Primaria (COSCE, 2011). Se busca a través del Sistema Educativo lograr la alfabetización científica y la ecoalfabetización4 del
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Confederación de Sociedades Científicas de España.
4 Conocer las consecuencias de nuestras acciones e inacciones sobre el medio ambiente (Peacock,2006).
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ciudadano común, cuestiones fundamentales para el aprendizaje y la supervivencia en el futuro (Peacock, 2006).
Por tanto, la escuela debe ofrecer una enseñanza de las ciencias adecuada y pertinente, facilitando a la sociedad la adquisición de una cultura científica y tecnológica, que le ayude a comprender la realidad actual y adquirir habilidades para relacionarse con su entorno, el trabajo, la producción y el estudio.
Pues, enseñar ciencias en la Educación Básica debe ir mucho más allá que la simple adquisición de conceptos científicos, sino que tiene por objeto introducir a los alumnos en el valor funcional de la ciencia, así como también ofrecer herramientas para indagar la realidad natural, de igual forma debe estimular la curiosidad, el interés por lo relativo al Ambiente y su conservación, la salud, el cuidado del cuerpo, el espíritu crítico, el aprecio por el trabajo del investigador entre otros. (Harlen, 1999; Neida y Macedo, 1997).
Con lo expuesto anteriormente, queda clara la necesidad e importancia de enseñar ciencias a todos los ciudadanos, de hecho en la actualidad no se discute la inclusión de contenidos científicos en el currículo desde los primeros niveles de la Educación Básica, cuestión que justifican diversos autores (Neida y Macedo, 1.997; Harlen, 1999; Duschl, 2000; CBN, 1998; Kaufman y Fumagalli, 2000).
Sin embargo, lo que si se discute, es cómo enseñar ciencias, qué contenidos enseñar, cómo debe organizarse el currículo, qué cantidad de tiempo debe dedicársele en la aplicación del currículo. Al mismo tiempo, se está trabajando acerca de la formación del profesorado en esta área del conocimiento, la adecuación de los recursos, entre otros aspectos importantes. (Arteaga y Tapia, 2011; Harlen, 1999).
Ahora, entre las ciencias naturales está la Biología, cuyos contenidos tienen justificada su inclusión en los programa de la Educación Básica obligatoria, ya que través de ellos se pueden tratar temas de interés para el niño y la sociedad, tales como el conocimiento del cuerpo en cuanto a estructura, funcionamiento, cuidados e intercambios con el Ambiente, los problemas ambientales del planeta y de bioética entre otros (Tapia y Arteaga, 2011); igualmente pueden favorecer el desarrollo de algunos procesos cognitivos en los estudiantes como la observación, la clasificación,
47 la comparación, e inducir a la búsqueda de soluciones ó toma de decisiones ante problemas del entorno, por último se pueden fomentar aptitudes y valores positivos hacia el conocimiento científico.
Estas herramientas cognitivas favorecerán la construcción de conocimientos más elevados en las etapas sucesivas de la Educación formal, de igual forma son útiles para mejorar la relación de los individuos con el entorno; por ello se considera interesante hacer una revisión de los contenidos biológicos que se enseñan en la Educación Primaria.
En esta etapa, el niño está en pleno proceso de construcción de conocimientos a partir de su experiencia y la educación formal y no formal, en este sentido muchas de sus concepciones e ideas previas acerca del mundo natural cuando es adulto, vienen marcadas por estos conocimientos y condicionan nuevos y futuros aprendizajes, tal como lo afirman varios autores que han trabajado la importancia de las ideas previas en la enseñanza de las ciencias (Carretero, 1993; Galagovski, 1993; Harlen, 1999; Kaufman y Fumagalli, 2000; Porlán, García y Cañal, 2000; Rodríquez, 1999; Weissmann, 2000,); acotando que en las primeras etapas de la Educación Básica no se buscan procurar cambios conceptuales profundos, sino más bien aumentar y enriquecer los esquemas de conocimientos de los niños.
1.3.- Los Contenidos de Biología en el Currículo Oficial de la Educación Primaria y el uso de los libros de texto.
En este contexto de ideas, la enseñanza de las ciencias naturales y por ende la Biología, está plenamente justificada en la Educación Básica. Sin embargo la pregunta ¿Qué enseñar? es aún motivo de discusión, habitualmente se presentan extensos programas con gran cantidad de contenidos, criticados por Duschl (2000), a los que denomina cursos de ciencias panorámicas indicando que por lo general los programas de ciencias tienen contenidos complejos, con temas largos y aburridos para los alumnos; cuestión de la que no escapa la enseñanza de la Biología.
En este sentido el autor, recoge el sentir de muchos profesores quienes proponen reducir el temario de ciencias para poder profundizar algunos temas y estimular en los estudiantes el desarrollo de destrezas cognitivas de un orden
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superior, que es uno de los fines de la enseñanza de las ciencias en la educación obligatoria.
También se han realizado investigaciones al respecto en la Educación Universitaria (Tirado y López, 1994), donde se reporta que los planes y programas siguen básicamente un modelo de corte enciclopedista, donde los contenidos se presentan atomizados, aislados de una estructura conceptual general, favoreciendo la memorización más que la comprensión, de esto último hay informes en la práctica pedagógica de los profesores de Biología en la educación media (Tapia y Arteaga, 2012).
Lo que es peor aún, uno de los problemas más importantes en la planificación curricular es la carencia de estructuras de conocimiento que hagan una presentación articulada y coherente de los contenidos, que ensamble los diferentes niveles del subsistema (relaciones verticales del currículo), así como entre las diferentes áreas (relaciones horizontales del currículo); cuestiones importantes para lograr la coherencia y congruencia curricular.
Estudios en los diferentes niveles del sistema, han demostrado que los estudiantes tienen muchas lagunas y fallas en los conocimientos inherentes a las ciencias biológicas e independientemente del tipo de escuela, el rendimiento es muy bajo en el área; que se manifiesta por una pobre cultura científica de la población (Tirado y López, 1994; COSCE, 2011).
Estos autores manejan dos posibles causas del problema a saber, la primera sería la forma en la que el currículo presenta los contenidos y la segunda referida a la formación profesional de los maestros, caracterizada por ser poco específica para el área, cuestión que le impide focalizar bien los contenidos, ello se evidencia en un estudio realizado por Arteaga y Tapia (2007) quienes indagaron acerca de las concepciones de los profesores de primaria sobre de las helmintiasis, donde evidenciaron que los docentes se manejan en el tema utilizando las concepciones de tipo común, sin fundamento científico. De hecho, entre las propuestas transversales del informe ENCIENDE (COSCE, 2011), se señala la necesidad de replantear la formación del profesorado en ciencias, con especial énfasis en los docentes de la Educación Primaria, donde se ha identificado una escasa formación científica y en
49 didáctica de las ciencias, aun cuando los alumnos de esa etapa están especialmente dispuestos a aprender ciencias.
En este trabajo, se fijará la atención en la primera premisa, referida a la presentación de los contenidos en el currículo; en Venezuela el Currículo oficial vigente para la fecha de esta investigación, en el programa del Área Ciencias de la Naturaleza y Tecnología, respondiendo al ¿qué enseñar? establece los contenidos biológicos a trabajar en el aula.
Sin embargo, se observa con frecuencia que la selección, secuencialidad y profundidad de estos contenidos en la práctica, están orientados por el libro de texto escolar y en consecuencia en la mayoría de los casos, son las editoriales quienes deciden ¿Qué enseñar? y ¿Cuándo enseñar? siendo una responsabilidad que debe asumir el docente en función de las necesidades de los alumnos, el contexto y la naturaleza misma de la disciplina ó los conceptos científicos (Mateu,2005; Weissmann, 2000).
De este modo, los libros de texto se han convertido en recursos didácticos de uso muy extendido, y a lo largo del tiempo se han considerado un buen material de apoyo para el proceso enseñanza y aprendizaje, ya que presentan los contenidos de forma organizada, permitiendo en la práctica ahorrar tiempo a maestros y alumnos, que pudieran dedicarlo a la comprensión de los temas; por otra parte los libros de texto generalmente contienen propuestas de actividades para desarrollar los contenidos, que el currículo no detalla, cuestión que facilita al docente la tarea de planificar sus clases (Calvo y Martin, 2005; De Pro Bueno, Sánchez, Gaspar y Pérez, 2008); sobre todo si se considera la segunda cara del problema planteado por Tirado