6. PERSPECTIVA DE FUTURO Y CONCLUSIONES
6.1. Fortalezas de las Pymes españolas en relación con la RSE
A nuestro entender -y en esto venimos a coincidir con algunos de los posicionamientos europeos más significativos, como son el de las Eurocámaras y el del European Multistakeholders Forum on CSR- la mayoría de las Pymes son ya socialmente
responsables. Esta apreciación se funda a la vez en la valoración general de lo que una Pyme significa por su misma naturaleza y de lo que la RSE implica en su sentido más esencial, como en el análisis de las prácticas concretas que las Pymes desarrollan en su actividad cotidiana, tal y como los estudios disponibles -y en particular el incluido en el Capítulo 5 del informe- muestran.
En efecto, en el sentido más esencial de la RSE, tal y como hemos tratado de exponerlo en el Capítulo 3, una empresa es socialmente responsable cuando contribuye, utilizando medios honestos, al bien común de la sociedad a través de la realización de los fines que le son propios. Estos fines no son otros que la prestación de servicios o la fabricación de productos que satisfagan necesidades sociales, creando riqueza y proporcionando empleo. Y en este sentido, que consideremos el más primigenio y permanente de la RSE, las Pymes son precisamente las que de una manera más clara, directa y mayoritaria responden a este enfoque. Ellas son, efectivamente, las que, como ha quedado expuesto en el Capítulo 1, sostienen la economía y el empleo.
Lo hacen además, tal y como apuntábamos, de una manera honesta en la medida en que los medios que utilizan para el cumplimiento de dichos fines son, normalmente, éticos, a pesar de que las condiciones en las que tienen que operar son muchas veces muy poco favorables.
Esta honestidad en los medios guarda una relación directa con los valores éticos del propietario de la Pyme, que se convierte de este modo en el principal y espontáneo impulsor del comportamiento socialmente responsable de su empresa. Lo hace además de manera sincera y con un cierto grado de desinterés, sin ser consciente, la mayoría de las veces, que en el actual contexto de los mercados este planteamiento de la actividad de la empresa puede ser una rentable estrategia para la construcción de diferenciales ventajas competitivas. El pequeño empresario es socialmente responsable en la mayor parte de las ocasiones sin ser consciente de ello, sin identificar lo que la RSE implica. La propiedad de las Pymes está fuertemente comprometida con los empleados y con el negocio y esto hace que los comportamientos en lo que a lo largo del presente trabajo
hemos considerado núcleo fundamental e indispensable para que podamos hablar con propiedad de RSE -el trato al equipo humano y el modo de operación en el mercado- se presente espontáneamente como algo que tiene que ser cuidado de forma prioritaria. Así aparece reflejado en nuestro estudio de campo, en los otros estudios a los que hemos tenido acceso y, sobre todo, es lo que hemos verificado cuando hemos tenido ocasión de conocer de cerca realidades concretas de empresarios que, sencillamente y sin ruido, hacen bien su trabajo y se ganan honesta y esforzadamente su vida, haciendo posible, además, que otros también lo hagan. La confluencia entre propiedad y dirección es aquí, claramente y a diferencia de lo que ocurre en las grandes corporaciones en las que hay que recurrir al contrato de agencia, una fortaleza de las Pymes de cara al desarrollo de la RSE.
Esa vinculación entre propiedad y dirección hará, además, que quien toma las decisiones en la empresa tenga siempre en el horizonte la necesidad de continuidad de la empresa y, con ella, del empleo que proporciona y de los servicios que presta o los productos que fabrica.
Otro aspecto que debemos destacar en esta enumeración de fortalezas es el propio tamaño de las Pymes. Este factor juega claramente a favor de esta modalidad de empresas a la hora de propiciar los comportamientos responsables. Lo hace, en primer lugar, porque permite que la “responsabilidad” no sea un concepto más o menos abstracto y universal que al final pueda convertirse en una “cortina de humo” frente a la interpelación de lo inmediato y menudo, sino algo concreto, cercano y perfectamente reconocible en el día a día, algo que responde a una verdadera “escala humana”. Para las Pymes no cabe hablar de la “Comunidad” o la “Sociedad” como términos cuasiequivalentes a una anónima e inabarcable Humanidad. Para ellas la “Comunidad” es un entorno local, perfectamente acotado, con rostro, que les interpela de manera directa cada mañana “al abrir el negocio” y que está formado por empleados con los que muchas veces hay vínculos familiares o muy parecidos, con clientes, proveedores y distribuidores a los que se conoce bien y con los que laboriosamente se han construido relaciones perdurables, con comunidades locales a las que pertenecen no ya como “buenos ciudadanos” anónimos sino como “vecinos”, un concepto radicalmente
distinto y que obliga de una forma mucho más personal e ineludible... El origen y la operativa fuertemente ligados a entornos locales genera, por todo ello, un compromiso espontáneo con la comunidad local que a duras penas se explicita en los estudios de campo, pero que constituye una poderosa realidad que todos podemos verificar a nuestro alrededor.
En definitiva, el tamaño de las Pymes (recordemos que en un 94% son en España microempresas con menos de 10 asalariados) hace mucho más evidente que en las grandes sociedades anónimas, que una empresa es esencialmente una comunidad humana formada por todos los que hemos dado en llamar stakeholders -empleados, clientes, proveedores, vecinos…- y a los que como personas les es debido un trato acorde con la dignidad y el valor que les corresponde.
Finalmente y en relación también con esta fortaleza que hemos identificado en el tamaño, debe destacarse que este mismo factor aporta a las Pymes una flexibilidad y una capacidad de innovación muy superiores a las de las grandes empresas, casi siempre sometidas a decisiones y procesos mucho más complejos. Desde una perspectiva -como ya hemos expuesto antes, real pero claramente insuficiente- de la RSE como ajuste de las empresas a un nuevo entorno social, a que demanda compromisos con la sociedad, las Pymes parten de una situación muy favorable que les permitirá, al menos en este aspecto y salvadas las limitaciones de recursos, acometer los cambios y las adaptaciones con más velocidad.