Las personas ya no están dispuestas a permitir que su divinidad sea suprimida por un complejo de inferioridad religioso basado en una mentalidad mortalista. Las religiones que venden la muerte y promesas de un futuro bienestar en el cielo no han creado el cielo en la Tierra. El hecho es que el cielo en la Tierra puede ser una realidad práctica.
La razón por la que la mayoría de las religiones han fracasado es porque su objetivo es lograr la satisfacción fuera del cuerpo – a través de la muerte. Su objetivo ha sido alcanzado. Las escrituras llaman al cuerpo humano el templo de Dios. Pero si no encontramos a Dios aquí y ahora, la muerte no será de utilidad. Esto significa que el cuerpo humano es la única iglesia verdadera. Sólo escuchando los sermones en nuestro propio cuerpo podremos alcanzar la vida eterna. Desgraciadamente, parece que las personas aman a sus falsas religiones más que al templo viviente de Dios. Valoran más sus malos hábitos que a sus cuerpos.
Como asambleas del pueblo en el camino de la vida eterna, las iglesias cristianas supuestamente deben ser comunidades de apoyo. Pero dos mil años de historia no tuvieron un nivel de éxito muy alto. La cristiandad ortodoxa de hoy es una religión mortalista. La razón por la cual el enfoque cristiano del aborto no funciona es porque desaprueban la muerte de los fetos, mientras que venden la muerte a los adultos.
Las tradiciones religiosas que no sirven a nuestra vitalidad personal son malas. Sólo limpiando nuestro templo de tendencias mortalistas con la respiración de vida y llenando nuestras mentes de pensamientos sanos podremos salvarnos. Cada vez más personas se están dando cuenta de que el propósito de todas las escrituras es enseñarnos cómo la muerte fue creada en la historia humana, cómo deshacerse de ella y la puesta en práctica de la vida eterna.
El cristianismo es conocido por su gran brecha entre la teoría y la práctica. La doctrina de que Jesús murió por nuestros pecados es una parodia sobre la verdad de la inmortalidad. Por ejemplo, Jesús enseñó, antes de su crucifixión, que su muerte daría a sus discípulos la inmortalidad física. Creía que esto era así por la idea judía de que las personas podían sacrificar animales por sus pecados. Él fue criado en esta tradición religiosa. Sin embargo, se dio cuenta, a través de su propia muerte, de que el sacrificio humano no funcionaba mejor que el de los animales. Jesús descubrió que nadie puede morir por otro y que nadie puede salvar a otro. Todos tienen libre albedrío y deben salvarse o perderse a sí mismos. No obstante, a pesar de los hechos ocurridos en los últimos dos mil años, la iglesia cristiana continúa enseñando que la sangre de Jesús nos salva del pecado y de la muerte. Mi estudio de la Biblia, historia de la iglesia, y la observación diaria, me enseña que en dos mil años, ningún cristiano ha sido liberado del pecado o de la muerte por la muerte de Jesús. Esto es simplemente teoría. Es una falsa doctrina creada por los eclesiásticos.
| ¿Por qué los cristianos están dispuestos a aceptar una respuesta facilista cuando no funciona?
La muerte y la resurrección de Jesús pueden inspirarnos a hacerlo nosotros mismos, pero necesitamos aprender cómo. Las simples prácticas espirituales son el secreto real de la vida eterna. Pero la clave es hacerlas, no sólo conocerlas. Si deseamos estar completamente vivos debemos hacerlas. La forma del universo y tu cuerpo se mantienen por hábito. La única forma de seguir siendo la misma persona año tras año es volviendo a los mismos pensamientos. Los hábitos de pensamiento nos crean a su manera. La calidad de estos hábitos nos hacen vivir o morir.
Yo he sido cristiano durante 43 años y todavía me encanta meditar en la Biblia diariamente, pero creer en la sangre de Jesús no me ha salvado de mis pecados ni de la muerte de lo que lo hizo el hecho de creer en la inmortalidad física. Lo que me libera del pecado es cambiar mis pensamientos y mi comportamiento. Limpiar mi cuerpo energético remueve la contaminación
emocional y mental que causa enfermedades y muerte en el cuerpo y en la mente. Sólo el yoga tiene un registro confiable de haber salvado personas del pecado y la muerte.
A pesar de que he sido salvado y nací de nuevo, observo que necesito seguir salvándome a mí mismo todos los días. Sin la purificación espiritual diaria me vuelvo psicológicamente desdichado y mi cuerpo junta dolor.
Las prácticas básicas están incorporadas en la naturaleza y en tu cuerpo y mente. Estas han sido desarrolladas en detalle en el Capítulo 4. Uno no puede “terminar” nunca con las prácticas. Dejar de crecer espiritualmente es contraerse y fosilizarse y morir. Jesús no postuló una inmortalidad física irreal sino una que puedes disfrutar en tu cuerpo. Como dice la Biblia, “El don de la vida eterna puede ser tuyo”.
La mayoría de los occidentales no saben que Jesús no es el único embajador de la vida eterna. El hinduismo ortodoxo registra múltiples encarnaciones de Dios. Pero parece que los cristianos no quieren saber que Dios Padre encarna, así como lo hizo el Hijo. Por ejemplo, ignoran al gran inmortal Bíblico, Melquizedec, que también era una encarnación del Hijo. La Biblia dice “Melquizedec era un rey inmortal de los tiempos de Abraham, que no tuvo nacimiento ni muerte”. El Libro de los Hebreos dedica 5 capítulos a este gran inmortal. Jesús es llamado el sacerdote inmortal del Dios más Alto de la orden de Melquizedec. Los cristianos se olvidan que no sólo Melquizedec sino Elías y Enoc también conquistaron la muerte.
Dios en forma humana es más común en la India que en Occidente, evidentemente porque Dios tomó forma humana varias veces allí durante miles de años antes de que se desarrollaran las religiones occidentales del Judaísmo, el Cristianismo y el Islam. Dios en forma humana en India también tiene miles de años, más que las religiones orientales como el Hinduismo, Jainismo, Budismo, etc.
Parece que a los cristianos y judíos no les importa lo que Dios hacía antes de la historia de la Biblia, o después. Los cristianos de hoy no tienen idea sobre la importancia práctica y las prácticas espirituales que le permitieron a Elías, Melquizedec y Enoc ascendieran al cielo sin pasar por la muerte física. Es común que los cristianos ortodoxos y los escépticos “cientificistas” digan que los hindúes viven en la oscuridad y necesitados de salvación espiritual y material. Mientras tanto, las encarnaciones inmortales de Dios Padre pacientemente liberan de la muerte a los devotos, tanto la física como las otras, no sólo en India sino en todos lados.
La doctrina cristiana evangélica ortodoxa y otros credos teológicos sistemáticos tratan de colocar a Dios en una cajita pulcra de historia y pensamientos limitados y controlarlo, o por lo menos controlar a las personas y las puertas del cielo. Mi tratado sobre Jesús y Babaji es un intento de demostrar que ni Jesús ni Babaji caben en cajitas pequeñas construidas para ellos. Los dos viven escabulléndose de sus cajas teológicas. Jesús probablemente tendría los mismos problemas hoy con las doctrinas de los hombres que los que tuvo hace dos mil años.
No intento construir una caja más grande o mejor, sólo trato de demostrar que ni Jesús ni Babaji pueden encajar en un sistema doctrinario diseñado por humanos. Todo lo que podemos hacer es pensar en el conocimiento del que disponemos sobre estos dos inmortales y maravillarnos. Ninguna caja, ningún libro, ninguna palabra es lo suficientemente grande como para contener el misterio de estas dos personas y toda la creación, de la cual ellos y nosotros formamos parte.