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Fragmentos de la Doctrina de Seguridad Nacional

In document Pensar La Dictadura (página 118-120)

¿CÓMO SE VINCULA MALVINAS CON LA DICTADURA?

I. Fragmentos de la Doctrina de Seguridad Nacional

A continuación reproducimos fragmentos de un docu- mento que ejemplifica la circulación de la Doctrina de Seguridad Nacional en los países latinoamericanos. Se trata de una conferencia pronunciada por el Teniente Coronel D. Hamilton Alberto Díaz, reconocido antipe- ronista que en 1951 había liderado un levantamiento militar frustrado. En la conferencia es posible distingir el modo en que las Fuerzas Armadas pensaban su in- tervención en la política interna. Si bien faltaban quince años para el último golpe y cinco para el golpe de On- ganía, este documento muestra el tipo de intervención que las Fuerzas Armadas hacían sobre la población ci- vil. La conferencia, pronunciada en 1961, fue publicada por la revista Sobre en 1968.

En el fragmento de la conferencia que reproduci- mos, es posible ver cómo los cuadros FF.AA. evalúan el impacto de la proscripción del peronismo en la política argentina.

A partir de análisis de éste fueron planeando su in- tervención «quirúrgica» en la Argentina de los años se- senta y setenta.

Fuentes

«Ejército Argentino Curso de Guerra Contrarrevolucionaria

“Lucha contra el terrorismo”

Conferencia pronunciada por el señor Teniente Coronel D. Hamilton Alberto Díaz, del Servicio de Informaciones del Ejército, en el curso de Guerra Contra Revolucionaria dictado en la Escuela Superior de Guerra, 19 de octubre de 1961.

Situación Base | Antecedentes Generales

Las actividades o acciones terroristas pueden considerarse como una nueva modalidad impresa a la lucha iniciada en 1955 contra el régimen político imperante, o impuesta por éste al ser derrocado, con vistas a retomar el poder.

Para poder fijar y hacer más inteligible el proceso peronista que desencadena el terrorismo, hemos creído oportu- no seguir su evolución a partir del momento en que culmina victoriosamente el hecho militar de 1955.

El 23 de setiembre de 1955, con la llegada a la Capital Federal del General Lonardi y hecho público su discurso- programa, se abre para el peronismo –como estructura política- y a su masa adicta, un compás de expectante espera, que se cierra ante la proscripción legal del partido por ser fines políticos de esencia totalitaria y en abierta pugna con los postulados democráticos que sostiene la Revolución. Esta proscripción sumerge una rígida estructura partidaria en el terreno de la acción subrepticia que busca su salida en la subversión. Tenemos pues, configurada ya, una primera etapa en el proceso evolutivo del peronismo: la etapa subversiva, cuya culminación se alcanzará la noche del 9/10 de junio de 1956 con su fallida intentona revolucionaria.

La represión de dicho intento constituyó una verdadera sorpresa para los gestores del movimiento y al par que desbarata su organización en los cuadros directivos, retrajo a la masa una actitud más cauta.

Este retraimiento unido a las intervenciones en los organismos gremiales que aún subsisten, permitió a las autori- dades organizar y anunciar la convocatoria a Constituyentes. Este nuevo episodio, unido al sistema de proporciona- lidad que ensayaba y ajustado al reciente estatuto de los partidos políticos trajo como consecuencia el despertar de

las ambiciones de algunos dirigentes peronistas, que crean una serie de partidos neo y pro peronistas con la finalidad de concurrir al comicio.

De estos hechos surgen consecuencias de suma importancia para el futuro: se produce la fractura política dentro del peronismo, perfilándose netamente una corriente abstencionista –línea dura– que propicia el voto en blanco y responde a las directivas de Perón; y una corriente concurrencista, propiciadora del voto positivo y que encarna el alzamiento frente al ex líder de algunos de sus dirigentes.

Y es de suma importancia esta división, porque de ella se originarán los actos de te- rrorismo que intentaremos explicar en esta conferencia, y de ella nacerá también el co- mercio electoral que será a la postre otro desencadenante de aquellos mismos actos. El paréntesis que, a la actividad subversiva abre la represión del movimiento de junio de 56, es roto con el alzamiento casi simultáneo de dos campañas de preparación psicológica: una de origen peronista y centrada sobre la convocatoria a elecciones a Constituyentes (La «Constituyente trampa» es el lema); ambas –complementada la primera por la campaña del voto en blanco– contribuyen al fracaso de dicha asamblea. Pero por sobre todo, ambas sirven para provocar una reacción en la retraída masa peronista y sus directivos y le permite a la llamada línea dura, siguiendo las profusas directivas que le llegan del exterior, incursionar en un nuevo campo subversivo: el sabo- taje, etapa primigenia del futuro plan terrorista.

Como referencia y con el objeto de mejor aclarar el proceso a que nos referimos, debemos señalar como hechos claves del mismo:

- la intervención a los organismos gremiales

- la proscripción del partido peronista y confiscación de sus bienes - la represión de junio de 1956

- el estatuto de los partidos políticos - la derogación de la Constitución de 1949

- la convocatoria a Constituyentes con el sistema de la proporcionalidad - el fracaso de la convención

- la convocatoria a elecciones presidenciales

Esta serie de hechos políticos que se encadenan durante el gobierno revoluciona- rio, inducen al movimiento peronista hacia un camino político: el comercio electoral y

hacia un camino subversivo: la agitación gremial y el sabotaje con vistas a crear el clima propicio a la rebelión. Entre estos dos polos: rebelión y comercio electoral, oscila el peronismo en lo que resta del gobierno revolucionario.»

(Revista Lucha Armada en la Argentina, N°3, junio-julio-agosto de 2005, «Do- cumentos», Presentación de Roberto Baschetti.)

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