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PRIMERA PARTE

FRENTE AL PSOE COMO ELEMENTO AGLUTINADOR DE LA IZQUIERDA.

La búsqueda de la unidad de los socialistas fue una constante en el PSOE durante los años de la Transición, pero hubo dos premisas claras que marcaron, como en este apartado intentaremos demostrar, el éxito electoral del partido en 1982. La primera fue defender que la unidad de los socialistas no pasaba por la suma de las siglas de partidos o una coalición de socialistas o de partidos de izquierdas, sino que debía producirse bajo las irrenunciables siglas del PSOE. La segunda fue extender la ideología del partido hacia la izquierda y hacia el centro, para que dentro de las siglas del PSOE cupieran la izquierda más extrema y la socialdemocracia más moderada. Estas apuestas les obligaron a tener paciencia y a no precipitarse cuando en

45 La mayoría de los autores opinan que el PCE resistió mejor durante los años del exilio y estaba en mejores

condiciones organizativas que el PSOE tras la muerte de Franco. Como veremos en otro punto de esta tesis Richard Gunther señala que durante los años de las clandestinidad el PCE fue capaz de atraer a personas de distinta procedencia social y a intelectuales que transformaron al PCE en un partido político moderno y joven, preparados para gobernar, sin embargo en el momento clave de las primeras elecciones democráticas en 1977 los ciudadanos no apostaron con su voto por el PCE. Recogemos aquí el trabajo de Fernando Nistal que en su tesis doctoral titulada “El papel del Partido Comunista de España en la Transición democrática española” concluye, tras un interesante repaso a la trayectoria del PCE, que la falta de sintonía entre los comunistas y la sociedad española determinó su fracaso electoral en 1977: “A la vista de estos resultados parecía evidente que se devaluaba de manera significativa el peso político del Partido Comunista de España, tanto en el ámbito de la política interna como dentro del conjunto de los partidos comunistas. Aquella fue, pues, una derrota histórica de la que el PCE ya nunca se pudo recuperar. Realmente, lo que reflejaban esos 20 escaños comunistas era la constatación de la escasa sintonía que existía entre el PCE y la sociedad española. Unos pocos meses de legalidad habían desecho los espejismos provocados por la clandestinidad, que proporcionaba al Partido Comunista de España una falsa aureola de gran partido en torno al cual iba a girar la transición a la democracia.” (Nistal, 2011: 264)

las elecciones de 1977 el PSP de Tierno Galván47 acudió en solitario y mermó las posibilidades

de victoria del PSOE. Al mismo tiempo la amplitud de lo que podríamos llamar “vasta unidad ideológica”, provocó que personas de muy distinta base ideológica terminaran conviviendo en el mismo partido aunque con grandes dificultades e incomodidades. Encontraremos un ejemplo ilustrativo en una carta de dimisión con fecha de enero de 1977, en la que Miguel Boyer expresaba a Felipe González su incapacidad para sentirse cómodo ideológicamente en el partido. Como sabemos Boyer regresó posteriormente al PSOE y terminó como ministro de Economía del primer gobierno socialista, como prueba de los esfuerzos realizados para que todos cupieran en el PSOE. Esta carta y un dosier con notas manuscritas de Felipe González, al que también haremos referencia, nos sirven para pensar que la implicación personal de Felipe González por dar acogida dentro del PSOE a líderes con ideologías diferentes dentro del sector socialista y socialdemócrata y atraer a otros partidos socialistas fue total. En las negociaciones con otros partidos participaron otros dirigentes, pero siempre que hizo falta su implicación directa intervino. Iríamos más lejos. La unidad y la extensión ideológica fueron posibles gracias al fuerte liderazgo de Felipe González.

3.1.- La búsqueda de la unidad de los socialistas bajo las siglas del PSOE.

Vamos a centrarnos primero en los dos aspectos más pragmáticos de la unidad de los socialistas. El primero sería la unidad dentro del PSOE y el segundo sería la unidad con otros partidos socialistas, sobre todo con el que hubiera podido representar una alternativa con opciones a liderar el socialismo en España, como fue el PSP de Enrique Tierno Galván.

3.1.1.- La unidad dentro del PSOE. El reencuentro con el sector histórico.

Lejos de empezar uniendo al PSOE, los renovadores del interior provocaron la escisión del partido cuando llegaron a la dirección en 1972. Como ya hemos visto el artículo “Los informes de la praxis” representó una declaración de guerra y la vieja dirección así se la tomó. Tras el XII Congreso en el exilio, el PSOE quedó dividido y surgió la denominación de PSOE histórico para referirse al grupo escindido liderado por el anterior Secretario General, Rodolfo Llopis. Pero desde el primer momento, ya en los debates y resoluciones de ese congreso de la ruptura, la nueva dirección inició la estrategia de unir a los socialistas bajo las únicas siglas del PSOE. En su Posición Política, la nueva dirección dejó claro cuál era su intención sobre el resto de socialistas españoles: “Reagrupar las fuerzas socialistas dispersas por toda la geografía ibérica”48. Como decimos la nueva dirección socialista inició desde un primer momento lo que

denominó “reagrupación socialista” y en enero de 1973, realizaron un llamamiento a todos los socialistas que quisieran sumarse al proyecto.

“Se parte del supuesto evidente, de la existencia de socialistas, que no se encuentran militando en nuestro Partido. (…) Y es precisamente esta situación de hecho, la que exige del Partido una respuesta. Y esta, no puede ser otra que la de afirmar una vez más, que las puertas del PSOE están abiertas para todos aquellos que siendo socialistas acepten lealmente, no sólo los acuerdos de nuestros Congresos sino también nuestra disciplina orgánica (…) Sobre estos supuestos previos, el PSOE

47 Enrique Tierno Galván participó en el bando republicano durante la Guerra Civil española. Catedrático de Derecho

político en las universidades de Murcia y Salamanca fue separado de la cátedra por su actividad contra el régimen de Franco. Militó durante un tiempo en la Federación Socialista Madrileña de donde fue expulsado por sus diferencias con Rodolfo Llopis. Más tarde fundó el Partido Socialista del Interior que a partir de 1º974 pasó a denominarse Partido Socialista Popular. En 1979 el PSP se fusionó con el PSOE.

declara su firme voluntad de iniciar un diálogo eficaz con todos aquellos, que siendo socialistas, lo deseen”49.

En 1974, cuando la Internacional Socialista dio por bueno el congreso del PSOE renovado frente al celebrado por el PSOE histórico como vimos en el punto anterior, volvieron a mostrar su predisposición para recibir a todos los socialistas que en su día se habían podido equivocar. Es importante subrayar aquí como hecho definitivo la decisión que había tomado la Internacional Socialista considerando al PSOE de los renovadores como el legítimo PSOE. Ese mismo año el propio Felipe González en el informe de gestión ante el plenario del XIII Congreso, destacó la importancia de unir a todos los socialistas bajo las siglas del PSOE.

“…el partido continúe la tarea de agrupamiento de toda la expresión socialista de nuestro país (…) El partido tiene que ser capaz de aglutinar toda esa expresión socialista (…) y sin caer en triunfalismos, todas las formaciones socialistas de nuestro país nos conceden el privilegio de ser los protagonistas de esa alternativa”50.

A principios de 1976 muchos de los socialistas que siguieron a Llopis en 1972 estaban volviendo al partido y se articularon fórmulas de integración. En el Comité Nacional, reunido en Madrid los días 17 y 18 de enero de 1976, lejos de revanchismos se acordó facilitar al máximo el camino hacia la reunificación y se propusieron asambleas conjuntas en los lugares donde cohabitaban los dos sectores y que se integraran en los lugares donde sólo tenía presencia el PSOE. En la escuela de verano organizada por el partido y celebrada en El Escorial en verano de 1976, Felipe González reconoció la preocupación de la dirección por la unidad socialista y apostó por el PSOE como el mejor partido para liderarla. Felipe González era partidario de “tener las puertas abiertas a un proceso de entendimiento dialéctico con los demás grupos socialistas”51. Lo que pretendía el líder socialista era acoger bajo las siglas del PSOE a toda la

izquierda. Cuando pronunció estas palabras estaba pensando tanto en atraer a militantes y dirigentes del PSOE histórico como de otros partidos que se llamaban socialistas. Un punto común en toda esta estrategia fue la intención de recuperar hasta el último militante socialista sin revanchismos ni ajustes de cuentas que hubieran podido obstaculizar la suma.

Aunque un PSOE histórico muy debilitado llegó a presentarse a las primeras elecciones democráticas de junio de 1977, cuando se celebró el primer congreso en suelo español del PSOE después del exilio, en diciembre de 1976, uno de los factores que los socialistas se esforzaron en destacar fue el de que sería el congreso de la unidad de los socialistas. En su discurso Felipe González, recogió las dos ideas con las que hemos titulado este epígrafe: la unidad de los socialistas y la apertura ideológica.

“…que convivan en su interior (en el partido), desde los marxistas no- leninistas hasta los socialdemócratas que no se conviertan en meros gerentes de la sociedad capitalista. A partir de esta definición, muy somera, abordamos el problema de la unidad de los socialistas, no sólo con optimismo, sino con toda la flexibilidad que sea necesaria”52.

En las publicaciones que se realizaron con motivo del congreso la dirección del PSOE dio por cerrada la crisis con el sector histórico, de nuevo recogían palabras de González, que se había referido a la denominación del PSOE como ”bien llamado histórico y bien llamado renovado”53. Nada de revanchismos ni viejas disputas, todo el que quisiera podía volver al PSOE

49 “Reagrupación socialista”, El Socialista, enero 1973, p.1.

50 “XIII Congreso. Resumen del informe de la comisión ejecutiva sobre la situación española y la política del partido”, El

Socialista, tercera época n. 30, primera quincena diciembre 1974, p.5.

51 “Línea política del PSOE”, Socialismo es libertad, Cuadernos para el diálogo, 1976.

52 “Entrevista Felipe González”, El Socialista, Edición especial XXVII Congreso, n.1, 5 de diciembre de 1976, p.4. 53 “Hoy la unidad”, El Socialista, Edición especial XXVII Congreso, n.2, 6 de diciembre de 1976, p.3.

y sería tratado como si nunca se hubiera marchado. A cambio la dirección evitaba la dispersión del voto socialista, el principal objetivo. Junto a la identificación del socialismo con la libertad, la reunificación del PSOE fue el otro mensaje que los dirigentes del PSOE se esforzaron en dar en el primer congreso tras el exilio celebrado en Madrid en diciembre de 1976, aunque recordemos que en esos momentos el PSOE histórico todavía no se había disuelto.

3.1.2.- La unidad con otros partidos de la izquierda. La absorción del PSP tras las primeras elecciones democráticas.

Al tiempo que los dirigentes socialistas intentaban cerrar la crisis abierta en 1972 con sus compañeros del PSOE, en paralelo su objetivo fue lograr la unidad de todos los socialistas. En algunos casos también antiguos militantes del PSOE como era el caso de Enrique Tierno Galván que lideraba el Partido Socialista del Interior (PSI) y que con el tiempo pasó a denominarse Partido Socialista de los Pueblos (PSP). Ya en la sesión plenaria del congreso de 1972 los dirigentes del partido dedicaron una parte de sus intervenciones a los grupos que se denominaban socialistas dentro de España al margen del PSOE.

“Existe, después, el llamado Partido Socialista del Interior. Partido, fundamentalmente creado alrededor de un grupo de intelectuales encabezados por Tierno Galván. En torno a este profesor, que como tal merece todos nuestros respetos, se han aglutinado un conjunto de intelectuales con alguna incidencia en la opinión y que en un momento determinado adoptaron la resolución de llamarse PSI. (…) Tierno Galván ingresó en la Agrupación Socialista Madrileña – no voy a juzgar su conducta en ella- pero el hecho es que fue expulsado de la misma. Entonces como reacción ante el Partido, podemos decir, y no es un juicio de valor, que la gran obsesión de Tierno Galván es terminar con el PSOE. La forma de acabar con él, más demagógica y más fácil, era presentar la existencia de un grupo socialista en España, que renegaba del sacrificio de nuestros militantes y que se presentara al pueblo español con una imagen “rejuvenecida”, totalmente desvinculada del socialismo histórico y por ello lo llamó Partido Socialista del Interior, con una voluntad inequívoca de enfrentarlo con nuestros compañeros del exilio. (…) El día que Tierno Galván y su grupo de intelectuales se presente en las plataformas políticas como un mero grupo socialista, no existirá por nuestra parte el menor rencor, olvidaremos todo lo ocurrido y le podremos tender una mano siempre y cuando sus actitudes no sean contrarias a nuestras organizaciones” 54

Además del PSP, que desde nuestro punto de vista representaba la principal amenaza al PSOE dentro del ámbito estrictamente socialista, existían otros dos elementos principales de dispersión. En primer lugar los partidos socialistas regionales, sobre todo en las regiones nacionalistas, y en segundo lugar una larga lista de partidos surgidos tras la muerte de franco que incluían el término socialista en sus siglas. La dirección del PSOE centró sus esfuerzos en el PSP y en los partidos socialistas regionales ya que entendió como circunstancial la aparición exagerada de partidos socialistas y en esos momentos eran muchos los nuevos militantes que estaban llegando al PSOE procedentes de otros sectores y partidos de la izquierda. Como ejemplo de ello recogemos el testimonio dado por Joaquín Arango a Tom Burns. Arango había militado en su juventud en grupos de ultraizquierda, con posterioridad participó en el proyecto de la Federación de Partidos Socialistas y en las postrimerías de las primeras elecciones democráticas de 1977 llegó al PSOE.

“Nos dimos cuenta de que el espacio del socialismo democrático lo había ganado el PSOE. Entonces teníamos dos posibilidades: o entrar en el PSOE o irnos a casa. Lo que no tenía sentido era mantener otras marcas porque

lo único que éstas iban a hacer era entorpecer y crear confusión. El único tren que iba a alguna parte era el PSOE.” (Burns Marañón, 1996: 98)

Como decimos desde 1972 los llamamientos a la unidad fueron constantes. En 1973 pusieron en marcha la Conferencia Socialista Ibérica, con la intención de atraer a partidos socialistas existentes en algunas regiones como el Movimiento Socialista Catalán, el Partido Socialista Valenciano o el Partido Socialista Gallego. Los dirigentes del PSOE insistieron en la idea una y otra vez. Para ellos era una prioridad que los socialistas se unieran pero bajo el liderazgo del PSOE. En el Comité Nacional de mayo de 1975 Felipe González insistió en que “debe existir una sola Organización Socialista cuyo eje de cristalización ha de ser nuestro Partido”55. La estrategia del PSOE, reconocida por el propio Felipe González56, pasó por no

ceder el protagonismo a nadie, por eso, si bien había promovido la Conferencia Socialista Ibérica para atraer socialismos periféricos no mostraron ningún interés por la Confederación Socialista promovida por Tierno Galván. La estrategia era clara, los dirigente del PSOE hacían constantes llamamientos a la unidad de los socialistas pero mostrándose recelosos de cualquier iniciativa que no fuera liderada por el PSOE y que preservara sus siglas.

En junio de 1976 una delegación del PSOE asistió al tercer congreso del PSP. Evitaron las críticas en público en aras de la unidad de los socialistas, pero la comisión ejecutiva envió un comunicado interno a las federaciones donde hizo un análisis crítico del funcionamiento orgánico del PSP y, lo más importante, descartó una posible coalición de cara a unas elecciones. Criticaban la falta de debate sobre la gestión de la dirección y ponían en evidencia el funcionamiento orgánico del propio congreso. En cuanto a la unidad de los socialistas informaron que lo que proponían era “una plataforma electoral común de todos los socialistas” que en opinión de la dirección del PSOE “serviría para consolidar la división y para enmascarar cuál es la representación real de cada partido”57. Esta frase, bajo nuestro punto de vista, es

clave para entender la actitud de la dirección del PSOE que no quiso en ningún momento equiparar las siglas del PSOE a las de ningún otro partido para no “enmascarar” la ventaja de la que el PSOE disponía dentro del socialismo español.

Los partidos socialistas regionales de Baleares, Cataluña, Andalucía y Galicia, a los que se les unió el PSP propusieron de cara a las elecciones generales una candidatura común con la fórmula general de Unidad Socialista, junto a las siglas de cada partido. El PSOE se opuso. El XXVII congreso tomó una decisión clave que fue utilizada por la dirección del PSOE como argumento para no ceder ante la posibilidad de formar parte de una coalición renunciando a las siglas del partido. Felipe González lo explicó en febrero de 1977.

“Cuando celebramos nuestro Congreso, decidimos que el Partido Socialista afrontaría como tal las primeras elecciones que se produjeran en el país. Entendimos todos que esto contribuye al esclarecimiento del panorama político y que el desarrollo de la organización es uno de los factores determinantes en la construcción de la unidad socialista. Desde fuera se nos acusó de antiunitarios, sin apreciar que también fue resolución del Congreso la de intentar la unidad entre todos los socialistas. Nuestros militantes saben que el Partido Socialista Obrero Español es hoy la sigla más conocida de las que pueblan con tan gran abundancia nuestra geografía política. Este es un dato objetivo, no un signo de altanería o prepotencia. Saben también que, por voluntad del Congreso, no es posible negociar esta sigla…”58

55 “Informe del primer secretario al Comité Nacional”, El Socialista, tercera época n. 42, segunda quincena de junio

1975, p.2.

56 Entrevista con Felipe González, pregunta 30, (anexo 1).

57 Comunicado Comisión Ejecutiva, junio 1976. Archivo Histórico PSOE. 58 “Unidad socialista” El Socialista, año 91, 1 de febrero de 1977, p. 3.

Ese mismo mes de febrero el Comité Federal aprobó una resolución en la que instó a todos los socialistas a hablar de candidatos y de programas pero siempre bajo las siglas del PSOE. La estrategia se basaba en un documento interno en el que se planteaba que el proceso de unificación debería estar terminado antes de final de año. En dicho documento, la dirección del PSOE hablaba de tres fases: una primera de “compromiso público de unidad organizativa y articulación federal”, una segunda fase de “candidatura de unidad socialista” y una tercera fase que proyectaba, por falta de tiempo, para después de las elecciones de junio que consistiría en la “materialización de la unidad organizativa”59. El documento recogía la celebración de

congresos de unificación en nacionalidades y regiones y un congreso federal de unificación posterior en diciembre. Felipe González tuvo claro que la estructura del partido debería ser federal, igual a la que iba a tener el Estado: “si se concibe el Estado de forma federal, es decir,