Por Carmen Santiago
DE FRENTE A UN ELOHIM
Adriana es una mujer de 30 años, profesional, cuyo trabajo esta orientado al servicio social legal , por lo que su gestión es una tabla de salvaguarda para muchas personas en apuros. Ella vivó así su experiencia con ángeles:
“Estoy en una altura y hay una ventana al frente. Una manta café cubre mis pies, es suave, de lana. Visto un pantalón blanco de satín, es largo con bolsillos. Llevo calcetines blancos y suecos rosados, y una polera de algodón blanca. Mi pelo es liso, castaño claro, recogido y está adornado por una flor naranja. Noto que en mi garganta hay un hundimiento (...)
El lugar donde me encuentro no es de cristal, es blanco, pero no logro distinguir bien... he girado y ahora ante mí veo una mesa de fierro negra con tope de cristal apoyada contra la pared. Noto que la ventana está ahora a mi derecha y tiene un marco negro también.
El Ángel cruza la ‘habitación’ y se pone tras de mi , tal como dijiste. Se encuentra descalzo, viste túnica blanca, la que tiene una pechera triangular decorada con zirconias plateadas. Las mangas son anchas y muy largas (hasta los dedos). Veo que su cara luce como la de un niño de 6 años, es extraño... no se condice con el resto de su cuerpo, pues es como adulto, es de mi porte... su cabello es ondulando en las puntas (como bucles), color caramelo. Sus ojos son negros, por lo que no se distingue su pupila (esto da una sensación de gran
ve vulnerable como un perrito... me acerco y le acaricio el cabello, lo abrazo, entonces todo se suaviza.
Su Nombre: MAROWS.
Me toca la mano derecha y me señala un lavabo, donde hay un jarrón sin asa, me paro con su guía y me acerco, entonces me lavo la cara y él me pasa una toalla blanca... Tras esto ahora veo; ya no lo veo como un niño. Me siento protegida y atraída por él. Aunque su cara no es de niño tiene su piel muy tersa y me da la sensación como si fuese un hombre de 40 años.
Consultado por los Dones y Virtudes de su protegida, Marows se apronta nominar: Sencillez, compasión, empatía, fuerza, perseverancia. Además menciona la impaciencia (como gestadora de la paciencia) y la Congoja (gestadora de la dicha, de la alegría interior) ‘Pero no te inquietes por ello , pues eres linda. Aún no te has dado cuenta...’ (y en la buena tierra de la belleza interior, germinan todas las semillas.). Ahora yo me siento que soy una niña y él no...
Consultado el ángel sobre qué es lo que Adriana debe evitar, pues inhibe su avance interior y retarda su retorno al Dios, él menciona claramente: personas y posteriormente muestra a su protegida un gran número de gente que ella conoce y que el ángel advierte que ha de ser cuidadosa y mesurada en el trato y al relacionarse con ellos. El le explica que porqué: ‘Porque son diferentes a tu naturaleza y hay mucha sensibilidad en ti, y no tienes esas defensas. Pero está bien que así sea, porque tienes que liberarte de todo eso y asumir tu sensibilidad para ascender. Posteriormente él se pone a meditar con sus manos sobre las rodillas. También debes evitar el miedo, porque te produce angustia y te paraliza. ¿de qué manera puede evitar eso? Con Amor puedes minimizarlo.
El lugar especial: Primero Marows visita la casa de Adriana y la recorre realizando gestos que ella no logra comprender. Aquí ella cambia su apariencia, pues viste una túnica blanca. La terapeuta responde a un llamado e invoca a Uriel, el Arcángel de la Protección, quien desciende inmediatamente y su sola presencia – acompañada con su intención- generan una intensidad lumínica muy poderosa que sella con Protección su casa por dentro y por fuera. Posteriormente Adriana -junto a su ángel- visitan un lugar que luce como ‘el cielo’ pues hay nubes. Ella observa a su ángel y lo compara con un personaje
Gabriela de Lourdes
ficticio de una novela ante lo cual, Marows lanza una carcajada y no para de reir. Desconociendo ella que él leyó su mente y que dicha analogía le causa tanta gracia, le pregunta por qué ríe tanto... Marows le explica con paciencia que le parece muy divertida la comparación, sin embargo él no es como ese personaje del libro. El le explica que ‘Yo soy igual, pero diferente’, y agrega ‘puedes sentir de mí la sensación te causa el personaje referida a la protección y al Amor Incondicional’. Esa es la forma en que explica y, además, expresa que no le desagrada la comparación.
El encuentro con un ser especial, reviste características inusuales: ‘Estoy ante un ser gigante, es como 5 veces mi tamaño y tiene cara de mujer, su pelo esta cubierto, parece ser gorda, sin embargo sus manos y rostro son delgados. La terapeuta solicita que le pregunte ¿Eres un Elohim? A lo que el ser responde ‘Sí’. Su nombre: YA. Adriana nota que su ángel protector luce orgulloso presentando a su protegida a este gran ser y la mira fijamente. Entonces comienza a sentir tal flujo de energía que experimenta un gran mareo como si estuviese sumergida en un torbellino que la hace girar y girar... Marows la toma firmemente abrazándola poniendo su brazo derecho en su espalda y tomando su hombro derecho. La Elohim toma una caja blanca y se la ofrece a ‘Esta vacía’ dice al observar su interior, pero Ya le aclara que en ella hay dones que le son dados, pero que aún no está lista para verlos... ‘No los voy a ver esta vez’ - dice, sin embargo se le aclara que estos dones se integran en esta ocasión. Ya sonríe y devuelve la caja, luego se retira sentada sobre su sitial, el cual gira y se aleja. Posteriormente, Marows se pone ante Adriana, toma sus dos manos y realiza lo que parece ser una oración ‘es como si me envolviera’- dice, la abraza y el mareo ha cesa por completo. Ambos se desplazan, descienden por una escalera de luz, donde hay vegetación, es todo muy verde. Bajo un árbol, meditando en posición de Yogui, ella encuentra a una persona que reconoce, sin embargo se resiste a vincularse con ésta, pues la descoloca y se aleja. Al preguntar porqué la llevan ante esa persona, le dice ‘Tú sabes lo que significa’. Marows, se encuentra apenado pues ella no logró aprovechar la ocasión de crecer en relación a esta persona, caminan juntos y se alejan cabizbajos, pisando las hojas caídas de los árboles que allí abundan.
Ambos vuelven al lugar donde originalmente se reencontraron y se sentaron en el sillón blanco. Marows, ante la solicitud de la terapeuta, recordó que tenía este obsequio especial para su protegida: le entrega un objeto de metal dorado, es de
pone en su cuello. El símbolo representa protección, debe usarlo cuando determinadas personas se le acerquen y se activa tocándolo.
Curiosa y excepcionalmente, él se para y se va sin ‘despedirse’, tampoco trae a su protegida de vuelva a su cuerpo, sino que ella retorna por sí misma, guiada por la terapeuta, dando fin a la sesión.
LAS GRANDIOSAS EXPERIENCIAS DE LOS MÁS PEQUEÑOS
Las experiencias de los niños son lejos espectaculares, pues ellos carecen de límites a la hora de vivir el encuentro, de modo que los ángeles actúan más a sus anchas y los chicos… ¡nos dan lecciones!