Panel de Violencia Intrafamiliar
3. FREUD, Sigmund (1920), Más allá del principio del placer, en Obras Completas (1996) Buenos Aires: Editorial Amorrortu.
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El concepto de compulsión a la repetición creado por Sig- mund Freud3 ha permitido proponer la noción de “revicti-
mización” como otra importante respuesta frente al trau- ma en personas afectadas. La revictimización describe el exponerse compulsivamente a situaciones que se parez- can al trauma original, como una manera de ganar con- trol sobre éste. Así, el trauma sería repetido en varios nive- les, en el comportamiento, en la emoción, en lo fisiológico y neuroendocrinológico. En relación al comportamiento, la reactuación del trauma puede tomar la forma de au- todestructividad, de generar daño a otros y/o de revicti- mizacion. Esta última nos ayuda comprender mejor dos fenómenos, la dificultad de las mujeres que sufren abusos para terminar con estas relaciones, tendencia a permane- cer y volver con sus parejas a pesar de la violencia y por otro lado, la recurrencia con que estas mujeres establecen nuevas relaciones en la que nuevamente sufren abusos. Considerando las categorías clínicas expuestas anterior- mente y las respuestas que genera el trauma en las mu- jeres afectadas, se debe tener una serie de consideracio- nes clínicas al momento de evaluar a estas consultantes. Como ha planteado Carla Crempien, La principal es tener conciencia de que estas mujeres han vivido un proceso de traumatización, con la implicancia que esto tiene que dar al profesional una mirada particular sobre el fenómeno y lo lleva a manejar desde premisas hasta herramientas teóricas y técnicas consecuentes con esta mirada.
Un efecto primordial para el tratamiento de la traumati- zación por violencia es la generación de un vínculo seguro con otra persona distinta a quien la ha abusado. Hablamos de una figura de apego que proporcione la confianza para explorar en sus experiencias difíciles y para interrumpir el aislamiento emocional y social, que contribuye a mante- ner a estas mujeres en patrones repetitivos de abuso. Es importante considerar que como producto de las di- námicas de la traumatización, estas mujeres presentan actitudes y conductas ambivalentes, reflejadas en el sepa- rarse y volver a juntarse, denunciar y luego desistir, aun- que hayan riesgos para sí o para los hijos. Y también se refleja constantemente en el asistir al tratamiento y lue- go abandonarlo y esta ambivalencia genera frustración, sensación de desgaste y rabia en quienes intervienen en
violencia y puede llevar a desarrollar exigencias desmedi- das hacia esta mujeres consultantes, desvinculándose de ellas, o bien puede interferir con las intervenciones en la medida de no ser capaz de tolerar esta ambivalencia, estas mujeres se sentirán exigidas, dejarán fuera de la relación sentimientos que perciban como inadecuados de sentir y al quedar fuera no serían trabajados, serían actuados o no se verían avances en el tratamiento.
Dar el espacio a las mujeres para hablar de su apego a su pareja, porque este apego de todas maneras existe, aun- que no se hable, y porque lo fundamental para poder es- tablecer una relación de ayuda eficiente es la generación de un vínculo seguro y aceptador del ser, de la mujer que sufre violencia. De la misma manera, se debe reconocer y no negar el trauma, ya que lo peor es la desatención, el afirmar que no ha sucedido nada, que no hubo ningún mal en ello. Esto último es fundamentalmente lo que hace al traumatismo patógeno. Estos choques graves serían su- perados sin consecuencias neuróticas traumáticas, si se escucha con toda la comprensión, ternura y sinceridad apropiada, al modo de una madre presente.
En resumidas cuentas, las principales consideraciones clí- nicas a tener con estas consultantes son: la atención a la contra-transferencia; mantener la estabilidad del setting que permita reconstruir la confianza en el ambiente; ofre- cerse como un yo auxiliar ante un yo fraccionado; permi- tir la elaboración significante del trauma y promover el análisis de la transgeneracionalidad del trauma.
A pesar de que ha habido algunos avances sectoriales, aun no contamos con una política de Estado que aborde de manera integral la prevención y la atención de la violencia hacia las mujeres y la violencia intrafamiliar. Las miradas polarizadas, opuestas y reduccionistas de los problemas y los fenómenos aun predominan.
Durante las últimas décadas han sido escasas las políticas para desarrollar cambios culturales en las relaciones entre las personas en los distintos ámbitos.
La ausencia de políticas públicas integrales también se relaciona con la casi nula inclusión de los hombres como sector social desde y hacia el cual desarrollar políticas
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públicas. La escasez de iniciativas de trasformación cul- tural, como la promoción de formas de socialización de los hombres desde modelos más integrales y flexibles, así como de iniciativas que complementen el control social y judicial de las conductas violentas con espacios de ree- ducación, de trabajo terapéutico especializado, de elabo- ración de sus propias historias de maltrato o profundas carencias, así como el tratamiento médico psiquiátrico en un porcentaje no menor de casos, son muestras de ello. El desarrollo de tratamientos especializados desde una perspectiva de género con hombres que ejercen violen- cia, puede ser una potente intervención protectora hacia las mujeres.
Estas reflexiones son centrales a la hora de la implementa- ción de planes y programas de abordaje de la violencia in-
trafamiliar en la Atención Primaria y también en los otros niveles de Atención en Salud, incluida la Atención en Sa- lud Mental en el Nivel de Especialidad. Esta preocupación ha sido parte del trabajo que mi equipo ha desarrollado desde el año 2002 para la implementación de respuestas y niveles de resolución de la violencia intrafamiliar y de género desde el sector salud.
Sólo una política de Estado, que involucre transversal- mente y coordinadamente a las distintas instancias, in- cluído los ciudadanos, así como una mirada integral, tanto respecto de los actores involucrados, como de la consideración de las distintas fases de intervención desde la promoción, la sanción de la violencia, como el trata- miento y reparación para los afectados, podrá significar avances reales hacia una sociedad más humana y feliz.
“TRASTORNOS DE PERSONALIDAD:
HACIA UNA MIRADA INTEGRAL"
Esta obra fue concebida como una instancia de ayuda y consulta para los profesionales de la salud mental y quienes deseen comprender, desde una mirada integral, los trastornos de personalidad y su tratamiento. Este trabajo posee el gran mérito de poder reunir a cincuenta y cinco profesionales de primer nivel, entre médicos y psicólogos, quienes a través de una mirada integradora y multidimensional, desarrollan distintos tópicos que permiten no sólo una aproximación al tema de los trastornos de personalidad, sino también una mayor comprensión y actualización.
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