56 TABLA 4
Relación entre el nivel de conocimientos de madres primíparas sobre alimentación complementaria y estado nutricional del lactante: Talla para la edad. Puesto de Salud Puente Piedra - Huamachuco, 2013.
TALLA PARA LA EDAD
NIVEL DE CONOCIMIENTOS DE MADRES PRIMÍPARAS SOBRE ALIMENTACIÓN
COMPLEMENTARIA Nivel de Conocimientos Medio Nivel de Conocimientos Alto Frecuencia % Frecuencia % Talla Baja 33 28% 12 10% Talla Normal 64 55% 7 6% Talla Alta 0 0% 0 0% TOTAL 97 84% 19 16% FUENTE: ECMAC. X2= 75,681 p= 0,017
La tabla 4, muestra la distribución de madres primíparas según el nivel de conocimientos sobre alimentación complementaria y el estado nutricional del lactante según talla para la edad; observándose que del 84 por ciento de madres primíparas que presentan nivel de conocimientos medio, el 55 por ciento de sus lactantes tienen talla normal para su edad y el 28 por ciento talla baja; y del 16 por ciento de madres primíparas que presentan nivel de conocimientos alto, el 10 por ciento de sus lactantes tienen talla baja para su edad y el 6 por ciento talla normal.
57 GRÁFICO 4
Relación entre el nivel de conocimientos de madres primíparas sobre alimentación complementaria y estado nutricional del lactante: Talla para la edad. Puesto de Salud Puente Piedra - Huamachuco, 2013.
58 TABLA 5
Relación entre el nivel de conocimientos de madres primíparas sobre alimentación complementaria y estado nutricional del lactante: Peso para la talla. Puesto de Salud Puente Piedra - Huamachuco, 2013.
PESO PARA LA TALLA
NIVEL DE CONOCIMIENTOS DE MADRES PRIMÍPARAS SOBRE ALIMENTACIÓN
COMPLEMENTARIA Nivel de Conocimientos Medio Nivel de Conocimientos Alto Frecuencia % Frecuencia % Desnutrido 0 0% 0 0% Normal 95 82% 19 16% Sobrepeso 2 2% 0 0% TOTAL 97 84% 19 16% FUENTE: ECMAC. X² = 0.399 P = 0.5278
La tabla 5, muestra la distribución de madres primíparas según el nivel de conocimientos sobre alimentación complementaria y el estado nutricional del lactante según peso para la edad; observándose que del 84 por ciento de madres primíparas que presentan nivel de conocimientos medio, el 82 por ciento de sus lactantes tienen peso normal para su edad y el 2 por ciento tienen sobrepeso; y del 16 por ciento de madres primíparas que califican en un nivel de conocimientos alto, el 16 por ciento de sus lactantes tienen peso normal.
59 GRÁFICO 5
Relación entre el nivel de conocimientos de madres primíparas sobre alimentación complementaria y estado nutricional del lactante: Peso para la talla. Puesto de Salud Puente Piedra - Huamachuco, 2013.
FUENTE: ECMAC.
60 I. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
El primer año de vida de todo ser humano es considerado crítico y de vital importancia, es la etapa más vulnerable de la vida, independientemente de la presencia de un daño ambiental o biológico establecido, o el riesgo de que esta ocurra, debido a que se cumple una secuencia ordenada y previsible de crecimiento y desarrollo, constituyéndose en el cimiento fundamental en el cual se establecen una serie de conductas básicas para el desarrollo integral posterior del lactante (Suárez, 2000).
Alrededor de los 6 meses, las necesidades de energía y nutrientes del lactante empiezan a ser superiores a lo que puede aportar la leche materna, por lo que se hace necesaria la introducción de una alimentación complementaria. A esa edad, el niño también está suficientemente desarrollado para recibir otros alimentos. Si no se introducen alimentos complementarios cuando el niño cumple los seis meses o si son insuficientes, su crecimiento puede verse afectado (Behrman, 2003).
Dada la importancia del estudio sobre si hay relación entre el nivel de conocimientos maternos sobre alimentación complementaria y el estado nutricional del lactante, se realizó la siguiente investigación cuyos resultados se presentan a continuación:
61 En la tabla 1, se muestra la distribución de 116 madres primíparas según el nivel de conocimientos sobre alimentación complementaria, observándose que el 84 por ciento de madres presentan un nivel de conocimiento medio y el 16 por ciento un nivel de conocimientos alto.
Los resultados obtenidos en la presente investigación muestran un mayor porcentaje de madres con un nivel de conocimientos medio sobre alimentación complementaria, que es el resultado del conjunto de ideas que hasta ese momento la madre tiene producto de la información recibida de las personas más cercanas a ella como en el programa de CRED, a donde la madre acude mensualmente es allí donde la enfermera cumple una función muy importante como educadora, ya que tiene un trato directo con las madres de los lactantes, quienes no solo reciben recomendaciones del personal de salud sino también de su familia, que influyen positivamente o negativamente en el proceso de introducción de nuevos alimentos en la dieta de sus hijos. Probablemente es así como la madre tiene un nivel de conocimiento medio sobre alimentación complementaria.
La mayor información que tienen las madres sobre alimentación complementaria es acerca de la definición, edad inicio, consistencia del alimento, el tipo de alimentos, cantidad, edad en que niño se alimenta de la olla familiar y medidas higiénicas de la alimentación complementaria.
62 Así mismo las madres desconocen acerca del sabor, a qué edad empieza a comer el huevo, las menestras; y técnicas de alimentación del lactante sobre alimentación complementaria (ANEXO 5). Además de los conocimientos recibidos, las madres requieren recursos esenciales y prácticas adecuadas que dependen de factores como el contexto familiar, socioculturales, económico y costumbres que influyen en la alimentación del lactante para así brindar una adecuada alimentación.
Los hábitos alimentarios son influenciados por la tradición, disponibilidad de alimentos, ingresos y conocimientos adquiridos, generando un comportamiento especial en las comunidades y grupos familiares con relación al consumo de ellos. Los conocimientos que tenga la madre sobre las necesidades nutricionales de los miembros de su familia son definitivos para la alimentación y especialmente de su niño y de los cuidados en el destete y en los estados de enfermedad (Calero, 2009).
Estos resultados son similares a lo reportado por Cárdenas y Alfaro (2009), en la investigación: “Relación entre el nivel de conocimientos y prácticas sobre alimentación complementaria en madres de niños de 6 meses a 24 meses que acuden al consultorio de crecimiento y desarrollo del niño en el Centro de Salud Materno Infantil Santa Anita Lima”, concluyendo que las madres primíparas tienen en su mayoría un nivel medio de conocimientos respecto a la alimentación complementaria.
63 Benites (2008), en el estudio: “Relación que existe entre el nivel de conocimientos de la madre sobre alimentación complementaria y el estado nutricional del niño de 6 a 12 meses de edad que asisten al consultorio de CRED, en el C.S. Conde de la Vega Baja, Lima”, concluyendo que el nivel de conocimientos de las madres sobre alimentación complementaria mayoritariamente fluctúa entre medio y alto, siendo el nivel bajo el de menor porcentaje, los conocimientos que en mayor porcentaje tiene la madre son definición, edad inicio, consistencia, combinación y medidas higiénicas de la alimentación complementaria, así mismo la mayoría de las madres desconoce la frecuencia, alimento de inicio, cantidad e inclusión de los alimentos en la alimentación complementaria.
Similares a los reportados por Vásquez y Zavaleta (2005), en la investigación: “Algunos factores socioculturales y nivel de información sobre alimentación complementaria de madres adolescentes-Porvenir- Trujillo” concluyeron que el 76.6 por ciento de madres presenta un nivel regular de información sobre alimentación complementaria.
Estos resultados difieren a los de Castillo y Goicochea (2010), en la investigación: “Nivel de información materna sobre alimentación complementaria y su relación con el estado nutricional de lactantes. Hospital Leoncio Prado – Huamachuco”, encontrando que el nivel de información materna sobre alimentación complementaria es alto en un
64 74.4 por ciento, el 25.6 por ciento presento un nivel de información medio, y no se presentó ningún caso de madres con nivel de información bajo.
Alfaro y Rodríguez (2008), en la investigación: “Información materna sobre alimentación complementaria y el estado nutricional en lactantes. Hospital Belén – Trujillo”, donde encontraron que la información materna sobre alimentación complementaria es buena en un 74.7 por ciento, seguido de un 22.1 por ciento que presenta información regular y el 3.2 por ciento presenta información deficiente.
Por lo tanto para lograr un nivel de conocimiento alto en las madres que acuden al Puesto de Salud Puente Piedra el equipo multidisciplinario en salud debe formular actividades preventivo promocionales constantes en base a la educación con el objetivo de orientar a las madres sobre la adecuada alimentación del lactante mediante: talleres, programas educativos, realizar vigilancia nutricional a través de las visitas domiciliarias, motivando a probar opciones para mejorar la dieta tradicional y las practicas alimentarias relacionadas, orientando a la optimización de su economía para los alimentos ya que en las zonas rurales como en el caserío Puente Piedra donde se realizó el presente estudio mayormente dependen de la autoproducción en la agricultura como mecanismo de subsistencia, ya que es la única fuente de ingresos y de alimentos. También suele ser una población con bajo nivel de instrucción, la mayoría de madres del presente estudio solo tienen
65 primaria incompleta por ende con pocas capacidades de prestar cuidados a sus hijos.
En la tabla 2, se muestra el estado nutricional del lactante según indicador: talla para la edad, el 61 por ciento de lactantes se encuentran con talla normal para su edad y el 39 por ciento de lactantes tienen talla baja.
Los resultados revelan que casi la mitad de los niños evaluados presentan talla baja, esto podría ser porque la desnutrición crónica, que se evidencia por una talla baja para la edad es el resultado de un efecto acumulativo de una larga data de inadecuada alimentación, la misma que no llega a cubrir los requerimientos del lactante y aunque suele ser más prevalente después de los 24 meses.
Elpro El problema se inicia generalmente a los 6 meses de edad cuando
el lactante debe empezar a alimentarse complementando la leche materna, existiendo dos factores que inciden en este período: las madres no tienen habilidades suficientes para alimentar a lactantes mayores de 6 meses (esto incluye conocimientos y estrategias para lograr la aceptación de lo ofrecido) y la situación empeora cuando deciden destetar al niño antes de los 2 años. Al suspenderle los beneficios de la lactancia materna continuada (factores anti infecciosos, digestivos, tróficos y nutritivos), los lactantes mal alimentados y
66 desprotegidos (destetados) son víctimas fáciles y frecuentes de diversas enfermedades prevalentes en la infancia y luego de ello sobreviene la desnutrición (Lawrence, 2007).
En el Perú, especialmente en la sierra, donde la prevalencia de talla baja es elevada, sus causas más directas, en su mayor parte, están asociadas a una alimentación inadecuada e insuficiente y de episodios repetitivos de enfermedades principalmente diarreas e infecciones respiratorias y de la interacción entre ambas, sumado a esta tenemos las carencias económicas que sufren las familias (Centro Nacional de Indicadores Nutricionales _ CENAN, 2010).
El estado nutricional según talla para la edad es un indicador que corresponde a la relación entre la talla real del niño y su talla teórico normal expresado en porcentaje. Este indicador se utiliza para medir la desnutrición crónica, el cual se divide en varias categorías que van de lo normal hasta una desnutrición crónica severa. Como sabemos el crecimiento de la talla en el lactante es mas lento que el peso, las deficiencias en la talla tienden a ser lentas y toman mas tiempo en recuperarse y en la mayoría de los casos ya no se recupera. Cuanto mayor sea el déficit nutricional, mayor será la cronicidad de la desnutrición (Jiménez, 2008).
67 Las necesidades de nutrientes y de energía dependen de los requerimientos de cada lactante para su crecimiento y gasto energético. En la alimentación ofrecida por lo padres se reflejan sus distintas practicas sociales, educativas y geográficas. Por ello, la alimentación complementaria adecuada en el lactante, es la que, en forma concomitante con la lactancia materna exitosa se inicia oportunamente, en cantidad y ritmos de progresión adecuados para satisfacer las demandas de crecimiento y desarrollo de cada niño (Plaza, 2001).
Un factor de vital importancia para la alimentación adecuada, es que la alimentación recomendada se adecue tanto a las condiciones socioeconómicas como culturales de la familia, evitando la prescripción de alimentos industrializados inalcanzables económicamente para familias de bajos recursos económicos, así mismo, no pretender cambiar bruscamente las costumbres alimenticias de la gente con la introducción de alimentos extraños, en lugar de los culturalmente tradicionales (Blasco, 2006).
Los resultados al ser contrastados con otras investigaciones son similares a los reportados por Castillo y Goicochea (2010), en la investigación “Nivel de información materna sobre alimentación complementaria y su relación con el estado nutricional de lactantes, Hospital Leoncio Prado – Huamachuco”, donde observaron que el 53.8
68 por ciento de lactantes tienen talla normal para su edad, el 41.1 por ciento tienen talla baja y el 5.1 tiene talla alta.
Resultados que coinciden con lo referido (MINSA, 2006), en la que la talla de los niños esta relacionada con múltiples factores como: ambientales entre ellos la alimentación y el lugar de procedencia, socioeconómicos, culturales y en menor medida genéticos. Asimismo menciona que el crecimiento lineal continuo es el mejor indicador de una dieta y estado nutricional adecuado a largo plazo.
Los resultados de la presente investigación, difieren a los encontrados por Jiménez (2008), en la investigación “Inicio de la alimentación complementaria y estado nutricional en lactantes de 6 a 12 meses” encontrando que el 85.7 por ciento de lactantes tiene un estado nutricional normal y el 14.3 por ciento tienen talla baja.
Por lo tanto, se concluye que aun se sigue encontrando un elevado índice de niños con talla baja para su edad sobretodo en la sierra del Perú. De hecho, el retraso en el crecimiento puede ser la primera manifestación de distintos procesos patológicos subyacentes, tanto congénitos como adquiridos.
Para ello, es imprescindible enfatizar en las instituciones de salud actividades preventivo-promocionales y trabajar con un equipo
69 multidisciplinario de salud, destinado a fortalecer y fomentar el cuidado del lactante, así como la realización de programas de seguimiento y evaluación continua del estado nutricional; no obstante, se debe educar no sólo a las madres, si no también a los agentes comunitarios y promotores de salud, porque ellos pueden ser los gestores de la revolución a favor de la lactancia materna y la buena alimentación complementaria, garantizando un crecimiento y desarrollo saludable del menor.
En la tabla 3, se muestra el estado nutricional de 116 lactantes según peso para la talla, observándose que el 98 por ciento de lactantes presentan peso normal para su talla y el 2 por ciento de lactantes presentan sobrepeso.
Los resultados revelan que el estado nutricional, según peso para la talla (P/T) que mide la desnutrición aguda la mayoría de niños tienen un estado nutricional normal, probablemente a que el peso de los niños está ligado al progreso de la talla. Es decir, los niños del presente estudio un gran porcentaje el 39 por ciento tiene un retardo en el crecimiento; pero su peso es adecuado para la talla. En el caso de los niños con sobrepeso probablemente se deba a los malos hábitos dietéticos es decir, alimentos elevados en carbohidratos, grasa, calorías que influyen en el aumento de peso del niño ya que la ingesta de estos alimentos sobrepasa la cantidad de energía que su cuerpo necesita por ende están propensos a presentar
70 enfermedades crónicas cuando estén en la etapa adulta con consecuencias físicas y afectivas.
El sobrepeso es otra forma de mal nutrición a las que hay que prestar especial atención por sus graves implicancias sobre la salud de las personas. En el sobrepeso generalmente el peso es demasiado alto en relación a la estatura de la persona, se produce en el mayor de los casos, por un desbalance entre el consumo de alimentos (energía) y el gasto (actividad física). Sumado a los factores psicológicos, familiares o culturales (OMS, 2005).
Estos resultados son similares a lo reportado por Castillo y Goicochea (2010), en la investigación “Nivel de información materna sobre alimentación complementaria y su relación en el estado nutricional de lactantes. Hospital Leoncio Prado – Huamachuco”, según Peso/Talla encontrando que el 76.9 por ciento se encuentran en el rango de la normalidad, el 11.5 por ciento de lactantes tienen sobrepeso, y solo el 1.3 por ciento de lactantes tiene obesidad.
Estos resultados difieren a los de Alfaro y Rodríguez (2008), en la investigación: “información materna sobre alimentación complementaria y el estado nutricional en lactantes. Hospital Belén – Trujillo”, según peso/talla. Encontrando que el 16.8 por ciento presenta desnutrición
71 aguda, el 76.8 por ciento presenta un estado nutricional normal y el 29 por ciento presenta sobrepeso.
También se puede observar un 2 por ciento de niños con sobrepeso, por lo tanto es allí donde la enfermera debe hacer énfasis y educar a la madre que evite a la ingesta de golosinas (comida chatarra) a esta edad temprana, comidas con alto contenido de energía y debe darle ejemplos de alimentos nutritivos con menos azúcar, grasa y así mejorar su estado nutricional.
En la tabla 4, se muestra la distribución de madres primíparas según el nivel de conocimientos sobre alimentación complementaria y el estado nutricional del lactante según talla para la edad; observándose que del 84 por ciento de madres primíparas que presentan nivel de conocimientos medio, el 55 por ciento de sus lactantes tienen talla normal para su edad y el 28 por ciento talla baja; y del 16 por ciento de madres primíparas que presentan nivel de conocimientos alto, el 10 por ciento de sus lactantes tienen talla baja para su edad y el 6 por ciento talla normal.
La prueba Chi Cuadrado nos hace tomar la decisión de que existen evidencias suficientes a un nivel del 5 por ciento para afirmar que existe relación significativa entre el nivel de conocimientos de madres primíparas sobre alimentación complementaria y estado nutricional del lactante: talla para la edad, dado que el valor de p<0,05, lo que faculta inferir que a
72 mayor información sobre alimentación complementaria mas lactantes tendrán talla adecuada para su edad.
Los datos obtenidos en la presente investigación revelan que de las madres primíparas que tienen un nivel de conocimientos medio (84 por ciento), tienen un gran porcentaje de niños (55 por ciento) con talla normal para su edad, probablemente porque estas madres cuentan con los medios económicos e información necesaria sobre alimentación complementaria, que les permita poner en practica, escogiendo y combinando los alimentos de tal manera que sus lactantes reciben los nutrientes idóneos para su crecimiento.
También, existe otro grupo de madres primíparas en donde predominó el nivel de conocimientos alto (16 por ciento) presentado un mayor número de niños con talla baja (10 por ciento), de lo cual se puede deducir que estas madres probablemente pertenezcan al grupo poblacional con mayor carencia de recursos económicos, que aun contando con la información adecuada sobre alimentación complementaria no pueden brindar alimentos con el aporte nutricional optimo para el crecimiento y desarrollo de sus lactantes; así mismo, los factores genéticos, los malos hábitos de higiene que trae consigo enfermedades recurrentes, el abandono de la lactancia materna exclusiva a una temprana edad pueden ser causas probables que han repercutido en el crecimiento de los niños.
73 En los primeros meses de vida, ocurre un período crítico de crecimiento en el niño, el que nunca se volverá a repetir con la misma velocidad, es por ello que en esta etapa la desnutrición afecta de manera irreversible la capacidad física, intelectual, emocional y social de los niños, y genera un mayor riesgo de enfermar y de morir. El deterioro que causan las enfermedades y la malnutrición reducen su capacidad de aprendizaje en la etapa escolar y limita sus posibilidades de acceder a otros niveles de educación y mercado laboral, convirtiéndolos luego en adultos con poca productividad económica, lo que limita la capacidad de