3 EL VINCULO MADRE HIJO EN PREMATURIDAD EXTREMA
3.2 DEFINICIÓN Y ALCANCE DEL VÍNCULO
3.2.5 FUNCIÓN MATERNA: PREOCUPACIÓN MATERNAL PRIMARIA
Winnicott48, pediatra y posteriormente psicoanalista (2006), hablaba de la gran importancia, del ultimo trimestre, especialmente en los dos últimos meses de gestación, sobre la “convivencia” de la madre con un feto que ya comienza a ser percibido como un bebé con reacciones únicas (tipos de movimientos, dar patadas, etc) e, incluso, con su “carácter”. La contribución de Winnicot en este tema se centra en lo que denomina la “preocupación maternal primaria”. Es decir, este proceso sería indispensable para la inmediata puesta en marcha por parte de la madre de su “preocupación maternal primaria” posnatal. Él lo denomina como un estado de particular sensibilidad e hiperadaptación adecuada a las señales y necesidades del bebé. Cuando este proceso se ve interrumpido por la prematuridad, puede ser que potencialmente genere efectos sobre esta relación, es decir, en función de cómo se produzca y cómo se elabore esta interrupción.
El observó que todo recién nacido sano tiene una tendencia innata a desarrollarse como una persona total y creadora, ha de poseer sin embargo un entorno inicial como base para tal desarrollo. En los primeros meses de vida (especialmente durante el período de la lactancia), el entorno es casi sinónimo de la madre. En ese momento, generalmente la intervención del padre está mediatizada por la madre y, en un primer momento, el padre cumple la función de favorecer al entorno: el padre interviene ayudando a la madre y preservando a la diada madre- lactante, aportando a la madre (en cuanto entorno) sentimientos de seguridad y de amor que ésta transmite al hijo. Tiene una función facilitadora del proceso de vínculo dentro de la unidad familiar, denominada Unidad Originaria por Dr. Pérez-Sánchez49. Como veremos con mayor detalle más adelante y con el fin de mejor comprender el concepto del Dr. Pérez- Sánchez, retomamos el concepto de Bion cuando refiere que el regazo del pensamiento es la
reverie de la madre. Y el concepto de E. Bick cuando refiere que la reverie maternal no existe sin la reverie paternal. Ambos conceptos junto con la autonomía del bebe que es estimulante para ambos padres, dan lugar al interjuego dinámico de los tres, que es denominado Unidad Originaria.
En este setting podemos pensar ¿qué aporta pues esta unidad? Contención, comprensión, cuidado, regularidad, escucha benevolencia y atención.
No obstante, un exceso de apego entre la madre y el hijo es patológico; la preocupación maternal primaria suele ser espontánea, lo que importa es que en ella se dé un equilibrio entre:
una “madre suficientemente buena” (capaz de dar cabida al desarrollo del verdadero yo del niño, es decir acoger su gesto espontáneo, en el sentido de lo
48 Winnicott, D. (1979) El proceso de maduración en el niño : (estudios para una teoría del desarrollo emocional). 2o ed. Barcelona, Laia. Winnicott Donald Woods. Doctor en medicina especializado en pediatría en 1920 por la universidad de Cambridge. Su obra fue original; centró sus estudios en la relación madre-lactante y la evolución posterior del sujeto a partir de tal relación. Trabajó con niños, profundamente perturbados, por haber sido víctimas de una separación familiar al ser evacuados por la guerra. 49 Pérez-Sánchez, M (1981) Observación de bebés : relaciones emocionales en el primer año de vida. Barcelona [etc.], Paidos. Dr. Pérez-Sánchez, Manuel. Unidad Originaria en observación de bebes. Paidós 1980. Observación de niños. Paidós 1986, y Narración y Unidad originaria pag.124.
que el niño quiere expresar, e interpretar su necesidad y devolvérsela como gratificación) y
una "madre banalmente dedicada" al niño (una aproximación más funcional al estado maternal).
En este caso, a partir de la frustración va emergiendo en el niño una función adaptativa (denominada “un falso yo”), como resultado de su acercamiento a un principio de realidad. Este proceso adaptativo de “Falso Yo” puede darse en diferentes grados, desde el menor que correspondería a un tipo de adaptación a las normas sociales, hasta grados más patológicos que se alejan de lo intrínsecamente propio del sujeto, como mera adaptación.
Winnicott antepone el concepto de la función materna frente a la del sujeto que la realiza (madre, padre o cuidador sustituto). En este sentido, la función implica una acción, un movimiento que posibilita un proceso –en este caso específico el de Bonding-, más allá del individuo concreto, que realiza el cuidado materno. De ahí que la función materna puede ejercerla, indistintamente, todo aquel que tenga condiciones y disposición para hacerla.
Las funciones maternas primordiales son tres:
el sostenimiento o sostén (holding: corresponde al hecho de sostenerlo emocionalmente de manera apropiada), hace referencia a como es protegido y contenido con continuidad y ritmicidad el RN. Protege contra la experiencia de la angustia.
la manipulación o manejo (handling: corresponde al hecho que se desarrolle en el niño una asociación psicosomática para poder percibir lo ‘real’ como contrario de lo ‘irreal”). Hace referencia a como es cuidado y manipulado y permite que la mente se instale en el cuerpo y pueda seguir su evolución.
la presentación objetal (objet-presenting: corresponde a la capacidad de hacer real el impulso creativo del niño y promueve en el bebé la capacidad de relacionarse con objetos). Hace referencia a como se presenta la realidad al RN que le permitan experimentar con la accesibilidad y disponibilidad.
Estas tres funciones determinan, de forma correlativa, un tipo de desarrollo en el bebé:
un primer proceso de integración, en la fase de dependencia absoluta; aproximadamente se correlaciona con el período de máxima dependencia (0 a 6 meses). Esta vinculación afectiva es la más importante y representativa de la infancia de forma que acompañaran al RN como modelo y referencia para las subsiguientes relaciones.
un proceso de personificación en aras de la unidad psicosomática, aproximadamente corresponde al período de dependencia relativa (6 a 24 meses). Este momento se incrementa el interés por el mundo y por explorarlo más allá de la madre, y es un momento donde la demora de respuesta favorecerá la progresiva tolerancia a la frustración.
un proceso de realización, que fundamenta la capacidad de establecer relaciones interpersonales. Corresponde al periodo descrito hacia la independencia en la díada madre-hijo (>2 años) y permite desarrollar la autonomía e individualización. Permite la diferenciación somatopsíquica, de las sensaciones y de estados emocionales.
Las carencias de la función materna bloquean el desarrollo de la capacidad del bebé para sentirse real. Desde esta contribución, se amplía el concepto del bonding y se muestran posibles efectos en el desarrollo del RN si este falla.
Profundizando en esta función materna Stern (1995) ha denominado a este conjunto de capacidades y funciones “la constelación maternal”, en la cual nos dice se “produciría un reordenamiento profundo de intereses y preocupaciones, ...una nueva y única organización psíquica”.
En la concepción de la función maternal, Stern propone comprender la maternidad como un largo y extenso proceso de límites poco precisos, que abarca múltiples representaciones, desde aquellas trasmitidas generacionalmente hasta todas las vivencias de su maternidad y sus afectaciones en el aquí y ahora. En su definición del "sentido de ser madre" nos dice que la mujer, "tiene que nacer psicológicamente al igual que su bebé nace de forma física" y refiriéndose a ese nacimiento psicológico afirma, "Lo que una madre da a luz en su mente no es un nuevo ser humano, sino una nueva identidad, el sentido de ser una madre". En el caso de los RN prematuros extremos este proceso queda truncado bruscamente de forma que condicionara esta representación mental.
Cuando se completa esta nueva identidad “sentido de ser madre”, ella logra sintetizar todas estas representaciones adquiriendo las habilidades perceptivas y emocionales, y las estrategias conductuales para poder sintonizar con ese hijo. En un primer momento es una sintonía con el hijo hipotético y soñado, para ser después sintonizado con el hijo real. Al igual que Winnicott, Stern hace referencia a que en los dos últimos meses de gestación, se produce un cambio en ese proceso de acomodación a la maternidad. La madre deja de pensar en el bebé imaginario, y conecta de forma más directa con el bebé real. Si se produce un RN prematuro extremo <28SG, irrumpe psíquicamente en el imaginario de la madre, de forma que esta transición de ideal a real no se realiza suficientemente y la distancia es tan grande que produce un shock emocional que potencialmente puede afectar a este estado o sentido de maternidad. Y subsidiariamente en el bonding o vínculo.
Si se inicia una relación con una base insegura por parte de la madre, difícilmente podrá permitirle seguir adelante y correr riesgos a los que hemos hecho referencia en las descripciones descritas por Bowlby.