Las Bolsas de Extremo Oriente y América Latina
COMO FUNCIONA LA BOLSA
“Los precios de las acciones de la Bolsa se asemejan a las olas del mar: adquieren fuerza, se levantan en la espuma para luego desvanecerse en la orilla de la playa...”
J. MELI
L
a primera impresión que obtiene un observador principiante de la Bolsa es que se trata de un “juego” del más puro azar y buena suerte.Afortunadamente, este “juego” social está gobernado por la naturaleza del comportamiento humano, por decisiones tomadas en base a las emociones que se producen frente a la ambición por ganar mucho rápidamente, o frente al pánico de sufrir grandes pérdidas en forma inesperada. Lo anterior hace que definitivamente no sea un juego de azar, y esté gobernado por el equilibrio de la oferta y la demanda, a lo largo de las evoluciones del precio durante los ciclos.
La rentabilidad histórica de la Bolsa, como puede demostrarse, es mucho mayor que la rentabilidad del sistema financiero, pero tiene el inconveniente de estar caracterizada por ciclos formados por momentos de gran auge, seguidos luego de grandes catástrofes. Boom y
crash, bullish y bearish son términos inseparables. El
uno no puede existir sin el otro. Amparado bajo el ambiente del auge va creciendo cómodamente el boom. Ya al final del período, la situación parece un globo a punto de
reventar, y bastará cualquier acontecimiento para desatar, de modo fatal, el crash, la catástrofe esperada por todos.
Una de las leyes de la historia de la Bolsa es que no se produce nunca una catástrofe bursátil de gran nivel que no haya sido precedida de un período de un auge excepcional, y que no existe boom que no termine en un crash.
Para comprender la Bolsa en su conjunto hay que conocer el mecanismo de los movimientos al alza y a la baja, los bulls and bears, cómo se producen los ciclos, cómo se desarrollan y cómo llegan a su maduración. De acuerdo a la lógica de la Bolsa, no puede considerarse como un axioma que las acciones buenas suben y las que no lo son bajan. Tampoco puede considerarse como axioma el que todas las acciones bajan de precio cuando la situación económica es mala, y que, cuando es buena, tienden a subir.
El “juego” de la Bolsa es un remate de expectativas futuras del comportamiento de las empresas, y el precio de la acción no es más que el reflejo, entre otros factores, del valor esperado de las empresas que ellas representan.
Por lo tanto, el valor de las acciones estará afectado por la apreciación y el sentimiento que tenga el público, el cual muchas veces no es estrictamente racional y se deja llevar por euforias y depresiones típicas del comportamiento humano.
La Bolsa es un fenómeno social en el cual participan fuertemente las emociones al momento del remate de las acciones. Los individuos se sumarán a la euforia del alza, impulsándolas más arriba aún de su verdadero valor, o se sumarán al pánico de venta, para ponerse a salvo frente a
una caída del precio, acelerando aún más su caída. Siempre tras la euforia llega el desencanto.
Los sociólogos han realizado intentos ingeniosos de reproducir las condiciones del comportamiento de una multitud en un laboratorio, con fines de investigación, pero difícilmente ha podido ser logrado. A pesar de ello, la Bolsa es quizás el mejor laboratorio que se pueda encontrar en forma natural, para observar el comportamiento colectivo humano.
Los sociólogos Milgram y Toch definen el comportamiento colectivo como aquel que se origina espontáneamente, es relativamente poco organizado, bastante impredecible, sin plan en su curso de desarrollo y depende de la estimulación mutua de los participantes.
Una de las formulaciones teóricas acerca del comportamiento colectivo es la Teoría de la Convergencia, la cual se centra en las características
culturales y de personalidad de los miembros de una colectividad, señalando cómo estas similitudes alientan una respuesta colectiva a una situación dada. Esta teoría considera el comportamiento colectivo como algo más que un impulso insensato, y admite que el comportamiento colectivo puede ser racional y dirigido hacia una meta.
Por otra parte, la Teoría del Contagio, acerca del comportamiento colectivo, define el contagio como “una diseminación relativamente rápida, involuntaria y no racional de un estado de ánimo, impulso o forma de conducta...” Esta teoría hace hincapié en forma exagerada en los aspectos no racionales del comportamiento
colectivo. En esto se basa lo que se conoce como “efecto
manada”.
La forma de reaccionar de los individuos ha sido siempre predecible frente a la ambición y al miedo a la bancarrota. El mercado asume que el público o la masa seguirá comportándose de la misma forma, como lo ha hecho siempre, de acuerdo a su naturaleza intrínseca.
La Bolsa debe analizarse, a pesar de su nombre, no como una bolsa o conjunto de acciones sino a partir de cada acción en particular. Por esta razón, los indicadores generales de evolución de rentabilidad bursátil, tales como el IPSA para la Bolsa chilena o el Dow Jones para Wall Street, no tienen significado práctico para los pequeños inversionistas que desean especular.
El indicador general es un índice que mide solamente el valor del conjunto de acciones que se transan en la Bolsa de Comercio, y permite observar sus variaciones como un todo.
Sin perjuicio de lo dicho anteriormente, sucede con frecuencia que, cuando el indicador general refleja un incremento se produce una especie de euforia colectiva que arrastra como en una marea al alza a “todas” aquellas acciones que aún no se encuentran sobrecompradas o caras. Las acciones que estén ya en la condición de sobrecompradas, a pesar del incremento del indicador, pueden incluso descender, para ajustar su precio a valores razonables de mercado.
Al contrario, cuando el indicador refleja una baja, se producirá una estampida, acelerando la caída de precio de todas las acciones que se encuentran sobrecompradas. Las
acciones que no estén en esa condición, pueden incluso subir, a pesar del descenso del indicador general.